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Martes, 10 Abril 2018

Los 'reversazos' de Duque

Por José Felipe Sarmiento Abella

Los debates enfrentaron al candidato del Centro Democrático con su pasado. Vargas Lleras y varios columnistas le recordaron sus orígenes santistas, además de los cambios de posición en temas como el matrimonio homosexual, el aborto y el consumo de drogas. Colombiacheck lo verificó.

Desde que fue elegido senador por el Centro Democrático en 2014, el hoy candidato presidencial de ese partido, Iván Duque, ha variado su posición en temas claves como los derechos de las mujeres y las parejas homosexuales, el consumo de drogas y la posibilidad de permitir el 'fracking' para la explotación petrolera en Colombia. Los debates presidenciales en Medellín y Barranquilla lo pusieron varias veces entre la espada de las preguntas y la pared de su pasado.

Aunque ahora Duque es reconocido como el nuevo alfil uribista, de línea dura y que se presenta como la renovación de la derecha en Colombia, en los debates sus opositores también le han recordado sus orígenes en el Santismo. Colombiacheck indagó sobre cómo el puntero en las encuestas no solo ha cambiado de casa política, sino también cómo han sido sus cambios de posición en temas que son polémicos en la actual contienda electoral.

De Santos a Uribe

En el debate organizado por la Universidad del Norte y el diario El Heraldo de la capital del Atlántico, uno de los enfrentamientos estelares se dio cuando el aspirante por firmas y Cambio Radical, Germán Vargas Lleras, le cuestionó el pasado santista al exsenador uribista. Vargas le recordó sus inicios en la fundación Buen Gobierno fundada por Santos, que de allí pasó por la subdirección del partido Liberal, también fue asesor del hoy presidente cuando fue ministro de Hacienda y que gracias a este fue nombrado en el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

 

 

“Una de las cosas que a mí me caracterizan como persona, es que no niego mi pasado -respondió Duque-. Y sí, en efecto, trabajé con el doctor Juan Manuel Santos. La última vez que trabajé con él fue en 2001”. Duque ya había dado explicaciones sobre su evolución política y el cambio de casa que ha tenido en los últimos años.

Primero lo había dicho al diario El Colombiano, en enero de 2017, en un amplio reportaje si bien acepta que trabajó con Santos, asegura que el despegue de su carrera lo hizo bajo los ocho años de gobierno de Álvaro Uribe. Esta teoría la han reforzado personas cercanas a él como el abogado uribista Camilo Rubiano Becerra, quien justificó en una columna en el portal Kienyke que el hoy candidato por el Centro Democrático se haya alejado de su mentor inicial. Y así lo retoma el partido en su página oficial.

 

 

Lo cierto es que Santos y Duque coincidieron políticamente el gobierno Uribe, pero una vez el primero ascendió a la presidencia, se distanció del expresidente y también de su expupilo.

Según Luis Guillermo Echeverri, gerente de campaña de Duque, este sí trabajó con el hoy presidente como “un joven talentoso de 25 años", pero que su verdadera formación se dio en el BID -donde lo conoció- y en esa época reforzó su vínculo con Uribe y el uribismo. “Iván es un hombre que cree en el derecho y en la ley. (...) Yo no creo que ahí haya un cambio. El cambio fue de Santos”, le dijo a Colombiacheck. "Lo que pasa es que Santos cree que la gente le pertenece", remarcó.

Derechos al ‘clóset’

Pero más allá sobre los cambios políticos de Duque, lo que ha llamado la atención en los debates presidenciales han sido sus 'reversazos' en temas polémicos como el matrimonio igualitario. Por ejemplo, en el debate de Semana y Teleantioquia cuando le preguntaron a los candidatos si estaban de acuerdo con este tipo de uniones, tres de ellos respondieron que sí, con la excepción de Vargas quien hizo la salvedad que no les dejaría adoptar. Duque fue el único que se negó, señalando que estaba de acuerdo "la igualdad de derechos patrimoniales y civiles”.

Su posición hace cinco años era otra. En una columna del diario Portafolio defendía que “ante la ley civil no se debe relativizar qué personas por su condición sexual pueden o no contraer matrimonio”.

Duque argumentaba que en países con mayor “apertura y tolerancia racial y sexual” tienen también mejores desempeños en economía creativa. Esta última es una de sus banderas de campaña, sobre la que coescribió el libro Economía Naranja y para la que consiguió, el año pasado, la aprobación de una ley que la promueve.

Al candidato uribista le han recordado su cambió de posición. En una columna del periodista Jorge Espinosa, en la página de RCN Radio, mostró que Duque felicitó en 2012 al entonces presidente de Estados Unidos, Barack Obama, a raiz de que la Corte Suprema de su país había dado vía libre al matrimonio entre parejas del mismo sexo. En un tuit, el hoy candidato calificaba el hecho como “un gran paso en materia de derechos civiles”. Además, en 2011 escribió una serie de trinos diciendo: “la igualdad no es un derecho relativo”. Todos estos trinos fueron borrados de la cuenta en Twitter de Duque.

 

 

La fórmula que propone ahora, en cambio, se parece más a la que defiende su jefe político, el expresidente Álvaro Uribe.

En febrero del año pasado, el hoy senador planteó que se debería buscar un acuerdo sobre una figura legal para las parejas del mismo sexo, "que no sea el matrimonio", y que este se debía reservar para las heterosexuales, "cuya misión es la preservación cualitativa y cuantitativa de la especie humana”, recalcó. Uribe también estableció su oposición a que adopten niños.

En esto Duque ha sido consistente con esa postura. Al ser cuestionado sobre el referendo para prohibir la adopción por parejas homosexuales que promovió la exsenadora Viviane Morales, si bien lo apoyaba sostuvo que este podría impedir que lo hicieran por ejemplo personas sin pareja.

Sin embargo, cuando el proyecto se aprobó en Senado, con voto de la bancada del Centro Democrático, Duque se ausentó. Finalmente, esta polémica propuesta se hundió en la Cámara.

Otra posición que le ha generado problemas a Duque al interior de su partido ha sido el aborto. Su jefe ha dicho que su posición personal es en contra de este, aunque recordó que como presidente respetó la sentencia de la Corte Constitucional que autoriza el aborto en tres casos, violación, malformaciones del feto y riesgo para la vida de la madre.

En una columna de la periodista Claudia Palacios, que le preguntó a los candidatos presidenciales sobre el tema, Duque sentó su posición: ni legalizar más, ni retroceder.

Duque comulga con una línea del conservatismo progresista que defiende el derecho a las mujeres a decidir y que está a favor de las parejas homosexuales. Así quedó en evidencia en una columna escrita en Portafolio en 2011 que tituló ‘Evolución conservadora’, en la que elogiaba al senador republicano Barry Goldwater, y en la que decía que “el verdadero legado de este batallador político estuvo en su capacidad de ir contra la corriente y derrotar con argumentos a las más radicales voces de su partido, cuando se trató de proteger libertades individuales”.

A pesar de los lineamientos de Uribe en febrero de 2017, estas posiciones liberales de Duque le generaron reproches al interior del CD. El Espectador las registró en abril de 2017 y hasta agosto de ese año el ‘youtuber’ cristiano Oswaldo Ortiz, que ahora lo respalda, le reclamaba no haber borrado sus felicitaciones a Obama (algo que ya hizo).

 

 

¿Cárcel por drogarse?

Otro de los puntos polémicos en la propuesta política de Duque ha sido su iniciativa de penalizar el porte y consumo personal de drogas ilícitas. El aspirante se comprometió reglamentar el acto legislativo que prohibió el porte y consumo de drogas en 2009 porque “no necesariamente implica cárcel, implica decomiso y sanción” (un argumento engañoso porque fue la Corte Constitucional la que condicionó la imposición de penas a los portadores de cualquier cantidad que se demuestre no es para uso personal). Esto, advirtió, ha permitido que los jíbaros evadan a la justicia.

El periodista Espinosa comprobó que Duque tuvo otra posición años atrás. En junio de 2011, el hoy candidato realizó una serie de trinos contra la cárcel para consumidores y llamaba a tratarlos para la rehabilitación en lugar de criminalizarlos, como quedó en la Constitución con la reforma que hoy critica.

De hecho, ponía como ejemplo a Portugal, país que despenalizó el consumo de todas las drogas y creó “comités de disuasión” para estimular el tratamiento de los usuarios reincidentes.

Incluso es autor de dos proyectos de ley -uno retirado en 2016 y otro que va para tercer debate- para darle enfoque de salud pública al consumo. La idea es que el Gobierno limite la dosis para que los jíbaros no se escuden en ella, como también lo han denunciado, entre otros, el fiscal general, Néstor Humberto Martínez, y el exprocurador Alejandro Ordóñez.

Petróleo y aguacates

También le han criticado al candidato sus posturas, en apariencia contradictorias, frente al medio ambiente y la minería. Espinosa también rescató otros trinos en los que aplaudía a Obama por estimular el desarrollo de energías limpias. En redes sociales han presentado sus propuestas de campaña como incoherentes porque como senador aseguró en varios debates en la comisión tercera que hacía falta aprovechar mejor el potencial minero del país.

 

 

Duque incluso había dejado abierta la posibilidad de explotar petróleo y gas en Colombia usando el ‘fracking’, una técnica que ha sido prohibida en otros países por sus consecuencias ambientales.

En Medellín dijo que el país “no necesita aventurarse en este momento” en ella. También había sido caricaturizada su comparación en la Universidad de Columbia entre las ganancias que le deja al país el crudo frente al aguacate.

Entre tanto, sus propuestas de gobierno hablan más de promover energías renovables para diversificar las fuentes que utiliza el país y mejorar la cobertura eléctrica que de minería.

Y cuando la menciona, enfatiza en su desarrollo “con responsabilidad ambiental”. Es cierto que, como senador, manifestó su preocupación por la situación del sector minero en la economía, pero siempre acompañada de requisitos como no otorgar licencias en páramos y cuidar el agua.

Tampoco abandonó las energías limpias en su actividad legislativa. De hecho, es uno de los autores del proyecto de ley que promueve los vehículos eléctricos. La iniciativa va en la misma línea que proponía antes de llegar al Congreso en su columna: “balancear las matrices energéticas”, apuntando una mayor participación de las fuentes renovables (no habla de abandonar los fósiles en el corto plazo, porque lo considera inviable por el peso que tienen todavía en la economía del país: de ahí la comparación con los aguacates).

En su libro ‘La economía naranja’, en coautoría con Felipe Buitrago, también recuerda que las energías renovables son parte de las “tecnologías disruptivas (que) transformarán la vida, los negocios y la economía global para el año 2025” según el tanque de pensamiento McKinsey Global Institute. Pero con estas también están la “exploración y recuperación avanzada de petróleo y gas”.

Así, las energías renovables sí son un punto consistente en el discurso de Duque antes, durante y después de su paso por el Legislativo. Eso sí, volteretas ha dado -y varias- en los otros temas, como quedó demostrado.

Se ha presentado como de “extremo centro”, pero con este concepto centrado en lo económico para apaciguar las dudas sobre su santismo dentro de su partido.

En cambio, lejos de comprometerse con temas sensibles como el matrimonio igualitario para ampliar su electorado -cosa que le sugirió la periodista Sylvia Colombo en el New York Times en pleno debate por sus posturas al respecto dentro de su partido-, sus posiciones se han acercado más a las del Centro Democrático y su líder como una fórmula para asegurar sus votos.

Jueves, 24 Mayo 2018

Petro: ¿Paneles solares en los techos de la Costa Caribe?

Por María José Pereira

El candidato de Colombia Humana propone pasar de la energía eléctrica a la solar. Analizamos, junto con expertos, la viabilidad de hacer realidad esta promesa a través de paneles solares en las casas de la región Caribe.

Por María José Pereira *

Una de las propuestas base de la campaña de Gustavo Petro es la instalación de paneles solares en los techos de las casas del Caribe para generar energía limpia. Lo propuso en el debate Caribe que se realizó en la Universidad del Norte, en Barranquilla, y lo ha dicho por Twitter en al menos dos ocasiones.

 

 

 

 

 

La energía solar puede parecer como una excelente respuesta a la búsqueda de fuentes de energía diferentes a las del petróleo y el carbón. Sobre todo en un país que tiene índices de radiación solar por encima del promedio mundial. Según un estudio realizado por el Instituto de Hidrología, Metodología y Estudios Ambientales (Ideam) en convenio con la Unidad de Planeación Minero Energética (Upme), Colombia tiene un promedio diario de 4,5 kilovatios por metro cuadrado, mientras que el promedio mundial se encuentra alrededor de 3,9 KW. Las regiones con mayor incidencia solar son La Guajira y la Costa Atlántica.

Además, en el país se encuentra vigente la Ley 1715 de 2014, que se creó con el objetivo de promover el uso de fuentes no convencionales de energía dentro del sistema energético colombiano. Esta ley cuenta con una variedad de incentivos, incluyendo el artículo 12, que establece que todos los equipos y servicios que se destinen a la inversión de energía no convencional estarán excluidos del IVA.

No obstante, al revisar la literatura del tema y después de consultar con expertos, la propuesta del candidato tiene varios obstáculos que dificultarían su ejecución en el corto y mediano plazo. Oscar Narváez, gerente general de Sun Supply, empresa que diseña e instala sistemas de energía solar, explica que el problema con la propuesta del candidato de Colombia Humana es que, “la red eléctrica de la región no está preparada para un proyecto como este; tendría que ser más estable para enviar energía y recibirla.” Actualmente existen problemas con enviar energía desde la central, si cada hogar empieza a hacerlo, el daño puede ser muy grande. Además advierte que, “un cable sin calibre adecuado puede producir incendios.”

Ahora bien, también se podrían emplear paneles solares que en vez de estar interconectados con la red eléctrica funcionen con baterías. El problema es que, en promedio, la vida útil de una batería es de 7 años y el costo de estas compone el 30% de la inversión inicial, lo cual no hace muy rentable comprarlas cada 7 años, advierte Narváez.

Y a diferencia de paneles interconectados con la red eléctrica, los que funcionan con batería requieren de un estudio personalizado antes de su implementación. Es decir, que antes de instalarlos hay que conocer cuánta energía se consume en cada casa, la posición geográfica en donde se van a montar los módulos, la irradiación que recibe el lugar donde se desea instalar (tejados, paredes, etc.) y dimensionar tanto el número de paneles necesarios, como el número de baterías. Todo esto para evitar que la energía generada sea mayor o inferior a la necesaria. En el caso de los paneles que no usan batería esto no es relevante, puesto que, si falta energía, esta se complementa con la energía de la red eléctrica y, si sobra energía, los paneles mandan el excedente a través de la red.

En el caso de Cartagena, Edgar Brazón, doctorado en Química del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), advierte que el viento podría ser un factor que hay que tener en cuenta a la hora de seleccionar que tipo de paneles a instalar. Porque, aunque los paneles solares, bien instalados, pueden soportar vientos fuertes, la sal marina del viento en Cartagena puede corroer el metal de los paneles, a menos que se compren paneles resistentes a la corrosión.

También hay que tener en cuenta que la energía solar tiene un limitante, la noche. No es posible depender únicamente de este tipo de energía, pues los paneles solares comunes no producen en la oscuridad. Y, si bien podrían almacenar energía en las baterías, ya se establecieron previamente las complicaciones con este tipo de paneles que resultan inviables en términos financieros.

Para Oscar Narvaez, una solución podría ser la creación de una red inteligente que permita un dialogo bidireccional, en donde es posible un intercambio de energía entre la empresa proveedora y los clientes, más específicamente una red inteligente basada en energía solar e hidroeléctricas. Sin embargo, esto sería un proyecto muy a largo plazo y no algo que se pueda realizar en cuatro años, pues actualmente, según datos de la Cámara Colombiana de la Energía, menos del 3% de la energía de Colombia proviene de fuentes renovables no convencionales.

Con respecto al costo de un proyecto como este, es imposible determinar con certeza cuánto le costaría al Estado, ya que se desconoce la cantidad de viviendas en la Costa Caribe que serían aptas para el proyecto. Instalar un sistema fotovoltaico (con los paneles solares y todo lo necesario incluido) interconectado a la red eléctrica en una casa sencilla, sin aire acondicionados, costaría aproximadamente 14 millones, según Narváez.

Un estudio hecho por especialistas de la Universidad Católica de Pereira calcula la inversión inicial en $ 34 millones, recuperables en 13 años, con una proyección de ahorro del 32,74 % en los pagos de facturas de energía, a 30 años.

 

 

Colombiacheck contactó a la campaña de Gustavo Petro para saber cómo planea el candidato sortear estos obstáculos, pero no fue posible obtener una respuesta.

* María José Pereira: Estudiante de periodismo de la Universidad del Norte. Participó en el proyecto “Laboratorio de verificación de datos”, de Colombiacheck, con el apoyo de Facebook, Deutsche Welle Akademie y la Pontificia Universidad Javeriana. Este artículo fue desarrollado con el acompañamiento y edición de Colombiacheck.