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Viernes, 01 Junio 2018

Mitos y realidades del fraude con los E-14

Por Luisa Fernanda Gómez Cruz

La conversación en redes sociales ha girado los últimos días en torno al supuesto fraude electoral orquestado a través de los formularios E-14. Colombiacheck.com aclara algunas de las dudas manifestadas por los internautas.

Los tachones y enmendaduras de los E-14 no demuestran fraude

Tanto la Registraduría, como expertos de la Misión de Observación Electoral (MOE) y del observatorio de procesos electorales de la Universidad del Rosario, insisten en que el mismo sistema prevé que se puedan presentar estos errores. Por eso existen varios mecanismos para comprobar la información consignada en ellos, como ya se explicó en un artículo publicado por Colombiacheck.

En primer lugar, los formularios de E-14 de delegados con tachaduras no dicen nada en sí mismos en lo concerniente a un fraude. Hay que contrastarlos entre sí, con los de claveros y de transmisión. Por otro lado, en la parte inferior de cada formulario E-14 hay una casilla de observaciones donde se hacen las anotaciones necesarias para asegurar que la información quedó bien consignada. Además, están los formularios E-11, que es en el cual se consigna el número de sufragantes (que debe coincidir con los votos señalados el en E-14) y E-24, en el que, al final se consolida la información de varias mesas.

En los tres E-14, en el E-11 y en el E-24 debe estar diligenciada exactamente la misma información para cada mesa de votación. Si llegara a encontrarse que no coinciden los formularios, la comisión escrutadora procede a hacer un recuento de votos para verificar.

Hay una investigación en curso

Tanto la Registraduría Nacional del Estado Civil, como la campaña de Gustavo Petro están adelantando las investigaciones correspondientes para resolver el caso. De hecho, ayer tuvo lugar la Comisión de Seguimiento Electoral, conformada por el registrador nacional, Juan Carlos Galindo; el fiscal General de la Nación, Néstor Humberto Martínez; la presidenta del Consejo Nacional Electoral, Yolima Carrillo; el procurador General de la Nación, Fernando Carrillo; los organismos de control y de observación electoral y representantes de las campañas de los candidatos que disputarán la segunda vuelta presidencial. Estas autoridades entregaron un parte de tranquilidad sobre el preconteo de votos de la primera vuelta, según reportaron varios medios, como La FM. En todo caso, el martes en la noche la Registraduría entregó un comunicado oficial aclarando la situación y presentó un ejemplo de la comparación que hizo entre los E-14 de delegados, los de claveros y los E-24.

Vale la pena aclarar que en este momento la comisión escrutadora trabaja haciendo el escrutinio de las elecciones. Felipe García Echeverry, magistrado presidente reglamentario del Consejo Nacional Electoral le dijo a Colombiacheck.com que aspiran a entregar los resultados oficiales de las elecciones para la primera vuelta el próximo miércoles 6 de junio.

Los tachones y enmendaduras no solo benefician a Iván Duque

Una de las afirmaciones que más circula en redes es que las irregularidades se presentan únicamente en beneficio del candidato por el Centro Democrático. Si bien es cierto que en las redes se difunden mayoritariamente estas imágenes, también circulan fotos con tachones que le suman votos al candidato por la Colombia Humana y a Sergio Fajardo.

La campaña de Petro asegura que no tenía un número suficiente de testigos

Gustavo Petro ha dicho en su cuenta de Twitter: “Lo que detectó mi campaña, no pudiendo cubrir sino el 50% de las mesas es que se adulteraron 4.000 formularios E14 y son 4.000 las adulteración en los formularios E24 que suman los formularios E14.”

De acuerdo con un documento enviado por la Registraduría a Colombiacheck.com, la campaña de la Colombia Humana inscribió 58.549 testigos electorales, que cubrieron 74.725 mesas, de las 96.724 que había en total. Eso equivale al 77,26% de las mesas. La campaña de Petro le dijo a Colombiacheck.com que para la investigación que adelantan actualmente están revisando las fotografías de los formularios tomadas por los testigos que acompañaron la jornada, con los formularios E-14 y E-24 que están en la página de la Registraduría.

Que los ciudadanos puedan acceder a los formularios E-14 es una herramienta de transparencia en la información

Lo ha afirmado en ruedas de prensa y ante los medios el registrador nacional Galindo, al confirmar que en los últimos días se han hecho más de 70 millones de consultas a la página de la Registraduría en la pestaña de los Formularios E-14. Asimismo, ha señalado que a los partidos les han dado más canales para que puedan contrastar la información y hacer sus verificaciones.

Yann Basset, director del observatorio de procesos electorales de la Universidad del Rosario, coincide al afirmar que todo este escándalo no habría estallado si no fuera por los grandes esfuerzos de transparencia que hace la Registraduría por escanear todos los formularios E-14 de delegados para que la ciudadanía pueda consultarlos.

Además, porque esta posibilidad se abrió apenas hace 7 años con la Ley 1475 de 2011 que señala en su artículo 41: “Al concluir el escrutinio de mesa y luego de leídos en voz alta los resultados, las personas autorizadas por la Registraduría Nacional del Estado Civil escanearán las correspondientes actas de escrutinio de mesa a efectos de ser publicadas inmediatamente en la página web de la entidad”.

Un muestreo de la MOE encontró irregularidades y problemas en 363 formularios E-14

Ayer la MOE publicó un informe en el cual afirma que encontró anomalías en las cifras de 363 de los 13.135 formularios E-14 que revisó. “Estas anomalías representan una variación de 12.522 votos, de los cuales 796 consistieron en aparente eliminación de votos, y los otros 11.726 en aumentos”, dice el informe. Sin embargo, esas anomalías se revisaron en los formularios de delegados, no en los de claveros que son los que tienen vínculo legal para el escrutinio oficial.

En ese sentido, es posible que los resultados presentados por la MOE disten de los partes de tranquilidad que ha entregado hasta ahora la Registraduría y el Consejo Nacional Electoral, así como de los resultados que se presenten después con el escrutinio. Pues únicamente son las entidades electorales quienes tienen la capacidad de contrastar los E-14 de delegados con los de claveros; estos últimos, según afirmó el registrador Juan Carlos Galindo, “están debidamente diligenciados”.

Existe un margen de error entre el preconteo y el escrutinio

Históricamente el margen de error entre el preconteo y el escrutinio ha existido y ha sido bastante bajo. Según el mismo informe de la MOE, el margen de error en las pasadas elecciones al Senado fue de 131.555 votos, equivalente al al 0,76% de la votación. Y en Cámara de Representantes de, al menos, 146.020 votos, equivalente al 0,86% de la votación.

El número de irregularidades encontradas no cambia los resultados de las elecciones

Según la MOE, con el número tan alto de participantes que tuvo estas elecciones (más de 19 millones de votantes), las irregularidades no generan un cambio en el resultado final. Pero, según Fabián Hernández, “en elecciones parlamentarias o locales, ese margen de error puede ser definitivo”.

Finalmente, todo el ruido que ha generado este tema deja de manifiesto, según la MOE, la necesidad de hacer una reingeniería al procedimiento de conteo y transmisión de los resultados. De acuerdo con su informe, “no encuentra razonable que no se disponga de un dispositivo (papel carbón, papel químico, digitalización, otros) que permita obtener dos copias identicas de un mismo Formulario E14 original”.

Además, considera que es urgente avanzar en una reforma electoral que reduzca las múltiples vulnerabilidades evidenciadas en el actual sistema de conteo y totalización de votos. Es inconcebible que unos resultados electorales tengan un margen de error entre el preconteo y el escrutinio.

Miércoles, 25 Abril 2018

Ser pilo no paga para la educación pública

Por Carlos González

La polémica desatada por la intención de la mayoría de los candidatos de acabar con uno de los programas estrella del gobierno Santos, deja al descubierto que las grandes favorecidas son las universidades privadas.

En las dos últimas semanas y en diferentes escenarios, ha sorprendido a los colombianos que la mayoría de candidatos a la presidencia, con excepción de Iván Duque del Centro Democrático, hayan propuesto acabar o transformar el programa Ser Pilo Paga, por ineficiente y excluyente y que, además, le quita recursos a las universidades públicas, para dárselos a las instituciones privadas, que han sido las más beneficiadas con el programa.

Este ha sido uno de los programas insignia del gobierno de Juan Manuel Santos y todos los candidatos le reconocen que gracias a esta iniciativa muchos jóvenes sin recursos económicos han podido acceder a las mejores universidades privadas del país. Sin embargo, hay varios reparos.

El primero que lanzó la propuesta de acabarlo fue Sergio Fajardo, quien aseguró que el programa solo beneficia al 2% del total de bachilleres graduados. Al poco tiempo, Petro, de La Calle y Vargas Lleras se sumaron a la idea de terminar el programa por inequitativo.

El exgobernador de Antioquia aclaró que de ser elegido, quienes están en el programa terminarán sus estudios siguiendo las reglas que ya están definidas. “Pero le vamos a apostar a un nuevo programa de reconocimiento de talentos que arranque con estudiante, maestra, colegio, municipio, gobierno departamental y voy a convocar al sector privado a que generemos un gran fondo para apoyar a toda esa cantidad de pilos que hay en Colombia”, dijo en una entrevista con Semana.

La propuesta de Fajardo incluye aumentar en un 10% los recursos anuales del Gobierno Nacional para la educación y sumarle cada peso que se le quite a la corrupción, lo cual podría llegar a ser cerca de $9 billones. Se suma, reemplazar Ser Pilo Paga por una política que premie a los jóvenes que se destaquen por su talento con becas y subsidios de sostenimiento y transporte. Estudiarían en la universidad que escojan, pero bajo el principio de que las universidades que se beneficien tengan corresponsabilidad con el Estado.

Para Fajardo, si se elimina el programa de Santos el Estado deberá aumentar los subsidios para la educación superior de los jóvenes de escasos recursos. Su aspiración es que en cuatro años Colombia llegue al 65% de cobertura en educación superior (hoy rodea el 50%), según información publicada en Portafolio.

Petro, por su parte, promete que implementará un sistema basado en la gratuidad, eliminará el Icetex y condonará las deudas de los estudiantes. Mientras que Vargas le apuntará a fortalecer la educación a temprana edad y destinará los recursos de Ser pilo paga a la población de 0 a 5 años. De La Calle espera impulsar la educación superior con becas, eliminando el programa.

Solo Duque lo mantendría como está, aunque ampliando la gratuidad educativa en cerca de 300.000 cupos para personas de estratos 1 y 2.

Privada vs. Pública

Colombiacheck.com revisó las estadísticas oficiales(presupuesto nacional de la Nación e Icetex) y hasta finales de 2017 más de 40.000 estudiantes con excelentes resultados académicos y escasos recursos se habían beneficiado de Ser Pilo Paga.

Uno de los aspectos que la mayoría de los candidatos rescata de este programa es que ha permitido la integración de los estudiantes. Entre esta población se encuentran jóvenes de más de 900 municipios de todo el país, desplazados, víctimas del conflicto y de minorías étnicas, en los cuales se hace una inversión cercana a los $700.000 millones anualmente, es decir, que cada uno de ellos le cuesta al Estado $17,5 millones.

Sin embargo, las grandes beneficiarias son la universidades privadas. De acuerdo con una columna publicada en la Revista Dinero por Ángel Pérez Martínez, experto en temas educativos, la mayoría de los “pilos”, más del 83%, eligen estudiar en universidades privadas, principalmente, la Javeriana (8%), la Salle (6%) y los Andes (6%); mientras que tan solo el 15,6% se deciden por instituciones públicas, lo cual deja en evidencia que el Estado financia parte de la educación superior privada del país.

Hay que tener en cuenta que para atender a los 800.000 estudiantes que hacen parte de las universidades estatales, el Gobierno destina $3,7 billones al año, lo cual equivale a $4,6 millones por estudiante, sólo un 26% de lo que se lleva un pilo.

Si se destinaran esos $700.000 millones para la educación superior pública de Ser Pilo Paga, se podrían atender, con ese presupuesto de $4,6 millones, a más de 180.000 estudiantes.