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Martes, 04 Diciembre 2018

¿Qué es la Comisión de la Verdad?

Por Luisa Fernanda Gómez Cruz

Acaba de comenzar el mandato de la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad. A partir del 29 de noviembre arrancó su carrera contra el tiempo y el olvido. Pero, ¿qué es exactamente la comisión?, ¿cuáles son propiamente sus funciones? y ¿por qué son importantes?

“La historia de muchos países, incluido Colombia, muestra que ignorar el pasado mantiene las heridas abiertas y alimenta el desprecio por la vida”, es la respuesta que da la misma Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición (CEV) en su página oficial a la pregunta “¿La verdad abrirá más las heridas?”.

La búsqueda de la verdad, por su parte, es un derecho internacionalmente reconocido que contribuye a la creación de un registro histórico y que impide la negación de los hechos de violencia.

“Al dar más información a las víctimas sobre los hechos sufridos (la suerte de los desaparecidos o la razón de que algunos grupos fueran blanco especial de la represión), puede ayudarles a cerrar esa etapa”, de acuerdo con el Centro Internacional para la Justicia Transicional (ICJT por sus siglas en inglés).

Por esta razón, tras un conflicto interno de más de 50 años, se creó en Colombia una instancia que, por un tiempo limitado, asume la tarea de indagar por las condiciones que hicieron posible el conflicto y, con sus hallazgos, transformar esa verdad en memoria y reconciliación.

Colombiacheck, en un capítulo más de sus artículos explicativos, decidió resolver las preguntas más básicas alrededor de la Comisión de la Verdad en aras de contribuir a un debate informado. Pero también, buscando mantenerlo abierto, dejamos al final una dirección de correo electrónico a la cual pueden enviarnos nuevas preguntas, suministrarnos nuevas fuentes o pedirnos aclaraciones, en caso de ser necesario.

¿Qué es una comisión de la verdad?

Las comisiones de la verdad son organismos oficiales (de los gobiernos), no judiciales y de vigencia limitada, que se constituyen para esclarecer hechos, causas y consecuencias de períodos de violencia masiva, de acuerdo con la ICTJ.

En un artículo publicado por Razón Pública, el profesor de la Facultad de Ciencias Políticas y relaciones Internacionales de la Universidad Javeriana​ Gustavo Salazar explica que la primera de estas comisiones fue constituida en Uganda en 1974 para esclarecer las desapariciones cometidas por el gobierno a partir del 25 de enero de 1971. Desde entonces han sido creadas casi 50 comisiones de la verdad y en nuestro continente son reconocidas las de Argentina, Chile y El Salvador.

¿Qué busca?

Según el artículo de Salazar, una comisión de la verdad tiene entre sus objetivos: 

  • Evitar la negación de sucesos violentos o el olvido de sus responsables. 
  • Determinar los contextos históricos y sociales que dieron pie y sustento a esos sucesos. 
  • Proteger, reconocer y dar poder y voz a las víctimas y sobrevivientes, reafirmarlos como sujetos de derechos y alentar el reconocimiento y la solidaridad de todo el país.
  • Reconocer violaciones masivas de derechos humanos cometidas por Estados supuestamente democráticos

“Las comisiones de la verdad, independientes y eficaces, se han convertido en parte fundamental de las iniciativas de justicia transicional en todo el mundo”, dice la ICTJ.

¿Todos los procesos de paz han tenido, en su implementación, una comisión de la verdad?

No todos, según Borja Paladini, representante en Colombia del Instituto Kroc, la única organización que compara la implementación de los procesos de paz en el mundo.

“Solo algunos hacen uso de la comisión de la verdad y Colombia es el primer caso en donde hay un sistema integral de Verdad, Justicia, Reparación y Garantías de No Repetición”, dice Paladini.

Según Paladini, se tiene justicia con la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP); verdad con la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición y la Unidad de Búsqueda de Desaparecidos; reparación con las reparaciones individuales y colectivas previstas en la Ley de Víctimas, y no repetición con la implementación del acuerdo, en general, y las medidas de seguridad, protección y atención a temas estructurales del conflicto, en particular. 

Lo que ha pasado en otros casos del mundo, de acuerdo con Paladini (ya que el instituto que él representa le ha seguido la pista a 35 procesos de paz en los últimos 40 años), es que se prioriza la verdad sobre la justicia o la justicia sobre la verdad. O, en el peor de los casos, no hay ninguna. “A Colombia hoy la está mirando el mundo porque es el primer caso en donde, en teoría, se crea un sistema integral”, concluye Paladini.

¿Cómo nace la Comisión de la Verdad de Colombia?

La Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición fue creada de conformidad con el Acuerdo Final entre el Gobierno y la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). 

Está consignada en el acuerdo cinco (5.1.1.1), sobre las víctimas, “que hace parte del Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición acordado para satisfacer los derechos de las víctimas, terminar el conflicto y alcanzar la paz”, de acuerdo con el tercer informe de verificación de la implementación del Acuerdo Final de Paz en Colombia para los Verificadores Internacionales, creado por la Secretaría Técnica del Componente Internacional de Verificación. 

“El concebir la justicia restaurativa como el eje del modelo de justicia transicional a desarrollar, y el privilegiar los derechos de las víctimas a la verdad, la justicia, la reparación integral y la no repetición, significaba la creación de un mecanismo que diera cuenta de estos derechos, al tiempo que permitiera brindar seguridad jurídica a los comparecientes”, según explica Vera Samudio, investigadora del Cinep.

¿Y qué es exactamente?

La Comisión es una institución del Estado colombiano, de rango constitucional, autónoma e independiente. Debe rendir cuentas a la ciudadanía cada seis meses. Trabaja de la mano de todas las instituciones para garantizar el derecho a la verdad de las víctimas y de la sociedad colombiana.

Y debe ser entendida, según Samudio, como el mecanismo encargado de dar cuenta del derecho a la verdad de las víctimas, en el que se pueda construir una explicación compleja e integral del conflicto armado, se escuchen las voces de quienes padecieron los crímenes en procura de su sanación, se identifiquen responsabilidades colectivas y donde los responsables reconozcan sus acciones delictivas y pidan perdón a las víctimas. 

¿Cuáles son sus objetivos?

Según el el decreto 588 de 2018 que crea la comisión, la CEV tiene tres grandes objetivos:

  1. Contribuir al esclarecimiento de lo ocurrido y ofrecer una explicación amplia de la complejidad del conflicto
  2. Promover y contribuir al reconocimiento de las víctimas como ciudadanos y ciudadanas que vieron sus derechos vulnerados y como sujetos políticos de importancia para la transformación del país. Pero también el reconocimiento de las responsabilidades por parte de todos los que participaron en el conflicto. 
  3. Promover la convivencia en los territorios; la creación de un ambiente transformador que permita la resolución pacífica de los conflictos y la construcción de la más amplia cultura de respeto y tolerancia en democracia. 

En general, “la CEV deberá aportar a la construcción de una paz basada en la verdad, el conocimiento y reconocimiento de un pasado cruento que debe ser asumido para ser superado”, sentencia el decreto.

En términos prácticos, ¿qué hará?

“Escuchar a víctimas, responsables y testigos del conflicto armado de todos los sectores, regiones y condiciones sociales en el país para lograr un relato amplio y comprensivo de los hechos y contextos que explican medio siglo de guerra”, responde la página oficial de la Comisión. 

A la CEV pueden acudir todas las personas, organizaciones, empresas e instituciones que consideren que pueden contribuir con información (testimonios, bases de datos, archivos y documentos) que ayude al esclarecimiento de las formas de violencia y sus impactos.

Y al final, las conclusiones que entregue la CEV quedarán consignadas en el informe final, que de acuerdo con una entrevista que le dio Marta Ruiz (integrante de la Comisión) a Colombia 2020, entregarán seis meses antes de finalizar el mandato de la comisión. Este documento será de carácter histórico, ético y humano y tiene el propósito de dejar sentadas las bases de la no repetición.

¿Quiénes la integran?

Once comisionados; entre los que se cuentan defensores de derechos humanos, economistas, periodistas e investigadores. Estarán acompañados por un equipo interdisciplinario para hacer presencia en nueves regiones del país y a través de grupos móviles recogerán testimonios de todos los sectores. 

El presidente de la comisión es el padre Francisco de Roux. Colombia 2020 publicó un perfil de cada uno de los comisionados. 

¿Cuándo empieza sus funciones?

El 8 de mayo de este año, cuando el expresidente Juan Manuel Santos posesionó a los comisionados, se creó formalmente la Comisión. A partir de ese día arrancó un tiempo previo de seis meses, establecido por el decreto 588 de 2018, “para preparar todo lo necesario para su funcionamiento”, según dice la norma. 

Terminados esos seis meses, el 29 de noviembre inició el mandato de la Comisión de la Verdad.

¿Cuánto tiempo dura su mandato?

El mismo decreto establece un periodo de tres años. Tras la culminación de su periodo se instalará un comité independiente para hacer seguimiento a las recomendaciones hechas por la CEV en el informe final, según explica la investigadora del Cinep.

¿Qué diferencia hay entre la Comisión de la Verdad y la Jurisdicción Especial para la Paz?

La Comisión de la Verdad es una entidad de carácter extrajudicial, es decir que sus actividades no tendrán carácter judicial, ni servirán para la imputación penal ante ninguna autoridad jurisdiccional. No juzga ni pone penas.

La JEP, por su parte, es el componente de justicia y fue creada para satisfacer los derechos de las víctimas a la justicia, ofrecerles verdad y contribuir a su reparación, según información suministrada en la página oficial de la entidad.

No obstante, la CEV trabajará de manera coordinada con la JEP y con la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas, dado que hace parte del Sistema Integral de Verdad, Justicia y Reparación.

¿La CEV puede ‘compulsar copias’ de sus hallazgos a la JEP o a la justicia ordinaria?

No, según el decreto 588 de 2018 “la información que reciba o produzca la CEV no podrá ser trasladada por ésta a autoridades judiciales para ser utilizada con el fin de atribuir responsabilidades en procesos judiciales o para tener valor probatorio, ni las autoridades judiciales podrán requerírsela”.

Domingo, 25 Septiembre 2016

La estrategia con que las Farc quieren que las dejen de ver como el 'diablo'

Por Sania Salazar

En la X conferencia de la organización los combatientes rasos hablaron más con la prensa que los cabecillas, el objetivo, mostrar las historias humanas de la guerrillerada y cambiar la mala imagen del grupo que dejará las armas.

Por tradición las conferencias o ‘plenos’ de las Farc eran reuniones clandestinas de las que muy pocas personas que no fueran guerrilleros, y muchos menos periodistas, habían sido testigos. Pero a la décima versión, realizada la semana pasada en los Llanos del Yarí, asistieron alrededor de 450 medios, según cálculos de la organización guerrillera.

-No hay acceso para medios al lugar donde se está realizando la conferencia.

-Vamos a evaluar la posibilidad de permitir contrapreguntar en las ruedas de prensa.

-Tienen que entender que los comandantes están muy ocupados, pero ya sacarán tiempo para atenderlos (refiriéndose a entrevistas que ya habían autorizado a algunos periodistas con miembros del secretariado). Entiendan que son muchos medios, muchas solicitudes, muchos temas.

Estos anuncios los hizo Milena Reyes, Jefe de prensa de la X conferencia, como respuesta a las insistentes preguntas de los periodistas que colmaban el lugar.

Colombiacheck viajó hasta los Llanos del Yarí, entre Meta y Caquetá, donde se realizó la X Conferencia y pudo constatar que solo unos pocos medios lograron entrevistar a los miembros del secretariado, que realizó la actividad a puerta cerrada y en un lugar distante de donde estaban los periodistas.

Cada tarde había una rueda de prensa en la que solo se podían hacer nueve preguntas. Las respuestas: vagas y evasivas.

Para analizar ese discurso escaso y general de las Farc, Colombiacheck consultó a Mónica Valdés, periodista, antropóloga, y coordinadora de comunicaciones de la Red Prodepaz, y a Mario Morales, profesor del Departamento de Comunicación de la Universidad Javeriana y analista de medios.

Ambos coincidieron en que la estrategia de las Farc de exponer más a sus bases que a sus cabecillas ante la prensa corresponde a la necesidad de que los medios publiquen la faceta más humana de esta guerrilla, su cotidianidad, que cambien el lenguaje bélico por uno de reconciliación. Esto, según Morales, se ajusta al momento de tránsito hacia la democracia, en el que seguirlos narrando como combatientes es estigmatizarlos en el momento que viven actualmente.

“La gente quiere conocer a ese diablo que tanto les han pintado, la idea es que ahora ese diablo dé su versión. El reto es cambiar la imagen que los grandes medios de comunicación al servicio del Estado han generado de que somos narcotraficantes y terroristas. Para la muestra esto que se está haciendo, poder mostrar que en la guerrilla hay futuro, esperanza, que hay soñadores”, le dijo la jefa de prensa de la X conferencia a Colombiacheck.

“Es un acierto que la guerrilla se quiera narrar así misma de una manera en que sí la han mostrado los medios internacionales que sí vinieron a narrar la cotidianidad de estas personas sin guerra”, indicó Morales, quien además explicó que a los jefes es más difícil humanizarlos sabiendo el mando y la responsabilidad que han tenido a lo largo de los años de confrontación.

De ilegales, a fuentes válidas

Valdés resaltó que hay un cambio en la perspectiva de la guerrilla pues mientras que estuvo en la ilegalidad era una fuente de la que se hablaba, pero a la que no se le consultaba.

“Tanto para la guerrilla como para los periodistas es difícil todavía tener confianza en el otro, ese proceso llevará tiempo. La invitación a los medios a la conferencia fue en calidad de testigos de un momento decisivo para dar el paso a la legalidad”, precisó Valdés.

Según ella, no se puede esperar una total apertura del discurso cuando todavía no se están implementando los acuerdos. No es tiempo aún de hablar de temas duros, de cifras y de verdades.

¿Qué dice el discurso?

Para el profesor Morales una de las conclusiones más claras es que aprendieron rápido cómo utilizar a la prensa para que transmita solo el mensaje que a ellos les interesa difundir. Eso es esperable porque la guerrilla es un cuerpo vertical que compartimenta la información, lo que quiere decir que solo se publica la información que los voceros suministren, aclara.

“Entienden que en vísperas de la firma del acuerdo final y del plebiscito una frase caliente o una mala expresión puede echar al traste el estado de ánimo de la población”, advierte Morales.

Un buen ejemplo de lo que dice el catedrático sucedió con la entrevista que Catalina Loboguerrero, enviada especial de La Silla Vacía, consiguió sacarle a alias Romaña, el comandante del frente 53 de las Farc y cuyas palabras causaron algún revuelo en las redes sociales, convirtiéndose en tendencia en Twitter para Colombia.

Para Morales, en resumen, el discurso de las Farc es aséptico y pretende dejar en el ambiente la idea de una presunta democracia al interior de la conferencia para la decisión final de avalar los acuerdos con el Gobierno, que luego se contradice al asegurarle a los periodistas en rueda de prensa que ya está decidido y que no va a haber disidencias.

“Eso es tremendamente contradictorio, pero desde el punto de vista del futuro del proceso es una buena noticia, significa que la guerrilla se sigue comportando como bloque”, precisó el profesor.

¿Qué dice la imagen?

Ambos expertos coincidieron también en que Nueva Colombia Noticias, NC, el informativo de las Farc, tiene todas las características de un noticiero tradicional que apuesta por mostrar la imagen de la renovación del grupo subversivo por medio de gente joven y con una alta cuota femenina, pues mostrar a los cabecillas, que no están en su mejor forma física y llevan año apareciendo en los carteles de los criminales más buscados, no es muy rentable para el mensaje que quieren transmitir.

Morales calificó como un acierto el vestuario de los cabecillas, que en su gran mayoría no lucieron prendas militares y criticó el uso de la bandera de Colombia en las ruedas de prensa por ser un elemento con connotaciones bélicas en nombre de la patria.

La comunicación es un factor clave ahora para las Farc en su objetivo de cambiar la imagen negativa que tiene y en difundir su nuevo rol como partido político. Así que tendrán que seguir aprendiendo pues en la X conferencia todavía no pusieron en práctica el pluralismo y el equilibrio informativo, así como el acceso amplio, que pregonan en el acuerdo de paz.

Lo que sí apareció fue una gran constelación de nuevos medios, entre ellos varios digitales y alternativos, lo cual es sin duda una buena señal frente al problema del que se han quejado las Farc por la concentración de la propiedad de la comunicación informativa en unas pocas manos.