Pasar al contenido principal

Cuestionable Cuestionable Cuestionable Cuestionable Cuestionable Cuestionable Cuestionable Cuestionable

Cuestionable

Lunes, 06 Septiembre 2021

Esta foto usada para estigmatizar a refugiados de Afganistán es de 2015 y fue sacada de contexto

Por Laura Rodríguez Salamanca

La imagen no es reciente y muestra a migrantes que huían de la guerra de Medio Oriente. La mujer que aparece en la foto no es la única que estaba descalza o cargando niños, contrario a lo que se dice en redes.

A finales de agosto de 2021 se anunció que varios países latinoamericanos, entre ellos Colombia, recibirán de manera temporal a refugiados afganos que huyen del régimen talibán mientras pueden asentarse en Estados Unidos. 

A raíz de esta noticia, empezó a circular en redes sociales y en plataformas de mensajería instantánea una pieza gráfica en la que se estigmatiza a los migrantes. En esta aparece una foto en la que se ve a un grupo de personas caminando en medio del invierno y, entre ellos, a una mujer descalza que carga a dos niños y lleva de la mano a una niña. 

La imagen está acompañada de la siguiente descripción: 

“Una foto que vale más que 1,000 palabras....Te recomiendo que veas la foto durante 10 segundos, luego lee el texto que hay debajo y vuelve a ver la foto con detenimiento. 

Es una foto de refugiados en busca de un futuro mejor en Europa ya que su país no se lo brinda. Si observas detenidamente, verás que hay 7 hombres, una mujer y 3 niños. La mujer, que es la única que va descalza, carga con 2 de los niños y ningún hombre le ayuda. 

[sic] Crees, realmente, que estos hombres, para quienes la mujer no vale nada,
pueden integrarse en nuestra cultura, costumbres y tradiciones?”

Mujer_afgana_descalza_cuestionable

Algunos usuarios han reaccionado a la publicación con comentarios como “lo único que sé es que en todas las culturas donde las mujeres usan velo son tratadas como esclavas por los hombres”, y “Culturas del demonio, machismo y flojera de los Afganos [sic]”. 

Así mismo, otros usuarios la han presentado como si se tratara de personas que se han visto obligadas a dejar Afganistán tras la reciente retoma del poder por parte de los talibanes.

“Buena reflexion [sic], como sociedad no somos capaces de afrontar las necesidades de nuestros ciudadanos para ahora pensar en solucionar las necesidades de los venezolanos y no conformes con ello ahora los afganos? increible [sic]….”, escribió, por ejemplo, un usuario. 

Esta pieza ha sido compartida ampliamente a través de Facebook y Twitter en países como Colombia, Ecuador, Venezuela, Argentina, Puerto Rico, Perú y España. Sin embargo, la foto no corresponde con la ofensiva talibán de Afganistán en agosto pasado. Aunque la imagen sí muestra a refugiados en Europa, no es reciente y tampoco es claro si se trata de afganos. 

Una búsqueda inversa con la imagen en Google arrojó que la imagen circuló en 2017 en diferentes blogs (1 y 2). Y al hacer el mismo proceso en Yandex, el motor de búsqueda ruso, encontramos un artículo del medio de ese país Komsomolskaya Pravda en el que se explica que la fotografía fue tomada el 19 de octubre de 2015 en la carretera cerca de la línea fronteriza entre Serbia y Croacia, cerca a un pueblo serbio llamado Berkasovo

El autor, según el artículo, es el fotógrafo Darko Vojinovic, de la agencia Associated Press (AP). La fotografía aparece en el repositorio de imágenes de la agencia y es presentada con la siguiente descripción: 

“Un grupo de migrantes camina por la carretera cerca de una línea fronteriza entre Serbia y Croacia, cerca de la aldea de Berkasovo, Serbia, el lunes 19 de octubre de 2015. La tensión aumentaba entre miles de migrantes mientras permanecían varados en la niebla y el clima frío en los Balcanes el domingo en su búsqueda por alcanzar una vida mejor en Europa Occidental, dos días después de que Hungría cerró su frontera con Croacia y el flujo de personas fue redirigido a una ruta mucho más lenta a través de Eslovenia”. 

Entonces la imagen no corresponde a refugiados que salieron de Afganistán en los últimos días. 

Así mismo, en esta fotografía no se específica el país origen de los refugiados. Pero en las descripciones de otras de las imágenes (1, 2 y 3) tomadas por Vojinovic el mismo día y la misma semana en la zona se explica que estas personas provenían de Medio Oriente, Asia y África.

Captura_pantalla_AP_Darko_VojinovicCaptura de pantalla repositorio de imágenes de AP. Crédito: Darko Vojinovic. 

Así mismo, según varios artículos (1 y 2) de la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), por esos días personas afganas, sirias e iraquíes trataban de cruzar la frontera entre Croacia y Serbia para huir de la guerra en Medio Oriente. 

La mujer descalza

El texto de la pieza gráfica también hace referencia a que en la foto la única persona que está sin zapatos y cargando a niños sea una mujer y que nadie la ayuda. Nuestros colegas verificadores de la cadena pública Radio Televisión Española (RTVE), quienes también verificaron la publicación, contactaron al fotógrafo para pedirle más contexto sobre la imagen. 

Vojinovic les explicó que la fotografía corresponde a caminantes que por esos días estaban “intentando llegar al norte de Austria y de Alemania”. También les envió su archivo fotográfico de ese cubrimiento, en el que puede verse que tanto hombres como mujeres cargaban a sus hijos durante el viaje.

Captura_pantalla_AP_Darko_VojinovicCaptura de pantalla repositorio de imágenes de AP. Crédito: Darko Vojinovic. 
Captura_pantalla_AP_Darko_VojinovicCaptura de pantalla repositorio de imágenes de AP. Crédito: Darko Vojinovic.

Con respecto a la falta de calzado de la mujer de la imagen, nuestros colegas de RTVE encontraron que la falta de calzado adecuado no era una situación exclusiva de las mujeres refugiadas. De hecho, contactaron al fotógrafo serbio Marko Risovic, quien hizo una serie sobre los zapatos de los migrantes (algunos en mal estado, otros improvisados) en la frontera entre Croacia y Serbia en octubre de 2015.

En sus fotos, hay zapatos desgastados tanto de mujeres como de hombres porque, según le dijo a RTVE, “el zapato les representa a todos”. De hecho, le mencionó al medio que en sus imágenes aparecen más hombres que mujeres porque eran mayoría entre los refugiados. El “20% del número total, aproximadamente, eran mujeres y niños”, señaló. 

A la pregunta de si en algún momento del cubrimiento presenció discriminación hacia las mujeres refugiadas, Risovic respondió: “todo lo contrario, fueron muy protectores y solidarios con las mujeres y los niños, a menudo cargándolos millas y millas alrededor de sus cuellos”.

En un artículo publicado por World Vision, en octubre de 2015, se explica que miles de personas llegaban por esos días “mal vestidas y sin calzado adecuado” a Serbia para cruzar la frontera con Croacia, mientras las temperaturas variaban entre entre 4 grados centígrados por la noche y 13 durante el día. El texto hablaba de los refugiados en general y no se refería específicamente a las mujeres. 

Las desinformaciones sobre las personas migrantes y refugiadas generan xenofobia y dificultan su integración en las comunidades de acogida. En Colombiacheck hemos verificado varias publicaciones de este tipo que estigmatizan, por ejemplo, a la población venezolana desplazada en el extranjero. 

Con esta información, calificamos como cuestionables las publicaciones en las que se pretende estigmatizar a los refugiados afganos presentando una foto en la que se ve a una mujer caminando descalza y cargando a dos niños. La imagen tiene un contexto diferente y no es reciente.

Falso Falso Falso Falso Falso Falso Falso Falso

Falso

Viernes, 22 Marzo 2019

No, si un ‘rappitendero’ se accidenta no debe responder el consumidor

Por Luisa Fernanda Gómez Cruz

Según una publicación de Facebook, un domiciliario de Rappi se accidentó y quien hizo el pedido a través de la aplicación está demandado. Se trata de una desinformación porque Rappi les paga ARL y dos pólizas de seguro.

Desde hace varias semanas ha circulado en redes sociales una desinformación relacionada con Rappi (la aplicación que permite comprar alimentos y bebidas, y adquirir servicios a domicilio):

Captura de pantalla desinformación Rappi

Colombiacheck revisó los términos y condiciones de uso de la plataforma para los consumidores y no encontró en ellos referencia alguna a lo que menciona la publicación.

Pero además, nos comunicamos con la empresa a través de la agencia de comunicaciones FTi consulting para preguntarle por este tema, y lo que nos dijeron es que es falso que un rappitendero se accidentó y una persona está demandada.

Señalaron, asimismo, que esto nunca podría pasar debido a la información contenida en esta comunicación:

Respuesta Rappi

Preguntamos a FTi consulting quién cubría el pago de la ARL (administradora de riesgos laborales) y nos dijeron que lo asume Rappi como empresa. Además, pedimos si podrían darnos el nombre de la aseguradora con la cual Rappi tiene contratados los servicios de pólizas y ARL y mostrarnos algún documento que así lo compruebe, pero dijeron que no es una información que puedan compartir.

Por otro lado, hablamos con un rappitendero que no quiso darnos su nombre (por lo cual nos referiremos a él como Juan) que nos contó que en diciembre de 2016 tuvo un accidente en su bicicleta mientras se encontraba activo en la aplicación (aunque no estaba prestando ningún servicio en el momento del accidente).

Se fracturó la clavícula y fue llevado al Hospital San Ignacio. Estando allá, según cuenta Juan, al no tener ningún servicio de salud, recordó que en la aplicación para los rappitenderos, Soy Rappi, existe una opción para reportar un accidentes.

Plataforma Soy Rappi

A través de ese botón le informó a la compañía de su situación y logró que le autorizaran los servicios con la ARL Sura, servicios que incluían cirugía, terapias y dos meses de sueldo (por el valor del mínimo legal para ese momento) por incapacidad.

Consultamos a Rappi, nuevamente, para saber si efectivamente existía entre empresa y rappitenderos un contacto a través de la aplicación para reportar accidentes, como señaló Juan, y esto fue lo que nos dijeron:

Rappi cuenta con varios canales abiertos y disponibles para comunicarse con los rappitenderos, en este sentido, ante cualquier accidente pueden acudir a estas opciones.

  • El primero, la Casa del Rappitendero, en donde de manera presencial, realizamos las capacitaciones en movilidad y cultura vial, solucionamos temas de la operación y recibimos todas sus sugerencias y comentarios.

  • Por otro lado, la aplicación “Soy Rappi”, tiene un Centro de Ayuda de la APP. Este es un medio de comunicación permanente que está disponible 24/7. El promedio de tiempo de respuesta es de 2,5 minutos.

Luego del accidente, Juan siguió trabajando con la aplicación y años más tarde tuvo dos accidentes más (aunque menos graves) hace ocho y cinco meses, según calcula. En estos dos casos, nuevamente, acudió a la ARL porque, al igual que otros rappitenderos que consultamos, no paga seguridad social y Rappi tampoco se lo exige ni garantiza.

El 3 de marzo de este año, el periódico El Espectador publicó un artículo que incluía apartes de una entrevista que le hizo a un rappitendero y que en una de sus respuestas coincide con lo que le dijo Juan a Colombiacheck: “Lo único que nos cubre la compañía es un seguro médico, por si nos pasa algo en el ejercicio de nuestro trabajo, pero si nos enfermamos o sufrimos un accidente por fuera de Rappi, no podemos hacer nada”.

Cuando preguntamos a otros rappitenderos antes de Juan por un seguro o ARL, ninguno tenía conocimiento de esta cobertura ni de ningún tipo de protección por parte de la empresa (por ejemplo, en caso de que les roben el dinero).

Señalaron, en cambio, que el contacto directo entre los empleados de Rappi y los rappitenderos solo se realiza una vez; en el momento en que se les da la capacitación para ser parte de la app. Allí solo les hablan de una póliza de seguro que pueden adquirir con ellos (pagando una mensualidad) para proteger la bicicleta; no se trata ningún otro tema con respecto a su seguridad o su salud, según nos comentaron otros rappitenderos que tampoco quisieron dar su nombre.

Rappi es una plataforma virtual que pretende ser una “herramienta que te resuelve prácticamente lo que quieras”, como la definió Sebastián Mejía, uno de sus creadores.

No es una empresa que contrata personas para que realicen domicilios, sino que se concibe a sí misma únicamente como el puente que permite resolver dos necesidades: la del consumidor, que solicita un bien o servicio, y la de un mandatario, quien acepta realizar la gestión del encargo “a riesgo propio a cambio de recibir una remuneración como contraprestación”, como indica en sus términos y condiciones. En eso consiste la llamada economía colaborativa.

Es por esta razón que Rappi sostiene que no existe un compromiso contractual entre la aplicación y los rappitenderos (la relación contractual será directamente entre el consumidor y el mandatario) frente al cual deban responder con el pago de la seguridad social para los rappitenderos. Y, técnicamente, tienen razón. Hasta que no exista una norma que reglamente los trabajos de la economía colaborativa, como el de los domiciliarios de Rappi o los conductores de Uber, no tienen la obligación de hacerlo y la situación para estos trabajadores informales seguirá siendo la misma.