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Viernes, 09 Noviembre 2018

A Rodrigo Lara le faltó precisión en queja por compra de buses para Transmilenio

Por Sania Salazar

Es verdad que el tipo de buses que compró Bogotá ya no se pueden comprar en Europa, pero no se compraron tantos como dijo Lara.

Rodrigo Lara, senador del partido Cambio Radical, publicó en su cuenta de Twitter su inconformidad por el resultado de la licitación para la compra de los buses de Transmilenio que reemplazarán a los más viejos que tiene el sistema.

 

 

Colombiacheck revisó dos datos chequeables del trino: si el 60% de la flota nueva es Euro V; y si esos buses ya salieron del mercado en Europa.

Le consultamos a Lara y a su equipo de prensa sobre las fuentes en las que se basa la información que publicó, pero hasta el momento de publicar esta nota no habían respondido.

Tras revisar la información, encontramos que la información es aproximada.

Según el comunicado de Transmilenio, de los 1.383 buses nuevos que se van a comprar, 672 (y no 682, como dice Lara en el trino) serán Euro V diésel, lo que corresponde al 48,5% de la flota (no al 60%). Es posible que Lara haya sacado ese 60% de hacer el cálculo con base en los 1.133 buses cuya compra se definió en la licitación, pero falta por adjudicar la compra de 250 buses que hacen parte del lote de Las Américas, de los cuales se desconoce el tipo de tecnología, pues la licitación se declaró desierta.

Cuando se habla de Euro V se hace referencia a una de las escalas de una normativa ambiental que busca reducir las emisiones contaminantes de los vehículos a diésel. El Euro V es uno de los menos contminantes de diésel, pero hay una normativa mayor, la Euro VI, que contamina menos.

Por otra parte, es cierto que en los países de la Unión Europea ya no está permitido comprar buses Euro V, pero algunos de estos buses todavía circulan en sus calles.

Darío Hidalgo, experto en movilidad y exsubgerente de Transmilenio, le explicó a Colombiacheck que, desde 2014, en Europa solo está permitido comprar Euro VI.

En efecto, la Regulación 595 de 2009 de la Unión Europea especifica la regulación Euro VI y prohibe, después del 31 de diciembre de 2013, "el registro, la venta y la entrada en servicio de esos vehículos" que no cumplan con dichas especificaciones.

Hidalgo también nos dijo que los Euro V saldrán de circulación cuando cumplan su vida útil (entre 10 y 12 años, es decir, que los últimos estarán rodando en 2026).

Con Hidalgo coincidió el profesor Jesús Casanova Kuindelán, catedrático en máquinas y motores térmicos de la Universidad Politécnica de Madrid, quien le dijo a RCN Radio que, efectivamente, hay buses Euro V rodando por Europa, pero que ya no es posible incorporar nuevos a la flota porque las autoridades no permitirían matricularlos para que puedan circular. Además, Casanova Kuindelán admitió que empezar a incorporar buses Euro V es ir rezagados.

Por otra parte, la misma Regulación citada más arriba acota (en su Artículo 8) que se podrán expedir certificados de normativas de emisiones anteriores a la de Euro VI a “vehículos y motores para la exportación a otros países, siempre y cuando esos certificados digan claramente que los vehículos y motores en cuestión no podrán ser enviados al mercado de la Comunidad". Es por esto que Volvo y Scania (ambas compañías de Suecia, uno de los países de la Unión Europea) le pueden vender los buses Euro V a Bogotá.

Jueves, 25 Octubre 2018

La Van der Hammen no es el único lugar que podría garantizar conexión biológica en Bogotá, como dice Petro

Por Luisa Fernanda Gómez Cruz

El senador dijo que la reserva es el único lugar que podría garantizar una conexión biológica entre los cerros orientales y el río Bogotá. Expertos dicen que es uno de los mejores, pero no el único.

Hace unos días la reserva forestal Thomas Van der Hammen volvió al debate público debido a que el Tribunal Administrativo de Cundinamarca ordenó a la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) acoger la propuesta de intervención que estaba adelantando el Distrito para urbanizar y construir viviendas y corredores viales sobre la reserva.

Pero, cuando el debate aún estaba en boga, el senador Gustavo Petro aprovechó una entrevista que le hicieron al alcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa, en Blu Radio, para criticar el proyecto.

A través de su cuenta de Twitter, el senador escribió que la reserva Thomas Van der Hammen “es el único lugar hoy que podría garantizar la conección (sic) biológica, que implica masas biológicas y no bosques lineales, entre los cerros orientales y el río Bogotá”.

Además del evidente lapsus ortográfico del senador, lo que encontró Colombiacheck después de hablar con un par de expertos, es que su afirmación es Aproximada.

Fernando Remolina, geólogo y biólogo que ha estudiado la reserva, afirma que no es el único lugar que puede garantizar esa conexión, como sostiene Petro, pero sí “uno de los mejores lugares”.

Esto porque, de acuerdo con Remolina, está ubicada en el centro geográfico entre los cerros orientales y el río Bogotá. “Cuando uno mira el mapa se da cuenta de que está en todo el centro, es la columna vertebral”, sostiene el geólogo.

Además, según Byron Calvachi, biólogo y consultor ambiental, “en ese sitio donde se definió la reserva hay muchos aspectos que sí se podría decir que son únicos, pero eso no quiere decir que sean exclusivos”.

Lo que señalan los dos expertos es que fuera de la ciudad, hacia el norte, en la Sabana, existen otros lugares en los que vuelven a estar cerca los cerros orientales y el río Bogotá. Pero efectivamente, dentro del área de la capital, la ubicación de la Van der Hammen hoy es la mejor para realizar dicha conexión.

Remolina indica que dentro de Bogotá la Reserva sería aún mejor punto de conexión si fuera más grande que la actual. “En otras palabras, la Reserva está en el mejor lugar posible, pero podría unir físicamente los Cerros Orientales con el cerro de La Conejera, lo cual no hace actualmente en la parte norte, en Usaquén”.

Ahora bien, el tema de los bosques lineales que referencia Petro, tiene que ver con la propuesta del alcalde Peñalosa de crear en la reserva “grandes parques lineales”, además de “avenidas exclusivas para el transporte público y para bicicletas, y espacios verdes ambientales y recreativos como los que hoy no tiene Bogotá”, según la información publicada por el Distrito.

Lo que dice sobre el tema Remolina es que los ‘parques lineales’ son potreros arbolados, y no ofrecen la función ecológica, ni proveen los recursos ecosistémicos de una reserva.

Por su parte, Calvachi dice que “las reservas tienen que tener la característica del efecto refugio que le ofrecen a los animales. Si es un bosque lineal no tienen dónde refugiarse en caso de necesitarlo”.

Además, “si uno mira en la escala, en la función ecológica, quién tiene mayor función y puede proveer más servicios de los ecosistemas, son los bosques”, afirma Remolina.

Un lugar con potencial

Para entender el debate, de acuerdo con Calvachi, es importante entender primero qué es una reserva. Según su definición, una reserva tiene el propósito de conservar valores biológicos que se ha determinado que son de importancia medioambiental.

Actualmente es cierto que apenas el 7,8% de la reserva es área protegida (Bosque de las Mercedes y Bosque de las Lechuzas), como dice el informe publicado por el Distrito. De resto no hay nada en términos ecosistémicos, porque “todo está por hacerse”, dice Remolina.

Pero lo que ocurre con la reserva Thomas Van der Hammen es que realmente ofrece la posibilidad de conectar con otros puntos ecosistémicos importantes de la ciudad, según Remolina.

Y eso sería posible creando una reserva que sume los cerros orientales (particularmente el de Torca), los humedales Torca y Guaymaral, el cerro de La Conejera, el humedal La Conejera, la reserva Thomas Van der Hammen y el río Bogotá, hasta llegar al cerro de Manjui.

Mapa reserva Van der Hammen

*Mapa de la ubicación actual de la reserva Thomas Van der Hammen y los otros puntos naturales que permitirían hacer una conexión entre cerros orientales y río Bogotá más completa.

 

“La Reserva Van Der Hammen es una demarcación geográfica de 1.397 hectáreas ubicada al norte de Bogotá, entre las calles 150 y 235”, según una publicación de la Alcaldía de Bogotá.

Si se restaurara la reserva y se adhiriera a ella los otros puntos naturales (algunos declarados de protección ambiental), “podríamos tener una selva andina nuevamente”, dice Calvachi. “El clima allá es muy húmedo y eso le da un potencial para recuperar rápidamente un bosque.

Pero al fragmentar la reserva, lo que ocurre es que la ciudad se vuelve insostenible. “Bogotá no tiene suficiente estructura ecológica para sostenerse. El 87% de su agua proviene de otros municipios, eso demuestra que no es sostenible y que depende de otros”, afirma Remolina.

De hecho, Remolina se queda corto con esta cifra. Según el jefe del Sistema Chingaza de la Empresa de Acueducto de Bogotá, el ingeniero Fernando Manrique Ocampo, el 70% del agua que se consume en Bogotá proviene del páramo de Chingaza. El 28% de la planta de Tibitó (Río Bogotá), en Fómeque, Cundinamarca, y el 2% restante del río Tunjuelo (embalses Chizacá y Regadero), en la localidad bogotana de Usme.

Para la función ecológica es necesaria la biodiversidad. Es decir, para que se produzca el agua se necesita una biodiversidad y, para este caso, es necesario restablecer esa biodiversidad.

Según Remolina, que los ríos de Bogotá provean un porcentaje tan bajo del agua que necesita a ciudad, “significa que nuestra base biofísica no es suficiente para las necesidades de la capital”.