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Jueves, 12 Octubre 2017

En siete años pasamos de 3 a 28 millones de hectáreas protegidas

Por Óscar Felipe Agudelo B.

La afirmación se publicó en la cuenta de Twitter del presidente Santos, pero luego eliminaron el trino. En realidad pasamos de 13 a 28 millones de hectáreas.

A quienes manejan la cuenta de Twitter del presidente Santos les faltó poner el número uno en un mensaje en el que destacaban el incremento de las áreas protegidas en el país. El mensaje aseguraba que en Colombia pasamos de 3 a 28 millones de hectáreas protegidas, cuando en realidad la cifra inicial es 13.

Tuit del presidente Santos sobre áreas protegidas

Según información de Parques Naturales, entidad dependiente del Gobierno nacional, en 2010 había 13.643.334 millones de hectáreas protegidas, lo que corrobora el error en el trino publicado el pasado 21 de septiembre y eliminado pocas horas después. El error en la digitación borra de tajo 10 millones de hectáreas, por lo que calificamos la información como falsa.

Colombiacheck consultó al equipo de prensa de la Presidencia de la República, donde explicaron que borraron el trino luego de que se dieron cuenta del error, el cual atribuyeron a un falla en la digitación.

Desde Bahía Málaga, uno de los parques naturales que tiene el Pacífico colombiano, Santos habló, siete días antes de que se publicara el trino, de las cifras correctas de áreas protegidas y aseguró que la meta de su gobierno era terminar con 26 millones de hectáreas protegidas, el doble de lo que encontraron, y destacó que ya habían superado ese objetivo.

El error en el trino generó una falsa información que hasta Luis Gilberto Murillo, ministro de Ambiente, retwitteó en su cuenta personal. El trino erróneo se publicó el mismo día que la National Geographic Society le entregó un reconocimiento al primer mandatario por sus esfuerzos en la protección de la biodiversidad.

Basados en información obtenida del Registro Único Nacional de Áreas Protegidas (Runap) de Parques Naturales hicimos una gráfica que muestra el aumento de las áreas protegidas, que a septiembre de este año llegaban a 28.723.545 millones de hectáreas. Colombiacheck buscó otras fuentes sobre el número de hectáreas protegidas que hay en el país pero encontró que la fuente oficial que aborda este tipo de información es Parques Naturales.

La realidad del número de hectáreas de áreas protegidas

Incluso antes de firmar el Acuerdo Final con las Farc el Presidente ha destacado algunos de los que ha denominado dividendos de la paz en las áreas de turismo y medio ambiente.

En relación con el número de áreas protegidas, resulta fundamental tener claridad frente al fenómeno porque según Hernando García Martínez, director del Instituto Humboldt, estos son espacios donde se logra conservar la biodiversidad. Una definición de lo que son estas áreas la da Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza que las define como “espacio geográfico claramente definido, reconocido, dedicado y gestionado, mediante medios legales u otros tipos de medios eficaces para conseguir la conservación a largo plazo de la naturaleza y de sus servicios ecosistémicos y sus valores culturales asociados”.

De acuerdo con la oficina de comunicaciones del Ministerio de Ambiente, las áreas protegidas son fundamentales porque son ecosistemas estratégicos y ayudan con la oferta de servicios de este tipo. Según Minambiente, más áreas protegidas equivale a más agua, más especies protegidas, entre otros fenómenos.

De la entidad pública también explicaron que las áreas protegidas son terrestres y marinas. En relación a las áreas terrestres, según el Ministerio, hay dos tipos de zonas: las privadas (donde están las reservas de la sociedad civil) y las públicas en donde hay parques naturales, reservas forestales protectoras, distritos de manejo integrado, distritos de conservación de suelo y áreas de recreación.


En 2010 inició registro de las áreas protegidas

García Martínez aclaró que en 2010 el país ya tenía millones de hectáreas de áreas protegidas, pero no estaban registradas, por lo que ese año empezó el ese proceso, además destacó que 1977 fue uno de los años en los que más se crearon estas áreas.

García Martínez también le aclaró a Colombiacheck que estos resultados del gobierno colombiano se han dado porque el país tiene metas vinculantes a nivel externo, es decir, de carácter obligatorio. Por ejemplo: el Convenio de Diversidad Biológica, un tratado internacional de la Naciones Unidas del que Colombia es vinculante y que tiene tres objetivos primordiales. “La conservación de la diversidad biológica, la utilización sostenible de sus componentes y la participación justa y equitativa en los beneficios que se deriven de la utilización de los recursos genéticos. Su objetivo general es promover medidas que conduzcan a un futuro sostenible”, manifiesta el convenio.

Jueves, 25 Octubre 2018

La Van der Hammen no es el único lugar que podría garantizar conexión biológica en Bogotá, como dice Petro

Por Luisa Fernanda Gómez Cruz

El senador dijo que la reserva es el único lugar que podría garantizar una conexión biológica entre los cerros orientales y el río Bogotá. Expertos dicen que es uno de los mejores, pero no el único.

Hace unos días la reserva forestal Thomas Van der Hammen volvió al debate público debido a que el Tribunal Administrativo de Cundinamarca ordenó a la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) acoger la propuesta de intervención que estaba adelantando el Distrito para urbanizar y construir viviendas y corredores viales sobre la reserva.

Pero, cuando el debate aún estaba en boga, el senador Gustavo Petro aprovechó una entrevista que le hicieron al alcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa, en Blu Radio, para criticar el proyecto.

A través de su cuenta de Twitter, el senador escribió que la reserva Thomas Van der Hammen “es el único lugar hoy que podría garantizar la conección (sic) biológica, que implica masas biológicas y no bosques lineales, entre los cerros orientales y el río Bogotá”.

Además del evidente lapsus ortográfico del senador, lo que encontró Colombiacheck después de hablar con un par de expertos, es que su afirmación es Aproximada.

Fernando Remolina, geólogo y biólogo que ha estudiado la reserva, afirma que no es el único lugar que puede garantizar esa conexión, como sostiene Petro, pero sí “uno de los mejores lugares”.

Esto porque, de acuerdo con Remolina, está ubicada en el centro geográfico entre los cerros orientales y el río Bogotá. “Cuando uno mira el mapa se da cuenta de que está en todo el centro, es la columna vertebral”, sostiene el geólogo.

Además, según Byron Calvachi, biólogo y consultor ambiental, “en ese sitio donde se definió la reserva hay muchos aspectos que sí se podría decir que son únicos, pero eso no quiere decir que sean exclusivos”.

Lo que señalan los dos expertos es que fuera de la ciudad, hacia el norte, en la Sabana, existen otros lugares en los que vuelven a estar cerca los cerros orientales y el río Bogotá. Pero efectivamente, dentro del área de la capital, la ubicación de la Van der Hammen hoy es la mejor para realizar dicha conexión.

Remolina indica que dentro de Bogotá la Reserva sería aún mejor punto de conexión si fuera más grande que la actual. “En otras palabras, la Reserva está en el mejor lugar posible, pero podría unir físicamente los Cerros Orientales con el cerro de La Conejera, lo cual no hace actualmente en la parte norte, en Usaquén”.

Ahora bien, el tema de los bosques lineales que referencia Petro, tiene que ver con la propuesta del alcalde Peñalosa de crear en la reserva “grandes parques lineales”, además de “avenidas exclusivas para el transporte público y para bicicletas, y espacios verdes ambientales y recreativos como los que hoy no tiene Bogotá”, según la información publicada por el Distrito.

Lo que dice sobre el tema Remolina es que los ‘parques lineales’ son potreros arbolados, y no ofrecen la función ecológica, ni proveen los recursos ecosistémicos de una reserva.

Por su parte, Calvachi dice que “las reservas tienen que tener la característica del efecto refugio que le ofrecen a los animales. Si es un bosque lineal no tienen dónde refugiarse en caso de necesitarlo”.

Además, “si uno mira en la escala, en la función ecológica, quién tiene mayor función y puede proveer más servicios de los ecosistemas, son los bosques”, afirma Remolina.

Un lugar con potencial

Para entender el debate, de acuerdo con Calvachi, es importante entender primero qué es una reserva. Según su definición, una reserva tiene el propósito de conservar valores biológicos que se ha determinado que son de importancia medioambiental.

Actualmente es cierto que apenas el 7,8% de la reserva es área protegida (Bosque de las Mercedes y Bosque de las Lechuzas), como dice el informe publicado por el Distrito. De resto no hay nada en términos ecosistémicos, porque “todo está por hacerse”, dice Remolina.

Pero lo que ocurre con la reserva Thomas Van der Hammen es que realmente ofrece la posibilidad de conectar con otros puntos ecosistémicos importantes de la ciudad, según Remolina.

Y eso sería posible creando una reserva que sume los cerros orientales (particularmente el de Torca), los humedales Torca y Guaymaral, el cerro de La Conejera, el humedal La Conejera, la reserva Thomas Van der Hammen y el río Bogotá, hasta llegar al cerro de Manjui.

Mapa reserva Van der Hammen

*Mapa de la ubicación actual de la reserva Thomas Van der Hammen y los otros puntos naturales que permitirían hacer una conexión entre cerros orientales y río Bogotá más completa.

 

“La Reserva Van Der Hammen es una demarcación geográfica de 1.397 hectáreas ubicada al norte de Bogotá, entre las calles 150 y 235”, según una publicación de la Alcaldía de Bogotá.

Si se restaurara la reserva y se adhiriera a ella los otros puntos naturales (algunos declarados de protección ambiental), “podríamos tener una selva andina nuevamente”, dice Calvachi. “El clima allá es muy húmedo y eso le da un potencial para recuperar rápidamente un bosque.

Pero al fragmentar la reserva, lo que ocurre es que la ciudad se vuelve insostenible. “Bogotá no tiene suficiente estructura ecológica para sostenerse. El 87% de su agua proviene de otros municipios, eso demuestra que no es sostenible y que depende de otros”, afirma Remolina.

De hecho, Remolina se queda corto con esta cifra. Según el jefe del Sistema Chingaza de la Empresa de Acueducto de Bogotá, el ingeniero Fernando Manrique Ocampo, el 70% del agua que se consume en Bogotá proviene del páramo de Chingaza. El 28% de la planta de Tibitó (Río Bogotá), en Fómeque, Cundinamarca, y el 2% restante del río Tunjuelo (embalses Chizacá y Regadero), en la localidad bogotana de Usme.

Para la función ecológica es necesaria la biodiversidad. Es decir, para que se produzca el agua se necesita una biodiversidad y, para este caso, es necesario restablecer esa biodiversidad.

Según Remolina, que los ríos de Bogotá provean un porcentaje tan bajo del agua que necesita a ciudad, “significa que nuestra base biofísica no es suficiente para las necesidades de la capital”.