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Miércoles, 01 Junio 2016

¿Timochenko presidente?

Por Óscar Felipe Agudelo B.

Si se firma la paz, el máximo líder de las Farc puede ser presidente de Colombia. Esa es una de las consignas con las que el expresidente y ahora senador, Álvaro Uribe, ataca el proceso. ¿Qué tan real es esa posibilidad y qué tan cerca está de ocurrir?

En las elecciones presidenciales de 2018 en Colombia no será extraño ver en plena campaña por llegar a la Casa de Nariño o por una curul en el Congreso a Timochenko, Romaña, Pablo Catatumbo, Iván Márquez, Tania o cualquier otro miembro de las Farc. De ser aprobado el Acuerdo General de La Habana (Fin del Conflicto) los guerrilleros que se acojan a él y tengan aspiraciones políticas, podrán inscribirse y participar en las elecciones, así está estipulado en el Acuerdo de Víctimas (apartado 5.1.2.) en el que se crea la Jurisdicción Especial para la Paz, JEP.

En referencia al tema el senador Álvaro Uribe Vélez le dijo a El Espectador que: “Da pánico que los cabecillas de las Farc autores de Bojayá y de tantas masacres no vayan a la cárcel. Que les permitan elegibilidad política. Que el presidente (Santos) haya dicho que Timochenko puede ser presidente”. La recurrente afirmación del expresidente Uribe y de centenares de sus seguidores, en la cual aseguran que Timochenko puede llegar a la presidencia, no es descabellada ni un relato de ficción de los opositores al proceso de paz.

Esta idea, que pone los pelos de punta a más de un colombiano, tiene sustento en el punto 36 del capítulo denominado “Contenidos, Alcances y Límites de la Concesión de Amnistías e Indultos así como de otros Tratamientos Especiales” del Acuerdo General.

Dicho capítulo es claro y no deja espacio para ambigüedades. Los guerrilleros podrán participar en política desde que digan la verdad, garanticen la no repetición y contribuyan a la reparación de sus víctimas: “La imposición de cualquier sanción en el Sistema Integral de Verdad, Justicia Reparación y No Repetición, no inhabilitará para la participación política ni limitará el ejercicio de ningún derecho, activo o pasivo, de participación política, para lo cual las partes acordarán las reformas constitucionales pertinentes”. Con lo anterior se entiende que cualquier guerrillero, incluido Timochenko, así tenga delitos amnistiables o no, podrá participar en política.

Para esos casos, el Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición, acogiendo lo dispuesto en el artículo 6.5 del Protocolo II de los Convenios de Ginebra, del cual Colombia es Estado parte, aplicará lo siguiente: “A la cesación de las hostilidades, las autoridades en el poder procurarán conceder la amnistía más amplia posible a las personas que hayan tomado parte en el conflicto armado o que se encuentren privadas de libertad, internadas o detenidas por motivos relacionados con el conflicto armado”.

En los casos en que guerrilleros hayan cometido crímenes no amnistiables, dice el Acuerdo General, éstos deberán cumplir con algún tipo de sanción dictaminada por la Justicia Especial para la Paz, que no será cárcel, es decir, una sanción de tipo restauradora y reparadora que será de mínimo cinco y máximo ocho años.

Carrera de obstáculos

En una eventual carrera por la Casa de Nariño ya Timochenko no tendrá que preocuparse por su situación judicial que según datos suministrados por la Fiscalía General de la Nación es bastante amplia. Tiene 112 investigaciones penales basadas en la Ley 600 y otras 59 en la Ley 906; lo anterior incluyendo crímenes internacionales y sin contar sentencias en las que ya fue condenado.

Entonces, si Timochenko tuviera la intención de llegar a la Presidencia, es oportuno decir que el máximo líder de las Farc enfrentará toda una carrera de obstáculos, más allá de su situación judicial, que pueden considerarse incluso mucho más complejos de superar.

Para que cualquier excombatiente de las Farc ocupe un cargo de elección popular, primero deberá aceptar sus delitos, luego reparar a las víctimas, después garantizar la no repetición y finalmente ganarse al electorado colombiano. Este último parece el reto más difícil, ya que según datos de Gallup, de febrero de 2016, la imagen desfavorable de la agrupación subversiva llegó a 91%.

Además de la dificultad que supone para los amnistiados conquistar el favor del electorado colombiano, los guerrilleros que se sometan al Acuerdo General tendrán que cruzar los dedos para que el Gobierno realice las reformas constitucionales que aseguran su posibilidad de participar en política y hacerse elegir.

Según Armando Novoa, magistrado del Consejo Nacional Electoral, en este momento la Constitución, en su artículo 122, no permite a quienes hayan sido condenados por delitos que afectan el patrimonio del Estado, postularse para cargos públicos. “Estos impedimentos se deben levantar por medio de reformas constitucionales”, sostuvo Novoa, quien agregó que las reformas deben estar listas antes de que la Registraduría haga el cierre de inscripción de candidatos. Para Congreso sería entre noviembre y diciembre de 2017 y para Presidencia de la República en diciembre del mismo año. El magistrado señaló que también deberán hacerse reformas para solucionar el tema de los delitos de lesa humanidad que hay sobre varios miembros de las Farc.

El balón está en el campo del gobierno, específicamente del presidente Santos. El primer mandatario tiene facultades especiales que le dio el Congreso y con ellas reformar los “articulitos” que les impiden a los guerrilleros condenados o que están acusados por crímenes de lesa humanidad, participar en política. Si Santos no se apura los exguerrilleros que quieran postularse a cargos de elección popular en 2018 no podrán hacerlo, la candidatura presidencial de cualquier representante de las Farc depende entonces de la diligencia del Presidente para hacer las reformas.

¿Un siglo para llegar al poder?

Pero incluso, realizadas las reformas constitucionales que les permitan a los miembros de las Farc presentarse a las elecciones, el camino sigue cuesta arriba para ellos. Al menos así lo describe en un reciente análisis publicado por la Fundación Ideas para la Paz y titulado: Pánico a la paz, Joaquín Villalobos, negociador de la guerrilla salvadoreña Farabundo Martí para la Liberación Nacional, Fmln.

Al comparar los 22 años (la paz se firmó en 1992 y solo hasta 2014 un excombatiente ganó la Presidencia) que le tomó a esta exguerrilla, que ahora gobierna en El Salvador, llegar al poder y dirigir los destinos de ese país, el consultor Villalobos señala que fue el doble de lo que duró la guerra en el pequeño país centroamericano, por tanto concluye que “al ELN y las Farc bien podría tomarles un siglo”.

Sus argumentos para llegar a esta conclusión parten de la posición poderosa que ostentaba el frente Fmln al momento de firmar el acuerdo de paz: “Contaba con más de 10.000 hombres armados, dominaba en una tercera parte del territorio, mantenía posiciones en la periferia de la capital, su estructura de mando estaba casi intacta, sus fuerzas podían llegar a cualquier parte del país y había neutralizado la guerra aérea mediante misiles portátiles tierra aire. El gobierno, por su parte, seguía teniendo el apoyo militar de Estados Unidos y dominaba con 60.000 hombres las principales ciudades. Sin embargo, las fuerzas de ambos bandos estaban por todo el país y en algunas ocasiones a pocos metros de distancia entre unas y otras”.

Y luego pasa a señalar las diferencias con el proceso de paz que se negocia en La Habana: “Las guerrillas está negociando con sus dirigentes envejecidos, con decenas de sus principales mandos muertos, con sus fuerzas severamente diezmadas e incapacitadas para alcanzar centros vitales, con reducción de sus dominios territoriales y con un rechazo político abrumador de los colombianos. La debilidad de los insurgentes colombianos es tan grande, que importantes sectores de la opinión pública preferirían su derrota militar a un acuerdo de paz. Es a partir de esta realidad que hay que imaginar el futuro político del ELN y las Farc”.

Según Villalobos, incluso con las fortalezas que tenía la insurgencia de El Salvador, su desempeño político no fue fácil: “Sufrió tres derrotas consecutivas en elecciones presidenciales sin que sus electores crecieran de forma significativa. Desde la firma de la paz se produjeron siete divisiones en sus filas. En el 2009 ganó la elección con un candidato independiente de centro izquierda y solo fue hasta el 2014 que un exguerrillero ganó la elección presidencial en segunda vuelta por solo 6.000 votos de diferencia”.

El experto en resolución de conflictos afirma que más allá de de las grandes transformaciones que logró en el acuerdo de paz, la exguerrilla salvadoreña necesitó 22 años para llegar al gobierno. “Antes de eso debió pasar por un largo y tortuoso proceso de luchas internas, errores estratégicos y derrotas electorales que la empujaron al pragmatismo y realismo político. La transformación política para ser elegible duró el doble de tiempo que la guerra”.En este punto de su análisis se pregunta: “Si esto ocurrió en El Salvador con una insurgencia fuerte, ¿qué se puede esperar del desempeño político futuro de las Farc y el ELN?, ¿cuántas crisis internas se producirán en sus filas?, ¿cuántos años les tomará transformarse para hacer política con pragmatismo?, ¿cuántas décadas les tomaría ganar alguna legitimidad en los electores?, ¿qué tan fácil será que acepten o sean aceptados como parte de una coalición de izquierdas?”.

En síntesis, el pánico del expresidente Uribe tiene algo de fundamento pero parece una exageración expresarlo pues aunque con los acuerdos de La Habana Timochenko no queda inhabilitado para hacer política tendrá que luchar con los altos niveles de imagen negativa que durante años han tenido las Farc, las posibles divisiones internas de esta guerrilla y contra el poder de las maquinarias electorales de los partidos tradicionales (Uribe tiene el suyo propio) donde campea el clientelismo, que pese a ser una desviación de la democracia, tiene un fuerte arraigo en el ejercicio de la política colombiana.

Cuando Timochenko supere todos estos escollos y además consiga los votos suficientes, podremos verlo como en la foto que ilustra este chequeo: Con la banda presidencial cruzada sobre su pecho y convirtiéndose en el primer presidente de izquierda que llega a la Casa de Nariño.

Martes, 26 Junio 2018

¿ELN presionó en municipios de Antioquia para votar por Petro?

Por Ana María Saavedra y José Manuel Cuevas

Paola Holguín, del Centro Democrático, manifestó que el grupo guerrillero presionó a los habitantes de Segovia. “Algo similar pasó en Urabá, pasó ahí en Vigia del Fuerte”, dijo. Colombiacheck encontró que esta información es Falsa.

En las pasadas elecciones presidenciales, Iván Duque arrasó en Antioquia, sin embargo, Gustavo Petro le ganó cinco municipios en el departamento, lo que la senadora Paola Holguín, del Centro Democrático, le atribuyó en parte a presiones del ELN a los votantes.

“En Antioquia nosotros tuvimos un problemita y fue que perdimos en cinco municipios. A nosotros nos ganó en Segovia, Apartadó, Chigorodó, Murindó y Vigía del Fuerte. Logramos recuperar Turbo, que lo habíamos perdido en la primera vuelta, Giradota y Remedios, pero no pudimos con esos cinco. En Segovia yo le denuncié a la gente de la Policía, el ELN presionando en la zona rural y urbana, que tenían que votar por Petro; y nos dicen que una cosa similar pasó en Urabá, pasó ahí en Vigia del Fuerte”, dijo la senadora en el programa La Hora de la Verdad, de Fernando Londoño.

 

 

Al conocer esa afirmación, Colombiacheck se comunicó con la senadora del Centro Democrático. La congresista afirmó que la información le llegó por medio de un tercero (de quien no va a revelar su identidad).

“Yo misma le denuncié, por ejemplo, lo de Segovia a la Policía de Antioquia”, nos dijo y agregó que el nombre del denunciante y los datos se los dio a la Policía.

“En otros municipios se hizo otras denuncias, pero eso las hizo públicas el senador Álvaro Uribe”, agregó.

Al buscar estas denuncias en medios de comunicación y revisar la cuenta de Twitter del senador Uribe se encontró que el Centro Democrático sí denunció presiones y amenazas del ELN para votar por un candidato en varios municipios chocoanos, en ninguna parte mencionan las poblaciones antioqueñas nombradas por Holguín. Tampoco está Bojayá, municipio chocoano ubicado frente al antioqueño Vigia del Fuerte.

 

 

Colombiacheck verificó las supuestas presiones con la Policía, la Fiscalía, la Misión de Observación Electoral, MOE, la Defensoría, un líder social y las autoridades locales de las poblaciones mencionados y encontró que, de acuerdo a las fuentes en esos municipios no se reportó ningún caso de presiones. Con estos elementos, se calificó la afirmación de la senadora como Falsa.

Al consultar a la Fiscalía de Antioquia, un vocero de la entidad le aclaró a Colombiacheck que, hasta el momento, no han recibido ninguna denuncia de presiones para votar por algún candidato por parte de un grupo ilegal en las elecciones presidenciales.

El comandante de la Policía Antioquia, coronel Mauricio Sierra, (comprende 100 municipios de este departamento, entre ellos Segovia) también aseguró que no se dio ninguna denuncia de presiones por parte del ELN en Segovia.

Por su parte, Alejandra Barrios, directora de la Misión de Observación Electoral (MOE), manifestó que estuvo en constante comunicación con las autoridades en Antioquia y en ningún momento recibió reporte de influencia del ELN en ningún sector, pues en estas zonas (especialmente las poblaciones del Urabá antioqueño) operan, mayoritariamente, bandas criminales.

 

Mapa Duque-Petro en Antioquia

¿Qué pasó en Segovia?

En la población de Segovia, donde la senadora aseguró que el ELN presionó a los pobladores a votar por Petro, votaron en segunda vuelta 7.330 personas, el 54,25 % de ellas por Gustavo Petro.

 

Votación segunda vuelta presidencial 2018 en Segovia, Antoquia

 

No solo la Policía y la Fiscalía negaron la información de las presiones del ELN, tanto el Secretario de Gobierno como la concejal del Centro Democrático Luz Estella Vanegas le aseguraron a Colombiacheck que no tenían conocimiento de estas denuncias.

“Es irresponsable decir eso. Aquí no tuvimos ningún incidente, la gente votó libremente. Además, en el casco urbano no hay presencia del ELN sino en la zona rural. Y al revisar la votación, según el reporte que me dio la Inspectora de Policía, en la mesa de votación de la zona rural ganó Duque, mientras que en la parte urbana, Petro”, agregó el secretario Johan Esteban Pulgarín.

Pero, al poner en contexto las votaciones en Segovia, población afectada por el conflicto y que tiene, según la Unidad de Víctimas, 9149 víctimas reportadas, Al consultar en la Registraduría se encontró que en el plebiscito por la paz de 2016, perdió por un amplio margen.

Sin embargo, en esta población minera del nordeste antioqueño, en primera vuelta ganó Sergio Fajardo. De acuerdo con un análisis realizado por La Silla Paisa, el senador Jorge Robledo tiene mucha influencia en ese gremio (en las legislativas de marzo, fue el senador más votado en Segovia, con el 20 % de los votos), y aunque él en segunda vuelta votó en blanco los mineros acompañaron a Petro.

En el informe de la Silla, el concejal verde y cofundador de la Mesa Minera del Nordeste de Antioquia, Gustavo Lezcano, les explicó que el apoyo a Petro, en segunda vuelta, se debió a que el gremio esperaba que Robledo se fuera en contra del candidato uribista porque durante el segundo gobierno Uribe la multinacional Gran Colombia Gold obtuvo un título minero en zonas que ellos han trabajado hace décadas.

Resultados electorales en Segovia, Antioquia

 

Y, de acuerdo con datos de la Registraduría, en las elecciones presidenciales de 2014, en segunda vuelta, el presidente Juan Manuel Santos ganó en los cinco municipios mencionados por la senadora, por encima del candidato uribista Óscar Iván Zuluaga.

Ariel Ávila, subdirector de de la Fundación Paz y Reconciliación, indicó que “la votación se puede explicar porque este fue un fortín en el pasado de la Unión Patriótica y movimientos de izquierda y ahora, con todo el tema minero, hay muchos sindicatos en este sector que se inclinaron por el candidato de la Colombia Humana.

Ávila también explicó que en esta población hay injerencia de una compañía de 200 hombres del ELN, pero que es una compañía de 200 hombres, pero no tienen mayor control territorial.

“La votación se puede explicar porque este fue un fortín en el pasado de la Unión Patriótica y movimientos de izquierda y ahora, con todo el tema minero, hay muchos sindicatos en este sector que se inclinaron por el candidato de la Colombia Humana”, dijo Ávila.

La presencia del ELN ha sido denunciada por la Defensoría del Pueblo, con su sistema de alertas tempranas, que el pasado 14 de junio advirtió el creciente riesgo de violaciones de derechos humanos por cuenta de la agresiva expansión y el fortalecimiento militar del ELN y las Autodefensas Gaitanistas en el nordeste antioqueño.

El Urabá antioqueño

La Defensoría también había alertado que tanto Vigía del Fuerte como Murindó, poblaciones ubicadas en el río Atrato, tienen presencia del ELN. Y ha emitido alertas en la primer población (ubicada frente a Bojayá) por las disputas entre ELN y Autodefensas Gaitanistas.

Sin embargo, un vocero de la Defensoría le manifestó a Colombiacheck que en las elecciones de segunda vuelta ni en las de primera tuvieron reportes de presión para votar en estas poblaciones, ni en Segovia. Además, el defensor Carlos Negrete dijo en una rueda de prensa que “en las 38 regionales que está la Defensoría no hay reporte de ningún inconveniente”.

Además de esto, la información de las presiones fue desmentida por Juan Camilo Restrepo, presidente de Augura, gremio que agrupa a los bananeros del Urabá, quien manifestó que en ningún momento se escuchó presiones del ELN.

Por su parte, Ariel Ávila, subdirector de la Fundación Paz y Reconciliación, habló de la presencia de grupos ilegales, bacrim y carteles de la droga en los cuatro municipios del Urabá antioqueño, en los que ganó Petro.

“En estas zonas votaron por Petro porque las víctimas quieren que les devuelvan las tierras que les robaron, en donde ahora hay cultivos de palma y banano. Por eso Petro ganó en esos municipios, porque se sienten identificados con la restitución de tierras”, agregó.

La Unidad de Víctimas tiene reportadas en Apartadó 84.008 víctimas; en Vigía del Fuerte, 6520; en Murindó, 1770, y en Chigorodó, 46.102.

Precisamente, Leyner Palacios, líder de víctimas de Bojayá (ubicado frente a Vigía del Fuerte), le dijo a Colombiacheck que los señalamientos de la senadora son falsos y “me sorprende porque aquí en esta región las condiciones de pobreza son extremas. La clase política tradicional poco ha hecho y la gente ha estado decepcionada de ellos. Por eso a la gente la propuesta de Petro le gusto. Ví gente cogiendo su bote, que antes no había votado, y fue a votar”.

Palacios también aseguró que la campaña de Petro “constituyó un equipo con sede en Quibdó y hacía un trabajo político en la región del Medio Atrato, incluyendo Vigía hasta Murindó. Y en esa población conocí de un bote de indígenas que se vinieron a canalete a votar por Petro desde su comunidad, eran como 15. Es que el MAIZ (movimiento político indígena que apoyó a Petro) los aglutina”.

La Silla había explicado que en el caso de Murindó la fuerza de los indígenas, que son el 40 % de la población, fue vital para el triunfo del candidato de la Colombia Humana.

 

 

El propio alcalde de Murindó, Jorge Eliécer Maturana, nos confirmó que a su despacho no llegó ninguna queja de presiones por parte del ELN para votar por algún candidato.

Colombiacheck también habló con secretaría de Gobierno de Apartadó, Leanis Yepes, que aclaró, primero que en su municipio no hay presencia del ELN y que “la Defensoría no decretó una alerta, como si lo hizo en las elecciones del Congreso cuando se alertó por posible presión de las AUC”.

“Es importante revisar cómo votó esta población en las elecciones pasadas y como lo hizo en el plebiscito”, agregó.

 

 

Conozca la ruta del chequeo
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    Frase: “En Antioquia nosotros tuvimos un problemita y fue que perdimos en cinco municipios. A nosotros nos ganó en Segovia, Apartadó, Chigorodó, Murindó y Vigía del Fuerte. Logramos recuperar Turbo, que lo habíamos perdido en la primera vuelta, Giradota y Remedios, pero no pudimos con esos cinco. En Segovia yo le denuncié a la gente de la Policía, el ELN presionando en la zona rural y urbana, que tenían que votar por Petro; y nos dicen que una cosa similar pasó en Urabá, pasó ahí en Vigia del Fuerte

    Autor: senadora Paola Holguín, del Centro Democrático

    Fuentes: Alejandra Barrios, MOE; Áriel Ávila, Fundación Paz y Reconciliación; Registraduría Nacional, Policía de Antioquia; senadora Paola Holguín; Defensoría del Pueblo; La Silla Paisa; Leyner Palacios, líder de víctimas; Jorge Eliécer Maturana, alcalde de Murindó; concejal del Centro Democrático en Segovia Luz Estella Vanegas; Johan Pulgarín, secretario de Gobierno de Segovia, y secretaría de Gobierno de Apartadó, Leanis Yepes.

    Contexto: La senadora le dio una entrevista a Fernando Londoño en la Hora de la Verdad. La frase la dijo cuando este le dijo que en Caldas Duque tuvo un marcador mejor, en las elecciones de segunda vuelta. Y le preguntó en cuántos municipios de Antioquia ganó y en cuántos perdió.

    Calificación: Falsa