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Martes, 27 Noviembre 2018

Ley de financiamiento, ¿le pone IVA a los libros y no a las armas?

Por Luisa Fernanda Gómez Cruz

Ahora solo algunos libros pagan IVA y con la reforma tributaria todos pasarían a pagarlo. Las armas ahora no pagan el impuesto y con la reforma perderían beneficios tributarios.

Colombiacheck sigue revisando las propuestas de la ley de financiamiento que generan polémica entre los colombianos (lea: Las pensiones tendrán un impuesto con la ‘Ley de financiamiento’).

Esta vez decidimos mirar qué tanto de cierto hay detrás de las publicaciones en Twitter y Facebook que señalan que, con la reforma tributaria, los libros sí tendrían que pagar el Impuesto al Valor Agregado (IVA), mientras que las armas no.

Estos son algunos de los comentarios que encontramos en las redes:
 

Antes de empezar con las explicaciones sobre la propuesta tributaria, Erick Behar, decano de la Facultad de ciencias económicas, administrativas y contables de la Universidad Central, advierte que en este caso no se puede “mezclar peras con manzanas” al meter dentro de un mismo canasto artículos tan dispares como los libros y las armas. 

Cada uno merece un análisis por separado para poder comprender lo que implica su tributación en el marco de una propuesta de reforma económica.

Algunos libros ya pagan IVA (y la reforma haría que todos pagaran)

Para revisar cómo está definida la tributación de los libros dentro de la ley de financiamiento hay que seguir algunos pasos.

Revisamos los artículos 424 y 476 del Estatuto Tributario vigente, en los que se especifican los productos libres de IVA, y encontramos que no se hace mención a los libros.

Colombiacheck contactó a Paola Andrea Gómez, quien trabajó como abogada tributarista en la dirección de arte del Ministerio de Cultura, y nos explicó que actualmente, sin la ley de financiamiento, igual los libros ya pagan IVA.

Esto se debe, de acuerdo con Gómez, a que la última reforma tributaria (Ley 1819 de 2016) les quitó a los libros la exención en el pago de impuestos que traía desde que se promulgó la ley del libro (la 98 de 1993).

No obstante, la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (Dian) determinó quitarles el IVA únicamente a los libros que fueran de carácter científico y cultural, “según calificación que hará el Gobierno Nacional”, asunto que quedó establecido en el artículo 478 del Estatuto Tributario.

Los libros que están por fuera de esa categoría, como comics, historietas o libros álbum, actualmente deben pagar un IVA del 19%.

La modificación que propone la ley de financiamiento, en su artículo 87, es precisamente derogar el artículo 478 del Estatuto Tributario. De modo que todos los libros, sin excepción alguna, empezarían a pagar un IVA del 18%, según la modificación de tarifa propuesta por el gobierno Duque. 

Esto incluye también los libros académicos que hacen parte de los útiles escolares de niños y jóvenes.

Las armas perderían beneficios tributarios con la reforma

El tema de las armas es más complejo. Lo primero a tener en cuenta es que dentro de la categoría “armas” no solo entran las pistolas y revólveres. Se trata también de armas de uso militar: sistemas de defensa e inteligentes de orientación militar, cañones, fusiles, lanzacohetes, granadas, bombas, misiles, entre otros. 

En Colombia, el Estado es quien ostenta el monopolio de la fuerza; lo que quiere decir que es el único que puede comprar y vender armas en el país. Lo que entonces también quiere decir que es, casi exclusivamente, el único comprador de armas del país.

Si algún particular o una empresa privada de seguridad quisiera adquirir un arma (de forma legal), tiene que acudir a Indumil, la empresa de producción y venta de armas del Estado colombiano.

Entonces, volviendo al tema tributario, actualmente las armas están completamente exentas del pago de IVA. Desde su producción (porque Colombia produce armas) hasta su comercialización. Esto fue posible gracias, también, a la última reforma tributaria. 

Para el decano Behar, no es un asunto que debiera generar tanta polémica, pues si el Estado es quien ostenta el monopolio de la fuerza y es casi exclusivamente el único comprador de armas en el país, sería un absurdo que se clavara impuestos a sí mismo.

Además, ponerse impuestos tendría dos grandes consecuencias, según el decano. La primera, que el precio de las armas subiera tanto que hiciera más rentable importarlas en lugar de fabricarlas (con todo y lo que esto implica en materia de producción, rentabilidad y empleos). 

Y segundo, que entonces el presupuesto asignado al Ministerio de Defensa tendría un menor rendimiento frente a la adquisición de estos productos. Lo que para Behar produciría, a la larga, que el presupuesto en defensa subiera, ya que el país no va a dejar de adquirir ni producir armamento para su producción.

Ahora bien, la ley de financiamiento lo que propone es mantener sin IVA las armas de guerra de uso privativo de las fuerzas Militares y la Policía Nacional, con excepción de los revólveres, pistolas y armas blancas. Así está escrito en el artículo 2 de la reforma. Y aplica exactamente de la misma manera según la partida 93.01 del artículo 424 del Estatuto Tributario vigente al día de hoy.

La ley de financiamiento, sin embargo, modifica la manera en que estas están libres del pago de IVA, pues pasa su tributación de exenta a excluida.

Erick Behar publicó una columna de opinión en la revista Dinero donde explica un poco más a fondo el tema y esclarece cuál es la diferencia entre exento y excluido:

“Un bien exento causa el IVA con una tarifa del 0%, y sus productores pueden solicitar devoluciones por el IVA que se pagó para insumos en la producción... Un bien excluido, en cambio, no causa el IVA y no permite devoluciones”.

Esto lo que quiere decir, de acuerdo con Behar, es que al contrario de lo que se está diciendo en las redes sociales, lo que hace la ley de financiamiento es quitarle beneficios a quienes producen armas, pues ya no se les hará una devolución del IVA que pagaron por la compra de materias primas para su manufactura.

Además, si un privado o un particular quisiera adquirir un revólver, una pistola o un arma blanca, sí tendría que pagar el IVA, ya que estos productos no están incluidos dentro de la exclusión del pago hecha por el gobierno.

Jueves, 08 Noviembre 2018

Las gaseosas ya tienen IVA

Por Luisa Fernanda Gómez Cruz

Félix de Bedout le preguntó reiteradamente al Viceministro de Hacienda por qué las gaseosas, con la ‘Ley de financiamiento’, continuarían sin IVA. Esto es engañoso, pues las bebidas sí tributan, aunque lo hagan bajo un régimen especial.

El 1 de noviembre, un día después de que el gobierno presentara el proyecto de la ley de financiamiento al Congreso, W Radio entrevistó al Viceministro de Hacienda, Luis Alberto Rodríguez, para consultarle por las modificaciones más polémicas que incluye la propuesta.

En la entrevista, el periodista Félix de Bedout le preguntó si las bebidas azucaradas entrarían o no dentro del paquete de productos que hoy no pagan el Impuesto al Valor Agregado (IVA) y que pasarían a tener ese cobro con la reforma.

Frente a esta duda, el viceministro respondió: “No, eso no está dentro de nuestra propuesta”, y continuó hablando sobre los cambios que propone la nueva ley.

Ante la respuesta de Rodríguez, De Bedout insistió y preguntó cómo era posible que se le pusiera IVA al huevo y a la zanahoria, pero no a las gaseosas.

Más adelante continuó el tema diciendo que “siempre se dijo que ‘¿cómo se iba a gravar el que es muchas veces el alimento de un obrero?’” (refiriéndose al pan con salchichón y gaseosa, retomando la discusión de 2016 de ponerle un impuesto adicional a las bebidas azucaradas). Bedout insistió diciendo que la nueva ley de financiamiento le pondrá IVA al pan, al salchichón y no a las gaseosas.

Minutos después, el periodista trasladó la discusión a Twitter y publicó:

 

 

Colombiacheck decidió revisar este tema porque, luego del trino de De Bedout, varios tuiteros, incluyendo personajes públicos, manifestaron su indignación con que la nueva ley de financiamiento no les pusiera IVA a las gaseosas:

 

 

 

 

 

 

 

 

Estas críticas, sin embargo, surgieron de una confusión: las gaseosas ya pagan IVA (al igual que el salchichón), y es del 19%, según confirmó Nicolás Carrero, experto en temas tributarios, a Colombiacheck.

Carrero explicó, además, que estas bebidas no están incluidas dentro del artículo 424 del Estatuto Tributario, que es donde se exponen los “bienes que no causan el impuesto” del IVA. En este listado, hasta este momento, están incluidos los productos de la canasta familiar (como el pan). La gaseosa no hace parte de la canasta familiar y, por lo tanto, no se encuentra excluida del pago del impuesto del IVA.

No obstante, por cuenta del artículo 446 del mismo estatuto, las gaseosas tienen un régimen especial que hace diferente su tributación a la de otros productos:

“Cuando se trate de la venta de limonadas, aguas gaseosas aromatizadas (incluidas las aguas minerales tratadas de esta manera) y otras bebidas no alcohólicas, con exclusión de los jugos de frutas, de legumbres y hortalizas..., solamente se gravarán las operaciones que efectúe el productor, el importador, o el vinculado económico de uno y otro”.

Esto es lo que se conoce como un “IVA monofásico”, de acuerdo con Alejandro Rodríguez Ilatch, investigador de Dejusticia. Lo que quiere decir que el impuesto solo se cobra una vez, en una de las fases de la comercialización del producto, que es cuando se le compra al productor o al importador directamente.

En términos generales, según explica Rodríguez Ilatch, las fases del proceso de consumo son tres: 1. Cuando se hace o se importa el producto; 2. Cuando el mayorista compra el producto para redistribuirlo, y 3. Cuando el minorista le compra al mayorista y vende el producto al consumidor final.

Entonces, en el caso del IVA monofásico, solo se paga el impuesto en la primera fase y “después de ello las bebidas azucaradas adquieren un carácter de excluidas”, dice Rodríguez Ilatch. Razón por la cual el comprador final no ve reflejado el valor del IVA en su factura, aunque es de suponer que el mayorista lo incluya dentro del precio al que vende el producto al resto de la cadena.

El otro tipo de IVA es el plurifásico, y es el que tienen hasta el momento todos los bienes y servicios que no están en el artículo 424 ni en el 476 del Estatuto Tributario. En este caso, el IVA se paga en cada una una de las fases; es decir, se hace tres veces el cobro del impuesto y el consumidor final lo ve en su factura de compra.

Ahora bien, la llamada ley de financiamiento propone modificaciones al artículo 424 frente a los productos que están libres del pago del IVA. Y modifica algunos de los servicios incluidos dentro del 476. Pero no hace ningún cambio al 446 (en el que está el régimen especial de las gaseosas), lo que indica que el cobro de IVA que tienen hoy las gaseosas y demás bebidas azucaradas se mantendrá tal cual está hoy. Lo único que cambiará es la tarifa sobre la cual se hará el cobro que, de acuerdo con el proyecto de ley, bajará al 18%.

Entonces, es cierto que, de aprobarse la reforma tributaria, el pan pasaría de ser un producto excluido del pago del IVA a tener el cobro; el salchichón tendría el mismo impuesto que hoy tiene, y las gaseosas conservarían su estatus especial con el que pagan un IVA que no se ve reflejado en la factura del consumidor final.

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El 28 de noviembre comenzó su curso entre las comisiones tercera y cuarta de Senado y Cámara la ponencia final de la ley de financiamiento. Para este momento se incluyó una propuesta que no estaba en el primer borrador, pero que se adicionó en la ponencia, de pasar el tributo de las gaseosas a IVA plurifásico. Finalmente, el 5 de diciembre de este año, durante el primer debate en el Congreso, se salvó esta propuesta; es decir, que de aprobarse la ley tal cual está en este momento, las gaseosas comenzarían a cobrar IVA en toda la cadena.