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Lunes, 15 Abril 2019

El tal ‘Momo challenge’ no existe

Por Luisa Fernanda Gómez Cruz

La historia de una muñeca de ojos grandes que incita a los niños a suicidarse es falsa. Se trata en realidad de una desinformación que ha circulado en distintos países a través de redes sociales.

La imagen de una muñeca de aspecto espeluznante, pelo largo y ojos saltones, llamada Momo, que incita a los niños a suicidarse a través del “Momo challenge” (o reto de Momo) tiene preocupados a varios padres.

En redes sociales circulan testimonios de quienes afirman que Momo aparece entre los videos de YouTube Kids (particularmente en videos de Peppa Pig) para decirle a los niños que hagan cosas peligrosas, como ponerse un cable de cargador alrededor del cuello para terminar con los ojos inflados como la muñeca, o cortarse en el cuello con un cuchillo. Inmerso completamente en el secretismo de que los niños no pueden contarle a los adultos sobre lo que Momo les dice.

Todo lo que contamos en el párrafo anterior es falso y ha sido desmentido varias veces a través de distintos medios en todo el mundo (como The Atlantic, BBC News o Snopes) pues, como contó Verne (plataforma de El País de España), “ninguno de los usuarios que hablan del bulo [como se refieren en España a la desinformación] aporta ningún enlace a estos vídeos en los que, supuestamente, Momo incita al suicidio”. Se trata de una “historia paranormal” que se ha vuelto viral en países como Reino Unido, Estados Unidos y Argentina, y ante la cual muchos padres, con preocupaciones legítimas frente a la vida y la salud de sus hijos, han caído.

Verne contactó a un portavoz de YouTube y lo que le dijeron, hace apenas un par de meses, fue que “no hemos recibido ninguna prueba de vídeo mostrando o promoviendo este reto de internet en YouTube. Este tipo de contenido violaría nuestras normas de uso y se eliminaría de inmediato en cuanto se marcara como contenido inadecuado”.

La primera vez que se habló del Momo challenge fue a mediados del año pasado. De acuerdo con Hernán Restrepo, coordinador de la Red Ética de la Fundación para el Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI), rastrear el origen exacto de la aparición de esta desinformación es difícil, pues “el caldo de cultivo no suelen ser escenarios públicos digitales sino lo que se conoce como ‘dark social’: plataformas de WhatsApp, cadenas de correo, grupos de Facebook”.

En ese momento, la desinformación que circulaba en redes decía que los niños eran contactados a través de WhatsApp por una cuenta que decía ser Momo y que en la foto de perfil de la plataforma aparecía la imagen de esta muñeca. Supuestamente los niños debían guardar el contacto de Momo en sus celulares y luego se les pedía que realizaran desafíos peligrosos que también los conducirían a suicidarse, según informó la agencia de noticias británica BBC.

“Ese mismo verano”, dice Verne en su nota, “ya comenzaron a aparecer informaciones sobre varias niñas en Argentina, India y Colombia que se habrían suicidado supuestamente por el juego de Momo, que se distribuía por WhatsApp. En ningún caso se aportaba vídeo o enlace alguno que probara la existencia del challenge, de forma similar a lo que ocurrió con el bulo de la ballena azul, ni se demostraron vínculos entre los casos y el supuesto juego de Momo, tal y como explica la página especializada en desmentir bulos Snopes”.

En ese momento, de igual manera, ya se había desenmascarado la verdadera identidad de Momo.

“Se trata de una escultura [llamada “Madre pájaro”] de la artista Keisuke Aisawa ciertamente truculenta (pero totalmente inofensiva en sí misma) que se expuso en una galería de arte del país asiático [Japón] en 2016 especializada en obras de arte de horror…. Tras aparecer en unas fotos de Instagram se hizo popular y voilá: nació el Momo Challenge”, cuenta una nota de Univisión.

Pero, si no es más que un ‘fake’, ¿cómo es posible que se haya extendido (y revivido) tan rápidamente en tantas partes del mundo? De acuerdo con Restrepo, la popularización de esta desinformación se debe a varios factores.

En primer lugar, luego de dos polémicas reales que tuvo YouTube; la primera, por el escándalo de los comentarios de pedófilos en videos de niños, según nos contó Restrepo. Y la segunda, luego de que una secuencia con consejos suicidas se colara entre el contenido de YouTube para niños. Estos dos asuntos desencadenaron en una crisis de marca para YouTube, quien tuvo que salir a dar explicaciones y tomar medidas. En cualquier caso, esto nada tiene que ver con el tal Momo challenge.

“La crisis de reputación fue el caldo de cultivo perfecto para que se creara una ola de pánico alimentada por medios de comunicación locales y vía estaciones de radio con equipos que no verificaron los datos en sus salas de redacción y que terminan hablando de lo que es tendencia en internet. Se produjo una ola de pánico que generan comportamientos en los padres preocupados porque esto les pueda pasar”, dice Restrepo.

Y es ese precisamente el segundo factor; medios de comunicación de distintos países que tomaron por ciertas, sin pruebas, las supuestas denuncias de padres cuyos hijos habían sido afectados por el Momo challenge, sin verificar la información.

Univisión publicó una nota en el noticiero contando la historia del Momo challenge y advirtiendo a los padres.

El diario La Nación de Argentina publicó el pasado 14 de marzo el artículo: “Momo Challenge: qué hacer cuando aparece en videos infantiles”, en el cual replicaba el supuesto testimonio de un padre que se viralizó en WhatsApp. El medio, además, agrega en su nota consejos de expertos pedagogos para hacer frente a la situación en caso de que los niños de su familia terminaran siendo víctimas.

Y en Colombia, Conexión Capital, el noticiero de Bogotá, informó de “dos muertes que se registraron en el país al parecer por este tipo de actividades dentro de internet” y de las medidas que está tomando la Policía para evitar más tragedias.

Un artículo de la Red Ética de la FNPI llama la atención sobre el hecho de que los medios, en lugar de verificar la información, sirvieran como canal para que el pánico aumentara. Al respecto dice: “La razón principal por la que los padres creen este engaño es, probablemente, que los medios locales lo informan como un hecho comprobado … El desafío de Momo es un ejemplo fascinante de cómo se difunde una historia falsa en tiempo real con la ayuda de los principales medios de comunicación”.

Pero además, Verne publicó en su artículo que la famosa Kim Kardashian, “con 129 millones de seguidores en Instagram” también tuvo su parte de culpabilidad, pues se creyó el fake y “a través de sus stories, pidió este 27 de febrero a YouTube que acabara con el challenge”. A raíz de esa publicación más medios hicieron eco de la historia “sin puntualizar en la mayoría de los casos de que se trataba de un bulo y aumentando así la alarma”, dice Verne.

Finalmente, luego de todas esas apariciones de la historia, las autoridades y entidades de salud de distintos países comenzaron a sacar comunicaciones y campañas; En España, la Guardia Civil sacó un desmentido a través de Twitter; en Estados Unidos, varios departamentos de policía han publicado notas, y en Colombia, la directora ejecutiva de Red PaPaz “hizo un llamado a los padres de familia para que al momento de notar alguna situación extraña en sus hijos acudan inmediatamente a las autoridades”, según el artículo de Conexión Capital.

“Cuando lo avala una entidad pública se le da aún más credibilidad a pesar de que sea realmente producto de una ola de pánico”, concluye Restrepo.

El Momo challenge es una historia con todos los elementos para convertirse en tema de conversación en WhatsApp, Facebook y Twitter. Se fundamenta en un argumento creíble, supuestos testimonios que reafirman su veracidad y juega con las emociones de la gente (el miedo de los padres). Pero, como hemos advertido anteriormente, la ciudadanía también tiene el poder (y la responsabilidad) para frenar estas historias que crecen y se multiplican. En el explicador “¿Qué son las ‘noticias falsas’?” damos algunos consejos para poder reconocer la desinformación.

Jueves, 16 Agosto 2018

Es cierto que la bancada del Centro Democrático aún no entrega sus donaciones en Mocoa

Por Laura Camila Pinilla y Miriam Forero

Durante la campaña presidencial circularon imágenes asegurando que Duque y Uribe no quisieron donar cinco días de su sueldo para la tragedia de Mocoa. Colombiacheck encontró que, aunque la bancada uribista del Congreso anterior sí creó el fondo de donaciones que había prometido, las donaciones todavía no se han entregado.

El nuevo presidente, Iván Duque, tendrá que enfrentar su primera emergencia esta semana. Una nueva ola invernal está causando estragos en varias partes del país y el presidente ya anunció que viajará a Mocoa esta semana para atender la crisis.

Allí, también tendrá que enfrentar las promesas hechas por su partido durante otra emergencia el año pasado. El 31 de marzo de 2017, una avalancha en la capital de Putumayo dejó más de 300 muertos y 70 desaparecidos y sepultó parte de la ciudad. Cuatro días después, el Senado tomó la decisión en plenaria de donar cinco días de sueldo de cada parlamentario para apoyar la reconstrucción y las ayudas a los damnificados.

Al cierre del Congreso anterior, varios portales web les recordaron a algunos de los senadores salientes que nunca autorizaron el descuento acordado de sus sueldos para la donación, por lo que el monto final fue inferior al programado. De hecho, el tema fue usado en la campaña presidencial contra Iván Duque, pues el partido del nuevo presidente de Colombia se apartó de esa donación colectiva.

Imágenes como esta circularon masivamente en todo tipo de redes sociales:

Cadena sobre donación del CD a Mocoa

Colombiacheck decidió revisar qué tan cierto fue esto y qué pasó con los senadores que sí donaron y los que no.

La Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, Ungrd, la entidad gubernamental encargada de recaudar todas las donaciones y gestionar la rehabilitación del municipio, reportó un total de 10.167 millones de pesos que entregaron instituciones y empresas nacionales, y más de 27.240 millones de pesos de entidades internacionales que apoyaron esta causa.

Por su parte, el Senado de la República hizo una donación de 370 millones, mucho menos de lo acordado en plenaria el 4 de abril del 2017, cuando se determinó que cada senador daría cinco días de su salario (unos 430 millones de pesos en total). Con esta decisión, se preveía contribuir a la construcción de albergues, casas y a la reconstrucción de infraestructura y la atención vitalicia a los afectados.

Hay tres razones para la disminución de las donaciones.

La primera es que a 71 senadores se les descontó lo acordado por nómina desde la Dirección Administrativa, según le informó a Colombiacheck Mauricio Lizcano, presidente del Senado para ese momento.

La segunda es que nueve congresistas de diversos partidos no autorizaron dicho débito. La tercera es que la bancada entera del Centro Democrático, aunque también autorizó el recaudo, se apartó de la donación conjunta del Senado, pues aseguraron que la harían por su cuenta, a través de una fundación.

→Asista al lanzamiento de la guía ‘Pistas para Narrar Emergencias. Periodistas que informan en zonas de desastres’, que presentará Consejo de Redacción el próximo 28 de agosto.

La fundación uribista con lazos bananeros

Efectivamente, el 3 de abril de 2017, tres días después de la tragedia de Mocoa, se creó la Fundación Mano en el Corazón, que luego fue registrada en la Cámara de Comercio de Medellín, con el fin de ofrecer ayuda a víctimas de desastres naturales.

Esta ong es manejada por personas de la entraña del uribismo. De hecho, su dirección en la capital antioqueña, su teléfono y su correo electrónico de contacto coinciden con los del conglomerado antioqueño Banafrut, cuyo gerente general y cabeza visible desde hace años es también el representante legal de la fundación, Nicolás Echavarría Mesa, exgerente de la campaña presidencial de Óscar Iván Zuluaga.

Registros de Banafrut

En 2011, el exparamilitar Raúl Emilio Habún Mendoza, alias “Pedro Bonito”, incriminó a Echavarría en una lista de ganaderos y bananeros que supuestamente apoyaron a las autodefensas durante su consolidación en el Urabá. El empresario es, además, miembro de la junta directiva de PharmaCielo, la primera compañía en recibir licencia para procesar y cultivar cannabis medicinal.

La representante legal suplente de Mano en el Corazón es Maria Claudia Salgado Rodríguez, quien fue asesora de la presidencia de Álvaro Uribe y resultó salpicada por Yidis Medina, quien la acusó de ofrecerle prebendas para votar a favor de la reelección presidencial. De hecho, la Corte Suprema le pidió a la Fiscalía investigar a Salgado por ese señalamiento.

El periodista Daniel Coronell, por su parte, investigó y denunció la manera presuntamente irregular en que la asesora llegó al cargo en Palacio sin cumplir los requisitos que exige la ley.

Los otros directivos de la junta de la fundación son Camilo Sáenz Koop, excandidato al Senado por el Centro Democrático en 2014 y Elsa Dorronsoro de Aljure, miembro de la dirección nacional de ese partido y líder uribista en Cali.

De acuerdo con su informe de gestión de 2017, la entidad sin ánimo de lucro recaudó 142’593.134 en donaciones de los senadores y representantes a la Cámara del Centro Democrático, lo cual da un promedio de 3,6 millones por parlamentario (la colectividad tenía 39 curules), un poco menos de lo que donó cada senador en la colecta hecha por los demás partidos. La oficina de pagaduría del Congreso le confirmó a Colombiacheck que a los congresistas de esa bancada se les hizo el débito, con destino a la Fundación Mano en el Corazón.

El documento de la ong indica que lo que se planeaba hacer con ese dinero es construir 24 soluciones de vivienda para los damnificados de Mocoa. Pero, a 31 de diciembre del año pasado, nueve meses después de la avalancha, el único avance consistió en “acercamientos” con los alcaldes de Mocoa y Villagarzón, ladrilleros y entidades que podrían donar la estructura y diseño.

Los avances, según las autoridades de Mocoa, no han ido más allá. José Antonio Castro, alcalde del municipio, le confirmó a Colombiacheck que el ahora presidente del Congreso, el senador del Centro Democrático Ernesto Macías, los llamó para ver qué disponibilidad de terrenos había, pero no se han dado más gestiones, ni donaciones por parte del partido o de la fundación.

Por su parte, la representante suplente de Mano en el Corazón, María Claudia Salgado, nos aseguró que actualmente siguen “diligenciando el lote para la construcción de las viviendas prometidas”, pero advirtió que no puede especificar en qué parte del proceso va dicha diligencia. “Tenemos un compromiso que vamos a cumplir”, le dijo a Colombiacheck, luego de asegurar que también su partido ha apoyado albergues y donado toneladas de comida y ropa.

La Ungrd nos confirmó que dentro de los donantes para la reconstrucción de Mocoa no está la Fundación Mano en el Corazón.

¿Y qué pasó con las donaciones de los otros partidos?

La ‘vaca’ que hicieron los demás senadores, según lo aprobado en plenaria el 4 de abril del año pasado, se tramitó a través de la Ungrd. Es decir, el dinero pasó a hacer parte del fondo común con el cual el gobierno de Santos trabajaba en la reconstrucción de Mocoa y la ayuda a las personas afectadas.

Sin embargo, reportes de los medios de comunicación y denuncias de la comunidad mocoana han señalado los incumplimientos e informes inflados por parte del ejecutivo. De hecho, uno de los puentes que se construyeron como reparación a la tragedia del año pasado no resistió la nueva emergencia de esta semana y se cayó por las fuertes lluvias.

Una investigación de marzo de La Liga Contra el Silencio, una alianza de periodistas y medios que combate la censura, encontró que, a un año de la tragedia, “las viviendas para los damnificados, los puentes vehiculares y el acueducto presentan retrasos considerables respecto a los anuncios hechos por el Gobierno”. El informe, además, identificó que la reconstrucción se estaba realizando sin un Plan Básico de Ordenamiento Territorial actualizado.

Finalmente, la otra parte del pastel la conforman los senadores que, según informó en mayo del año pasado la oficina de prensa de la alta cámara, no autorizaron el descuento de cinco días de salario para la recolección de fondos acordada. Ellos son: Jorge Hernando Pedraza Gutiérrez y Javier Mauricio Delgado del Partido Conservador; Javier Tato Álvarez, Lidio Arturo García Turbay y Luis Fernando Duque García del Partido Liberal; Eduardo Enrique Pulgar y Germán Darío Hoyos del Partido de la U; y Juan Carlos Restrepo Escobar y Bernabé Celis Carrillo de Cambio Radical.

De estos nueve legisladores, tres le contestaron a Colombiacheck sus consultas al respecto. La jefe de prensa del senador Pedraza, Carolina Garzón, informó que él prefirió hacer su propia donación (el senador se negó a indicar la suma exacta) a la familia García Riofrío, que tenía cuatro mujeres adultas con discapacidad, cuyo caso conoció por las noticias de aquellos días. La gestión, según Garzón, se hizo a través de una fundación de la Policía Nacional en Mocoa, que les ayudó a los damnificados escogidos por Pedraza a comprar los muebles necesarios para su nueva casa.

Luís Fernando Duque y Javier Tato Álvarez aseguraron que hicieron donaciones en especie, el primero a través del Parlamento Andino y el segundo por intermediación de la diputada liberal Leidy García, expresidente de la Asamblea del Putumayo, a quien hicieron llegar dos camiones de ayudas el senador Álvarez y un grupo de amigos personales, según el parlamentario.

De este modo, la ayuda parece no haber sido tan contundente como se planteó al filo de la tragedia. Primero, no se lograron recaudar los 430 millones anunciados, pero sí se recaudaron 370, que corren el riesgo de hacerse agua si las gestiones del Gobierno nacional no superan pronto los laberintos burocráticos que están causando retrasos en las obras. Por otro lado, el aporte del Centro Democrático tampoco se ha concretado aún en casas para los damnificados y los dineros, al parecer, permanecen en la fundación que el partido creó para este fin.

* Laura Camila Pinilla es estudiante de periodismo de la Universidad Pontificia Bolivariana de Bucaramanga. Participó en el proyecto “Laboratorio de verificación de datos”, de Colombiacheck, con el apoyo de Facebook, Deutsche Welle Akademie y la Pontificia Universidad Javeriana. Este artículo fue desarrollado con el acompañamiento y edición de Colombiacheck.