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Viernes, 14 Septiembre 2018

Implementación de enfoque de género del acuerdo de paz, todavía en palabras

Por Sania Salazar

Casi dos años después de que el gobierno nacional firmara el acuerdo de paz con la guerrilla de las Farc, el enfoque de género que quedó plasmado en el documento no ha pasado de los decretos a la realidad. Las entidades que han evaluado la implementación del enfoque de género coinciden en que hay dificultades para aterrizarlo en acciones concretas en los territorios. La atención de la comunidad LGBTI está todavía más quedada.

“En política sexual y reproductiva está super mal el asunto”, dice Camila Hoyos, abogada y asesora de temas de mujer y género de la UTL de la senadora del partido Farc, Victoria Sandino, sobre las mayores dificultades de la implementación de género en el proceso de reincorporación de los excombatientes.

“No hay atención diferencial para los temas de anticoncepción, para el seguimiento a los embarazos, hay dificultades con las enfermedades del aparato reproductivo. En algunos ETCR (Espacios Territoriales de Capacitación y Reincorporación) no hay médico ni enfermera, y en los que hay van una vez a la semana y atienden cosas generales”, detalla Hoyos.

Este es apenas un ejemplo de la dificultad de llevar a la práctica la implementación del enfoque de género incluido en el Acuerdo Final entre el Gobierno y la antigua guerrilla de las Farc que organizaciones como el Instituto Kroc han detectado al hacer una balance de la implementación en esta materia.

Hoyos asegura que la política de sustitución de cultivos ilícitos carece del enfoque de género. Dice que, por ejemplo, los acuerdos de sustitución colectiva no tienen medidas especiales para las mujeres y, según ella, eso va a generar dificultades para que las mujeres ingresen y se mantengan en esos programas. Para Hoyos se trata de falta de compromiso y de voluntad política.

Voluntad política que también menciona Borja Paladini, director del Instituto Kroc, de estudios internacionales de paz, de la Universidad de Notre Dame, al hablar del más reciente informe de esa entidad sobre la implementación del Acuerdo

“Falta fortalecer la voluntad política, pero sobre todo, falta que a la hora del diseño de las políticas, de las leyes, de las normas, del diseño de la implementación de esas políticas no se pierda el enfoque de género, los enfoques diferenciales, a veces se pierden en la acción. Es la capacidad transformadora de esa política, de esos recursos, de ese bien que ofrece el Estado”, explica Paladini, quien además dice que se trata de un asunto de capacidad técnica y de eficacia y llama la atención sobre la importancia de que las políticas sean sensibles a las necesidades diferenciadas de la población.

El llamado de atención no es gratuito. El informe indica que de las 578 disposiciones contenidas en el Acuerdo Final, 130 tienen enfoque de género y que, de estas últimos solo el 3% se ha implementado completamente (a mayo de 2018). El 7% está en nivel intermedio. El 26% tiene un nivel mínimo y el 64% de esos compromisos no se han empezado a implementar. “Esta mirada general muestra que, si bien hay avances, aún falta mucho por implementar”, concluye el documento.

Según el informe, el 53% de las disposiciones con enfoque de género requerirán de una implementación a largo plazo, mientras que el 42% de las que no lo tienen necesitarán ese lapso, lo que, según el análisis puede explicar parcialmente el bajo nivel de implementación completa a la fecha.

El documento aclara que iniciar una disposición con enfoque de género puede depender de acciones como la inclusión de ese enfoque en una iniciativa legislativa, lo que explica los niveles relativamente altos de implementación mínima para este tipo de compromisos.

Pero para Paladini el enfoque fuerte del enfoque de género ha estado hasta el momento en el diseño de normas y programas y en la creación de instituciones. Aunque dice que en algunas de estas iniciativas se menciona el tema de género más que en otros, hay avances y sensibilidad en que ese tema es importante

“En algunos casos se observa que, aun cuando el enfoque es explícito y el compromiso es de corto o mediano plazo, su implementación no se ha priorizado”, lo que puede explicar los altos niveles de implementación no iniciada, según el estudio.

Sindy Torres, asesora del tema de mujer y género del partido Farc, calcula la implementación del enfoque de género en un 25%. Dice que no es suficiente y coincide con Paladini en que los avances significativos se han logrado en creación de institucionalidad de normas, pero resalta que faltan medidas específicas. Torres también menciona la apropiación en esa materia que ha visto en el movimiento de mujeres. “Falta, pero estamos andando, que es lo importante”, concluye.

 

Puntos álgidos


Reforma Rural

El informe llama la atención sobre la vulnerabilidad de las mujeres cabeza de familia y las realidades de las mujeres rurales, especialmente en términos de la economía del cuidado. También en la estigmatización a las mujeres involucradas en cultivos de uso ilícito.

Hace un llamado de atención sobre la participación de las mujeres en los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET), pues indica que a enero de 2018, de las 404 pre-asambleas PDET realizadas, 38.865 personas han asistido, de las cuales el 38% son mujeres.

Otro punto que se destaca es la necesidad de garantizar la seguridad, tanto de las mujeres como de las comunidades que participan en los procesos de sustitución o formalización de tierras. Por ejemplo, recuerda que “el 1 de abril, Magdalena Cruz Rojas líder comunitaria, quien encabezaba el Movimiento para la sustitución de cultivos en Mapiripán fue asesinada en presencia de su familia”.


Reincorporación

El informe resalta como una avance importante la creación de la Mesa Técnica de Género del Consejo Nacional de Reincorporación, que ha trabajado en el diagnóstico de la situación de las excombatientes y en una hoja de ruta.

La participación en política de las mujeres del partido de la Farc podría ser mucho mayor. El informe indica que en la campaña cumplieron con el mínimo del 30% de participación de candidatas que establece la ley de cuotas (en las listas departamentales a Cámara), pero solo dos de las 10 curules en el Congreso pactadas en el Acuerdo las ocupan mujeres, Victoria Sandino y Sandra Ramírez, ambas en el Senado y no hay ninguna en la Cámara de Representantes.

Torres explicó que el partido Farc está en el proceso de apartarse de las prácticas machistas y está cualificando sus mujeres y en general a sus cuadros políticos.

En cuanto a los proyectos productivos, que hacen parte de la reincorporación económica, el informe encontró que “a enero de 2018, de las 45 cooperativas que se han creado en las diferentes zonas (ETCR), 27% son de mujeres” y menciona que en dos proyectos aprobados durante la semana del 16 de abril de 2018 no incluyeron ni la participación de mujeres en el liderazgo del proyecto, ni una consideración del impacto del proyecto en las mujeres. Por eso la conclusión es que el principal reto es “lograr que en los proyectos aprobados se evidencie la inclusión efectiva y desarrollo del enfoque”.

Según el censo socioeconómico que realizó la Universidad Nacional sobre las Farc, el 23% de los excombatientes son mujeres. Hay que aclarar que ese no fue un censo poblacional, por lo que los 10.015 exguerrilleros a los que se les realizó la encuesta no son el total de miembros que forman parte de esa exguerrilla.


Garantías de seguridad

“En la comisión nacional de garantías de seguridad, que es un espacio en el que se toman decisiones, un espacio de diálogo político entre el Gobierno, la sociedad civil y otros actores del Estado para mirar los temas de seguridad relacionados con la implementación del Acuerdo no hay una mujer y las mujeres han pedido que esté al menos una en una comisión que está integrada por varias personas, ¿si no hay mujeres cómo podemos esperar que estén representadas las visiones de las mujeres?”, pregunta Paladini.

Los buenos ejemplos

Quizá el mejor ejemplo de la implementación del enfoque de género hasta ahora son los mecanismos del Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y Garantías de No Repetición, “donde las mujeres representan el 54,9% de las integrantes de la Jurisdicción Especial para la Paz y el 45,45% de la Comisión de Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No repetición”.

Paladini destaca además que en la JEP no solo hay representación equitativa de hombres y mujeres, sino que además hay indígenas y afros. Para el director del Instituto Kroc, aunque todavía hay mucho por hacer en términos de género, no se puede olvidar que el Acuerdo colombiano es el que más incluye, en términos comparados, medidas afirmativas hacia las mujeres y un enfoque de género como elemento transversal.

El avance de las normas

Otro informe sobre la implementación del Enfoque de Género en los Acuerdos de Paz, realizado por el Centro de Investigación y Educación Popular, Cinep, y el Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos, Cerac, coincide con el informe del Instituto Kroc en varios puntos. Por ejemplo, dice que la implementación se ha quedado en la creación de normas y no ha pasado a las acciones concretas, coincide en señalar la baja participación política de las mujeres del nuevo partido Farc y en la necesidad de aumentar la participación de las mujeres en los PDET, entre otros aspectos.

El informe también menciona la falta de atención en materia de salud sexual y reproductiva que señala la asesora de la senadora Victoria Sandino.

Además, este informe indica que aunque hay un reconocimiento de la comunidad LGBTI en las normas expedidas, tampoco en ese caso son claras las acciones afirmativas para incluir de manera efectiva a esa población en el enfoque de género.

Para Torres, la inclusión de la población LGBTI en el enfoque de género de la implementación es prácticamente nula y es una tarea que le corresponde al nuevo Gobierno, pero en la que Farc tiene el compromiso de ayudar a impulsar las medidas necesarias porque están conscientes de que es una deuda.

Marcela Sánchez, directora ejecutiva de Colombia Diversa, también habla de la dificultad para que se concreten las acciones para esta población, aunque aclara que las normas le parecen adecuadas. Para Sánchez esto se puede deber a falta de formación técnica de los funcionarios en esta materia y a falta de voluntad política. Ella asegura que todavía se está en un nivel muy alto de la planeación.

“Si uno se pone a ver los PDET, que tenían acciones concretas para involucrar a las poblaciones LGBT en las asambleas o en las discusiones a nivel local, tenían dificultades para hacer las convocatorias porque decían: no conocemos los grupos, no sabemos dónde están, no sabemos si vamos a violar su intimidad si los llamamos directamente, a ese tipo de cosas se han enfrentado”, dice Sánchez.

Paladini explica que una paz con enfoque de género es más sostenible, más transformadora y le pone más atención a la calidad de vida de las personas, a los niños, a los ancianos, le pone más atención a temas que son importantes para la vida. “Enfoque de género por justicia, por eficacia y por calidad de la paz”, sentencia.

 

Balance de las normas

El informe de Cinep y Cerac hace un balance desde la perspectiva de género de la implementación de las normas del Acuerdo Final (del 24 de noviembre de 2016 al 30 de mayo de 2018):

 

Reforma rural

Han sido expedidos 11 Decretos Ley; 3 Decretos ordinarios; y aprobados 1 Acto Legislativo y 1 Ley. De los cuales 2 Decretos Ley; 1 Decreto ordinario y 1 Ley incorporan disposiciones correspondientes a la inclusión del enfoque de género

Ninguna de las disposiciones identificadas hace referencia directa a la población LGBTI.

 

Participación política

Se han expedido 4 Decretos Ley; 1 Decreto ordinario;1 Acto Legislativo y 1 Ley Estatutaria. 2 Decretos Ley y 1 Ley estatutaria que incorporan disposiciones correspondientes a la inclusión del enfoque de género. Además, este último decreto dispone de medidas de participación e inclusión para la población LGBTI.

 

Fin del conflicto

Se han expedido 6 Decretos Ley, 49 Decretos ordinarios, 2 Actos Legislativos y 2 Proyectos de Ley. De los cuales: 7 Decretos Ley; 1 Decreto ordinario y 1 Acto Legislativo incorporan disposiciones correspondientes a la inclusión del enfoque de género.

Incluye a la comunidad LGBTI.

 

Solución al problema de drogas ilícitas

El Gobierno ha expedido 2 Decretos Ley y 1 Decreto ordinario en relación a este punto, de los cuales 1 incorpora disposiciones correspondientes a la inclusión del enfoque de género.

Las disposiciones con enfoque de género identificadas en el Decreto que crea el Programa Nacional Integral de Sustitución de Cultivos de Uso Ilícito (PNIS), priorizan la inclusión de las mujeres en el programa y promueven su participación. El Decreto no hace referencia a la población LGBTI.

 

Víctimas

Este punto el Gobierno ha expedido 8 Decretos Ley; 9 Decretos ordinarios y 3 Proyectos de Ley. De los cuales: 3 Decreto Ley; 1 Acto Legislativo y 1 Proyecto de Ley incorporan disposiciones correspondientes a la inclusión del enfoque de género. Incluye enfoque para comunidad LGBTI.

 

Implementación, verificación y refrendación

En este punto han sido aprobados 8 Decretos Ley; 9 Decretos ordinarios, 3 Actos Legislativos y 1 Proyecto de Ley. De los cuales: 1 Decreto Ley y 1 Decreto Ordinario incorporan disposiciones correspondientes a la inclusión del enfoque de género. Incluye enfoque para comunidad LGBTI.

Sábado, 12 Agosto 2017

Partería tradicional indígena: un saber salva vidas

Por Johnwi Hurtado

“En Colombia hay epidemia de cesáreas”, señaló el Ministro de Salud, Alejandro Gaviria, hace pocos días en su blog. Según la Organización Mundial de la Salud, OMS, Colombia es uno de los países donde más aumentó esta práctica en la última década.

—Acá sí que se siente el frío—, le dice un hombre a una mujer mientras se termina de abotonar la chaqueta de lana de oveja que lleva puesta. Son las 2:00 de la tarde de un viernes de junio. La temperatura no supera los 10° en Silvia, uno de los 54 municipios del departamento del Cauca. Allí los niños y niñas de la nación indígena Misak, quienes habitan el territorio de Guambía y por ello se les conoce también como guambianos, nacen en la casa con parteras o en el hospital a través de parto natural.

Los Misak son una nación indígena descendiente del cacique Payán. Según el censo del 2005 realizado por el Dane y datos de 2006 del Consejo Regional Indígena del Cauca, Cric, se estima que hay 33.670 Misak, organizados en 7.550 familias. Desde enero de este año, la gobernadora de esa nación es una mujer: mama Liliana Pechené, elegida por el mismo pueblo, pues dicen estar en la época donde el mandato lo deben ejercer las mujeres.

En muchas ciudades colombianas la partería tradicional es un saber ancestral que se ha ido perdiendo: los partos en hospitales occidentales y las cesáreas programadas han hecho que parir en la casa sea visto como una práctica arcaica y peligrosa y que la cesárea en vez de ser excepcional sea una práctica generalizada. Una moda, en una sociedad para la que la moda, no incomoda.

Pero los Misak de Silvia siguen naciendo como lo han hecho durante siglos y para preservar esta tradición la IPS-I Mama Dominga y un grupo de parteras tradicionales de su comunidad, unió esfuerzos y conocimientos para propender por el bienestar, la salud y el derecho de cada mujer a elegir en qué lugar quiere tener el parto. Un trabajo que ya arroja resultados positivos.

A 15 minutos del pueblo, por una carretera destapada y rodeada de montañas y pinos, se encuentra Sierra Morena, Casa Medicinal en la que los Misak preparan sus medicinas con base de plantas que recogen de las montañas. Plantas que también sirven para atender los partos, entre ellas: perejil, limoncillo, cáscara de limón y ruda.

La casa es blanca. Los indígenas dicen que es un sitio recuperado a los terratenientes españoles. No hay espejos, las paredes tienen líneas azules y rojas. La cocina es grande y el fogón es de leña. El patio es en el centro de la casa, y allí tienen sembradas plantas medicinales. Frente a la cocina está el laboratorio, donde preparan sus medicinas. Allí se encuentra Mama Antonia Yalamba Calambaz. Sus manos huelen a yerbabuena, a póleo, o a cualquier medicamento que ella misma prepara. Es una de las parteras que ha recibido en sus manos a más niños y niñas Misak. Son tantos que si reuniera a cada uno podría armarse un campeonato mundial de fútbol, contando jugadores suplentes.

—Acá no es como en muchos hospitales que dejan a la mujer en la camilla de hierro. Acá en la casa el parto es en cuclillas. Se les dan plantas medicinales como ruda y yerbabuena para que calienten el cuerpo. En el hospital dan guantes, tapabocas, eso no más les dan. Nosotros les damos alimentos propios para que calienten el cuerpo. Afirma mientras prepara medicamentos.

En el mundo fallecen cada día más de 800 mujeres a causa del embarazo. En Colombia en el año 2014 la mortalidad materna fue de 51 por cada 100.000 nacidos vivos. A esto se le suma que el número de partos programados por cesárea en Colombia se ha disparado: a pesar de que la Organización Mundial de la Salud, OMS, recomienda que solo el 15% de los partos sea realizados a través de esa práctica, en el país, la cifra ya supera el 46%.

Saliendo de Sierra Morena, a través de otra carretera destapada, a 25 minutos en jeep, se encuentra la vereda Las Delicias: Allí se dedican a la agricultura de papa, orégano, cilantro, y el cultivo de trucha. Frente al río Piendamó se encuentra el hospital Mama Dominga: una mezcla de costumbres occidentales y del pueblo Misak. Desde la década de los 80, los habitantes de Silvia y la comunidad Misak encontraron en el lugar otra forma de tratar sus problemas de salud.

Marleni Morales es enfermera. Sus hijos no nacieron en su casa ya que sus embarazos fueron de alto riesgo. Asegura que cuando una Misak contrae embarazo, primero acude a las parteras, por ser mujeres de confianza.

—Antes de la llegada de Mama Dominga, todos los partos eran domiciliarios, ahora es un 50-50, y se redujo considerablemente la mortalidad. Acá cuando la maternita elige tener el parto en casa y es parto normal, no hay problema. Por ser un hospital que trabaja con ellas y está dentro del resguardo, tenemos la posibilidad de que la partera asista en el momento del parto. Los médicos les permiten entrar.

Las parteras vienen trabajando con el hospital a través de un programa que busca el beneficio de las maternas y de los neonatos: el primer sábado de cada mes se reúnen con personal del hospital para hacer pedagogía frente al tema de partos y asuntos de primera infancia; de esta manera, cuando un parto es de alto riesgo, son las mismas parteras las que avisan al hospital, reduciendo así las probabilidades de muertes perinatales y maternas.

En el plan de vida de los Misak se contemplan unos subprogramas de salud, entre ellos el recuperar sus saberes ancestrales, de allí la idea de estimular el parto a través de su cosmogonía.

En Mama Dominga no se practican cesáreas, ya que es un hospital de primer nivel. Por su lado las parteras tradicionales, cuando atienden los partos en sus casas, ven en el calor, el cuerpo caliente y las bebidas calientes, los puntos inamovibles para que puedan hacer su trabajo; no lo hacen por dinero, lo hacen por convicción.

El transporte en jeep es de los más comunes en las zonas rurales de Colombia. Regresando del hospital al pueblo, Juan Sebastián Muñoz Sandoval, Médico general del hospital, asegura que lo ideal es que durante los partos ambas formas de realizarlo se complementen. Asevera que, como médicos, ellos propenden por la práctica occidental, pero las parteras llevan haciéndolo muchos siglos a su manera y les ha funcionado.

—A veces las parteras avisan acá, entonces lo que sí se hace es tratar en lo posible que cuando tengan el niño lo traigan para revisarlo, o nosotros vamos y hacemos visitas domiciliarias. Acá se trata de que todos sean vaginales. Los que son por cesáreas es porque son estrictamente necesarios y se remiten a Popayán.

Sandoval Muñoz también asegura que el tema de las cesáreas en el país es una exageración y además de ello, una contradicción pues la cifra es más alta en las ciudades donde hay más ginecólogos.

Cuando un Misak viene (en la concepción Misak vienen, no nacen), lo primero que hace la madre es enterrar el ombligo en la tierra, debajo del fogón.

—Para los Misak, las relaciones humanas se tejen alrededor del fogón— El hombre o la mujer Misak pueden tejer y conocer el mundo, salir de casa, enfrentarse a otras realidades, pero siempre deberá recordar que su territorio se marcó el día que ese hilo de vida fue enterrado, siempre deberá destejer y regresar al lugar de donde salió.

Francy Muelas se encuentra en Sierra Morena acompañando una reunión del Cabildo, mientras recibe un plato de sopa de maíz, me cuenta que ella “lastimosamente” tuvo a sus hijos en el hospital occidental en Popayán.

—En el hospital a mí me dio duro ya que es en salas preparadas de occidente. Uno tiene que hacer lo que los doctores digan. A mí me brindaron comidas frías, ahí en Popayán no había qué consumir, entonces me tocó consumir más que todo arroz, pero aguantar tampoco podía, porque estuve tres días hospitalizada. Pero igual en la casa me hicieron todo con las plantas calientes, me sacaron ese frío que había absorbido. Gracias a mi madre y a las abuelas que supieron hacer todo ese ritual.

No todos los dedos de las manos son iguales, y aún con el trabajo mancomunado entre parteras tradicionales y el hospital occidental, hay quienes prefieren los partos por cesárea, según lo expresó la Misak Marisol Almendra, después de narrar cómo fue su parto tradicional. Para ella, el parto natural es doloroso. “Yo estaba sangrando por la nariz y por la boca. De ahí ellos me llevaron al hospital, yo no me acuerdo de nada. Solo me acuerdo que me llevaron a Mama Dominga y de ahí directo a Popayán porque estaba muy grave. Me llevaron en ambulancia. En Popayán estuve siete días. En cuidados intensivos.”

Son varios puntos positivos que se fomentan con el trabajo entre hospital y parteras, además de la reducción de muertes perinatales y maternas, el respeto por los derechos sexuales y reproductivos, y la prevención de violencias de género son aspectos que se fortalecen.

Lo reafirma el doctor Babatunde Osotimehin, Director Ejecutivo del fondo de Población de las Naciones Unidas, en América Latina, quien dos días después del día Internacional de la partera, celebrado el 5 de mayo, señaló: “cada año más de 300.000 mujeres mueren durante el embarazo y el parto, alrededor de tres millones de bebés no sobrevive al primer mes de vida. La mayoría de ellos podrían haberse salvado si hubiesen tenido acceso a la atención de parteras debidamente capacitadas en el marco de sistemas de salud sólidos”.

Con la capacitación adecuada a las parteras tradicionales, Colombia ayudaría a los Objetivos de Desarrollo Sostenible, especialmente el objetivo 3.2 que espera para 2030 poner fin a las muertes evitables de recién nacidos y de niños menores de cinco años.

En Silvia las mujeres no temen embarazarse, ya que la procreación es un acto estimulado desde el cabildo, es un articulador de su cosmovisión, en otras palabras, sienten que la vida es una alegría, no una epidemia. Y el parto, o mejor, el momento en el que los niños Misak llegan al mundo, es el comienzo de esa alegría.

*Esta investigación fue elaborada con el apoyo de Consejo de Redacción, la Embajada de Suecia y la Organización para las Migraciones (OIM) para el proyecto CdR/Lab Con Enfoque
**Esta historia fue publicada originalmente en Tras la Cola de la Rata.