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Inchequeable

Sábado, 12 Septiembre 2020

Denuncia replicada por María José Pizarro existió, pero no hay cómo saber si la comida estaba dañada

Por Sania Salazar

El video que la representante a la Cámara compartió en Twitter muestra un pollo con gusanos, pero la información disponible no permite establecer la causa de la contaminación.

La representante a la Cámara por Bogotá, de la coalición Decentes, María José Pizarro, llamó la atención de la Gobernación de Caldas, la alcaldía de Supía y de la Procuraduría General de la Nación en su cuenta de Twitter, en la que publicó un video que denuncia el mal estado de los alimentos que se le suministran a los centros de atención de adultos mayores en ese municipio caldense.

Colombiacheck califica la información como inchequeable, porque si bien la denuncia existió, ni la evaluación técnica al video ni el informe de inspección de la secretaría de salud de Supía arrojan elementos suficientes para emitir un concepto concluyente sobre la contaminación de la comida.

En el equipo de prensa de Pizarro le dijeron a Colombiacheck que el video lo envió Abel David Jaramillo, también representante a la Cámara. Jaramillo, del Movimiento Alternativo indígena y social, Mais, pertenece a la etnia Embera Chamí del Resguardo de San Lorenzo, en Riosucio, Caldas, cerca a Supía.

El equipo de prensa de Jaramillo le ayudó a Colombiacheck a contactar a Amparo Hernández, quien grabó el video en el que se ve algo parecido a una larva saliendo del hueso del pollo que, según ella, la Asociación Redes de Solidaridad le suministró a su madre ese día como almuerzo. Esa asociación maneja en Supía el programa de atención al adulto mayor denominado Centro vida.

Hernández asegura que recibió los alimentos y que al partir la presa de pollo para dividirla entre sus dos padres vio los gusanos, por lo que grabó el video con un celular y lo envió a Despierta Supía, un grupo de Facebook con 25 mil miembros. Ella dice que después de que hizo la denuncia pública, a su madre no le enviaron más comida a su hogar en la Parcialidad indígena de La Trina.

También asegura que aunque ya había escuchado quejas por la presentación y la cantidad de la comida, no les había llegado nada en mal estado hasta ese momento.

Colombiacheck realizó la búsqueda inversa del video y analizó los metadatos del mismo con tres herramientas, (Invid, Citizen Evidence, Exif Regex) y aunque obtuvimos datos de formato, tamaño y dispositivo con el que se grabó, no fue posible saber la fecha de grabación ni la localización. Lo que sí establecimos es que no había sido subido a internet antes de la fecha de la denuncia.

En una conversación inicial, Colombiacheck le pidió a Jesús Londoño, director de Redes de Solidaridad, corroborar la veracidad de un comunicado que le llegó a este medio en el que esa asociación se pronunciaba sobre la denuncia, pero él no volvió a responder el celular ni el Whatsapp. Lo que sí aseguró es que la probabilidad de que el video sea un montaje es muy alta, lo que corresponde con una de las conclusiones de dicho comunicado.

El secretario de salud de Supía, Juan Carlos Jiménez, le dijo a Colombiacheck que recibió el video el 29 de julio y que al otro día viajó a hacer la verificación con un equipo dentro del cual estaba un técnico de saneamiento de la Dirección Territorial de Salud de Caldas, pero que no pudieron revisar la comida porque la persona que hizo la denuncia la había votado.

Jiménez aseguró que la conclusión del técnico, que revisó una porción de la preparación del día anterior que Redes de Solidaridad guarda, fue que difícilmente un producto preparado al mediodía presente larvas esa misma tarde porque para eso debe pasar por un proceso de descomposición que requiere más de 26 horas. Tampoco vio viable que los gusanos sobrevivieran al proceso de cocción. Jiménez aseguró además, que corroboraron esa conclusión con un laboratorio en Bogotá.

El secretario indicó que, según el técnico, lo que se ve en el video pudo haber sido una presa de pollo de dos o tres días atrás y no la que repartió como almuerzo el día anterior Redes de Solidaridad.

Por último el secretario de salud dijo que cerraron la operación a los pocos días de la denuncia, pero aclaró que esto se debe a falta de recursos para el funcionamiento del programa.

Jiménez y Londoño coincidieron en asegurar que no recibieron más quejas por el almuerzo de ese día y el secretario de Desarrollo Social de Caldas, Jorge Alberto Tovar, aclaró que aunque no es la Gobernación la que contrata a los operadores de este programa, no conocen denuncias por el manejo de alimentos en ningún otro de los municipios donde opera Redes de Solidaridad (Salamina, Pácora y Filadelfia).

“Por ahora presumimos que no hubo daño en la comida, sino que, posiblemente, manos malintencionadas pusieron en esos alimentos estos gusanos y por eso no permitieron una inspección veraz de los alimentos”, aseguró Tovar al referirse a la verificación técnica realizada.

Cristina Álvarez, directora del programa de ingeniería de alimentos de la Universidad de Caldas, revisó el video y el informe de inspección de la comida con dos docentes de ese programa y concluyeron que no hay elementos suficientes para descartar ni que el pollo hubiera estado contaminado previamente por un mal tratamiento antes de la cocción o durante ella ni que se hubiera generado posterior a la entrega al beneficiario del programa por la cercanía de frutas o de alimentos crudos, o con la intención de contaminarlo. 

Álvarez concluyó que asegurar una cosa o la otra sería irresponsable e indicó que lo más recomendable sería hacerle seguimiento a la denuncia porque no se puede hacer caso omiso a la queja de una persona por ser la única.

También aseguró que la inspección hubiera sido más profunda si examinan también una muestra del pollo crudo que utilizaron para preparar ese almuerzo y recomendó hacerle trazabilidad a los productos desde que llegan para su preparación hasta que se entregan cocidos a los beneficiarios.

El personero de Supía, Julián Ricardo Betancour, aseguró que no tienen una queja formal de este caso y llamó la atención de la comunidad para que formalicen las denuncias en las instituciones pertinentes, pues, según él, muchas se quedan solo en redes sociales.

Betancour indicó que a la Personería llegó copia del informe técnico de la verificación que realizó la Secretaría de salud, pero aseguró que la entidad no tiene expertos en el tema para evaluar independientemente el caso, pues la evaluación de técnicos de la misma alcaldía puede ser parcializada y por ende no tienen elementos de juicio para saber si la denuncia está basada en hechos reales o no. Indicó por último que buscan conformar una veeduría ciudadana que haga un seguimiento juicioso a la comida que se distribuye en el programa Centro Día.

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Falso

Jueves, 13 Agosto 2020

¿Gerontocidio planeado? Otra mentira viral sobre COVID-19

Por José Felipe Sarmiento

Un meme basado en la teoría falsa de ‘Plandemic’ dice que las vacunas contra la influenza y el COVID-19 hacen parte de una estrategia mundial para matar a personas de la tercera edad.

Según una imagen que circula por Facebook con el logo del ya desmentido video conspirativo ‘Plandemic’ y la foto de su principal entrevistada, la supuesta viróloga Judy Mikovits, “si logran imponer [que] la vacuna COVID-19 sea obligatoria, al menos 50 millones de personas en Estados Unidos podrían morir con la primera dosis, que es la cantidad de personas que tienen el retrovirus gamma que está en vacunas anteriores y la combinación será devastadora”.

Un usuario que publicó el meme lo acompañó con un texto en el que asegura que la pandemia “ha sido un gerontocidio, un plan para asesinar ancianos elaborado desde las élites”. El autor atribuye a la vacuna contra la influenza las altas tasas de mortalidad por la nueva infección respiratoria entre personas de la tercera edad, sobre todo en España e Italia. Según él, “se viene la vacuna contra el COVID-19 para asegurar el gerontocidio”.

Publicación en Facebook con meme basado en 'Plandemic'

La publicación es falsa. En el chequeo a los argumentos de Mikovits, ya se había explicado que el estudio en el que ella se basa para decir que las vacunas contra la influenza supuestamente contenían el SARS-CoV-2 causante de la actual pandemia es, en realidad, sobre la probabilidad de contagiarse de otros virus –incluido un tipo de coronavirus diferente a este– tras haber sido vacunado. El mismo artículo científico aclara que eso no significa que haya una relación de causa-efecto entre las dos cosas.

También ha sido desvirtuada varias veces la teoría de que el virus fue creado en un laboratorio. La evidencia científica, por el contrario, lleva a que su origen es zoonótico. Esto quiere decir que fue transmitido a los humanos por algún animal. En particular, se ha determinado que el genoma es parecido a una familia de coronavirus común entre los murciélagos, aunque esto no descarta la posibilidad de que haya habido otra especie ‘puente’ entre ellos y los humanos.

Es cierto que la enfermedad es especialmente grave y letal para los adultos mayores. Sin embargo, eso no quiere decir que las personas más jóvenes no se infecten y mucho menos que el virus esté diseñado como un arma contra la población de mayor edad. De hecho, la mayoría de contagios registrados se han presentado en personas entre los 20 y los 40 años. Esta ha sido la evolución de los casos por edades en Colombia:

El mayor riesgo de letalidad entre personas de mayor edad se ha dado en todo el mundo. No tiene correlación con la vacunación contra la influenza, como pretende hacerlo ver la publicación viral.

Tomemos los países que tienen datos actualizados hasta 2019 sobre la proporción de su población mayor de 65 años que está vacunada contra esa enfermedad, según los registros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, OCDE: Chile, Nueva Zelanda, Israel, España, Italia, Islandia y Letonia. No solo son muy distintos entre sí en esa variable sino también en características geográficas y demográficas, así como en el impacto y la evolución de la pandemia en sus territorios, pero todos tienen algo en común.

Pese a las diferencias, los adultos mayores ponen la mayor parte de decesos por COVID-19 en cada uno de los siete países, aunque los casos confirmados se concentran en personas más jóvenes.

El 83 por ciento de los muertos en Chile, 25 de los 32 que lleva Letonia, 9 de 10 en Islandia y 22 de 22 en Nueva Zelanda han sido personas de 60 años en adelante. A esa edad, la letalidad que se ha registrado en Italia es de 11 por ciento, el cuádruple de quienes están en sus cincuentas; salta a 27 por ciento desde los 70 y llega a 35 por ciento a partir de los 80. Estas diferencias son mucho más marcadas en España y la edad promedio de los fallecidos en Israel es 80 años.

Un chequeo del portal español Maldita, que es miembro de la alianza #DatosCoronavirus, también mostró que es falsa la supuesta relación entre la vacuna contra la influenza y el COVID-19. El virólogo e inmunólogo Pepe Alcamí y la epidemióloga y reumatóloga Loreto Carmona explicaron en ese artículo que es “imposible” la supuesta contaminación de la vacuna gripal del último año en ese país (las dosis son anuales), que esta se produce con base en partes de virus en lugar de inyectarlos en su forma activa y que es normal que se apliquen varias vacunas en una.

Es más, las vacunas ya existentes contra otras enfermedades respiratorias tampoco sirven como protección ante el coronavirus SARS-CoV-2, causante de la pandemia. Como lo explica una nota de Despacho 505, miembro nicaragüense de la alianza verificadora LatamChequea, este nuevo virus requiere una vacuna específica y todavía no hay ninguna disponible en el mercado.

Además, los retrovirus no tienen nada que ver con la influenza ni con los coronavirus. Un ejemplo de los primeros es el virus de inmunodeficiencia humana (VIH) que causa el sida. En el segundo grupo está el A(H1N1) que generó otra pandemia en 2009. Entre los terceros están el SARS-CoV-2, causante del COVID-19 y sus parientes, el SARS de 2003 y el MERS de 2012, entre otros de efectos más leves.

En otro chequeo, ya habíamos dicho que las coincidencias genéticas entre el VIH y el SARS-CoV-2 son en secuencias muy cortas presentes en una amplia variedad de organismos. Por tanto, es mentira que el primero esté contenido en el segundo.

La clasificación establecida por el Comité Internacional de Taxonomía de Virus, que es parecida a la que se usa para los seres vivos, los ubica en categorías muy distintas. En estos términos, tienen en común lo mismo que los animales con los vegetales o los hongos: están en el mismo dominio pero en diferentes reinos. Los retrovirus se ubican en el Pararnarvirae y los coronas y las influenzas, en el Orthornavirae.

Entre tanto, a pesar de compartir el mismo reino, la familia Orthomyxviridae a la que pertenecen los virus de influenza está en el filo Negarnaviricota y la de los coronavirus pertenece al Pisuviricota. En biología, sería como si ambas categorías fueran de animales, pero unos vertebrado y los otros no.

De hecho, Mikovits es famosa por haber falsificado el descubrimiento del supuesto origen del síndrome de fatiga crónica en un inofensivo retrovirus de ratones. Lo curioso es que ahora dice que este tipo de virus son los que contaminan las vacunas de la influenza y el COVID-19, a pesar de que estos animales no se usan en la producción de vacunas contra este tipo de enfermedades, como lo recordó el portal estadounidense de noticias médicas MedPage Today en un artículo sobre los errores en esta teoría conspirativa.

Esa es la verdadera historia detrás de esta mentira viral.