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Miércoles, 22 Agosto 2018

El promesómetro de Iván Duque: tres promesas de campaña que, a dos semanas de gobierno, se están enredando

Por Carlos González

Fracking, impuestos y consulta anticorrupción, tres promesas de campaña que se le están complicando a Iván Duque.

Con un nuevo gobierno recién instalado, en Colombiacheck vamos a comenzar a hacerle seguimiento a algunas de las promesas que el nuevo presidente Iván Duque hizo en campaña. Hoy comenzamos por tres que se le están embolatando.

Meses previos a ser elegido presidente, Duque les dijo a los colombianos que no iba a haber fracking en el país, pronunció la famosa frase “menos impuestos, mejores salarios” y, decididamente, dijo que su partido iba a apoyar la consulta anticorrupción impulsada por la senadora Claudia López. Todas esas frases de campaña han quedado en el aire.

En primer lugar, su ministra de Minas y Energía, María Fernanda Suárez, dijo en entrevista con El Espectador que quería convencer al presidente Duque de permitir la explotación de petróleo a través de la fractura hidráulica (método también conocido como “fracking”) de una manera “responsable y segura”.

El principal argumento de la funcionaria es que con el fracking se van a elevar las reservas de gas de 11 a 30 años, mientras que las de petróleo van a pasar de siete a 15 años, lo cual tendría un impacto positivo para la economía del país.

Si Duque acepta esta propuesta, sin embargo, estaría faltando a su promesa electoral. En abril, durante un evento de campaña en Bucaramanga, el entonces candidato dijo que “en Colombia no se hará fracking”.

Duque, además, dijo que "tenemos unos ecosistemas diversos y complejos, acuíferos subterráneos de enorme riqueza y unos riesgos de mayor sismicidad por los tipos de suelos que tenemos. Por eso he dicho que en Colombia no se hará fracking afectando algunos de sus elementos".

La propuesta de la ministra de minas, además, iría en contra de la tendencia mundial, pues el fracking es una técnica que ha sido prohibida en varios países como Francia o España.

En Francia, por ejemplo, el Tribunal Constitucional manifestó que “se pretende evitar los riesgos que este proceso de exploración y explotación de hidrocarburos pueda ocasionar en el entorno”.

Por otra parte, un artículo de The New York Times de 2011 encontró que en los 240 yacimientos que existen en los estados de Pennsylvania y West Virginia que fueron estudiados había residuos de agua con elementos radioactivos.

Pero para Duque, la tentación del fracking no será fácil de evadir en una economía que se ha ralentizado en los últimos años. Según Julio César Vera, presidente de la Asociación Colombiana de Ingenieros de Petróleos, Acipet, más 30.000 millones de dólares de inversión extranjera podrían llega al país para trabajar en proyectos de fracking..

Según información de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), las reservas probadas de crudo del país a mayo llegaron a 1.782 millones de barriles, y hay 40 bloques de hidrocarburos de yacimientos no convencionales.

Con esto, se incrementarían las reservas hasta los 10.000 millones de barriles, además de extender las provisiones de 7 a 15 años, manifestó la ministra Suárez.

El cambio de opinión en este tema podría venir pronto. Actualmente, la ANH está estudiando una solicitud de la empresa energética ConocoPhillips para operar un campo con fracking en el departamento del Cesar.

Pero los retos del nuevo gobierno de Duque no terminan ahí. El ahora estrenó su eslogan de campaña “menos impuestos, mejores salarios” cuando inscribió su candidatura en marzo. Incluso, el nuevo presidente y su mentor, el expresidente y actual senador Álvaro Uribe, fueron al Congreso varias veces con carteles que incluían estas frases.

Sin embargo, en una de sus primeras declaraciones en el cargo, el nuevo ministro de hacienda, Alberto Carrasquilla, pidió que se estudiara la posibilidad de que las personas con ingresos mensuales de 1,95 millones empezaran a declarar renta.

Para el Duque de hace dos años, en medio de la discusión de la reforma tributaria de 2016, subir los impuestos a la clase media era desacelerar la economía.

Duque, incluso, dijo que la economía no se recuperaba con impuestos, sino con austeridad.

Por otra parte, Iván Duque se ha distanciado de algunos de sus copartidarios del Centro Democrático respecto a su posición sobre la consulta anticorrupción que los colombianos podrán votar este domingo.

En abril, durante la campaña presidencial, congresistas del Centro Democrático como Uribe y Paloma Valencia le dieron su apoyo a la consulta y se comprometieron a hacer campaña por el “sí”, con la condición de que se hiciera después de la elección presidencial.

Después de ser elegido presidente, Duque reafirmó su apoyo a la consulta. Pero el día de su posesión anunció que presentaría varios proyectos de ley sobre temas de corrupción similares a los tratados por la consulta.

Ese mismo día, Noticias Uno reveló un video de una reunión privada del Centro Democrática en la que Uribe, entre otras cosas, dijo que “menos mal que el presidente no se metió con eso de la consulta anticorrupción”.

Un día después, Uribe dijo en el Congreso que no apoyaba la consulta anticorrupción y que prefería apoyar los proyectos presentados por Duque.

Y, aunque Duque confirmó esta semana que seguía apoyando la consulta, su partido sigue menospreciándola. Sin ese apoyo que el Centro Democrático había prometido durante la campaña, la consulta la tendrá más difícil para conseguir los más de 12 millones de votos necesarios para ser aprobada.

Martes, 15 Mayo 2018

Los dilemas morales de Viviane

Por José Felipe Sarmiento Abella

La excandidata presidencial siempre ha mezclado su cristianismo con las banderas liberales. Ahora se abraza con el uribismo que antes la señalaba como su perseguidora.

En menos de un año, la excandidata presidencial Viviane Morales terminó de perder el difícil equilibrio que había mantenido por 30 años entre la ideología liberal y la agenda cristiana. Primero renunció a su partido de toda la vida cuando le exigieron firmar un manifiesto que chocaba con sus convicciones religiosas y se lanzó a la campaña por Somos, antiguo Alas. Luego se retiró y terminó adherida a la aspiración de Iván Duque por el Centro Democrático, un partido que hace apenas un año la consideraba su enemiga.

El Centro Democrático calificó la actuación de la exfiscal contra exfuncionarios de ese gobierno de “persecución política implacable”. Cuestionaba, sobre todo, su participación en el proceso contra el exministro de Agricultura Andrés Felipe Arias, hoy preso en Estados Unidos y en proceso de extradición a Colombia, donde lo esperan 17 años de cárcel por desviar recursos de apoyo al campo para pagar favores políticos, un escándalo que se conoció como Agro Ingreso Seguro.

El exfuncionario incluso envió una carta a su partido en la que criticaba la alianza con Morales, que todavía estaba sin confirmar en ese momento. En el documento argumentaba que la imputación que ella hizo en su contra fue un “circo”, la acusó de tener vínculos con la ilegalidad y se quejó de que había puesto en peligro a su familia. También calificó como “espurios” otros procesos contra exfuncionarios uribistas y cuestionó la forma en que la excongresista fue ternada y elegida para el cargo (decisión que, de hecho, fue anulada por el Consejo de Estado tras una demanda, lo que la obligó a renunciar).

Morales, en cambio, se jacta de su actuación en el caso de Arias en su página oficial. También destaca, entre otros, su papel en las imputaciones contra el excomisionado de paz, Luis Carlos Restrepo, por la desmovilización fraudulenta de un inexistente grupo guerrillero, así como la del exsecretario general de Presidencia Bernardo Moreno y la exdirectora del DAS María del Pilar Hurtado, por las interceptaciones telefónicas ilegales a opositores, periodistas y magistrados. Además, recuerda que ella consiguió las primeras declaraciones a distancia para la justicia colombiana de los exjefes paramilitares extraditados por Uribe.

Nada de esto impidió que Duque le aceptara una invitación a desayunar para concretar una alianza antes de la primera vuelta electoral. Después le dio la bienvenida “a pesar de las diferencias del pasado”.

Entre los puntos de acuerdo programático, destacados por Duque, están su política de emprendimiento y “los valores y la formación en principios” como parte de la propuesta educativa, además de la “gran coincidencia” entre los dos sobre el respeto a las libertades de culto, conciencia, expresión y prensa.

 

 

Morales abanderó esas luchas del liberalismo pero con un enfoque religioso desde que fue asesora en la Asamblea Constituyente de 1991. Su jefe, el pastor Jaime Ortiz Hurtado del partido Unión Cristiana, impulsó el fin del Estado confesional católico que fue reemplazado por el laicismo.

Como congresista, defendió el progreso en la defensa de la objeción de conciencia frente al servicio militar, el estatuto de libertad religiosa, la Ley de Cuotas para la participación femenina en política y la de acciones populares.

Pero su confesión empezó a reñir con el partido Liberal desde que la senadora impulsó el referendo ‘Firme con mamá y papá’, que pretendía limitar la posibilidad de adoptar niños solo a parejas heterosexuales.

La iniciativa también fue encabezada por su esposo, el excongresista Carlos Alonso Lucio, exguerrillero del M-19 que estuvo preso por estafa y falsa denuncia, se convirtió al cristianismo en la cárcel y asesoró a los paramilitares en sus negociaciones con el gobierno Uribe después de quedar libre.

Su rompimiento con el liberalismo se dio cuando les exigieron firmar un manifiesto a los precandidatos presidenciales de la colectividad que los comprometía a “acatar y promover el cumplimiento de las decisiones de la Corte Constitucional que han reconocido derechos de (...) personas de orientación sexual diversa”, como el matrimonio igualitario.

Ella se sintió excluida y decidió lanzarse a la presidencia por el partido Somos, fundado como Alas en 2005 por el ‘parapolítico’ Álvaro Araújo Castro.

Sin embargo, ante la falta de recursos y de participación en diferentes debates televisivos, desistió a su candidatura a principios de mayo y se unió a la campaña de Duque, quien ha tenido posiciones variables sobre los derechos de las personas LGBTI desde que está en el uribismo, a pesar de que antes los defendía con entusiasmo. En consecuencia, se esperaba que la excandidata le pidiera al aspirante del CD compromisos con la agenda religiosa.

Julián Arévalo, asesor de Morales, le dijo a Colombiachek.com que la alianza “respondió a lo que querían las bases cristianas” y se basó en las libertades mencionadas por el candidato, el emprendimiento y la defensa de la vida frente al aborto. Sobre lo último, el exsenador ha reafirmado que respetará las causales avaladas por la Corte Constitucional (violación, malformación del feto y riesgo para la madre), pero no tratará de ampliarlas.

Es así como el dilema entre libertades religiosas y sexuales terminó alejando a Morales de la colectividad en la que militó desde sus primeros años de vida pública, hasta ponerla en la misma orilla de quienes se habían declarado perseguidos por ella.