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Viernes, 08 Junio 2018

La voltereta de Petro con la Constituyente

Por Luisa Fernanda Gómez Cruz

Las posiciones y argumentos de Gustavo Petro sobre convocar a una Asamblea Constituyente han ido cambiando a lo largo del debate público. Primero la defendió y ahora, ad portas de la segunda vuelta, firmó en mármol no hacerla.

El pasado 8 de junio, Gustavo Petro firmó en mármol los acuerdos que adquirió con Claudia López y Antanas Mockus para conseguir su respaldo.

El compromiso sellado por la Colombia Humana consta de 13 “mandamientos”, y en el segundo lugar se lee: “No convocaré a una Asamblea Constituyente”. Este tema llama la atención ya que en más de una ocasión el candidato progresista había confirmado su propuesta de crear una nueva constitución. Colombiacheck.com hizo el recuento de su cambio de posición.

Noviembre de 2017. Petro, el precandidato

“Si yo soy presidente de Colombia el primer acto del primer día es convocar a un referendo ciudadano con una sola pregunta: ¿Quiere usted, sí o no, convocar a una asamblea nacional constituyente en Colombia? Si la mayoría dice sí, nos permite convocarla”, dijo Gustavo Petro en una entrevista realizada por Semana el 17 de noviembre de 2017 cuando era precandidato.

En la misma entrevista, habló de la necesidad de hacer una “constituyente territorial, porque ese es el gran vacío de la constitución del 91” que esté “acotada a las reformas a la salud, a la educación, justicia, nueva economía y la política”. Su posición de ese momento era convocar a una constituyente “limitada”, enfocada en unos temas específicos.

Colombiacheck.com verificó con los expertos Rodrigo Uprimny y Jaime Arias sobre este anuncio de Petro, quienes coincidieron en que estas afirmaciones tienen varias inconsistencias jurídicas.

En primer lugar, un presidente de la República no puede llegar a convocar un “referendo ciudadano” para hacer una constituyente, lo que puede es “invitar al Congreso a hacer un proyecto de ley para hacer una constituyente”, explicó Rodrigo Uprimny, investigador del Centro de Estudios de Derecho, Justicia y Sociedad Dejusticia.

Así lo dice la Constitución de 1991 en su Artículo 367. Una vez, el congreso lo acepte, la votación a favor de la constituyente debe ser aprobada por “una tercera parte de los integrantes del censo electoral”. Teniendo en cuenta que los colombianos habilitados para votar en este momento son 36’227.267, se necesitaría que casi 11 millones marcaran “Sí” en el referendo.

Arias, quien hizo parte de la Asamblea Nacional Constituyente de 1991 (al igual que Petro), señaló que la actual Constitución no tiene un vacío en lo territorial como afirmó el candidato. “Su gran aporte en lo territorial está en el sentido de darle participación no solo a los habitantes por su ubicación territorial, sino también social, étnica, cultural, lo que hace parte de la diversidad”, afirmó.

Y frente a los otros temas señalados por el candidato que, según él, haría falta resolver (educación, salud, justicia…), Uprimny consideró que no es necesaria una constituyente y, por lo tanto, una nueva constitución. Son asuntos que se pueden resolver vía Congreso.

Febrero 2018. Petro, el candidato

El ya candidato por la Colombia Humana se mantuvo en esta misma línea y el 18 de febrero escribió en su cuenta de Twitter: “Propongo que una constituyente territorializada y pluralista haga las reformas que no hizo la Constitución del 91: la del territorio, la reforma a la salud, la educación, la Justicia, la Política y el tránsito hacia una economía productiva”.

Sin embargo, su discurso inicial empezó a tener unos cambios leves. A pocos días de la primera vuelta, en el programa Sin Evasivas, en el canal RCN, la presentadora Eva Rey lo cuestionó sobre las dudas de que la constituyente fuera usada como una forma de mantenerse en el poder, como hizo en su momento Hugo Chávez en el país vecino.

“Una constituyente, si hay que hacerla -porque hay que valorar-, es para hacer unas reformas que el Congreso no ha querido hacer”, le respondió.

Para Arias esto último que dijo Petro hace parte de la dinámica propia del acontecer político. “Hay reformas que prosperan en el Congreso y hay otras que no”, señaló el exconstituyente.

Mayo 2018. Petro, el candidato para segunda vuelta.

Un día después de las elecciones para la primera vuelta, Petro dio un reversazo en el tema de la constituyente. El 28 de mayo Patricia Janiot de Univisión le preguntó si se seguía manteniendo en la idea de convocar a una constituyente.

“La bancada minoritaria, pero más importante en el Senado es la fuerza alternativa de Colombia, y eso no había sucedido nunca antes. Ese peso de esa bancada del 27% del senado nos permite plantear un acuerdo en el Congreso. Yo le llamo acuerdo sobre lo fundamental, porque no está basado en el tráfico de la corrupción”, le respondió Petro.

Ante la ambigüedad de la respuesta, Janiot insistió: “¿Va a haber Asamblea Nacional Constituyente?”. “No”, respondió Petro, “porque si logramos ese acuerdo en el Congreso, las reformas que estamos planteando son de ley, no de reforma constitucional y se pueden hacer en el Congreso”.

Justo el día siguiente, en W Radio, Petro repitió casi el mismo argumento diciendo que la constituyente era una de sus propuestas antes del 11 de marzo. En ese momento “dije que un Congreso como el que está ahora no hace las reformas… Y ahí fue donde hablé de una constituyente”, aseguró el candidato. “Pero el 11 de marzo ya no quedó elegida como mayoría las fuerzas de las maquinarias y eso hay que atenderlo… Se abre la oportunidad de un Congreso diferente que se instala el próximo 20 de julio y tiene esa oportunidad de hacer las reformas”.

Colombiacheck.com ya había verificado las cuentas alegres que hizo el candidato de la Colombia Humana frente a la “bancada del 27%” que tiene lo que él llamó “la fuerza alternativa”. En su momento calificamos esta afirmación como Ligera, ya que juntos los partidos que podrían ser reconocidos como alternativos -la Alianza Verde, el Polo y los Decentes-, llegan a 19 curules. En los cálculos de Petro a estos se les suman las cinco curules de las Farc y la dos indígenas para un total de 26, lo que daría un 24,2% y no un 27%.

Mientras que el Centro Democrático, Cambio Radical y el partido Conservador (partidos que han anunciado su adhesión a Iván Duque) tienen 19, 16 y 15 curules, respectivamente, para una suma total de 50 escaños.

Uprimny dijo que el argumento en sí mismo le resulta equivocado porque el Congreso que se posesione el próximo 20 de julio no es radicalmente distinto al anterior. “Si se hace la comparación en el Senado entre los grandes partidos se encuentra que no es una variación muy sustantiva”, sostuvo.

Junio de 2018. Petro niega la constituyente

El 3 de junio salió publicada una entrevista en EL TIEMPO en la cual Petro descalificó sus afirmaciones iniciales. “¿Un hijo de la Constitución del 91 hablando de una constituyente?”, le preguntaron.

“La constituyente es una forma de hacer reformas cuando el Congreso no quiere; yo nunca dije que quería hacer una nueva constitución. ¿Por qué? ¿Para qué? Lo que dijimos fue: el Congreso no hace la reforma de la justicia, la reforma política, de la salud ni la educación”, respondió el candidato.

Andrei Gómez-Suárez, analista político e investigador asociado de la Universidad de Oxford, explicó que el cambio de postura de Petro frente a la Constituyente se enmarca dentro de una campaña presidencial que implica hablarle a diferentes audiencias en diferentes momentos.

“En un principio Petro usó la propuesta de la constituyente como una estrategia política para generar ruido mediático y ganar los votos de un amplio sector que durante años pidió una constituyente, como las dignidades campesinas y marcha patriótica”, señaló Gómez-Suárez.

Más adelante, agregó el experto, al ganar la primera vuelta se dio cuenta de que ya tiene un electorado fuerte pero para ganar la presidencia debe, como él dice, seducir para convencer a los que se fueron inicialmente con los otros candidatos que ya no están en la contienda y se ubican en el voto en blanco. Por eso se acoge a la petición del Partido Verde de decir públicamente y hasta firmar en mármol no hacer una Constituyente.

El investigador de Oxford no consideró que el cambio de posición de Petro haya sido incoherente, al contrario, “trata de mostrar que él no tiene una postura que va a imponer soluciones, sino que se basa en el pluralismo, reflejado al interior de su misma campaña”. Se trata entonces de una estrategia política para llegar a la Casa de Nariño.

Jueves, 24 Mayo 2018

¿Qué necesita Fajardo para construir 10 mil aulas?

Por Sofía Pérez

El candidato, que le apuesta a la educación, prometió reducir a la mitad el déficit de infraestructura educativa en Colombia en tan solo cuatro años. Analizamos qué tan viable es la propuesta.

El Plan Nacional de Infraestructura Educativa – PNIE, estableció como meta para el segundo periodo de gobierno de Juan Manuel Santos la construcción de 30.369 aulas de clase con el propósito de reducir el déficit de infraestructura educativa nacional en un 60%. Según el Informe de Gestión 2017 del Ministerio de Educación, hasta el año pasado se lograron 18.447 aulas entregadas y en ejecución, y se proyecta que para el final del mandato sean construidas otras 6.682, lo que dejará el déficit en 26.000 aulas para el candidato que se posesione en el próximo 7 de agosto, si es que quiere cubrir la totalidad de aulas necesarias para alcanzar el 100% de la jornada única.

Como parte de su programa de gobierno, el candidato por Coalición Colombia, Sergio Fajardo, cuya campaña se fundamenta en la educación como motor de transformación para el país, ha propuesto reducir este déficit a cerca de la mitad con la construcción y adecuación de 10.000 aulas para el año 2022.

 

 

Consultamos con varios expertos para saber si será posible cumplir esta propuesta y si el resultado podría mantenerse en el tiempo.

Financiación

La propuesta no tiene aún un presupuesto fijo, ni se han llevado a cabo los estudios de costo oficiales, pues este proceso se haría solo una vez Fajardo fuera elegido presidente. Sin embargo, de acuerdo con su equipo programático, el dinero se obtendría de los recursos actuales del FFIE (Fondo de Financiamiento de la Infraestructura Educativa), complementado con un aumento al presupuesto actual de educación, pero el monto exacto va a depender del estado de los proyectos que entregue el gobierno saliente.

Al realizar un estimado, teniendo en cuenta los precios y normativas para construir en 2018, según el arquitecto Carlos Lacoste, experto en urbanismo de la Universidad Pontificia Bolivariana y quien trabaja con la misma en arquitectura institucional, el proyecto costaría alrededor de unos 6 billones de pesos en total. Este valor tiene en cuenta los costos de mantenimiento: contratación inicial de maestros, energía, conectividad y agua potable.

Por otro lado, en el Conpes 3831 de 2015, el costo por aula construida es de 146,6 millones de pesos, lo que representa un total para la meta de Fajardo de 1,5 billones de pesos, sin incluir la compra de los lotes, pues el cálculo se realizó teniendo en cuenta los costos presentados en proyectos para los últimos cinco años e incluye baterías sanitarias, laboratorios, circulaciones e interventoría, entre otros; pero no el costo del lote.

Para financiar su propuesta educativa, Fajardo ha hablado de aumentar el gasto del gobierno para educación en un 10% anual, lo que, según él, representaría ingresos anuales cercanos a los 4 billones de pesos. De acuerdo con el Boletín Nº.151 del Ministerio de Hacienda Nacional, el presupuesto total para educación en 2018 se fijó en 35,4 billones de pesos, por lo que el 10% del aumento para el primer año sería de 3,4 billones de pesos, un valor cercano al que el candidato pregona.

Adicionalmente, de acuerdo con Jheyson Leandro Martínez, quien ha formado parte su equipo como director de medios durante los últimos diez años, gran parte del dinero que se destinará a la infraestructura educativa, se obtendrá con la disminución de la corrupción, que representa una pérdida anual de 50 billones de pesos; el problema de esta promesa es que la recuperación de esas arcas y la lucha contra la corrupción tardan años en dar frutos tangibles. El resto se obtendría por medio de alianzas público privadas y convenios internacionales.

Si se ponen en contexto estos valores, no son descabellados. La ejecución del presupuesto de inversión para infraestructura educativa en el país, de acuerdo con los informes de ejecución acumulados del Ministerio de Hacienda Nacional, ha sido de 5,47 billones de pesos para el periodo de 2015 a lo que va transcurrido de 2018. Es decir, los 6 billones que le costarían las obras a Fajardo no están tan alejados del presupuesto que se maneja actualmente para infraestructura de educación.

Así mismo, según expertos de la Subdirección de Acceso del Ministerio de Educación Nacional (MEN) consultados por Colombiacheck, si se revisan los históricos del Ministerio, en los que se han llegado a construir cerca de 5.000 y 6.000 aulas en periodos de 4 años, y casi 10.000 con el Plan Nacional de Infraestructura, la propuesta es técnicamente viable. De hecho, Santos lleva más de 18 mil intervenidas en los últimos tres años.

En cuanto al porcentaje de aulas a construir, versus el porcentaje a adecuar, el equipo programático de Fajardo aseguró que este dependerá de la situación que reciban del gobierno actual, “sobre todo en términos de cuántas aulas de las cerca de 30.000 que se comprometieron entregarán y qué recursos futuros ya están comprometidos en la construcción de las aulas”

El proyecto a largo plazo

Otro aspecto preocupante de esta propuesta, es el mantenimiento a largo plazo de las aulas. De nada sirve invertir dinero en 10.000 salones, si en cuatro años que llegue un nuevo presidente no se les hace mantenimiento. Esta es la situación que viven actualmente los 80 Parques Educativos que prometió construir Fajardo en Antioquia y que ha sido un proyecto referente para su campaña presidencial.

De acuerdo con información otorgada por Omar Arango Jiménez, fiscal de la Asociación de Institutores de Antioquia (Adida), al diario El Mundo de Medellín, solo 22 de estos están funcionando bien. Algunos, como el Parque Biblioteca España, presentan fallas en la estructura y otros están cerrados o fuera de funcionamiento.

Ante esta preocupación, Martínez responde que Fajardo no tiene forma de garantizar el mantenimiento de estas aulas; depende del gobernador de cada departamento, y no del presidente, destinar una parte de su presupuesto anual al mantenimiento de los proyectos. No obstante, según su equipo programático, trabajará con las alcaldías y gobernaciones para crear un sistema de información actualizado que identifique el déficit real de aulas.

Otra solución sería convertir el proyecto en política pública. Sin embargo, hasta el momento, no se ha planteado esta propuesta dentro de la campaña. Además, para que un proyecto se convierta en política pública tiene que tener un interés general. Según Adriana Ramírez, doctora en procesos políticos contemporáneos de la Universidad de Salamanca, para conseguir el mantenimiento de las aulas, Fajardo necesitaría un instrumento político (una ley) que vaya más allá de un periodo gubernamental, de tal manera que la sostenibilidad de ese proyecto no dependa del siguiente gobierno y su partido.

Por otro lado, según los técnicos consultados en el MEN, Fajardo tendría que garantizar la sostenibilidad del proyecto, por medio de estudios previos que confirmen la demanda de las aulas, antes de ejecutarlo. Es decir, tendría que demostrar que existen niños reales que necesitan las aulas. Una vez demostrado esto, por cada niño atendido, el Ministerio gira un recurso para poder sostener el proyecto en términos de pago de servicios públicos, nómina de maestros, vigilancia, aseo y alimentación escolar, entre otros.

 

* Sofía Pérez: Estudiante de periodismo de la Universidad Eafit de Medellín. Participó en el proyecto “Laboratorio de verificación de datos”, de Colombiacheck, con el apoyo de Facebook, Deutsche Welle Akademie y la Pontificia Universidad Javeriana. Este artículo fue desarrollado con el acompañamiento y edición de Colombiacheck.