Pasar al contenido principal
Martes, 20 Noviembre 2018

El expresidente de Reficar no es el consuegro de Uribe

Por Ana María Saavedra

Orlando Cabrales, expresidente de Reficar, tiene el mismo apellido que la nuera de Álvaro Uribe, pero no es su padre.

En redes sociales, algunas publicaciones han buscado relacionar al expresidente de Reficar, Orlando Cabrales, a quien la Fiscalía investiga por contratación irregular, con la familia de Tomás Uribe, el hijo mayor del expresidente y senador Álvaro Uribe, y de su esposa, Isabel Sofía Cabrales.

 

Publicación falsa sobre vínculo entre Uribe y el Cabrales de Reficar

El matrimonio de Tomás Uribe e Isabel Sofía Cabrales, en 2008, fue un evento cubierto por muchos medios de comunicación. Y en las notas de la época, en efecto, se cuenta que el nombre del papá de la novia no es Orlando sino Enrique Cabrales Rives, un ganadero de Mompox, Bolívar. En esta foto de la revista Jet Set se observa al papá de la novia.

Isabel Sofía Cabrales en su matrimonio con su papá, Enrique

Entre tanto, el nombre del expresidente de la Refinería de Cartagena, Reficar, es Orlando José Cabrales Martínez. Este Cabrales es investigado por la Fiscalía “por la suscripción de dos contratos, acuerdos y enmiendas con la firma CB&I, supuestamente, sin el cumplimiento de los requisitos legales de contratación administrativa y estatal, en hechos ocurridos desde el 20 de enero de 2009 hasta diciembre de 2010”.

Ante esta desinformación, que también ha circulado por Twitter, el partido de Álvaro Uribe, el Centro Democrático, había emitido un comunicado firmado por el representante a la Cámara Enrique Cabrales Baquero, hermano de Isabel Sofía, que buscaba aclarar la situación.

El representante Cabrales Baquero también aclaró que él no tiene ningún tipo de parentesco con Orlando Cabrales.

 

Martes, 21 Agosto 2018

La Consulta Anticorrupción sí es necesaria para lo que busca

Por Luisa Fernanda Gómez Cruz

La excandidata al Senado Claudia Bustamante dijo en su cuenta de Twitter que con los proyectos anticorrupción presentados por el presidente Duque ya no es necesario votar la consulta. Su afirmación es Falsa. La consulta y los proyectos son complementarios en la lucha contra la corrupción.

Este domingo los colombianos podrán salir a votar los siete mandatos de la Consulta Anticorrupción que han venido impulsando la exsenadora Claudia López y la senadora Angélica Lozano desde hace 19 meses.

Hace un par de semanas, no obstante, se armó un debate alrededor de este tema debido a que el recién posesionado presidente Iván Duque presentó al Congreso varios proyectos de ley que incluyen cuatro propuestas para luchar contra la corrupción. Tres de ellas ya estaban dentro de lo planteado en la consulta (limitar a tres los periodos de los miembros de los cuerpos colegiados, requerir pliegos tipo en la contratación y exigir que los congresistas presenten su declaración de renta) y añadió una nueva que busca que los delitos contra la administración pública sean imprescriptibles.

Varios miembros del Centro Democrático tomaron posición frente al asunto e hicieron público su apoyo hacia las propuestas del Presidente por encima de la consulta, como el Senador Álvaro Uribe Vélez.

Otros, como la excandidata al Senado Claudia Bustamante, salieron a decir incluso que, gracias al “paquete anticorrupción” del gobierno, ya no es necesario votar la consulta.

Colombiacheck revisó esta afirmación hecha por Bustamante y encontró que es Falsa.

Según Camilo Vallejo Giraldo, gerente de la Corporación Cívica Caldas, tanto los proyectos del Gobierno, como la consulta buscan exactamente lo mismo, que es luchar contra la corrupción; “pero la diferencia es que la consulta busca obligar a los congresistas a aprobarla, que es lo que no puede hacer un proyecto de ley”, como el presentado por el Presidente.

Esto en el marco de la Ley 134 de 1994, “por la cual se dictan normas sobre mecanismos de participación ciudadana”, que en su artículo 8º reglamenta las consultas populares: “La consulta popular es la institución mediante la cual, una pregunta de carácter general sobre un asunto de trascendencia nacional, departamental, municipal, distrital o local, es sometida (...) a consideración del pueblo para que éste se pronuncie formalmente al respecto. En todos los casos, la decisión del pueblo es obligatoria”.

En el caso del plebiscito por la paz, cuando ganó el ‘No’, ese acuerdo en particular fue descartado. El entonces presidente Juan Manuel Santos modificó el acuerdo original rechazado por los colombianos y presentó uno nuevo (el acuerdo del Colón) para su refrendación en el Congreso.

En todo caso, de esta manera, “la clase política no le puede tomar el pelo, no le pueden mover una coma, no le pueden meter un mico (a lo que dice en la consulta). Esa es una gran diferencia con un proyecto”, dice la senadora Angélica Lozano.

Además, la razón por la cual se decide tramitar las propuestas de la consulta a través de un mecanismo de participación popular en lugar de un proyecto de ley es porque “en los últimos 25 años, el Congreso siempre ha negado todas las iniciativas anticorrupción que le ponen límites al poder del mismo legislativo”, según Lozano.

De hecho, nada más en los últimos tres años Lozano y Claudia López presentaron siete proyectos de ley que buscaban cambiar malas prácticas en el Congreso, pero ninguno fue aprobado, como contó Colombiacheck comenzando el año.

“De modo que la mejor forma de que avancemos como sociedad, e incluso de que ayudemos al presidente Duque, es apoyando la consulta, porque así el Congreso no podrá chantajearlo”, agrega Lozano.

En todo caso, para Vallejo Giraldo, tanto la consulta como el paquete anticorrupción del gobierno son propuestas que se podrían ver como complementarias, porque, como ya se mencionó, varias de las propuestas de los proyectos de Duque ya están en la consulta, con la inclusión de una nueva.

Y, en todo caso, si es por declarar innecesaria una de las dos iniciativas, vendría a ser la del Presidente, pues si gana la consulta, igual el proyecto de ley tiene que aparecer en el Congreso para su regulación, agrega Vallejo. Además, dado el caso de que el Congreso se negara nuevamente a tramitar las propuestas, el presidente puede sacarlas adelante vía decreto, cosa que no puede hacer con su proyecto de ley.

Así que, frente a los proyectos del paquete anticorrupción, la consulta no compite, ni es excluyente; al contrario, permite “unir fuerzas, sin sectarismos, por encima de las diferencias”, dice Lozano.