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Sábado, 28 Octubre 2017

De inocentes a victimarios, el reto de no condenar a las personas equivocadas

Por Mónica Vecino y Paula Vásquez

Una decisión judicial o el señalamiento de un grupo armado puede catalogar a una persona como victimaria sin serlo, como lo muestran las historias de Camila y Patricia.

“Apenas llegué a la cárcel de Bellavista, me metieron a una celda mientras me asignaban patio y ahí sufrí la primera violación por parte de los guardias. En adelante, podía ser en cualquier momento del día: ocho de la mañana, una de la tarde, en la madrugada. Los mismos internos y guardias, me llamaban para que fuera a yo no sé qué y me metían en un baño entre varios para abusar de mí”.

El 4 de noviembre del 2000, a Camila Úsuga, o como aparece en su cédula, Harrison Úsuga Vásquez, la detuvieron la Policía y la Fiscalía en su pueblo natal, Dabeiba, Antioquia. Tenía 18 años. Ellos la sindicaron de ser la culpable de la muerte de dos policías, 17 soldados y de derribar un helicóptero. Para las autoridades, Camila era una comandante de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc).

“Yo era un falso positivo, a los policías que denunciaban que yo supuestamente era de la guerrilla, les daban vacaciones, los subían de rango, tenían una cantidad de beneficios. Pero lo que me hicieron fue por prejuicios”, afirma Camila.

Pasó 15 meses en la cárcel Bellavista, en Bello, Antioquia, donde padeció violaciones de guardias y reclusos, agresiones que ella atribuye a su condición de transexual.

“Mi hermano menor, el niño de la casa que me seguía a mí, lo desaparecieron en el 2001 y hasta el momento no hemos recibido su cuerpo. Mi hermano mayor fue asesinado en abril antes de lo mío. A sus 12 años recibió dos impactos de bala por un enfrentamiento de la guerrilla. Tengo otro hermano que está en la calle y que quedó viudo porque a su mujer la mataron”, recuerda.

Usúga ha tenido que ver durante su vida cómo es estar dentro de la guerra sin haber utilizado nunca un arma, afrontó la desaparición forzada de familiares y tuvo que huir de su pueblo natal siendo inocente.

El Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) narró la historia de Camila en la investigación ‘Aniquilar la diferencia’. Para este estudio buscaron durante dos años a personas de la comunidad LGBTI afectadas por el conflicto armado colombiano.

“En enero del 2002, Camila recibió una primera notificación en que la condenaban a cuarenta años, a menos que pagara una indemnización de cien millones de pesos al Estado colombiano. El mismo mes, recibió una segunda notificación dejándola en libertad bajo la inexistencia de pruebas. Después de este hecho llegó a vivir en las calles, a consumir y vender drogas, y durante tres meses, ejerció el trabajo sexual en el centro de la ciudad”, precisa el libro del Centro de Memoria Histórica.

Estas situaciones la han llevado a intentar suicidarse en tres ocasiones. “Cierto día fui y me tiré a ese río Medellín, con esa intención, claro, [llanto], como de todos esos pensamientos, de toda esa cosa, tener una familia y no tenerla, tan mal, de estar en una ciudad que no conozco, nada, tener una vida, así como tan dura. Lo intenté una segunda vez, pero fue en el Metro, tampoco, y la tercera vez fue acá en una esquina de la Avenida Oriental, ahí por Villanueva, ahí, que ya el bus me frenó ahí encima”, relata para el CNMH.

Camila contó su historia en la Defensoría del Pueblo, por lo que la reconocieron en 2002 como víctima de desplazamiento forzado, pero la primera ayuda económica llegó en 2009 luego de que interpuso una tutela. El defensor público que la asesoró nunca le dijo que podía demandar al Estado por haberla juzgado de guerrillera y cuando se enteró ya había vencido el plazo para hacerlo.

“Una persona que es a la vez victimario y víctima puede demandar ante la justicia para su reparación. Por ejemplo, si el Estado fue el que realizó la violación, podría demandar ante el contencioso administrativo”, dice Camilo Sánchez, director de investigaciones en Justicia Transicional del centro de estudios, DeJusticia.

Camilo Fagua, abogado y asesor jurídico de la Fundación por la Defensa de los Derechos, afirma que para evitar que se puedan presentar estos casos en la Jurisdicción Especial para la Paz, JEP, se creó una Sala de Reconocimiento de Verdad, que es el primer filtro donde las personas que participaron directa o indirectamente del conflicto podrán acudir, donde tendrán la posibilidad de exponer cuál fue su participación en el conflicto armado,“esta sala podrá definir si dicha conducta es amnistiable o si debe pasar al Tribunal donde se les impondrá la sanción correspondiente”, aseguró Fagua.

La voz de Camila se quiebra al recordar lo que le pasó. Han pasado 17 años sin poder regresar a su tierra natal por miedo a que la maten, porque desde 2002 su pueblo ha estado en manos de los paramilitares y de los grupos posdesmovilización.

Actualmente vive en un asentamiento de víctimas en Bello, Antioquia, en una casa de madera, sin servicios de agua, luz o gas, sinembargo admite no cambiar su tranquilidad por nada.

“Ahora gracias al señor, yo ni fumo, ni consumo drogas. Me la paso estudiando, capacitándome con la ayuda de la Unidad de Víctimas, de la Defensoría del Pueblo, pero fue porque salí de ese hueco. Está en uno querer salir adelante”, explica. Actualmente se capacita en el Servicio Nacional de Aprendizaje, SENA y en la Corporación Interactuar. Su propósito es enseñar a la comunidad cómo crear sus propios proyectos productivos para que no dependan del dinero del Estado y evitar que se repita lo que ella padeció.

Una líder en busca de sus derechos

Patricia Pérez* siempre caminó de botas pantaneras por La Hormiga, Putumayo. Junto a su esposo organizaba partidos de fútbol a los que invitaban a sus hermanos y a amigos del pueblo. Antes de cada juego, todos se reunían en una casa a la espera de un cuñado de Patricia, que los transportaba por grupos. “Como andábamos más hombres que mujeres y embotados (usando botas pantaneras), cuando los paramilitares llegaron decían que éramos guerrilleros”.

Además, ayudó en la liberación de dos familiares que estuvieron secuestrados. Esto fue suficiente para que los paramilitares la acusaran de ser colaboradora de la guerrilla y fue así cómo esta mujer de 44 años y su familia estuvieron encerrados en su casa durante un año.

Ellos padecían amenazas de muerte, secuestros y desplazamientos a manos de alias ‘El calvo’, cabecilla del Bloque Sur Putumayo en ese momento. En repetidas ocasiones le ordenaron a Patricia salir de su finca, pero ella decidió quedarse.

“Como no se quisieron ir, desde el momento en el que yo esté van a comer mierda”, recuerda Patricia que los amenazó ‘El calvo’. Desde ese momento, perdieron la libertad de salir de su casa.

La tienda que tenía Patricia para sobrevivir también quedó a disposición de los paramilitares. “Estos señores mataban una gallina y me decían: ‘esa la queremos, pélela’. Una, dos, tres, cuatro gallinas. Todos los días me tocaba pelar. El surtido que tenía en la tiendita se lo comieron entre todos”, asegura.

Estando tras las rejas de su finca, de donde no pudieron salir en un año, se preguntaba constantemente por qué nadie los ayudaba. Cuatro días después de que los paramilitares abandonaron la zona, familiares le contaron que ese grupo armado tenía un retén justo en la entrada de La Hormiga, donde impedían la entrada de los visitantes y la salida de la comunidad.

El hambre obligó a su esposo, Diego Montes*, a salir y buscar en las demás fincas algo para alimentarse, pero cuando intentó coger unos plátanos, un vecino lo ahuyentó con una escopeta pensando que era un ladrón. Al no tener más alternativa, Diego salió a la carretera. No sin antes prometerle a su esposa que volvería a las ocho de la mañana, contando las dos horas de ida y dos de regreso.

Pero a las 6:00 a.m., llegó una camioneta a la finca. “Por dentro decía ¡ay Dios mío bendito! Ahora que me pregunten por él, se van a dar cuenta que no está”, recuerda Patricia. Cuando salió de la casa, vio que los paramilitares tiraron un bulto afuera de la camioneta. Era su esposo golpeado. “La próxima vez lo traemos picado”, sentenció uno de los hombres.

Ser señalados como guerrilleros no solo los obligó a encerrarse. Patricia tuvo que vivir la desaparición de dos de sus cuñados. El primero fue Juan Carlos*, el menor de ocho hermanos, a quien se llevaron el 10 de marzo de 2001. “Era la una de la madrugada, me tocó sacar a mis cuñadas de la casa, porque supuestamente a todos los iban a matar”, recuerda Patricia. Los rumores decían que a varios jóvenes les pusieron en el pecho mensajes asegurando que eran guerrilleros y que por guerrilleros los mataban. Juan Carlos estuvo desaparecido nueve años. En 2010 Patricia reconoció sus restos en una fosa común en la que había varias víctimas.

El 29 de julio de 2003 llegaron por segunda vez los paramilitares a su casa en busca de Pedro*, otro cuñado. Ese día se lo llevaron. Patricia reunió el valor necesario y viajó a La Dorada, otra cabecera municipal que limita con La Hormiga, para reunirse con Jhon Edwer Hurtado, alias ‘El paisa’, comandante del Bloque Sur. “Sus hombres estaban cobrando un impuesto de 100 millones de pesos y los duros no sabían”, explica Patricia. Al enterarse, ‘El paisa’ llamó a sus hombres, los insultó y además le dijo a Patricia que no tenía nada de qué preocuparse, que a ella y a su familia no les iba a pasar nada.

Sin embargo, alias ‘El calvo’, el hombre que luego reemplazó en el mando a ‘El Paisa’, amenazó a Patricia por avisar sobre el impuesto que estaban cobrando y le dijo que debía entregarle 50 millones de pesos en ocho días para poder liberar a su cuñado. Para conseguir la cantidad exigida, Patricia y sus suegros vendieron ganado, tierras y casas al precio que fuera. “Yo fui a entregar el dinero a El Placer, me ultrajaron feo, pero me entregaron a mi cuñado”, dice. Sin embargo, en 2004, Pedro desapareció de nuevo cuando fue a buscar trabajo en Samaniego, Nariño.

Víctimas no reconocidas

Luego del sufrimiento que vivieron Patricia y su familia, decidieron pedirle a la Unidad de Víctimas ser reconocidos como afectados del conflicto armado. En 2015 declararon ante la Personería Municipal de San Miguel, en Putumayo, que sufrieron secuestro, tortura y amenaza. Después de la investigación, la Unidad determinó que, en efecto, los grupos armados ilegales violaron los derechos humanos y el Derecho Internacional Humanitario en Putumayo, en la fecha en la que la familia de Patricia padeció en carne propia el conflicto.

Pero aun así, la Unidad de Víctimas les negó la solicitud. “No se encontró indicios (sic) que permitan establecer y concluir, al menos de manera sumaria, que los hechos victimizantes se enmarcan y configuran, no es posible reconocer los mismos deponente y grupo familiar, en el Registro Único de Víctimas, RUV”, dice el documento, fechado el ocho de febrero de 2017.

La Ley de Víctimas y Restitución de Tierras, la 1448 de 2011, especifica que para que una persona entre en el registro oficial debe haber sufrido hechos cometidos a partir del 1 de enero de 1985 y tener la fecha precisa de las violaciones a los derechos. Además, las víctimas también pueden ser “el cónyuge, compañero o compañera permanente, parejas del mismo sexo y familiar en primer grado de consanguinidad, primero civil de la víctima directa, cuando a esta se le hubiere dado muerte o estuviere desaparecida”. Es decir, una persona es considerada víctima en Colombia por el hecho de haber sido directa o indirectamente afectada por el conflicto.

A pesar de que Patricia cumplía estos requisitos, no fue declarada oficialmente como víctima. Los argumentos de la Unidad eran que no había pruebas de tortura, como haber sido amarrada o privada de la libertad encerrada en un cuarto y que por ende no podía recibir indemnización. “Uno para qué abre la boca si no le van a colaborar en nada. Entonces, ¿qué es violencia para los demás?”, se queja Patricia.

Según el concepto de Sánchez, Patricia puede comparecer en los tribunales en busca de su reconocimiento en calidad de víctima. “Una persona que no es considerada víctima por la Unidad, podría eventualmente acudir a la justicia para que un juez así lo declare”, afirma.

Los paramilitares tildaron a Patricia y a su familia como colaboradores de la guerrilla, generalizaciones y señalamientos que son comunes, pero muy delicados, pues pueden poner en riesgo la vida de los señalados o llevarlos a enfrentar procesos judiciales en los que los pueden condenar injustamente.

Este caso, unido al de Camila, muestra cómo el ser señaladas de victimarias realmente termina convirtiendo a las personas en víctimas y en algunos casos, esta simbiosis complica aún más el tratamiento que se les debe dar legalmente. “Para la ley colombiana, una víctima es cualquier persona que haya recibido una violación a los derechos humanos, en ese sentido, si la víctima cometió otras violaciones deberá responder por ellas, pero así mismo deberá tener la protección que se requiere por ser víctima”, explica el experto de DeJusticia.

Ahora que el país inicia el proceso de justicia transicional enmarcado en el acuerdo de paz con las Farc, la JEP arranca con un catálogo de principios que rigen esta jurisdicción con el fin de identificar una verdad plena, que se haga justicia al investigar, identificar, juzgar a los responsables de los hechos. Además, de ofrecer reparación integral a la víctima, es decir, una reparación eficaz y diferenciada. Por último, aportar garantías de no repetición, garantizar a las personas medidas que eviten que estos hechos se repitan.

Para esto, Tania Bolaños, abogada, experta en procesos de justicia transicional, explica el procedimiento que realizará la JEP, frente a los casos de las víctimas que serán analizados durante el proceso de transición, “bajo los principios de la justicia transicional, la JEP tendrá que hacer una revisión detallada de los casos, teniendo en cuenta todas las pruebas que se presenten, los informes de las instituciones publicados, la participación de distintas organizaciones sociales, la experiencia internacional, cómo se ha manejado en otros países este tema, que podría constituir un aporte en la construcción y enriquecimiento de la jurisdicción”.

En Colombia la complejidad del conflicto armado facilitó que una persona tenga la doble condición de víctima y victimario, por está razón, para reparar hay que tener en cuenta el contexto de la víctima. Es difícil saber cuáles son los retos de la JEP frente a los casos de Camila y Patricia, ya que aún no se han debatido ni siquiera en el ejercicio de formulación dentro de la jurisdicción. Se pueden plantear algunos retos, pero no van a ser los definitivos.

Colombia debe aprender de los errores que se han cometido en procesos empleados dentro y fuera del país. Tania menciona algunos casos; “En Colombia debemos tomar el ejemplo de Justicia y Paz, que fue otro proceso especial para los paramilitares. A nivel internacional, en el caso de Ruanda, la ley acogía y tenía vigencia solamente para los hechos cometidos en 1944. Tomó alrededor de 15 años sancionar cerca de 100 personas. Esto representa precisamente la complejidad de los hechos. Por esta razón en Colombia se deben empezar a esclarecer los hechos desde ya”.

Bolaños asegura que la JEP tiene varios retos, empezando por la cantidad de personas que fueron actores del conflicto y tiene el reto de poder vincular y reconocer a las víctimas. Pero el país también tiene un gran desafío, el de intentar reescribir la historia que se ha vivido durante más de cinco décadas, y quizá uno de los más complejos será no condenar a inocentes.

*Estos nombres han sido modificados para proteger la identidad

 

Investigación realizada bajo el proyecto “CdRLab Justicia Transicional” de la organización Consejo de Redacción, con el apoyo de la AGEH

Lunes, 26 Septiembre 2016

Intensa 'guerra' por el plebiscito en Twitter

Por César Molinares Dueñas

Aunque con el plebiscito el país se juega su "segunda oportunidad sobre la tierra", el debate por esta red social durante el último mes está lejos de ser pacífico y razonado. La conversación sube de tono y revela que los colombianos aún tenemos el espíritu crispado.

Dentro de su objetivo de verificar el discurso público, Colombiacheck realizó un ejercicio de minería de datos dentro de la red social Twitter con quince cuentas de personajes e instituciones que tienen relación con el proceso de paz porque orientan la opinión e influyen en el debate ciudadano.

En la muestra de referencia se incluyó al presidente Juan Manuel Santos y a su principal contradictor, el expresidente y ahora senador Álvaro Uribe. Junto a ellos seleccionamos el perfil de Rodrigo Londoño, ‘Timochenko’, máximo comandante y negociador de la guerrilla.

De las entidades del Estado se escogió la Oficina del Alto Comisionado para la Paz y el Equipo de Paz del Gobierno, así como los perfiles oficiales de las Farc y del ELN.

Por el lado de los partidos políticos la lista incorporó a Claudia López de los verdes, Marta Lucía Ramírez por los conservadores, Rodrigo Lara de Cambio Radical, Horacio Serpa por los liberales, Roy Barrera del partido de la U y Jorge Robledo del Polo Democrático.

Representando a los gremios están Bruce McMaster, director de la Andi, y José Félix Lafaurie, presidente de Fedegan.

Durante un mes, entre el 23 de agosto y el 23 de septiembre de 2016, recogimos todos los tuits que publicaron esos usuarios y seleccionamos los que mencionan de alguna manera el plebiscito. Revisamos lo que dijeron y no dijeron, así como la conversación que gestaron en sus líneas de tiempo.

Los primeros resultados cualitativos se expresan en la siguiente gráfica:

Desarmar la conversación

Muchas historias se quedan sin narrar en este ejercicio de minería de datos dentro de Twitter, pero el esfuerzo que hacemos en Colombiacheck por contar cómo está dándose la conversación en esta red social, permite algunas conclusiones.

La más obvia es que en nivel de la interacción frente al plebiscito fue pobre en argumentos, estuvo basada en mentiras y es un fiel reflejo de la polarización que vive el país. Por esas razones la conversación que generan los personajes del poder en sus líneas de tiempo está plagada de insultos y burlas.

Pese a ello vale la pena resaltar que es una conversación constante, con unos orientadores (¿polarizadores?) de la opinión pública y el debate ciudadano claramente identificables que son permanentemente cuestionados ante una audiencia que parece ilimitada. Esto, a pesar de la mala calidad de la charla, es importante para la democracia pues antes no existía.

¿Cómo mejorar el nivel de esa conversación? Seguramente esta es una pregunta con múltiples respuestas, pero Colombiacheck seguirá verificando lo que dicen los personajes del poder y las respuestas de los ciudadanos, como un aporte en la misión de mejorar el debate público.

El análisis detallado de la conversación que se dio por Twitter a continuación:

Tres lados desiguales

Un triángulo escaleno, como se aprende en el colegio, es aquel que tiene sus lados desiguales. Esta definición sirve de imagen para entender cómo se comportaron en Twitter los tres personajes principales de esta lista de figuras públicas a las que Colombiacheck les hizo seguimiento.

Luego de comparar las estadísticas queda claro que el expresidente y ahora senador, Álvaro Uribe, del Centro Democrático, fue mucho más activo en su campaña contra el proceso de paz y, especialmente, pidiendo que los colombianos voten no al plebiscito, que sus contradictores en las campañas por el sí.

Mientras Uribe publicó 57 tuits apoyando el rechazo al plebiscito, Santos parece no haberle dado prioridad, al menos por su cuenta de Twitter, ya que solo publicó seis mensajes en esa red social. Por su parte, el líder máximo de las Farc ni siquiera escribió un solo tuit, lo que confirma que las Farc no tiene en su agenda hace campaña por la refrendación del acuerdo.

Álvaro Uribe

Durante los 30 días que analizamos su cuenta de Twitter, el expresidente uso la palabra “plebiscito” en 57 de los 692 trinos que publicó. Fue la cuarta palabra más usada por el ahora senador del Centro Democrático, la primera fue “no”, con 275 menciones, la segunda “Farc”, con 116, y la tercera “Santos”, el apellido del Presidente de Colombia, con 80 menciones.

Llama la atención que si bien utilizó 27 etiquetas (Hashtags) diferentes en ese mes, en ninguna incluyó la palabra “plebiscito”. Uribe publicó mensajes sobre el plebiscito durante 24 de los 30 días en que le hicimos el seguimiento a su perfil.

Además, en 38 de los 57 tuits en que el líder de la oposición mencionó el certamen electoral, la frase incluyó la palabra no: 25 de las veces iba antes, las otras 13 después.

El tuit de Uribe sobre el plebiscito que alcanzó mayor viralidad, o sea, que fue replicado por más cantidad de personas y generó más interacción con otros usuarios, fue publicado el 17 de septiembre a las 19:41 de la noche. Fue el cuarto mensaje con mejores estadísticas, ya que obtuvo 1.767 retuits y 1.165 favoritos.

 

 

El mensaje va acompañado de un video tomado del noticiero de RCN en el que este medio informativo, cuya línea editorial frente al proceso de paz hace eco de los postulados del expresidente, crítica dos puntos del acuerdo final: el pago de un 90% del salario mínimo por 24 meses a los desmovilizados que cumplan con todos los requisitos y no tenga contrato laboral vigente, así como la asignación de 10 curules en el Congreso por dos períodos electorales para las Farc.

La conversación iniciada por este mensaje tuvo 204 cometarios únicos y propició 12 hilos de conversación en los que distintos usuarios siguieron interactuando.

Pese a su alto impacto en la audiencia, la calidad de la conversación generada fue pobre. En la mayoría de los comentarios se reflejó el mismo tono polarizado y agresivo que ha tenido el debate público en Colombia durante los últimos meses.

El primer usuario en replicar fue Gino Carranza (@carranzagino), un director de comerciales y videoclips que vive en Bogotá, quien pregunta al exmandatario:

 

 

A Carranza le responde Carol Fintes (@carolfintes), una venezolana que se unió a Twitter en julio de 2013:

 

 

El tono de las acusaciones de lado y lado sube rápidamente en la línea de cometarios, como es el caso del usuario Rafael Velandia (@rdvelandia) quien llama “traidor” al presidente Santos:

 

 

Otros usuarios atacan a Uribe, como ocurre con Hernando Mejía (@berracol), quien pregunta al exmandatario si tiene autoridad moral y pone un meme que recuerda las chuzadas a la Corte Suprema, la reunión con alias Job en la Casa de Nariño y los falsos positivos, entre otras situaciones polémicas.

 

 

Aunque son escasos, se encuentran algunos tuits con mensajes razonados que invitan a la reflexión de cada uno, como lo hace Anna Camargo (@amicapa30) quien advierte:

 

 

Ni siquiera RCN se salva de los comentarios ácidos de algunos usuarios, como lo dejan ver los mensajes escritos por Mónica Vargas (@monikvc9) y Ana María Coy (@angelamariacoy):

 

 

 

 

Juan Manuel Santos

Por su lado, el presidente Santos solo mencionó la palabra “plebiscito” en 6 de los 219 trinos que publicó durante los 30 días que analizamos su comportamiento en Twitter. Por tanto, ni siquiera aparece entre las diez palabras más usadas ese mes, donde la primera es “paz”, con 65 menciones, y la segunda “Colombia”, con 39.

Y si bien Santos utilizó 50 etiquetas (Hashtags) diferentes en ese mes, casi el doble que Uribe, no incluyó la palabra “plebiscito” en ninguna, así como tampoco en las 62 menciones a otras cuentas que realizó en dicho periodo.

El Presidente apenas publicó mensajes sobre el plebiscito durante 6 de los 30 días en que le hicimos el seguimiento a su perfil.

El tuit de Santos sobre el plebiscito que se volvió viral fue publicado el 30 de agosto a las 8.54 de la mañana. Fue el séptimo mensaje con mejores estadísticas, ya que obtuvo 1.104 retuits y 1.537 favoritos.

 

 

La conversación en la línea de tiempo del Presidente alcanzó los 214 comentarios únicos y dio inicio a 16 hilos en los que los ciudadanos siguieron intercambiando insultos y burlas, reflexiones bien argumentadas fueron muy pocas.

Al igual que sucedió con Uribe, la calidad de la conversación fue pobre y aunque esta vez también reflejó la polarización que capturó el debate público en el país, el tono agresivo fue dirigido con mayor énfasis a criticar directamente al Presidente.

Desde la primera respuesta se deja sentir la polémica en la que se centrará el resto del discurso pues, aunque la usuaria Lorena Cantor (@lorena_cantor), una caleña a punto de graduarse de abogada, dice que votará sí al plebiscito, manifiesta no estar de acuerdo con la pregunta:

 

 

Juan Quintero (@juanestqg87), un comunicador social, plantea el quid del asunto por el cual se debatirá con insistencia:

 

 

Hay quienes sienten que con la pregunta los pusieron entre la espada y la pared, como el caso de Mario Gallo (@setulus1), quien en su descripción dice que la “ambición más grande es la de llevar con honor el título de Colombiano, y llegado el caso, morir por defenderte”:

 

 

Aunque en menor proporción, también hubo voces a favor de Santos. El filósofo y escritor Ángel Murillo (@angelimpulsor) fue uno de los que defendió la pregunta para el plebiscito:

 

 

No faltaron los que se lo tomaron con humor como Tatiana (@taticonsentida) y Javier Camilo (@javiercamilo), quienes prefirieron reír antes que ponerse a debatir con apasionamiento:

 

 

 

 

Rodrigo Londoño, 'Timochenko'

Parece que al comandante máximo de las Farc eso de las redes sociales todavía no lo convence del todo o estivo muy ocupado pues en los 30 días en que seguimos su perfil de Twitter, solo publicó 48 mensajes en total y en ninguno de ellos hizo alusión al plebiscito.

Pero ‘Timochenko’ si habló y generó conversaciones en esta red social, al menos eso es lo que se desprende al revisar las estadísticas de su cuenta donde manejó 12 etiquetas (Hashtags) entre las que se destaca #vamosporlapaz que usó en 27 de sus tuits.

Por ahora el comandante y negociador de las Farc no logra el mismo impacto que Santos y Uribe cuando comenta algo, ya que ellos tienen 4.6 y 4.5 millones de seguidores respectivamente, mientras que ‘Timo’ apenas llega a 45.000 seguidores.

Sin embargo, Su mensaje con mejores estadísticas fue publicado el 28 de agosto a las 11:30 de la mañana y alcanzó 484 retuits y 596 favoritos. Fue un trino que puso a especular a la gente:

 

 

En total recibió 104 respuestas únicas en su línea de tiempo y llama la atención que la conversación generada, si bien refleja polarización social que vive Colombia, se balancea entre los reclamos por los años de barbarie y las manifestaciones de esperanza y alegría por la decisión de acabar con la guerra.

Una de las primeras en comentar fue Angélica Lozano (@angelizalozanoc), representante a la Cámara por Bogotá, quien le da la bienvenida pero le hace una urgente petición:

 

 

Otro que comenta es Luis Eduardo Celis (@luchoceliscnai), especialista en conflicto y paz e integrante del portal las2orillas, quien invita a ‘Timochenko’ a seguir adelante:

 

 

Pero no todo fueron saludos y bienvenidas para el comandante de las Farc, el usuario Álvaro Freddy Vera (@alvarofreddyver) lanzó una fuerte diatriba en su contra:

 

 

Ni siquiera esa retahíla de insultos alcanzó la tirantez del siguiente tuit, escrito por Valérie Moos Ventura (@valrie1111), quien se presenta como madrina de un militar secuestrado por las Farc en 1997:

 

 

Pese a los exabruptos, la conversación tuvo un tono de tolerancia que marcó la mayor parte de la línea de comentarios de ‘Timochenko’. Un buen ejemplo es el que dio Adalberto Escorcia (@aescorcia07), consultor empresarial MBA, quien pese a anunciar su voto por el sí en el plebiscito, le hace un par de exigencias a la guerrilla:

 

 

Sin duda el tuit que englobó todo el espíritu de la conversación lo publicó Jenny Emilse Mora (@jennyemil), quien se describe como católica no fanática y le dice a las Farc:

 

 

¿Campaña descuidada?

Al analizar cómo fue el comportamiento de las cuentas que llamamos institucionales en nuestro listado: Oficina del Alto Comisionado para la Paz (@comisionadopaz), Equipo de Paz Gobierno (@equipopazgob), Diálogos Paz Farc (@farc_epaz) y el ELN (@eln_paz), podemos comprobar que el plebiscito no fue un tema al que le dieran importancia ni prioridad.

Al menos eso se desprende al ver que de los 736 tuits que suman en total las publicaciones de las dos cuentas del Gobierno que manejan la información del proceso de paz y del acuerdo final, solo en cuatro de ellos hicieron referencia al plebiscito.

Eso es menos del 1% del contenido divulgado entre el 23 de agosto y el 23 de septiembre por ambas entidades en esa red social. Puede ser que, a través de otras cuentas del Gobierno, por ejemplo, de la de Presidencia (@infopresidencia), se publicaran mensajes alusivos, pero como no la incluimos en el análisis no podemos asegurarlo.

El poco esfuerzo tampoco logró mayores resultados y generó muy poca interacción en Twitter. Por ejemplo, el único mensaje de la cuenta del Alto Comisionado fue publicado el 22 de septiembre, alcanzando 33 retuits, 26 favoritos y apenas dos comentarios en su línea de tiempo; ambas son respuestas críticas.

 

 

Por su parte, de los tres mensajes que el Equipo de Paz Gobierno publicó ese mes sobre el plebiscito, el que alcanzó mejores resultados salió el 19 de septiembre y pese a que apenas obtuvo 25 retuits y 27 favoritos, logró producir una conversación con siete comentarios, eso sí, todos en contra de la intención de refrendar la paz.

 

 

Aparentemente es muy poca información sobre el plebiscito en redes sociales frente al enorme esfuerzo que por esa misma vía han hecho los opositores, encabezados por el senador Uribe del Centro Democrático.

Sin embargo, el Gobierno se la jugó por una fuerte campaña a favor de este crucial certamen electoral en los medios tradicionales, radio, prensa y televisión, así como medios comunitarios y a través de eventos masivos donde los funcionarios y negociadores exponen sus argumentos.

Otro aspecto que llama la atención en este análisis es que las guerrillas dejaron solo al Gobierno en la promoción a favor del plebiscito. De los 254 tuits publicados en la cuenta Diálogos Paz Farc durante el periodo de observación, ese grupo no dedicó uno solo en referencia a la jornada electoral, emulando lo que hizo su jefe máximo.

En cambio, el ELN Paz, aprovechando la cercanía del plebiscito, publicó tres mensajes alusivos al tema entre los 105 que difundió por su cuenta de Twitter. El de mayor impacto se publicó justo una semana antes, el 23 de septiembre a las 18:50 de la noche. Allí advierten que el comandante Pablo Beltrán, líder de la Delegación de Diálogos, hará un pronunciamiento sobre el plebiscito.

El mensaje viene acompañado de un enlace a ranpal.net, la plataforma por donde esta guerrilla difunde algunos comunicados. Allí se puede escuchar una entrevista con Beltrán que dura seis minutos y donde el comandante aclara que esa guerrilla no es un obstáculo ante lo pactado por el Gobierno y las Farc en La Habana, pero que tienen algunos desacuerdos con partes del mismo.

En el audio el comandante también se compromete a no impedir que los ciudadanos que viven en las zonas de influencia de esa agrupación acudan a votar el próximo domingo. “Para nosotros es muy válido decir que vamos en la misma dirección (que las Farc) pero vamos por carriles diferentes”, dijo Beltrán desde la clandestinidad.

Plebiscito, ¿sin respaldo político?

Es difícil comprender la lógica con que usaron su influencia en Twitter para impulsar el plebiscito los seis representantes de la clase política que se seleccionaron para este análisis.

De los seis, el que más se la jugó por el plebiscito en esta red social fue Jorge Robledo, el aguerrido senador del Polo Democrático, quien tiene 493.000 seguidores y dedicó 46 de sus 558 trinos al plebiscito.

El más viral de sus mensajes fue publicado el 28 de agosto a las 19:01 de la noche e invita a votar por el sí en el plebiscito, dando dos poderosas razones:

 

 

Este trino consiguió 418 retuits y 419 favoritos, además, generó una conversación con 42 comentarios únicos. Pese al impacto, 40 de los mensajes son contra el anuncio de Robledo y solo dos son favorables. Algunos comentaristas dicen sentirse decepcionados por la postura del senador, como Nelson Mendoza (@nelendoza):

 

 

Lo sigue de cerca la senadora Claudia López del partido Verde, que con sus 511.000 seguidores es una de las políticas más activas en Twitter. De los 751 trinos que López publicó, 21 estuvieron dedicados al plebiscito.

De esos tuits el que mejor impacto tuvo fue el que publicó la senadora el 2 de septiembre, que viene acompañado de dos fotos con los resultados de la encuesta de Polimétrica en los que el sí al plebiscito sale muy bien librado:

 

 

Dicho mensaje obtuvo 259 retuits y 364 favoritos, así como 51 comentarios en su línea de tiempo y aunque a López no le fue tan mal como a Robledo, la mayoría de quienes responden a su mensaje rechazan los resultados de la encuesta, como es el caso del usuario Beto Becerra (@betho_b):

 

 

En tercer lugar, se ubica Marta Lucía Ramírez del partido Conservador, quien de los seis es la opositora al acuerdo de paz y, por ende, a su refrendación. Cuenta con 208.000 seguidores a los que les tuiteó 230 veces este mes; 13 de esos mensajes los dedicó a apoyar el no como respuesta al plebiscito.

El que tuvo mayor impacto fue publicado el 29 de agosto a las 22:59 de la noche, el cual viene acompañado de una foto en la que muestra la plenaria del Senado:

 

 

Ese trino alcanzó 411 retuits y 203 favoritos, además, 63 comentarios, la mayoría de ellos despotricando del Congreso y, por supuesto, de sus colegas de corporación, como lo hace Adolfo Morales (@adolfoagoitertq):

 

 

El siguiente en la lista es el senador liberal Horacio Serpa, que tiene un total de 101.000 seguidores. Ellos son testigos de los 50 tuits que publicó durante el mes de seguimiento y de los seis que dedicó al plebiscito.

Pese a la cantidad de seguidores con que cuenta este veterano de la política, el impacto alcanzo con sus trinos no es significativo. De hecho, el que tuvo un mejor comportamiento fue publicado el 12 de septiembre sobre las 11:19 de la mañana y señala que los jóvenes serán vitales en el resultado del plebiscito:

 

 

Este trino logró apenas 23 retuits, 27 favoritos y tres respuestas bastante negativas para el senador, como está del usuario Federico Vélez (@ficovelez):

 

 

En el penúltimo lugar de la lista de personalidades de la clase política se ubica Rodrigo Lara, representante a la Cámara por Bogotá. De los 67 trinos que el director de Cambio Radical publicó en su cuenta de Twitter, solo uno tuvo relación con el plebiscito y fue para criticar al expresidente liberal César Gaviria, director de campaña del Gobierno por el sí en el certamen electoral:

 

 

Este mensaje generó muy poca conversación, tan solo cuatro respuestas y en un tono crítico frente a su reclamo. También fue marcado como favorito y recibió retuits en apenas 16 ocasiones.

En el último lugar aparece Roy Barreras, senador por el partido de la U, quien de 326 tuits que publicó este mes, apenas dedicó uno al plebiscito, aunque es uno de sus más enconados defensores. Su comportamiento por Twitter es toda una paradoja y solo se explicaría por las múltiples ocupaciones en su rol de líder de la comisión de paz del Senado, razón por la que participó activamente en La Habana durante el final de la negociación.

Su único tuit es bastante incomprensible y, prácticamente, no generó impacto ya que solo tuvo dos retuits y un favorito:

 

 

Desequilibrio gremial

De los dos representantes del sector gremial que se seleccionaron para la muestra Bruce McMaster, director de la Asociación Nacional de Industriales, no publicó un solo trino a favor o en contra del plebiscito. De hecho, apenas escribió 79 tuits en todo el mes, así que su aporte lo debe haber canalizado de otra manera y no por las redes sociales.

Mientras tanto, José Félix Lafaurie, presidente de Fedegan, quien tiene 74.800 seguidores, publicó un total de 183 tuits durante los 30 días del seguimiento, siete de ellos los dedicó al plebiscito. En sus mensajes adoptó una postura crítica.

El trino que más interacción generó fue publicado el 13 de septiembre a las 9:56 de la mañana y alcanzó 375 retuits,122 favoritos y 41 comentarios de otros tuiteros:

 

 

La conversación que se generó en esos 41 cometarios estuvo polarizada entre los que no le creen a Lafaurie y quienes lo apoyan, de los primeros extrajimos el siguiente tuit de Jorge Andrés Garcés (@jorgeandresgb):

 

 

Por parte de los inconformes con el acuerdo final de paz, se recibieron fuertes críticas a la paz como la que escribió el usuario Diego Andrade (@diegoan97295337):

 

 

*El trabajo de extracción, limpieza, jerarquización y visualización de los datos a cargo de Esteban Ponce de León.
**Todo el conjunto de datos que usamos en este reportaje está disponible acá.