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Domingo, 09 Septiembre 2018

Es engañoso decir que por cada árbol talado, la alcaldía planta ocho

Por Luisa Fernanda Gómez Cruz

Al día de hoy se han talado 10.714 árboles en el espacio público de Bogotá. Y en el mismo espacio, sólo se han sembrado 23.287; es decir que existe una relación de dos árboles sembrados por cada uno talado.

Cuarenta y seis árboles fueron talados en la noche del pasado 30 de agosto. Y solo eso bastó para que la comunidad hablara de ‘arboricidio’, se movilizara activamente por la protección de estos seres vivos y consiguiera que el Jardín Botánico suspenda temporalmente estas actividades.

Pero cuando la discusión estaba aún al rojo vivo, la alcaldía de Enrique Peñalosa salió al paso al tema y publicó una nota de prensa que se titula: ¿Sabía que la Alcaldía planta ocho árboles por cada uno que tala?

Esta nota fue difundida también a través de las redes sociales de la entidad.

 

 

Sin embargo, lo que encontró Colombiacheck al hablar con expertos y revisar la información es que la cifra es Engañosa.

Colombiacheck le consultó al Jardín Botánico José Celestino Mutis de Bogotá de dónde provino la cifra usada por la Alcaldía sobre la relación de ocho árboles plantados por cada uno talado.

Yamid Saldaña, vocero de la entidad, confirmó que correspondía a los datos del PlanT, en en el que se registran un total de 86.361 árboles plantados.

Datos Plan T de la Alcaldía de Bogotá

*Captura de pantalla hecha el jueves 6 de septiembre de 2018.

Frente al dato de árboles talados, la nota de prensa de la Alcaldía hace la precisión de que “la tala es la última medida a la que se llega, y se ejecuta cuando el árbol presenta enfermedades y afectaciones irreversibles. De hecho, de las últimas tres administraciones, esta es la que menos árboles talados registra” (esta última afirmación ya fue desmentida por Vice en otro artículo).

El número de árboles talados en esta administración que da la nota, y que replica el mismo alcalde a través de un trino, es de 10.714.

 

 

Y según informó la Secretaría de Ambiente, estos árboles han sido talados en el espacio público de la ciudad.

Ahora bien, como ya lo contó Colombiacheck en una nota anterior (vea Peñalosa dice verdades a medias sobre la arborización de Bogotá), frente a las cifras de los árboles plantados en el PlanT, el ítem de ‘Espacio público’ cuenta los árboles plantados en espacio público no administrado, como separadores de vías y andenes.

Los ‘replantes’ son árboles que planta el Jardín Botánico pero que, por distintas razones, no se logran desarrollar y mueren. De manera que, en esos casos, la entidad tiene que volver a plantarlos.

Esto quiere decir que los 10.938 árboles que aparecen en el ítem de “replantes”, son árboles que se sembraron dentro del ‘espacio público’ y que, ante su muerte, el Jardín Botánico tiene que reemplazar, de acuerdo con las funciones que tiene la entidad establecidas en el decreto 984 de 1998.

Y lo que esto indica, además, es que al Jardín Botánico se le está muriendo el 47% de los árboles que siembra en el espacio público. Un número alarmante, de acuerdo con Herman Martínez Gómez, exdirector del Jardín Botánico (2008-2010), pues, según él, el dato histórico de replantes siempre había estado alrededor del 10%.

Los otros dos ítems señalados dentro de la información del PlanT (espacio privado y restauración ecológica), no corresponden al área urbana de la ciudad que administra el Jardín Botánico desde su oficina de arborización, como también fue mencionado en la nota anterior.

De modo que, como nuevos árboles plantados, mezclando todo lo que siembra el Jardín Botánico, solo se cuentan 76.023, restando los 10.938 que han sido replantados. Pero en relación a los 10.714 talados, los que entran a hacer la compensación son única y exclusivamente los 23.287 señalados en el ítem de ‘espacio público’. Lo que quiere decir que frente a los árboles talados no hay una relación de ocho a uno (ocho árboles plantados por cada uno talado), sino de apenas dos a uno.

“Si no decimos el qué ni el dónde, los indicadores pueden engañar”, sostiene Germán Andrade, experto en temas de gestión de ecosistemas y conservación de biodiversidad, quien confirma que los valores dados deben corresponderse para hablar de una verdadera compensación.

Por otro lado, aunque no es muy clara la normativa sobre la compensación que se debe hacer por tala de árboles (cuántos árboles sembrar por cada individuo talado), esta cifra también muestra que el Jardín Botánico ha talado casi el mismo número de árboles que se le están muriendo en el espacio público. Y está contando como nuevas siembras en la ciudad los árboles que ha donado e instalado en espacio privado y zonas de reserva forestal.

Recomendaciones internacionales

Como se ha registrado en algunos medios nacionales, la Organización Mundial de la Salud recomienda a las grandes ciudades tener un árbol por cada tres habitantes para tener un aire de mejor calidad.

Según el Sistema de Información para la Gestión del Arbolado Urbano de Bogotá (Sigau), la capital tiene aproximadamente 1’272.000 árboles. Y de acuerdo con el informe Bogotá Cómo Vamos, en el Distrito habitan 7’890.001 personas. Lo cual quiere decir que en Bogotá hay un árbol cada 6,20 habitantes.

Viernes, 09 Noviembre 2018

A Rodrigo Lara le faltó precisión en queja por compra de buses para Transmilenio

Por Sania Salazar

Es verdad que el tipo de buses que compró Bogotá ya no se pueden comprar en Europa, pero no se compraron tantos como dijo Lara.

Rodrigo Lara, senador del partido Cambio Radical, publicó en su cuenta de Twitter su inconformidad por el resultado de la licitación para la compra de los buses de Transmilenio que reemplazarán a los más viejos que tiene el sistema.

 

 

Colombiacheck revisó dos datos chequeables del trino: si el 60% de la flota nueva es Euro V; y si esos buses ya salieron del mercado en Europa.

Le consultamos a Lara y a su equipo de prensa sobre las fuentes en las que se basa la información que publicó, pero hasta el momento de publicar esta nota no habían respondido.

Tras revisar la información, encontramos que la información es aproximada.

Según el comunicado de Transmilenio, de los 1.383 buses nuevos que se van a comprar, 672 (y no 682, como dice Lara en el trino) serán Euro V diésel, lo que corresponde al 48,5% de la flota (no al 60%). Es posible que Lara haya sacado ese 60% de hacer el cálculo con base en los 1.133 buses cuya compra se definió en la licitación, pero falta por adjudicar la compra de 250 buses que hacen parte del lote de Las Américas, de los cuales se desconoce el tipo de tecnología, pues la licitación se declaró desierta.

Cuando se habla de Euro V se hace referencia a una de las escalas de una normativa ambiental que busca reducir las emisiones contaminantes de los vehículos a diésel. El Euro V es uno de los menos contminantes de diésel, pero hay una normativa mayor, la Euro VI, que contamina menos.

Por otra parte, es cierto que en los países de la Unión Europea ya no está permitido comprar buses Euro V, pero algunos de estos buses todavía circulan en sus calles.

Darío Hidalgo, experto en movilidad y exsubgerente de Transmilenio, le explicó a Colombiacheck que, desde 2014, en Europa solo está permitido comprar Euro VI.

En efecto, la Regulación 595 de 2009 de la Unión Europea especifica la regulación Euro VI y prohibe, después del 31 de diciembre de 2013, "el registro, la venta y la entrada en servicio de esos vehículos" que no cumplan con dichas especificaciones.

Hidalgo también nos dijo que los Euro V saldrán de circulación cuando cumplan su vida útil (entre 10 y 12 años, es decir, que los últimos estarán rodando en 2026).

Con Hidalgo coincidió el profesor Jesús Casanova Kuindelán, catedrático en máquinas y motores térmicos de la Universidad Politécnica de Madrid, quien le dijo a RCN Radio que, efectivamente, hay buses Euro V rodando por Europa, pero que ya no es posible incorporar nuevos a la flota porque las autoridades no permitirían matricularlos para que puedan circular. Además, Casanova Kuindelán admitió que empezar a incorporar buses Euro V es ir rezagados.

Por otra parte, la misma Regulación citada más arriba acota (en su Artículo 8) que se podrán expedir certificados de normativas de emisiones anteriores a la de Euro VI a “vehículos y motores para la exportación a otros países, siempre y cuando esos certificados digan claramente que los vehículos y motores en cuestión no podrán ser enviados al mercado de la Comunidad". Es por esto que Volvo y Scania (ambas compañías de Suecia, uno de los países de la Unión Europea) le pueden vender los buses Euro V a Bogotá.