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Miércoles, 06 Marzo 2019

Explicador: ¿Qué es un conflicto armado interno?

Por Sania Salazar

El Estado colombiano firmó convenios internacionales de Derecho Internacional Humanitario que define el tipo de conflictos existentes en el mundo y  regulan la guerra.

La reciente designación de Rubén Darío Acevedo (quien pone en duda que en Colombia haya un conflicto armado) como director del Centro Nacional de Memoria Histórica, revivió una discusión que se creía ya agotada en el país: ¿qué es, exactamente, un conflicto armado?

Hay que tener claro que en 1996 entró en vigor en Colombia el Protocolo Adicional II a los Convenios de Ginebra, primer tratado internacional pensado para conflictos armados internos. Los convenios de Ginebra y sus Protocolos son la base del Derecho Internacional Humanitario, DIH, que regula la guerra y bajo el cual actúan las fuerzas militares en Colombia.

El Comité Internacional de la Cruz Roja, CICR, es el órgano de defensa del DIH por antonomasia.

¿En qué momento la violencia se transforma en conflicto armado?

Kathleen Lawand, quien fue jefe de la unidad del CICR explica que un conflicto armado no internacional (o "interno") se refiere a una situación de violencia en la que tienen lugar, en el territorio de un Estado, enfrentamientos armados prolongados entre fuerzas gubernamentales y uno o más grupos armados organizados, o entre grupos de ese tipo.

Mientras que en los conflictos armados internacionales se enfrentan las fuerzas armadas de los Estados, en un conflicto armado no internacional al menos una de las partes que se enfrentan es un grupo armado no estatal.

Además, resalta que la existencia de un conflicto armado no internacional da lugar a la aplicación del DIH, también conocido como derecho de los conflictos armados

¿Qué es el DIH?

“Un conjunto de normas destinado a limitar, por razones humanitarias, los efectos de los conflictos armados. Protege a las personas que no participan o que han dejado de participar en las hostilidades e impone restricciones a los métodos y medios bélicos”. Todas las partes involucradas en el conflicto deben respetar el DIH.

¿Cómo se decide si en un país hay un conflicto armado interno?

Según el CICR, esto está determinado por dos criterios objetivos del DIH: la organización de las partes y la intensidad de las hostilidades. Por ‘organización’ se pueden observar, entre otros factores, la cadena de mando, estructura, capacidad para entrenar personal, capacidad para sostener operaciones militares en el tiempo y administración del territorio. Por ‘intensidad’ se pueden tener en cuenta factores como la gravedad, frecuencia y duración de los enfrentamientos, el equipamiento utilizado, el número de heridos y muertos e involucramiento de las fuerzas armadas cuando la policía no es suficiente.

Christoph Harnisch, jefe de la delegación del CICR en Colombia, le dijo a Colombia2020 que el Estado puede usar otras palabras, pero “nosotros nunca vamos a usar esos términos, ni el término terrorista, porque no están en los Convenios de Ginebra ni en los Protocolos I y II. Uno puede cambiar políticas de seguridad, pero quienes tienen la obligación de respetar el DIH, porque son firmantes, son los Estados. Y esto vale para Colombia y para todos los Estados del mundo. Nosotros somos los guardianes del DIH y les recordamos a los Estados cuáles son sus obligaciones en cuanto al tratado internacional que han firmado. Se deben respetar las reglas y las palabras”.

¿En qué casos aplica el Protocolo II firmado por Colombia?

Según explica el CICR, en conflictos no internacionales entre las fuerzas armadas de un país y fuerzas disidentes o grupos armados organizados, así como entre grupos armados dentro del mismo país. Esto incluye a los grupos que controlen una parte del territorio desde el cual puedan realizar operaciones armadas sostenidas.

¿Y en qué casos no aplica?

En situaciones que no alcancen el umbral de un conflicto como, por ejemplo, disturbios, situaciones de tensión o actos de violencia aislados.

¿Qué pasa si las partes en un conflicto armado no internacional no respetan las obligaciones que les impone el DIH?

El CICR explica que cada una de las partes en un conflicto armado está obligada a respetar y hacer que las personas bajo sus órdenes, o bajo su dirección y control, respeten el DIH. Cabe destacar que cada parte debe respetar el DIH aunque su adversario no lo haga; en otras palabras, la obligación de respetar el DIH no depende de la reciprocidad.

Precisamente sobre esa regulación del DIH bajo la cual actúan las fuerzas militares en Colombia llamó la atención Humberto De La Calle, exjefe negociador del Gobierno en La Habana, en una reciente columna en El Espectador selañó que, “como lo define el Manual Operacional de las Fuerzas Militares, “cuando se está ante un conflicto armado interno (…) entran a aplicarse las disposiciones del DIH”. Si no existe un conflicto, las reglas aplicables son las que configuran el Derecho de los Derechos Humanos y las demás regulaciones normativas de derecho interno. De tal manera que es la existencia del conflicto la que permite señalar objetivos militares y regular el uso de la fuerza letal dentro de los límites humanitarios de rigor”. En conclusión, sin conflicto armado, acciones militares como bombardeos y ataques serían ilegales y generarían serias responsabilidades a soldados y oficiales, resalta De La Calle.

Viernes, 25 Enero 2019

Explicador: ¿Qué son las ‘noticias falsas’?

Por Luisa Fernanda Gómez y José Manuel Cuevas

La información es esencial para las sociedades democráticas y la desinformación atenta directamente contra ese derecho. Pero, ¿qué son exactamente las noticias falsas y por qué es importante combatirlas?

En los últimos años hemos visto que las campañas políticas en distintos países, incluido Colombia, se han llenado de cadenas de WhatsApp, memes y publicaciones en Twitter y Facebook cuya principal intención es desinformar a los ciudadanos. Al tiempo, nos encontramos en las mismas redes a políticos que ante cualquier información que no les conviene, deslegitiman a la prensa diciendo que se trata de ‘noticias falsas’.

via GIPHY

Aunque la desinformación existe desde mucho tiempo atrás, con el auge que están teniendo en las redes sociales, pareciera que los ciudadanos estamos atrapados en un mundo en el que abundan las noticias falsas y la desinformación. ¿En quién podemos confiar?

Si usted, lector, aún no nos conoce, Colombiacheck es el medio especializado en verificar la información que circula en las redes sociales y que hace parte del debate público colombiano. Nuestro propósito es llevar a los colombianos información verificada, que les sirva en su vida diaria, pero sobre todo, que sea útil a la hora de tomar decisiones importantes en materia política. En otras palabras, ayudar a que usted no coma cuento.

En esta ocasión quisimos partir nuestro quehacer desde el mismísimo comienzo y definir qué son las mal llamadas “noticias falsas”, contar por qué es importante combatirlas y ayudar a identificarlas; como una forma más de contribuir a la lucha contra la desinformación.

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¿Qué son las ‘noticias falsas’ o fake news?

El Diccionario Collins, que en 2017 eligió ‘fake news’ como la palabra del año, define este término como “información falsa, frecuentemente sensacionalista, diseminada bajo el disfraz de reportaje de noticias”.

Para expertos en el campo y medios que se dedican al fact-checking (verificación de hechos), el concepto de ‘noticias falsas’ no tiene una única connotación y por eso sugieren mejor hablar de desinformación, dado que en este último término cabe una variedad más completa de acciones que tienen el propósito de desinformar: portales que publican informaciones que son falsas, claro, pero también memes, cadenas de WhatsApp, publicaciones con falsedades, teorías de conspiración y rumores.

La desinformación ha existido desde siempre, pero en los últimos años ha cobrado mayor relevancia por las posibilidades informativas que ofrece Internet y, por supuesto, las redes sociales.

¿Cómo surge la desinformación?

Según Luisa Fernanda Isaza, abogada de la Fundación para la Libertad de Prensa e investigadora, es muy difícil saber cómo surge una desinformación, porque más allá de los portales (con los cuales es relativamente fácil encontrar un propietario registrado), no podemos saber con claridad quién es el autor de una cadena falsa que se transmite por WhatsApp, o de un meme que se difunde por Facebook o Twitter.

En Colombia, el proyecto Linterna Verde realizó un informe en el cual buscó explorar el rol de Whatsapp en el debate político colombiano y resolver cómo contribuye a la desinformación. Pero, según explica en sus conclusiones, rápidamente se encontraron con una realidad: “la desinformación que circula a través de esta plataforma tiene un origen diverso, tanto en términos de espacio como de actores”. Por lo cual, es difícil aún llegar a un respuestas sobre el origen de la desinformación.

Lo que sí se sabe en muchos casos son las motivaciones o intenciones detrás de una desinformación. En un estudio que publicó Isaza junto con Carlos Cortés, investigador consultor de la Iniciativa por la Libertad de Expresión (iLEI) del Centro de Estudios en Libertad de Expresión y Acceso a la Información, se identificó que las desinformaciones pueden tener motivaciones económicas, políticas o un poco de ambas.

“En el primer caso, se trata de operaciones comerciales que buscan generar tráfico a partir de contenidos falsos y, sobre todo, titulares sensacionalistas a los que la gente les da clic, pero cuya información relacionada no tiene sentido o relevancia alguna. En el segundo caso, las noticias intentan parecer auténticas no tanto para generar tráfico y ganancias sino para manipular el debate público a favor de determinados intereses políticos”.

¿Por qué es importante combatir la desinformación?

La información es esencial para las sociedades democráticas, y es un derecho que en Colombia está respaldado por el artículo 20 de la Constitución Política. Difundir información falsa, imprecisa o errónea atenta contra ese derecho y afecta la toma de decisiones con fundamento por parte de los ciudadanos. En otras palabras, afecta directamente a la democracia.

Por esta razón, ese derecho se convierte a la vez en un deber para los ciudadanos: revisar (o verificar) la calidad de los contenidos que consume y comparte.

“Es evidente que hay un déficit de conciencia crítica frente a las noticias, y eso hace que las personas sea más proclives a ser engañadas. No pueden cuestionar efectivamente lo que consumen”, señala José Luis Peñarredonda, periodista e investigador en cultura digital.

Pero no se afane si ha caído en desinformaciones, a continuación le ponemos algunos consejos para que no le vuelva a suceder.

¿Cómo reconocer la desinformación?

En internet es posible encontrar portales o artículos que comparten consejos sobre cómo reconocer la desinformación. Arepita, por ejemplo, un medio de fact-checking en Venezuela publicó un hilo con algunos consejos que vale la pena revisar.

El Centro Gabo de la Fundación Gabriel García Márquez para el Nuevo Periodismo Iberoamericano (Fnpi), por su parte, ha publicado varios artículos al respecto. Aquí le dejamos dos de ellos: Todo lo que debes saber para evitar la desinformación en redes sociales y 3 consejos de los ‘fact-checkers’ profesionales para ‘la tía Rosita’.

También ha publicado herramientas: ¿Cómo saber si una foto es falsa? Comienza por estas dos herramientas, al igual que Consejo de Redacción, organización de la cual Colombiacheck hace parte: InVID, descubre la verdad detrás de los videos de Facebook y Youtube.

Pero en general, las recomendaciones suelen ser las mismas. Recuerde prender las alarmas si:

  • No es clara la fuente de la información (“alguien me dijo…”)

  • La información no aparece en otros medios.

  • La fecha de publicación de la información no es reciente.

  • Las fuentes (en caso de aparecer) no comprueban lo que dice la información.

  • Desconfíe siempre de los artículos con títulos grandes y en mayúscula sostenida.

  • Encuentra un portal que le genera dudas y la sección “Acerca de” no lo convence, es demasiado general o no está disponible.

  • El artículo tiene enlaces pero no dirigen a donde deberían. Tenga cuidado en ese caso, porque en ocasiones van a sitios que quieren tomar sus datos.

Pero ojo a un asunto: las opiniones no son verdaderas ni falsas, son juicios de valor que se emiten sobre algo que esté pasando. No es preciso calificarlas como falsas o verdaderas (por eso tampoco se permite la rectificación de opiniones, como ya explicamos en el artículo ¿Qué es una rectificación y cómo funciona?). Existe una responsabilidad en las opiniones, como afirma Peñarredonda, sí y solo sí después del “yo opino” sigue una información que tiene hechos comprobables. De resto, no puede ser calificada.

En conclusión, tómese un momento antes de compartir una información. Pregúntese siempre de dónde proviene y a quién le conviene que la comparta.

¿Quiénes combaten la desinformación en Colombia?

Colombiacheck es el medio especializado en la verificación de hechos y datos en el país. Somos firmantes de la Red Internacional de Fact-Checkers (Ifcn, por sus siglas en inglés), la cual nos certifica como chequeadores que cumplen los principios de dicha comunidad internacional.

De esa misma red global hace parte La Silla Vacía, que desde 2014 lanzó el detector de mentiras, y que fue usado también durante las pasadas elecciones presidenciales.

Pero también existen iniciativas de Red Ética de la Fnpi; en Facebook encuentran los grupos Esta noticia es falsa y Convivencias en red, que contribuyen en la lucha contra la desinformación.

Si consideran que las explicaciones no fueron suficientes, o tienen preguntas adicionales que les gustaría que resolviéramos, pueden escribirnos a nuestro correo electrónico o contactarnos a través de nuestras cuentas de Twitter y Facebook.