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Jueves, 08 Febrero 2018

Vargas Lleras elude responsabilidades

Por Juan Sebastián Jiménez

El exvicepresidente ha dicho que no tiene nada que ver con el desplome del puente Chirajara y que quienes lo acusan “tacan burro”. Colombiacheck encontró evidencias de que sí tuvo mucho que ver, como coordinador de las grandes obras de infraestructura, y hasta sacó pecho varias veces por la del caído puente.

El 16 de enero, un día después del desplome del puente Chirajara, en el que 10 personas murieron , el exvicepresidente y hoy candidato presidencial Germán Vargas Lleras respondió que quienes lo acusaban por esta tragedia tacaban “burro”.

Su argumento: que el contrato para la construcción del puente, y en general de la doble calzada Bogotá-Villavicencio, se había firmado en 2010, “cuatro años antes de que yo asumiera responsabilidades en el sector de la infraestructura”, como dijo en un trino de ese mismo 16 de enero.

 

 

A Vargas Lleras le asiste la razón en cuanto al contrato, pues este es del 22 de enero de 2010, lo que no lo exime en absoluto de responsabilidad ya que fue durante su paso por la Vicepresidencia que estas obras se construyeron. Con base en documentos y en declaraciones del mismo Vargas Lleras, Colombiacheck califica su afirmación como Engañosa.

En 2014, el presidente Juan Manuel Santos, mediante el decreto 1647 del 2 de septiembre, le dio a Vargas Lleras un poder sin precedentes para un vicepresidente: el de coordinar las obras de infraestructura a nivel nacional: algo con lo que soñaba desde su paso por el Ministerio de Vivienda.

Gracias a este, a Vargas Lleras se le confió la “misión de coordinación interinstitucional e intersectorial que contribuya al desarrollo de aquellos proyectos relacionados con los sectores de vivienda e infraestructura, proyectos especiales de renovación urbana y desarrollo espacial”. Fue la confirmación de algo que ya se sabía: que Vargas Lleras iba a ser el amo y señor del sector infraestructura.

Lo había dicho él mismo semanas antes de la expedición del 1647: “El presidente de la República espera que desde la Vicepresidencia asumamos competencias relacionadas con apoyar y dar impulso al ambicioso plan que en materia de infraestructura va a ejecutarse a lo largo de este cuatrienio”.

Para ese momento la construcción de la doble calzada Bogotá-Villavicencio ya había sido otorgada a Coviandes -un consorcio creado precisamente para esta obra y cuyo mayor accionista es el multimillonario Luis Carlos Sarmiento- en virtud de un viejo Contrato de Concesión: el 444 de 1994.

El 22 de enero de 2010, finalizando el gobierno de Álvaro Uribe Vélez, el INCO y Coviandes firmaron un adicional al contrato para la realización de una doble calzada entre El Tablón (Cundinamarca) y Chirajara (Meta). Todo -contrato y adicional- por un valor de 3.1 billones de pesos y con 2023 como fecha de terminación. Los diseños, en particular, costaron 12.478 millones y fueron reconocidos con el Premio Nacional de Ingeniería del año 2010. Ese año se dio inicio a la construcción de un primer tramo.

Desde que llegó a la Vicepresidencia, Vargas Lleras se puso al frente de la obra. El 2 de octubre de 2014, recorrió la construcción junto con la entonces ministra de Transporte Natalia Abello y el entonces director de la ANI, Luis F. Andrade. Y dijo que las obras iban “a todo vapor” y que los colombianos “van a ver lo que este país es capaz de lograr cuando se propone sacar algo adelante”.

El primer tramo, de los ocho en los que se dividió la obra, se inauguró el 5 de junio de 2015 en un evento en el que el entonces vicepresidente aseguró que, con esta obra, “seguimos cumpliendo el compromiso del Gobierno para dejar atrás el rezago en infraestructura que tenía el país”.

La inauguración de esos primeros 12.5 kilómetros vino acompañada de un anuncio: que el gobierno y Sarmiento Angulo habían llegado a un acuerdo para que Coviandes, en virtud de un contrato de Iniciativa Privada por un valor de $1.9 billones, construyera el resto de la doble calzada. Es decir: desde el final del sector 4A, en el que se encuentra el puente Chirajara, hasta Villavicencio. Esto explica la importancia que tiene, para la doble calzada, el desplomado puente Chirajara, sobre el que hoy se discute si terminarlo o demolerlo.

Pero, para ese momento, el puente estaba, apenas, en planos, aunque su construcción ya había sido entregada, por parte de Coviandes, a dos subcontratistas que ya contaban con experiencia en la realización de puentes, en particular, en esta vía: Gisaico e ICMO.

El pasado 4 de febrero, en entrevista con Colprensa, el gerente de ICMO, Camilo Torres, explicó que primero Coviandes (en realidad, Coninvial, una firma que fue delegada por esta) subcontrató a Gisaico. Y luego, a los pocos meses, Gisaico subcontrató a ICMO “para hacer la estructura”.

Las obras del puente de 458 metros de largo empezaron, de acuerdo con Gisaico, en abril de 2016.

En septiembre de ese año, Vargas Lleras visitó la obra e inauguró otro tramo. Hasta le alcanzó el tiempo para hacer señalamientos en contra de la gobernadora del Meta, Marcela Amaya, a la que criticó por demoras en la construcción de la malla vial del departamento y hasta acusó de corrupta.

Finalmente la gobernadora se fue del lugar malhumorada y el vicepresidente cortó el listón sólo. En ese momento dijo que lo complacía “mucho inaugurar y entregar obras modernas y seguras”. Seguramente, de haber seguido en la vicepresidencia, Vargas Lleras habría asistido a la inauguración más reciente, la del pasado 17 de noviembre, pero no pudo porque para ese momento ya era candidato presidencial.

Ahora no quiere saber nada de la doble calzada. Pero en redes sociales le recordaron todas las veces que inauguró sonriente tramos de la carretera Bogotá-Villavicencio. Y no solo los internautas. Por ejemplo, el expresidente Álvaro Uribe Vélez, le respondió a Vargas Lleras diciendo que “al Gobierno actual le ha encantado inaugurar las obras que les dejamos, sin recordar de dónde vienen (...) Vargas Lleras me acusa de haber contratado el puente derrumbado. Siquiera me preocupé por construirle doble calzada al Llano”.

 

 

Así que, aunque es cierto que esta obra se contrató en 2010 y tampoco es cierto que pueda atribuirse de manera apresurada toda la responsabilidad a un funcionario, tampoco es real que Vargas Lleras no tuviera responsabilidad alguna frente al proyecto, pues la obra se construyó bajo su mandato como coordinador de proyectos en el sector de infraestructura. Valga la pena recordar lo que dijo en un reportaje de febrero de 2015, publicado por la revista Semana: “Si uno no está encima de las cosas estas no se hacen”. Pero ahora Vargas Lleras niega haber estado encima porque las cosas no se hicieron bien.

Martes, 16 Enero 2018

Petro: ¿verdades de campaña?

Por David Tarazona

El pasado 11 de enero, el precandidato Gustavo Petro lanzó dardos contra uno de sus rivales electorales desde su cuenta de Twitter: “mientras Fajardo disparó la deuda en Antioquia, Petro la redujo en Bogotá”. ¿Qué tan cierta es la afirmación?

La discusión inició cuando Petro, precandidato presidencial por firmas del movimiento Colombia Humana, utilizó un artículo del medio de periodismo financiero Bloomberg cuyo título traduce del inglés: “Matemático lumbrera que duplicó la deuda es el favorito a ganar las elecciones colombianas”, publicado el pasado 11 de enero. Colombiacheck verifica pronunciamientos del discurso público, no artículos de noticias. Es por esto que veríficamos con prioridad lo dicho por Petro.

Tras verificar con documentos públicos, contactar a la campaña de Petro, de Sergio Fajardo y consultar un especialista en economía, Colombiacheck calificó la declaración del candidato del movimiento Colombia Humana como Verdadera.

Primero, es cierto que la deuda de Antioquia durante la gobernación de Sergio Fajardo se duplicó, como demuestra la información que nos aportó su campaña, junto con un informe de la Contraloría General: pasó de 640.000 millones de pesos en 2011, justo antes de asumir el cargo, a 1,4 billones de pesos a 2015, según cifras del Departamento Nacional de Planeación (D.N.P.). Y si bien es cierto que durante la administración Petro la deuda pública tuvo una reducción de un punto: bajó de 1,5 billones de pesos a 1,4 de 2012 a 2015, el lapso de su periodo.

No obstante, a estos datos les faltó contexto. Según nos dijo el economista Aurelio Suárez, conocedor de las problemáticas de Bogotá, el Concejo le aprobó en 2013 a la administración de Petro un endeudamiento de 3,8 billones para su periodo, pero al exalcalde se le olvida que pidió al cabildo uno mayor: 4,3 billones de pesos. Agregó que el endeudamiento no es necesariamente malo para una ciudad o departamento. “Si usted lo puede financiar sin menoscabar el ingreso disponible de los habitantes y repercutiendo en obras que le retribuyan a la ciudadanía, yo creo que es un endeudamiento sano”, afirmó Suárez.

Desde la campaña de Fajardo, nos dijeron que el endeudamiento fue utilizado para apalancar proyectos bandera y que no le ven nada malo al considerarlo una herramienta “para la financiación de los gobiernos”. De acuerdo a la información entregada, usaron la “deuda pública para la financiación de proyectos de inversión de nuestro Plan de Desarrollo Antioquia la más Educada”. Agregaron que respetaron la salud financiera del departamento y que tenían el visto bueno del Ministerio de Hacienda y la aprobación de la Asamblea Departamental.

El tema es más complejo de lo que parece. En realidad, como explicó en el diario El Espectador, el economista de la Universidad Javeriana, Gonzalo Hernández, el endeudamiento de una ciudad no solo se debe evaluar desde su crecimiento o reducción, sino por la proporción que representa en los ingresos de una ciudad. Hernández afirmó que para Bogotá esta proporción era del 5,84 % de los ingresos de la ciudad durante la administración Petro, mientras que en la gobernación de Fajardo era del 5,32 %. Es decir que según los datos del D.N.P. entregados por el profesor, en 2015 la deuda bogotana como proporción de los ingresos superaba en 0,52 a la de Antioquia. Así que aunque Fajardo sí lideró un proceso de endeudamiento, en comparación, Bogotá ya estaba endeudada de manera significativa.

También, según nos dijo Aurelio Suárez, la discusión no está aislada del clima electoral. “Es una forma de retaliación”, comentó Suárez, a la negativa de la Coalición Colombia que lidera Fajardo a aceptar una consulta interpartidista o una alianza con Gustavo Petro de cara a la primera vuelta de las elecciones presidenciales.

Así que más allá de que la frase del precandidato presidencial Gustavo Petro sea verdadera, ésta es una verdad con asterisco, no solo por la complejidad técnica del tema, sino porque se da en medio de una campaña electoral donde cualquier dato sin el suficiente contexto puede ser utilizado para beneficiar una bandera política.

Aunque buscamos un pronunciamiento desde la campaña Petro, no nos llegó a la hora de cierre de esta publicación. Lo mismo hicimos con el equipo de Sergio Fajardo, quienes nos enviaron documentación para este análisis.