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Viernes, 29 Marzo 2019

Gobierno Santos sí les pagó vuelos chárter a los jefes de las Farc

Por José Felipe Sarmiento

Fondo Paz, una dependencia de la Presidencia, había gastado casi 5.500 millones en tiquetes chárter para los excomandantes de esa guerrilla, antes y después del Acuerdo, hasta 2017. Venezuela también transportó a ‘Timochenko’ al menos una vez.

Cuatro fotos acompañan una publicación viral de la página ‘Timochanda’ en Facebook en la que se critica que el gobierno del expresidente Juan Manuel Santos “(les) pagaba aviones privados y helicópteros a Timo(chenko), el Paisa, Iván Márquez, (Marcos) Calarcá y demás criminales de las Farc”.

El primero, cuyo nombre real es Rodrigo Londoño y fue el máximo comandante de la guerrilla hasta su desmovilización, aparece en las primeras dos imágenes; en una está junto a un avión y en la otra, al lado de un helicóptero. La tercera foto, de baja resolución, muestra a dos personas bajándose de otra aeronave.

La última retrata sonriente al hoy representante del partido FARC por el Valle, Luis Alberto Albán (‘Calarcá’), y a Rodrigo Granda leyendo a su lado. Van sentados en el interior de un avión privado, detrás de una mesa amplia en la que reposan otro libro, un computador portátil y una revista.

Publicación en Facebook sobre los vuelos chárter para jefes de las Farc

Primero, las fotos

De la última foto no apareció ningún rastro, otras dos dieron pistas intermedias. La tercera, la pixelada, fue la única que arrojó resultados precisos por búsqueda inversa de Google. El diario La Nación de Neiva la usó para ilustrar su nota sobre la llegada a Cuba de Hernán Darío Velásquez, ‘el Paisa’, para reforzar el equipo negociador de las Farc en abril de 2016.

En su registro también hay una imagen de plano medio en la que se ve al entonces comandante de la columna móvil Teófilo Forero conversando con ‘Joaquín Gómez’. Allí lleva la misma ropa (camisa tipo polo de color salmón y cuello azul oscuro, gorra caqui y maleta negra). Esto confirma su identidad, que no es tan clara en la publicación de Facebook.

El portal La Silla Vacía también acompañó un análisis sobre el arribo de Velásquez a la isla con una captura de video muy parecida a otra de las que publicó el periódico huilense. Las demás personas presentes en la secuencia y los emblemas del avión corresponden entre los dos medios y con los se alcanzan a ver en la imagen de ‘Timochanda’. 

Además, en las fotos de ambos artículos se aprecia la matrícula HK-4600 sobre la compuerta de bodega del avión. Según los registros de la Aeronáutica Civil, este Beechcraft 1900D, con capacidad para 16 a 19 pasajeros, es utilizado por la aerolínea Servicio Aéreo de Capurganá S.A. (Searca), el mismo nombre que se ve sobre el costado de la aeronave en la publicación viral.

Captura de pantalla del registro del avión en la Aerocivil

El avión es de la misma marca y características que el de la aerolínea Helicópteros Nacionales de Colombia S.A.S. (Helicol) con el que sale Londoño en la primera imagen. Los colores y el logotipo son iguales a los de la empresa, que aparece ante la Aerocivil como explotadora de cinco de esas aeronaves. Una hora de vuelo en una de ellas cuesta 6’650.000 pesos y el trayecto Bogotá-La Habana toma al menos dos y media, según le dijeron a Colombiacheck en su servicio de atención telefónica.

La otra foto de ‘Timochenko’ fue utilizada por un portal mexicano para ilustrar una nota sobre sus problemas de salud. El resultado aparece en la búsqueda inversa de Google pero la página ya no existe, por lo que es difícil saber la fecha. No obstante, una usuaria de Twitter publicó ambas fotos de Londoño en marzo de 2017, por lo que no serían posteriores a esa fecha; es decir que tuvieron que ser tomadas durante la negociación o menos de cuatro meses después de la firma del Acuerdo del Teatro Colón, en el gobierno Santos.

El helicóptero con el que aparece el exguerrillero es un Eurocopter EC145, modelo que se lee en la parte alta del fuselaje. También allí se ve la bandera de Colombia. Al buscar por esa especificación y el país, aparecen las aeronaves de Helistar S.A.S.. La compañía explota ocho de ellas, según Aerocivil, y las identifica con la misma apariencia y colores que el de la imagen.

Esta empresa también llevó a ‘Timochenko’ a la región de Llanos del Yarí, entre Meta y Caquetá, en septiembre de 2016 para participar en la X Conferencia de las Farc, en la que se decidió la transformación de esa guerrilla en partido político. Como lo investigó El Tiempo en ese entonces, la aerolínea opera el avión HK5068 en el que se trasladó Londoño, un Dassault modelo Falcon 2000EX con capacidad para 10 pasajeros.

Captura de pantalla del avión en Aerocivil

En ese entonces, el abogado de Helistar, Abelardo de la Espriella, le aclaró al periódico que la contratación se había hecho con el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR). En la foto que publicó el diario se ven tanto la identificación del avión como los emblemas de ese organismo internacional sobre el fuselaje.

Siete meses antes, en febrero de 2016, los entonces jefes de las Farc también volaron de Valledupar a La Habana con logística del Comité. En las fotos del diario El Heraldo de Barranquilla se ve el logotipo de la Cruz Roja sobre el avión Beechcraft 1900 HK4709, propiedad de Searca pero explotado por Servicios Asociados Nacionales de Transporte Aéreo S.A.S. (Santa), y el helicóptero Mil MI-171 de matrícula HK5081, con cupo para 24 pasajeros, que maneja Helistar.

Registro de propiedad del avión en Aerocivil

Registro explotación del avión en Aerocivil

Captura de la página de Helistar con foto del mismo helicóptero

Registro de explotación del helicóptero en Aerocivil

La directora de comunicaciones del CICR en Colombia, Isabel Ortigosa, aclaró que esta institución no asumió los costos de esos transportes. “Sí facilitamos varios vuelos de negociadores a pedido de las dos partes, porque es la manera en la que trabajamos siempre, pero nosotros no aportamos dinero para pagar por esos viajes”, explicó.

Entonces, ¿de dónde salieron los recursos para estas empresas privadas por transportar a los exjefes de las Farc?

La plata

La Presidencia de la República tiene una bolsa de recursos que se encarga de solventar todo lo necesario para los procesos y acercamientos que busquen la desmovilización de grupos armados y cumplir otras funciones de la Oficina del Alto Comisionado para la Paz. Esa cuenta se llama Fondo de Programas Especiales para la Paz (Fondo Paz).

El decreto que lo rige señala que entre sus tareas específicas está la de “financiar y cofinanciar la realización de actividades que generen condiciones para entablar conversaciones, diálogos y firma de acuerdos con grupos alzados en armas que participen en el conflicto interno armado”.

Desde hace varias semanas, Colombiacheck le pidió a su director, Juan Carlos Vargas, detalles sobre los montos y el origen de los recursos en el caso de los vuelos para la delegación de las Farc. Por ejemplo, si siempre había pagado Colombia o había recibido recursos internacionales para cubrir esos gastos.

Todavía no ha llegado la respuesta, pero algunas de estas inquietudes sí le fueron resueltas por esa dependencia a Noticias RCN en noviembre de 2017. Desde 2014 hasta entonces, los vuelos chárter de los excomandantes guerrilleros (antes y después del Acuerdo) sumaban casi 5.484 millones de pesos. De estos, 4.317 millones se gastaron en 2016, el año de la firma, y 1.027 millones, en lo que iba corrido del siguiente.

Sin embargo, hay que recordar que Venezuela, como país acompañante del proceso, también transportó a ‘Timochenko’ en al menos una vez. Fue cuando llegó a La Habana desde Caracas para la firma del punto 5, sobre las víctimas, en septiembre de 2015. El avión Beechcraft 1900 de matrícula venezolana YV 2869 era utilizado por la empresa estatal Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA) y llevaba sus emblemas.

El presidente Nicolás Maduro confirmó la participación de su país en esa operación, por medio de declaraciones que le dio ese mismo día a Noticias Caracol en Estados Unidos.

De modo que la publicación viral es verdadera pero no fue posible establecer con claridad el origen de todas las imágenes y, en consecuencia, quién corrió con los gastos en esas ocasiones particulares. Lo más probable es que haya sido Colombia pero, por lo menos en la imagen captada dentro de un avión, cabe la posibilidad de que haya sido otro país, como en el caso del vuelo de PDVSA.

[Actualización 8 de mayo de 2019]

Un mes después de la publicación de esta nota, seis semanas después de la solicitud de información que hizo Colombiacheck por correo electrónico y una más desde la primera vez que se comunicó con la Oficina del Alto Comisionado para la Paz para preguntar al respecto, esta dependencia respondió el 30 de abril de 2019 con un informe sobre los gastos en viajes aéreos con motivo del proceso de paz con las Farc en La Habana.

Según el documento, firmado por el asesor Héctor Fabio García Arango, los tiquetes a Cuba representaron 2.841 millones de pesos mientras que los vuelos en aviones de la Fuerza Aérea “y otros” costaron casi 15.122 millones. Aunque las cifras son distintas a la presentadas por RCN, hay que tener en cuenta que el noticiero también incluyó viajes nacionales mientras esta tabla solo hace referencia a los que tuvieron por destino Cuba, aunque el lapso cubierto aquí es más largo.

Tabla de gastos en vuelos del proceso de paz a Cuba según Fondo Paz

La entidad también recordó las normas que le asignan a Fondo Paz la función de financiar estos procesos, en especial el citado decreto, y remitió al Acuerdo General para la Terminación del Conflicto, con el que se dio inicio a la negociación. Allí el Gobierno, en cabeza de Santos, se comprometió a garantizar “los recursos necesarios para el funcionamiento de la Mesa”.

Esta información confirma la calificación inicial del chequeo.

Nota: la caricatura de alias "Timochenko" usada por la página "Timochanda" y replicada en la portada de esta nota viene originalmente de Juan Homez.

Miércoles, 01 Junio 2016

Santos: dos de tres frente a De Klerk

Por Miriam Forero

Juan Manuel Santos, presidente de Colombia, se mostró muy orgulloso por varios aspectos del proceso de paz que adelanta con las Farc en los que, según dice, somos pioneros. Colombiacheck revisó tres de sus afirmaciones y encontró que dos faltan a la verdad y solo una es cierta.

Durante la conferencia ‘El futuro de un país en paz’, que organizaron la Universidad del Rosario y El Tiempo el pasado 18 de febrero, el presidente Juan Manuel Santos sostuvo una conversación con el expresidente de Sudáfrica y Nobel de Paz, Frederik de Klerk.

Además de escuchar las experiencias de ese país sobre los diálogos de paz que sostuvieron en 1993 para acabar con la opresión hacia la comunidad negra, y de aprovechar para pedirle consejos sobre cómo ganar el plebiscito, Santos se mostró muy orgulloso por varios aspectos del proceso de paz que adelanta con las Farc, en los que según dice, somos pioneros.

Colombiacheck revisó tres de sus afirmaciones y encontró que dos faltan a la verdad y una es cierta. Acá nuestro chequeo:
 

“El proceso colombiano va a ser la primera vez que un grupo insurgente entrega las armas y se somete a un proceso judicial”.

FALSA. En esta afirmación, con la que abrió su primera intervención, el presidente no aclaró si se refería a que el proceso con las Farc es pionero en el país o en el mundo. De todos modos, en cualquiera de los dos escenarios, ya ha habido historias de desarme y sometimiento a la justicia en el pasado.

En el ámbito nacional, en 1994, miembros de la Corriente de Renovación Socialista, una línea política del ELN que luego se convirtió en la base del Polo y de la Corporación Nuevo Arco Iris, dejó las armas tras una negociación con el gobierno de César Gaviria. Según cuenta Semana, de los 865 excombatientes y miembros de la CRS que se involucraron en el proceso, 268 no recibieron amnistía por sus delitos; de hecho, quince años después, 25 seguían aún pagando condenas en cárceles del país.

El caso más reciente de juzgamiento de delitos de guerra en el país, aunque no se trata de un grupo insurgente sino de extrema derecha, es la desmovilización los paramilitares. Luego del acuerdo al que llegó este grupo armado con el gobierno de Álvaro Uribe en 2003, el congreso tramitó la Ley de Justicia y Paz, que la Corte Constitucional revisó en 2006.

La versión final de la norma establece una pena de no más de ocho años de prisión para los desmovilizados que no volvieran a delinquir, contaran la verdad y repararan a sus víctimas. Varios dirigentes paramilitares están cumpliendo condenas de ocho años basadas en esa ley; de hecho, el primero en terminar de pagar ese tiempo en la cárcel, Freddy Rendón alias 'El alemán', salió en julio del año pasado.

En el ámbito internacional, un caso que desmiente la afirmación del presidente es el de Sierra Leona, en el que el grupo rebelde Frente Revolucionario Unido -RUF, por su sigla en inglés- entregó las armas en 2002, luego de un proceso de más de ocho años, entre altibajos, rupturas e inclumplimientos.

En ese país africano no se declaró amnistía general, sino que se creó el Tribunal Especial para Sierra Leona -Scsl, por su sigla en inglés- con el fin de juzgar a los responsables de los crímenes y violaciones de derechos humanos cometidas durante la guerra civil. En su última decisión, antes de cerrar en 2013, esta Corte ratificó la condena de 50 años contra el expresidente liberiano Charles Taylor, quien apoyó al RUF. Actualmente permanece un Tribunal Residual Especial que vigila la continuidad de los procesos que llevó adelante el Scsl, en asuntos como protección a testigos, supervisión de penas de prisión y manejo de archivos.

Aunque la mayoría de los procesos de paz terminan con la dejación de armas y una declaración de amnistía -como el M19 (1989) y el EPL (1991) en Colombia, o El Salvador (1992), Liberia (2003) e Indonesia (2005), para mencionar algunos ejemplos internacionales-, no es cierto que el proceso con las Farc será la primera vez que un grupo insurgente dejará las armas y se someterá a la justicia transicional.

 

“Es el primer caso en el mundo en el que se pone a las víctimas en el centro de la solución del conflicto y el respeto por sus derechos”.

ENGAÑOSA. Aunque la agenda de la mesa de conversaciones incluye la búsqueda de la verdad y la defensa de los derechos de las víctimas, hay otros procesos en el mundo que les han dado prioridad. Es el caso de Sudáfrica, expuesto por el interlocutor del presidente Santos durante el foro en el que hizo esta afirmación.

Allí, De Klerk explicó que en el caso de su país las víctimas representaban más del 90% de la población, pues se trataba de la comunidad negra sometida durante años a la opresión y la desigualdad en derechos civiles, por razones de racismo. De este modo, el proceso de paz que se llevó a cabo en ese país tuvo como eje central acabar con esa distinción y concederle al partido de los negros, el Congreso Nacional Africano (ACN), igualdad de acceso al poder.

Por su parte, la directora para Colombia del Centro Internacional para la Justicia Transicional - Ictj-, María Camila Moreno, expone otros ejemplos en su análisis sobre esta frase del presidente: “En el mundo procesos como el de Mindanao en Filipinas, han incluido en los acuerdos de paz el respeto y garantías de los derechos de las víctimas. En muchos acuerdos de paz se ha incluido la creación de comisiones de la verdad (Guatemala, El Salvador, Kenia, Suráfrica, entre otros) y programas de reparación (Nepal, Sudáfrica, Guatemala, etc.).

Tanto ella como Francisco Rey Marcos, coordinador del Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria de España, coinciden en aclarar que lo importante no es si la retórica del proceso dice que los acuerdos se centrarán en las víctimas, sino en cómo la implementación demuestre esa relevancia que deben tener y garantice la realización de sus derechos.

Rey, incluso, va más allá en su crítica a la coordinación entre palabras y hechos: “conviene decir que no ha existido acuerdo humanitario; las partes tardaron más de dos años en reconocer su participación como victimarios y pedir, poco a poco, perdón. Las visitas de las víctimas a La Habana fueron muy importantes pero con un carácter más simbólico que real”.

 

“Es la primera vez en la historia del mundo que las dos partes (de un proceso de paz) se ponen de acuerdo (en la justicia transicional que se aplicará). Generalmente es un tercero, como Naciones Unidas, el que impone un sistema de justicia; en este caso, las dos partes se pusieron de acuerdo para crear un tribunal y un sistema en donde los máximos responsables serán investigados, juzgados, condenados y sancionados”.

VERDADERA. Al conocer el acuerdo de justicia, anunciado en septiembre del año pasado y revelado en diciembre, el director de la Escuela de Cultura de Paz de la Universidad Autónoma de Barcelona, Vicenç Fisas, llamó la atención en un comunicado sobre la particularidad de ese tema pues, según él, es “algo que raramente aparece desarrollado en los procesos de paz, en los que prima la simple amnistía para todos los actores”.

Moreno, la directora del Ictj, también consideró cierta la afirmación. “Los tribunales internacionales no han sido decisión de las partes que suscriben un acuerdo de paz. En algunos casos, luego de la firma del acuerdo, por presión de las víctimas y de la comunidad internacional se han establecido tribunales internacionales o híbridos para juzgar a los responsables de crímenes internacionales. Este es el caso del Tribunal para la Antigua Yugoslavia y del Tribunal para Ruanda. El caso de Colombia es excepcional porque las mismas partes de la negociación acuerdan un sistema de rendición de cuentas que incluye la creación de una jurisdicción especial para perseguir penalmente a todos los responsables de los delitos cometidos durante y en relación con el conflicto armado interno”.

A manera de conclusión...

Tras examinar los matices de las afirmaciones de Santos, es claro que si el presidente no llevara al extremo sus ‘sacadas de pecho’, no cometería la imprecisión de llamar al proceso con las Farc pionero en tantos aspectos en los que no necesariamente lo es.

Podría, para mayor claridad, llamar la atención sobre algunos puntos del proceso colombiano, que lo hacen particular con respecto a los que se han dado a lo largo de la historia en otros lugares del mundo, como el acuerdo en términos de justicia transicional.

En el mencionado comunicado de la Escuela de Cultura de Paz, el académico Fisas se aventuró, incluso, a decir que lo que va adelantado entre el gobierno y las Farc hace que este proceso “pueda considerarse como uno de los más avanzados e innovadores de todos los procesos de paz firmados hasta el presente en el mundo”.

Sin embargo, también es claro que no se puede hablar de gran innovación o de un caso ejemplarizante para el mundo hasta que no se dé la implementación, pues muchos países han visto enormes incumplimientos, fracasos, rearmes e impunidad tras la firma de históricos acuerdos.