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Viernes, 22 Marzo 2019

No, si un ‘rappitendero’ se accidenta no debe responder el consumidor

Por Luisa Fernanda Gómez Cruz

Según una publicación de Facebook, un domiciliario de Rappi se accidentó y quien hizo el pedido a través de la aplicación está demandado. Se trata de una desinformación porque Rappi les paga ARL y dos pólizas de seguro.

Desde hace varias semanas ha circulado en redes sociales una desinformación relacionada con Rappi (la aplicación que permite comprar alimentos y bebidas, y adquirir servicios a domicilio):

Captura de pantalla desinformación Rappi

Colombiacheck revisó los términos y condiciones de uso de la plataforma para los consumidores y no encontró en ellos referencia alguna a lo que menciona la publicación.

Pero además, nos comunicamos con la empresa a través de la agencia de comunicaciones FTi consulting para preguntarle por este tema, y lo que nos dijeron es que es falso que un rappitendero se accidentó y una persona está demandada.

Señalaron, asimismo, que esto nunca podría pasar debido a la información contenida en esta comunicación:

Respuesta Rappi

Preguntamos a FTi consulting quién cubría el pago de la ARL (administradora de riesgos laborales) y nos dijeron que lo asume Rappi como empresa. Además, pedimos si podrían darnos el nombre de la aseguradora con la cual Rappi tiene contratados los servicios de pólizas y ARL y mostrarnos algún documento que así lo compruebe, pero dijeron que no es una información que puedan compartir.

Por otro lado, hablamos con un rappitendero que no quiso darnos su nombre (por lo cual nos referiremos a él como Juan) que nos contó que en diciembre de 2016 tuvo un accidente en su bicicleta mientras se encontraba activo en la aplicación (aunque no estaba prestando ningún servicio en el momento del accidente).

Se fracturó la clavícula y fue llevado al Hospital San Ignacio. Estando allá, según cuenta Juan, al no tener ningún servicio de salud, recordó que en la aplicación para los rappitenderos, Soy Rappi, existe una opción para reportar un accidentes.

Plataforma Soy Rappi

A través de ese botón le informó a la compañía de su situación y logró que le autorizaran los servicios con la ARL Sura, servicios que incluían cirugía, terapias y dos meses de sueldo (por el valor del mínimo legal para ese momento) por incapacidad.

Consultamos a Rappi, nuevamente, para saber si efectivamente existía entre empresa y rappitenderos un contacto a través de la aplicación para reportar accidentes, como señaló Juan, y esto fue lo que nos dijeron:

Rappi cuenta con varios canales abiertos y disponibles para comunicarse con los rappitenderos, en este sentido, ante cualquier accidente pueden acudir a estas opciones.

  • El primero, la Casa del Rappitendero, en donde de manera presencial, realizamos las capacitaciones en movilidad y cultura vial, solucionamos temas de la operación y recibimos todas sus sugerencias y comentarios.

  • Por otro lado, la aplicación “Soy Rappi”, tiene un Centro de Ayuda de la APP. Este es un medio de comunicación permanente que está disponible 24/7. El promedio de tiempo de respuesta es de 2,5 minutos.

Luego del accidente, Juan siguió trabajando con la aplicación y años más tarde tuvo dos accidentes más (aunque menos graves) hace ocho y cinco meses, según calcula. En estos dos casos, nuevamente, acudió a la ARL porque, al igual que otros rappitenderos que consultamos, no paga seguridad social y Rappi tampoco se lo exige ni garantiza.

El 3 de marzo de este año, el periódico El Espectador publicó un artículo que incluía apartes de una entrevista que le hizo a un rappitendero y que en una de sus respuestas coincide con lo que le dijo Juan a Colombiacheck: “Lo único que nos cubre la compañía es un seguro médico, por si nos pasa algo en el ejercicio de nuestro trabajo, pero si nos enfermamos o sufrimos un accidente por fuera de Rappi, no podemos hacer nada”.

Cuando preguntamos a otros rappitenderos antes de Juan por un seguro o ARL, ninguno tenía conocimiento de esta cobertura ni de ningún tipo de protección por parte de la empresa (por ejemplo, en caso de que les roben el dinero).

Señalaron, en cambio, que el contacto directo entre los empleados de Rappi y los rappitenderos solo se realiza una vez; en el momento en que se les da la capacitación para ser parte de la app. Allí solo les hablan de una póliza de seguro que pueden adquirir con ellos (pagando una mensualidad) para proteger la bicicleta; no se trata ningún otro tema con respecto a su seguridad o su salud, según nos comentaron otros rappitenderos que tampoco quisieron dar su nombre.

Rappi es una plataforma virtual que pretende ser una “herramienta que te resuelve prácticamente lo que quieras”, como la definió Sebastián Mejía, uno de sus creadores.

No es una empresa que contrata personas para que realicen domicilios, sino que se concibe a sí misma únicamente como el puente que permite resolver dos necesidades: la del consumidor, que solicita un bien o servicio, y la de un mandatario, quien acepta realizar la gestión del encargo “a riesgo propio a cambio de recibir una remuneración como contraprestación”, como indica en sus términos y condiciones. En eso consiste la llamada economía colaborativa.

Es por esta razón que Rappi sostiene que no existe un compromiso contractual entre la aplicación y los rappitenderos (la relación contractual será directamente entre el consumidor y el mandatario) frente al cual deban responder con el pago de la seguridad social para los rappitenderos. Y, técnicamente, tienen razón. Hasta que no exista una norma que reglamente los trabajos de la economía colaborativa, como el de los domiciliarios de Rappi o los conductores de Uber, no tienen la obligación de hacerlo y la situación para estos trabajadores informales seguirá siendo la misma.

Miércoles, 11 Julio 2018

Ayuda económica de Estados Unidos a Colombia no es por Duque

Por Carlos González

De acuerdo con el portal El Nodo, el Senado de Estados Unidos aprobó 391 millones de dólares en auxilios para Colombia debido al triunfo de Iván Duque en las elecciones presidenciales.

Sin embargo, esta afirmación es engañosa, pues en marzo la Cámara de Representantes de Estados Unidos ya había aprobado este presupuesto. Pero, además, los niveles de ayuda que Estados Unidos ha aprobado para Colombia han estado a la baja desde hace varios años.

Después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, Estados Unidos empezó una lucha global contra el terrorismo, dentro de la cual Colombia recibió, durante el gobierno de Álvaro Uribe, cerca de 630 millones de dólares anuales. Este nivel se mantuvo hasta 2010, año en el que asumió Juan Manuel Santos y en el que empezaron a reducirse los fondos.

Según Diana Marcela Rojas, investigadora de la Universidad Nacional, después de algunos resultados mostrados por la política de seguridad democrática de Uribe, el gobierno estadounidense decidió empezar a reducir los aportes hacia Colombia y bajaron a “520 millones de dólares en 2010, 464 millones en 2011, 400 millones en 2012 y 328 millones en 2013”.

Para 2014, cuando empezó el segundo periodo de Santos, el presupuesto de ayuda de Estados Unidos destinado a Colombia fue de 319 millones de dólares, distribuidos así: 142 millones a programas antinarcóticos, 28,5 millones en respaldo al Ejército y 140 millones dedicados al Fondo de Apoyo Económico, que financia diversos programas de desarrollo y fortalecimiento institucional, aclaró Rojas.

Por lo tanto, la reducción del apoyo, hasta ese momento, fue de cerca del 50%, o 311 millones de dólares, entre 2002 y 2014. Sin embargo, Rojas dice que “el análisis de las relaciones entre los dos países durante el gobierno Santos evidencia que Estados Unidos sigue jugando un papel central en el proyecto de pacificación nacional. Mientras durante la década pasada los esfuerzos y recursos se concentraron en la guerra contrainsurgente y la lucha contra las drogas, ahora la política de Washington hacia Colombia se ha orientado a crear las bases para una situación de postconflicto”.

Según el portal El Nodo, la confianza de Estados Unidos volvió a Colombia con la elección de Iván Duque como presidente, pues en 2017 Donald Trump había pedido que se redujeran a 245 millones de dólares los recursos destinados a Colombia, pero el Congreso de ese país aprobó una ayuda de 391 millones tan solo cuatro días después de que se conocieran los resultados de las elecciones presidenciales en Colombia.

Sin embargo, cabe mencionar que en marzo pasado la Cámara de Representante ya había aprobado este presupuesto de 391 millones de dólares en ayuda para Colombia. Lo que ocurrió después de las elecciones presidenciales colombianas fue que el Senado de Estados Unidos ratificó la aprobación de dicho monto.

Aunque parece un triunfo del nuevo presidente de los colombianos, lo cierto es que en 2016 Santos recibió 376 millones de dólares en ayuda de Estados Unidos. Al año siguiente, ya con Trump como presidente de Estados Unidos insistiendo en girar únicamente 250 millones para Colombia, el legislativo norteamericano decidió aumentar el apoyo económico y aprobó recursos por 450 millones. Este fue el único año en el que Estados Unidos aumentó su ayuda.

“Espaldarazo bipartidista de EE.UU.: Congreso aprobó presupuesto con partida de US$450 millones para Paz Colombia. US$74 millones más que en 2016”, trinó el presidente Santos desde su cuenta de Twitter, pues en ese momento se esperaba una reducción del presupuesto.

Nota engañosa sobre ayuda económica de EE.UU. a Colombia

Mauricio Jaramillo, internacionalista de la Universidad del Rosario, explicó que la ayuda de Estados Unidos a Colombia ya la había asegurado el presidente Santos y se iba a dar indiferentemente de quién fuera electo jefe de Estado. “Aunque con Petro hubiera existido un poco de incertidumbre, Estados Unidos no va a dejar solo al país”, manifestó el experto.

Sin embargo, Jaramillo afirmó que el incremento de cultivos ilícitos y los asesinatos de líderes sociales pueden condicionar la ayuda del Congreso norteamericano al país en el futuro, ya que para los republicanos es muy importante la lucha antidrogas y para los demócratas la defensa de los derechos humanos.

Según explicó en diferentes medios Mark Feierstein, quien se desempeñó como administrador adjunto de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) para la región, "lo que hacemos en Colombia no es un proyecto de desarrollo típico, es más bien asistencia para una situación de posconflicto, porque Colombia no es un país pobre en comparación de otros. Lo que hacemos aquí es apoyar una transición en las zonas más conflictivas".