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Viernes, 24 Enero 2020

Portal cristiano acomoda cifras de aborto como ‘causa de muerte’

Por José Felipe Sarmiento

Un artículo parte de estimaciones con base en cifras oficiales, pero contradice a sus propias fuentes en la forma de contar y omite otros datos de salud pública importantes para el contexto.

Según una nota publicada por un portal cristiano, el “aborto fue la principal causa de muerte en 2019, matando a más de 42 millones”. Colombiacheck encontró que el artículo es cuestionable porque parte de estimaciones secundarias que, aunque se basan en fuentes oficiales, difieren en algunos datos. Además, la comparación que hace es contradictoria con el manejo que esas instituciones les dan a sus cifras pero no explica bien por qué. Y, finalmente, omite información de contexto importante para entender las implicaciones del problema.

Titular de la nota sobre el aborto como causa de muerte en 2019

Su argumento es que hubo 42,4 millones de abortos en el mundo durante ese periodo, “lo que representa más de la mitad del número total de muertes por cualquier otra causa (58,6 millones)”. Dice, además, que superó a todas las causas de muerte, “incluidas las muertes generales por enfermedad (13 millones)”. Como prueba, enlaza a una publicación de una organización defensora del diseño inteligente (la creación divina del universo), que tiene casi el mismo titular pero en inglés.

La versión más antigua de esta desinformación que aparece en Google es de una página estadounidense que su fundador define en Twitter como “provida”. Como todos los sitios opositores a la interrupción voluntaria del embarazo (IVE) que lo replicaron, este dice que obtuvo las cifras del portal Worldometer, que también es citado como fuente por el portal cristiano en español.

Este sitio es una referencia en internet que elabora contadores en tiempo real con base en estimaciones estadísticas de los gobiernos y otras organizaciones alrededor del mundo. Entre las variables que monitorea están los abortos y las muertes que ocurren en todo el mundo.

El problema para verificar los datos que expone la nota es que la página ya reinició sus contadores y ahora aparecen las cuentas de 2020. Entre tanto, el archivo de internet no guardó los números en las últimas versiones que registró del sitio el año pasado (se ve como si no hubieran alcanzado a cargar a tiempo). Además, Colombiacheck le escribió al buzón de contacto para consultar el dato de 2019 pero no hubo respuesta.

No obstante, el portal identifica sus fuentes de información. En el caso de los abortos, trabaja con base en datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que retoma las estimaciones publicadas en 2017 por el Instituto Guttmacher, un centro de estudios de Estados Unidos especializado en derechos reproductivos. Estas dan un aproximado de 55,7 millones abortos al año en el mundo, muchos más de los que plantea la publicación cristiana y un poco por encima del rango que cita Worldometer (de 40 a 50 millones).

Además, según la misma ONG estadounidense, la tendencia mundial de las últimas décadas ha sido al alza. La razón es el aumento de la población en edad reproductiva en países menos desarrollados.

El conteo de muertes, por otro lado, se basa en las Perspectivas de Población Mundial de la Organización de Naciones Unidas (ONU). Aunque estos datos están agrupados por lustros, el folleto sobre mortalidad del Departamento de Economía y Asuntos Sociales calcula que ocurrieron 58,3 millones de muertes en el mundo en 2019. Una cifra cercana a la que da la nota.

En cuanto a las causas, Worldometer se basa en las estadísticas de la OMS. En particular, el estudio Carga Global de Enfermedad (GBD, por sus siglas en inglés), que elabora un observatorio de esta agencia de la ONU. Las estimaciones más recientes son de 2016 y sitúan como la principal causa de muerte las enfermedades coronarias, con una cifra aproximada de 9,4 millones personas que fallecen debido a ellas cada año.

Entonces, el portal cristiano solo se acerca a la cifra general de muertes en el mundo del año pasado. Se equivoca en los demás números. De hecho, un chequeo similar de la agencia AFP también llamó la atención sobre lo problemáticas que son las estadísticas mundiales sobre la IVE, porque muy pocos países tienen datos completos y confiables al respecto (entre más restrictivos es peor), lo que obliga a que incluso las fuentes más serias usen métodos de cuantificación que no pueden considerarse exactos.

En este caso, el uso comparativo de ambas variables tiene dificultades adicionales, aunque sea cierta la tendencia que el artículo pretende destacar (que son más los abortos que las muertes por cualquier causa específica).

¿Causa de muerte?

Contar el aborto como una “causa de muerte” puede considerarse una posición personal que no es chequeable. Sin embargo, las fuentes oficiales no suman esos datos como lo hace el portal en cuestión y este no explica el motivo que tienen para no hacerlo; solo las descalifica por ser “proaborto” e incluso critica una verificación que el portal Snopes publicó el año pasado, en la que hizo esa misma claridad sobre una comparación parecida con las cifras de 2018.

Por otra parte, el portal defensor del diseño inteligente cuestiona que “los bebés no nacidos no son reconocidos como seres humanos”. En oposición, esa nota defiende la idea de que la condición humana se adquiere desde la concepción y, en consecuencia, califica la interrupción del embarazo como una “causa de muerte” aunque los datos oficiales no lo hagan. Por eso es importante profundizar un poco más en este punto.

La tradición en varios países es que la existencia ante la ley comienza al nacer, incluso cuando se protege la vida desde antes, como sucede en el Código Civil colombiano, que data de 1873. La Corte Suprema de Estados Unidos, en una decisión de 1973, no encontró referencias constitucionales a la persona que le dieran protección prenatal en ese país. Incluso la Declaración Universal de los Derechos Humanos, adoptada en 1948, utiliza el verbo ‘nacer’ para marcar el momento inicial en el que se adquieren los derechos de su primer artículo, como lo recuerda un documento de la ONG internacional Center for Reproductive Rights.

La abogada Cristina Rosero Arteaga, experta en derechos humanos y asesora legal de esa organización, explica que lo que importa en estos casos es “que exista la posibilidad de elección” según las creencias individuales. Señala que instancias nacionales y extranjeras han llegado a la conclusión de que el aborto debe estar disponible como opción sin que esto implique desconocer que existe una vida antes de nacer e incluso que los estados pueden reglamentar su protección, siempre que estas medidas no pongan en riesgo la vida y la integridad de las mujeres.

El Comité de Derechos Humanos de la ONU, por ejemplo, ha hecho la observación de que “todas las restricciones jurídicas que limiten la capacidad de las mujeres para someterse a un aborto no deben, entre otras cosas, poner en peligro sus vidas ni exponerlas a dolores o sufrimientos físicos o psíquicos”. El ente advierte que el acceso al aborto seguro es prioritario cuando “llevar a término el embarazo causaría a la mujer graves dolores o sufrimientos, sobre todo en los casos en que el embarazo es producto de violación o incesto, o el feto presenta una anomalía grave”.

Incluso la Convención Americana de Derechos Humanos dice que el derecho a la vida se protege “en general, a partir del momento de la concepción”. La precisión que antecede a la coma permite la interpretación de que no se trata de una protección absoluta. Este fue, precisamente, uno de los argumentos de la Corte Constitucional de Colombia cuando despenalizó el aborto en tres causales en 2006, como recuerda Rosero.

“La vida humana transcurre en distintas etapas y se manifiesta de diferentes formas, las que a su vez tienen una protección jurídica distinta. El ordenamiento jurídico, si bien es verdad, que otorga protección al nasciturus [persona antes de nacer], no la otorga en el mismo grado e intensidad que a la persona humana”, dice la sentencia. La ponderación de la vida de la madre, como sujeta de derechos, frente a la del ser en formación fue la que llevó al alto tribunal a tomar la mencionada determinación.

Es decir que las instituciones no están negando que el embrión o el feto tengan vida y humanidad. Pero las implicaciones de considerarlo una persona dependen de posiciones personales, como también concluye Scopes con base en opiniones médicas. El artículo cristiano desconoce el sustento jurídico de la separación entre abortos y muertes que hacen sus propias fuentes. Y esta no es su única omisión importante.

Embriones y salud pública

No sobra aclarar, de acuerdo con los datos del Guttmacher, que la mayoría de los abortos se practican en el primer trimestre de embarazo. Un estudio citado por ese instituto encontró que las mujeres que buscan la interrupción voluntaria del embarazo lo hacen, en promedio, entre la sexta y la décima semana de gestación. Para este momento, el embrión tiene el tamaño de una ciruela pasa y sus órganos todavía no funcionan con autonomía.

De hecho, según la OMS, el aborto es más seguro cuando se hace en las primeras etapas y la detección cada vez más temprana del embarazo, gracias a los avances de la medicina, ha permitido que la interrupción también se haga más pronto cuando se requiere. La mayoría de los casos en los que se practica tarde se debe, precisamente, a las barreras legales que les ponen a las mujeres.

Otra cosa que no dice el artículo chequeado es que se estima que 25,1 millones de abortos al año se dan en condiciones inseguras, 45 por ciento del total, según las mismas fuentes; que un tercio de estos es practicado por personal sin entrenamiento y en lugares insalubres; que tales riesgos tienen mayor incidencia en los países donde la legislación es más restrictiva frente a la IVE (mientras la tasa de abortos es similar) y que esto tiene una relación directamente proporcional con la mortalidad materna por esta causa, como también recuerda el Guttmacher con evidencia científica.

En conclusión, aunque cada quien es libre de considerar si el aborto es una “causa de muerte” desde su propia concepción de la vida, es incorrecto presentar así los datos de la OMS sin aclarar por qué esta organización no le da el mismo manejo. Esta contradicción del artículo frente a sus propias fuentes con respecto a la manera de usar las cifras, junto con la omisión de otros datos de contexto importantes y la equivocación en la mayoría de cifras (aunque la comparación que dan sea cierta), hacen que la calificación de la nota sea cuestionable.

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Martes, 15 Octubre 2019

La desnutrición infantil sí ha aumentado en Bogotá pero Claudia López se equivoca al decir que es la más alta del país

Por Diana Ampudia y Angélica Latorre – Zona Franca

Los datos disponibles muestran que la desnutrición infantil ha aumentado en Bogotá. Pero la candidata de la Alianza Verde se equivoca al decir que el fenómeno es más alto en Bogotá que en el resto del país.

En diálogo con Al Punto de Red+ Noticias, la candidata a la Alcaldía de Bogotá por la Alianza Verde, Claudia López, aseguró el pasado 22 de agosto que “los indicadores de salud pública empeoraron. La desnutrición infantil es más alta en Bogotá que en el resto del país, increíblemente.”

Esta afirmación fue uno de los ejemplos que utilizó la aspirante para indicar que pese a las mejoras frente a corrupción y manejo financiero que ha tenido el sistema distrital de salud, los indicadores de salud pública no mejoraron durante la administración de Enrique Peñalosa. 

Un miembro de la campaña de López le dijo a RedCheq que la afirmación está sustentada en una nota de Caracol Radio del pasado 11 de junio de 2019. La noticia señala que, de acuerdo a cifras entregadas por la Secretaría de Salud de Bogotá, hubo un aumento del 61 por ciento en casos de desnutrición crónica en menores de 5 años y un aumento del 65 por ciento en los casos de desnutrición aguda entre 2016 y 2018, según Patricia Arce, Subsecretaria de salud de Bogotá.

Aunque este deterioro coincide con el que se muestra en otras cifras, la nota no presenta indicadores de desnutrición infantil a nivel nacional que sostengan o permitan concluir que el fenómeno es más alto en la ciudad de Bogotá que en el resto del país. 

Por otra parte, al hacer los cálculos tomando el número de casos que aparecen en un documento de rendición de cuentas del Distrito, los porcentajes de incremento serían de 62 por ciento  en desnutrición crónica (Arce la fijó en un punto porcentual menos) y 52 por ciento en desnutrición global.

Aún así, la conclusión es la misma, el problema sí ha crecido en los últimos tres años.

Tabla 1

Cálculos propios con información del Distrito.
*http://old.integracionsocial.gov.co/anexos/documentos/2019documentos/30072019_Informe_gestion_RPC_Infancia_Juventud_2019.pdf#page=191 
**http://old.integracionsocial.gov.co/anexos/documentos/2019documentos/30072019_Informe_gestion_RPC_Infancia_Juventud_2019.pdf#page=193 
***http://old.integracionsocial.gov.co/anexos/documentos/2019documentos/30072019_Informe_gestion_RPC_Infancia_Juventud_2019.pdf#page=392 

 

Así que calificamos esta parte de la afirmación de López como verdadera.

Verdadero

Por otra parte, los datos sobre Bogotá mencionados en la nota de Caracol corresponden a lo registrado mediante el Sistema de Vigilancia Alimentaria y Nutricional, Sisvan, que maneja el Distrito, con la dificultad de que esta información de la capital no se presenta en comparación con cifras a nivel nacional o de otras regiones del país.

Sin embargo, revisamos cifras del Instituto Nacional de Salud, INS, recopiladas en el informe “Desnutrición aguda moderada y severa en menores de cinco años”, que sólo presenta cifras del año 2018. 

Esto, por un lado, hizo imposible chequear las presentadas en 2016 y hacer el cálculo de variación en los últimos tres años. Pero, por otro lado, sí pudimos hacer una comparación nacional. Además, sólo pudimos acceder a información de casos de desnutrición aguda, no las de desnutrición crónica o global. 

Esto ocurre porque estas dos últimas se miden cada cinco años en la Encuesta Nacional de Situación Nutricional, Ensin (la última fue en 2015), mientras que la desnutrición infantil aguda sí se registra anualmente a nivel departamental, distrital (Bogotá, Barranquilla, Santa Marta, Cartagena, Buenaventura) y nacional desde 2016, por ser un evento de interés en salud pública. Es decir, porque está dentro del grupo de enfermedades a las que se debe hacer vigilancia rutinaria por su frecuencia, riesgo que representa para la vida, posibilidades de prevención y efectividad de intervenir. 

Esta información se integra en Sivigila, que es el sistema de vigilancia de enfermedades del país que administra el Instituto Nacional de Salud. Este se alimenta con información de los entes territoriales y corresponde a menores atendidos identificados en clínicas y hospitales, mientras que la Ensin se lleva a cabo en hogares, de modo que sus resultados no son comparables.

En el documento del INS relativo a desnutrición aguda en 2018, los datos se presentan por número de casos y prevalencia o proporción de la población que registra el indicador. 

tabla 2

Aunque Bogotá sí tiene el mayor número de casos, la prevalencia es el dato para entender el comportamiento de la desnutrición infantil en cualquier de sus tres indicadores (aguda, crónica o global). Como le explicó a Redcheq Jannet Arismendi, Directora Ejecutiva de la de la Asociación Colombiana de Facultades de Nutrición y Dietética, Acofanud, es la prevalencia y no el número de casos el que permite entender la situación nutricional, porque indica variación del comportamiento en un momento o periodo de tiempo dado, teniendo en cuenta el tamaño de la población.

En el mismo sentido, Sara Eloísa del Castillo, coordinadora del Observatorio de Seguridad y Soberanía Nutricional de la Universidad Nacional, aclaró en el programa UN Radio el 2 de julio pasado, en relación con las cifras presentadas por el Distrito para Bogotá: “lo que identificamos es un aumento de la notificación y un aumento de la información, más no de la prevalencia como tal del problema de la situación de desnutrición aguda y crónica. (...) Esta información de los casos se refiere más a aumento de la notificación  y a ese reporte que pudo haber sido del mismo niño que aparece evaluado en dos eventos en el sistema”.

Según el INS, Bogotá en 2018 presentó la mayor cantidad de casos (1.942). Esto representa el 0,32% de la población menor de cinco años. Exactamente esta misma proporción se registró a nivel nacional. Mientras que en Vaupés, este porcentaje fue el mayor de todo Colombia (1,63%), es decir, casi dos de cada 100 niños presentaron bajo peso para su estatura. 

Por lo anterior, considerando que aún no hay un dato consolidado de desnutrición infantil aguda en 2019; que, además, los datos de desnutrición global y crónica más recientes son del 2015; no se puede decir que actualmente la desnutrición infantil sea mayor en Bogotá que en el resto del país, por lo que esta afirmación de la candidata López es falsa.

Falso