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Jueves, 18 Enero 2018

Candidato a la Cámara casi le atina al porcentaje de víctimas en Urabá

Por Sania Salazar

Aunque estuvo muy cerca, no tuvo en cuenta que hay varias cifras oficiales, que dependen del lugar de declaración del hecho violento.

Daniel Duque, aspirante a la Cámara por Antioquia del partido Alianza Verde, aseguró que el 70% de la población de Urabá está inscrita en el Registro Único de Víctimas, RUV.

La cifra está incluida en una carta que el candidato le envió al presidente Juan Manuel Santos en la que le pedía conformar una mesa de diálogo para buscarle solución a las peticiones de la población de Urabá, donde se realizó un paro cívico la primera semana de enero por la instalación de tres peajes, protesta que terminó en disturbios.

 

 

Después de revisar las cifras del RUV, Colombiacheck calificó la afirmación como Aproximada, pues el candidato estuvo muy cerca de atinarle al porcentaje, pero no tuvo en cuenta que en el RUV hay cifras distintas dependiendo de la ubicación de la víctima a la hora de declararse como tal.

Duque le dijo a Colombiacheck que tomó la cifra del RUV por los días en que se registraron las protestas, además, resaltó que es una aproximación que puede ser mayor. El candidato indicó que corroboró las cifras con el secretario de Gobierno de Carepa, Camilo Calle.

El aspirante a la Cámara especificó que la cifra corresponde al Urabá antioqueño, región que, según explicó, está conformada por 11 municipios: Arboletes, San Juan de Urabá, San Pedro de Urabá, Necoclí, Apartadó, Carepa, Chigorodó, Turbo, Mutatá, Murindó y Vigía del Fuerte.

Hay que aclarar que el Urabá es una región más extensa compuesta además, por municipios de Chocó (Acandí, El Carmen del Darién, Riosucio y Ungía) y Córdoba (Tierralta y Valencia).

Colombiacheck consultó las proyecciones de población del Departamento Administrativo Nacional de Estadística, DANE, que indican que hay 711.687 personas para el 2018 en los 11 municipios del Urabá Antioqueño.

El 70% de esa cifra son 498.180 habitantes. Según el RUV, hasta el primero de enero de 2018, habían registradas 490.795 personas en el RUV que declararon haber sufrido victimizaciones en alguno de los 11 municipios de la región. El 68, 9% de la población.

Si tomamos como referencia esta cifra la conclusión es que Duque estuvo muy cerca del verdadero porcentaje de víctimas del Urabá Antioqueño, pues aseguró que era el 70% de la población.

Pero hay que aclarar que el RUV tiene otras dos formas de registrar a las víctimas, una por lugar de declaración, que corresponde al sitio donde la víctima se declara como tal a las autoridades, es decir, un campesino pudo haber sido despojado de su tierra en un municipio determinado, pero haberse desplazado a otro a denunciar el hecho. En este caso las víctimas son el 68,3% de la población.

También está la categoría ubicación, que corresponde al último lugar de atención o de ubicación conocido, se trata del 56,4% de los habitantes del Urabá Antioqueño. Esta cifra se aleja más del 70% de víctimas del que habla Duque.

¿Qué pasa en Urabá?

Las protestas que se registraron en el Urabá Antioqueño por la instalación de tres peajes son una manifestación de múltiples males que aquejan a esta región de contrastes, con una inversión fuerte en infraestructura y una importante producción de banano de exportación, pero con pobreza y corrupción, como lo describe el artículo de la revista Semana titulado Urabá: las contradicciones de una región que mueve millones de pesos el de la revista Dinero La realidad del Urabá: más allá de las masacres.

El Informe socioeconómico de la Cámara de Comercio de Urabá de 2016* resaltó que la base productiva de Urabá ha estado tradicionalmente asociada a la siembra del banano. “Los rubros de mayor relevancia son: la agroindustria bananera con aproximadamente 34.000 hectáreas, el cultivo de plátano con 29.000 hectáreas”.

El informe indicó que la economía de la región “mostró un excelente desempeño durante 2016”. La constitución de empresas creció en un 5,4%, entre 2015 y 2016, la construcción está en ascenso y la compra de vivienda creció en 16 %.

Pero esta región también ha sido blanco del conflicto armado, sus habitantes han sufrido las acciones de las guerrillas de las Farc, el EPL y los paramilitares.

“Las cifras de las consecuencias de la violencia en Urabá hasta el día de hoy, en términos de homicidios y desplazamientos, no han sido sistematizadas en su totalidad. El investigador de la Universidad de los Andes, Juan Aparicio, reseñó que entre 1995 y 1997 se registraron 2.950 homicidios con fines políticos. Andrés Suarez, del Centro Nacional de Memoria Histórica, por su parte registró 103 masacres entre 1998 y 2002. Y una investigación de la Universidad de Antioquia registró que hubo más de 32 mil desplazamientos, solo en los cuatro municipios del eje bananero”, señaló el informe de Verdad Abierta Veinte años de una guerra sin límites en Urabá.

Pese a la firma del acuerdo de paz entre el Gobierno y las Farc en noviembre de 2016, las cifras del Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses muestran un incremento en los homicidios en la región. En 2016 se registraron 197 asesinatos en los 11 municipios del Urabá Antioqueño, mientras que las cifras preliminares de 2017 (de enero a noviembre) indican que hubo 209 homicidios. Esto indicaría un incremento del 6, 09% en los casos.

Tener claridad sobre las cifras y sobre cómo se recopilan es fundamental para que candidatos y legisladores propongan y vigilen las políticas públicas que solucionen problemas sociales como los que afectan al Urabá Antioqueño.

*El informe presentan aspectos relevantes de la dinámica empresarial de Urabá en los municipios que son jurisdicción de la Cámara de Comercio: Dabeiba, Mutatá, Chigorodó, Carepa, Apartadó, Turbo, San Pedro de Urabá, Necoclí, San juan de Urabá y Arboletes.

Jueves, 22 Junio 2017

Roy Barreras: proceso de paz ha salvado mil vidas en el último año

Por Sania Salazar

Con esa afirmación que resulta aproximada, el senador y precandidato a la presidencia por el partido de la U, defendió el proceso de paz con las Farc. Colombiacheck encontró que no hay consenso al medir los beneficios de la paz.

Según Roy Barreras, precandidato a la presidencia y actual senador del Partido de la U, mil es la cifra de vidas que se han salvado gracias al proceso de paz con las Farc en el último año.

“Es un proceso que salva vidas y que trae mucha esperanza, porque este ha sido un país huérfano de Estado 200 años, la paz es una esperanza para que por fin llegue el Estado al territorio y a las familias y hay que salvar la paz, esto salva vidas todos los días. Mil muertos menos solamente en el último año”, aseguró en el programa La Luciérnaga, de Caracol Radio el pasado 24 de mayo.
 

 


Colombiacheck contactó al senador Barreras por whatsapp para preguntarle en qué fuente basa esa cifra y cuál era el periodo preciso al que se refería, pero hasta la publicación de este chequeo no hemos obtenido respuesta.

Después de revisar varias cifras Colombiacheck califica la frase de Barreras como aproximada.

“En el año 2012 se presentaron 4.114 homicidios en 281 municipios, donde las Farc y el conflicto era intenso, hoy esos homicidios han caído a 3.157, más de mil vidas se han salvado como resultado del proceso que se está consolidando”, aseguró el vicepresidente Óscar Naranjo en abril pasado durante la presentación del informe Cómo va la paz, declaración que resaltó el periódico El Nuevo Siglo.

Colombiacheck revisó dicho informe realizado por la plataforma ciudadana La iniciativa: unión por la paz, y encontró un mapa con las cifras que dio Naranjo, pero al calcular la diferencia de los casos registrados entre 2012 y 2016 encontramos que son 957 casos menos y no más de mil como asegura el vicepresidente.

No se trata de despreciar la cifra, pues es un gran avance en un país donde los asesinatos cometidos por las Farc eran noticia diaria, se trata de pedirles precisión a los líderes de opinión, en este caso a Naranjo y a Barreras, sobre un asunto tan delicado y que ha generado tanta polarización como los beneficios del proceso de paz.

Otras cálculos

 

 

Según el octavo reporte del Monitor del cese al fuego bilateral y de hostilidades del Centro de Recursos para el análisis de conflictos, Cerac, publicado el pasado 2 de mayo “en lo corrido del proceso de paz han dejado de perderse por lo menos 2.670 vidas de personas en acciones directas del conflicto armado con las Farc, de las cuales por lo menos 547 vidas no se han perdido debido al conflicto durante el cese bilateral”.

Un artículo publicado por ese Monitor el 17 de diciembre de 2015 titulado El proceso de paz con las Farc salva vidas calculaba que en tres años de negociación entre el Gobierno y esa guerrilla, se habían prevenido al menos 1.500 muertes.

Para calcular la prevención de muertes en las negociaciones entre el Gobierno y las Farc, Cerac comparó el promedio histórico diario de muertes durante el conflicto (1984 hasta el 17 de octubre de 2012 -un día antes del inicio de la fase pública del proceso-), frente al promedio diario de número de muertes durante el proceso de paz (a partir del 18 de octubre de 2012).

Hay que recordar que la fase pública de negociaciones entre el Gobierno y las Farc empezó en octubre de 2012.

Si a las 2.670 vidas que se han salvado hasta ahora según el penúltimo reporte del Monitor, restamos el cálculo de diciembre de 2015, nos da 1.170, cálculo que abarca un poco más de un año. La cifra es aproximada a las mil vidas de las que habló Barreras.

“Si se compara con el período de implementación de la Política de Seguridad Democrática (agosto 2002-octubre 2012) no sólo habrían muerto 1.572 combatientes menos, sino que también se ha preservado la vida de 499 civiles. Incluso, durante las negociaciones quedaron heridos 473 civiles menos en eventos de conflicto”, señala el informe.

El Cerac resalta además una reducción mayor “al comparar con el conflicto durante los dos periodos presidenciales del Gobierno Uribe, así como con la etapa de recrudecimiento de la guerra (1996-2002): frente a dichos periodos, se previno la muerte en eventos del conflicto de 3.073 y 3.060 personas, respectivamente”.

En su columna del pasado 2 de junio el periodista Álvaro Sierra se pregunta: “¿Alguien se ha puesto a calcular lo que representa en beneficios para el país que las Farc dejen de existir? No solo para la Colombia rural, que ha padecido los efectos de la guerra y la falta de solidaridad de la Colombia urbana, sino para las clases medias de las ciudades, que han pagado con impuestos la guerra”.

Tal parece que la paz, como la guerra, son difíciles de cuantificar con exactitud, lo cierto es que muchos de los beneficios de que la principal guerrilla del país está dejando las armas ya se perciben en hechos mucho más tangibles que los números, sobre todo en las regiones, donde, evidentemente, hay menos muertos. Y cada muerto, si bien se puede contar, no es un número sino un drama.