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Martes, 06 Noviembre 2018

Colombia no tiene en La Macarena “la fosa más grande de Latinoamérica” y la foto que lo asegura fue tomada en Bosnia

Por Ana María Saavedra

Una foto de una fosa común en Srebrenica, Bosnia está siendo usada para confundir a usuarios de redes sociales diciendo que se trata de una foto tomada en Colombia.

El 13 de octubre comenzó a rotar en Facebook una publicación que dice:

“Ahi tienen esta huaca (como ninguna otra) pa q se hagan ricos los defensores del PROCESO DE PAZ” (sic)

La nota es acompañada por una imagen en la que se ve un pantallazo de una nota de Radio Santa Fe titulada “Hallan la fosa común más grande de Latinoamérica en Colombia”, junto a la leyenda: “Escalofriante, triste y doloroso hallazgo. Dos mil cuerpos sepultados cerca a un campamento de las Farc”.

Publicación falsa sobre supuesta fosa común de las Farc

La misma noticia ha sido compartida en twitter, pero allí le cambiaron las palabras “campamento de las Farc” por “cuartel militar”.

Publicación falsa sobre supuesta fosa común en cuartel militar

 

En Colombiacheck verificamos estas cadenas y te explicamos por qué son falsas.

La foto

Esta fotografía, en efecto, fue usada por Radio Santa Fe (y otros portales) para ilustrar una noticia en 2010.

Pero la foto, en realidad, es de una fosa común hallada en 1996 en Srebrenica, Bosnia, tras una de las masacres más grandes de la historia moderna europea.

 

Tras hacer una búsqueda inversa de imagen, Colombiacheck encontró que la fotografía fue tomada en 1996 por Kevin Coombs, un fotógrafo de la agencia de noticias internacional Reuters.

En los resultados de esa búsqueda inversa, también encontramos que la foto ha sido usada decenas de veces para ilustrar noticias (tanto falsas como verdaderas) de otras fosas comunes encontradas en el mundo.

La fosa de La Macarena

La noticia de la fosa hallada en el municipio de La Macarena, Meta, fue publicada en julio de 2010 por diferentes medios de comunicación.

La información se daba por declaraciones de la entonces senadora Piedad Córdoba, quien asistió a una audiencia en esta población junto con una delegación de políticos de Europa y Estados Unidos, encabezada por seis eurodiputados.

 

 

 

 

Algunos medios, como Radio Santa Fe, publicaron que esta era la “fosa común más grande de Latinoamérica” y replicaron algunos comentarios de Córdoba en los que aseguraba que los cadáveres pertenecían a víctimas de ejecuciones extrajudiciales, también llamadas “falsos positivos”.

En realidad, no había una fosa común, sino una parte del cementerio de La Macarena en la que estaban algunos cadáveres enterrados sin identificar.

Luego de estas informaciones, la Oficina en Colombia del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos realizó inspecciones en el cementerio y encontró “indicios de una gran cantidad de cadáveres no identificados enterrados individualmente en el cementerio municipal de La Macarena”.

Según esta misma entidad, “hasta la fecha, la Oficina no ha encontrado indicios de la existencia de una fosa común, ni de enterramientos clandestinos en la cabecera municipal, pero no descarta la posibilidad de recibir nuevas informaciones que puedan servir para precisar, enriquecer o ajustar su contenido”.

Según el informe, “la falta de transparencia sobre la procedencia, identidad y las circunstancias de la muerte de las personas enterradas como no identificadas en el cementerio de La Macarena son de particular preocupación frente a la práctica extendida de las ejecuciones extrajudiciales en el país reportada por la Oficina en sus informes anuales desde el año 2004”.

Miércoles, 12 Septiembre 2018

En Colombia las desapariciones son más que en las de dictaduras de Chile y Argentina

Por Sania Salazar

Un trino compara, sin tener en cuenta el contexto, el número de desaparecidos de las dictaduras de Chile y Argentina con las del conflicto colombiano.

Un gráfico difundido en Twitter indica que los desaparecidos en el conflicto colombiano (según el trino, 86.000) superan a los de las dictaduras de Chile (3.200) y Argentina (40.000). La información del gráfico es Aproximada porque no hace la comparación con la metodología adecuada pues para sacar conclusiones en casos como este hay que tener en cuenta los periodos comparados y la población de cada país en esos lapsos.

 

 

El reporte más reciente del Observatorio de Memoria y Conflicto del Centro Nacional de Memoria Histórica, CNMH, sobre desaparición forzada indica que en Colombia se han registrado 80.569 desapariciones entre 1958 y 2018. Aunque en ese mismo Observatorio se había hablado de 86.000 desaparecidos, se depuraron las bases de datos y se llegó a esa nueva cifra. En el trino no se indica el periodo de tiempo cuantificado en el caso de cada país, ni la fuente en la que se basan las cifras.

La gráfica compara cifras de periodos violentos de distinta duración. La dictadura en Chile duró 17 años (entre 1973 y 1990). Por su parte, la dictadura en Argentina duró siete años (de 1976 a 1983). Las estadísticas de Colombia, en cambio, corresponden a 60 años de conflicto armado (1958-2018), por lo que la comparación es inexacta, según explicó Andrés Suárez, director del Observatorio de Memoria y Conflicto del CNMH-

Suárez, además, indicó que la única comparación viable entre la situación de desaparecidos en estos tres países tendría que basarse en la tasa de víctimas por 100 mil habitantes (es decir, qué porcentaje de la población que tenía cada país en el momento de los hechos fue afectada) para saber en dónde fue más grave la situación.

Según el informe del CNMH titulado Hasta encontrarlos. El drama de la desaparición forzada en Colombia, en Chile hubo 3.500 desapariciones documentadas y 10.000 en Argentina, en donde la proyección de ese delito es de 30.000 casos.

Para confrontar las cifras de una manera mínimamente comparable, sobre todo en términos de tiempos, Suárez recomendó tomar el lapso entre 1997 y 2004 que es el periodo más crítico de desapariciones en el caso colombiano, con 41.200 casos.

También recomendó, en el caso de Argentina utilizar la cifra de 10.000 desaparecidos por ser los casos que están documentados.

Al hacer ese ejercicio, el resultado es que Colombia sí es el país más afectado por ese delito con 93,2 desaparecidos por cada 100 mil habitantes. El segundo Argentina con 35,8 y Chile el tercero con 30,2 por 100 mil habitantes. (Si en el caso argentino se tomara la cifra de los 30.000 casos proyectados, el resultado sería de 107,4 desaparecidos por cada 100 mil habitantes, un resultado más alto que el de Colombia).

Aunque en el trino se habla de Seguridad democrática haciendo alusión a la llamada política de seguridad del Estado que se denominó así durante el gobierno de Álvaro Uribe Vélez, hay que aclarar que esa política se implementó durante el doble periodo de Uribe (2002-2010) y la cifra de desaparecidos del CNMH corresponde a 60 años de conflicto.

También hay que señalar que entre 2002 y 2010 hubo 29.251 desapariciones forzadas en el marco del conflicto armado (de las 80.569 que se han registrado), pero también que en el periodo de consolidación de esa política hubo un decrecimiento de ese delito, (como se puede ver en el gráfico).

Infografía sobre desapraición forzada con datos del CNMH

Suárez señaló además, que esa reducción pudo ser mayor de no ocurrir los falsos positivos y resaltó que entre los responsables de las desapariciones forzadas no solo está el Estado, sino que es un crimen en el que tienen responsabilidad otros grupos armados. “A diferencia de las dictaduras no hay cómo probar en estos momentos que la desaparición fue una política sistemática o una estrategia del poder militar en Colombia o del Estado colombiano, con eso hay que tener cuidado”, concluyó Suárez.

El caso colombiano

En Colombia este es un crimen de lesa humanidad que “ha afectado sobre todo a los líderes sindicales y su familia, a la población civil sindicalizada y su familia, a los estudiantes, a los militantes y simpatizantes de los partidos políticos de izquierda y sus familiares, a los miembros de las organizaciones de defensa de los DD.HH.” indica el informe Hasta encontrarlos.

Ese informe indica además que también han sido víctimas de desaparición forzada los abogados o investigadores judiciales que se han ocupado de las denuncias y los miembros de las organizaciones de defensa de los derechos humanos que han hecho eco de los reclamos de los allegados a las víctimas.