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Verdadero pero...

Miércoles, 05 Diciembre 2018

Expectativa de vida de personas trans es, en promedio, de 35 años

Por Sania Salazar

La CIDH reporta esta cifra en varios informes, aunque aclara que es un estimado basado en información disponible. Sin embargo, es claro que la población trans enfrenta grandes riesgos y peligros en el país

La senadora del Partido Verde, Angélica Lozano, llamó la atención sobre las condiciones de vida de las personas trans. “La expectativa de vida de una persona transgénero es de 35 años”, dijo la congresista durante su participación en el programa Semana en Vivo y agregó que a estas personas las matan con sevicia, “son asesinatos de odio”, sentenció.

La senadora Lozano le dijo a Colombiacheck que se basó en información de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, CIDH. Efectivamente, esta organización publicó en marzo de 2018 un comunicado de prensa con motivo del Día Internacional de la Visibilidad Transgénero, en el que insistió en un dato que ha publicado en varias ocasiones, que “la esperanza de vida promedio de mujeres trans es de 35 años en las Américas”.

La frase de Lozano es verdadera, pero hay que tener en cuenta que el cálculo es una estimación basada en la información disponible, pues hay deficiencias en la recolección de los datos de violencia contra la población LGBTI. El dato se aproxima al promedio de edad de las personas trans asesinadas en Colombia en 2017.

En un comunicado de 2015, la CIDH recordó en el Registro de Violencia, donde documentó 770 actos contra personas LGBTI entre el 1 de enero de 2013 y el 31 de marzo de 2014, observó que el 80 por ciento de los asesinatos de mujeres trans que aparecen en el Registro tenían 35 años de edad o menos y “esto coincide con la información de organizaciones de la sociedad civil de que el promedio de expectativa de vida de las mujeres trans en América Latina es de 35 años, lo cual refleja que muchas mueren asesinadas”, concluye.

En el informe titulado Violencia contra personas LGBTI, publicado en 2015, la CIDH explica que en los últimos años ha recibido información sobre la situación  de las personas LGBTI de fuentes de información que incluyen presentaciones orales y escritas durante audiencias públicas, la información recibida a través de visitas de la Comisión, peticiones y solicitudes de medidas cautelares, y comunicaciones de otros actores del sistema interamericano.  En los últimos diez años (entre marzo de 2005 y octubre de 2015), la CIDH realizó 37 audiencias públicas dedicadas específicamente a la situación de las personas LGBTI.

Uno de los tantos informes en los que se basó la CIDH para sacar el cálculo de la expectativa de vida es un estudio del Programa Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable del gobierno de Argentina de 2015. Este estudio apunta que “el promedio de vida estimado de una persona trans es de 35 años”, pero en una nota al pie aclara que: “por carecer de estadísticas oficiales, este dato ha sido estimado a partir de investigaciones de diversas organizaciones como ALITT [Asociación de Lucha por la Identidad Travesti y Transexual] y ATTTA [Asociación de Travestis Transexuales y Transgéneros de la Argentina] y otras fuentes”

En un comunicado de la CIDH de 2015 sobre la celebración del Día Internacional de la Memoria Trans este organismo indica que hay un vínculo estrecho entre exclusión, discriminación y la corta expectativa de vida de las personas trans.

“De acuerdo con la información recibida por la CIDH, la violencia y la discriminación contra niños, niñas y jóvenes trans inicia a temprana edad, ya que generalmente son expulsadas de sus hogares, colegios, familias y comunidades, como consecuencia de expresar sus identidades de género diversas.

Como resultado, las personas trans enfrentan pobreza, exclusión social y altas tasas de inaccesibilidad a la vivienda, presionándolas a trabajar en economías informales altamente criminalizadas, como el trabajo sexual o el sexo por supervivencia. Como consecuencia, las mujeres trans son perfiladas por la policía como peligrosas, haciéndolas más vulnerables al abuso policial, a la criminalización y a ser encarceladas”, detalla el comunicado.

Las cifras en Colombia

Cifras de Colombia Diversa indican que en el 2017 fueron asesinadas 109  personas LGBTI. Las mujeres trans fueron el segundo grupo más afectado con 35 víctimas, luego de los hombres gay con 45. Entre los asesinados había tres hombres trans.

Además, el informe concluye que la violencia por prejuicio afectó en mayor medida a las mujeres Trans (17 de 35 fueron asesinadas por ser Trans).

Según Colombia Diversa, el promedio de edad de las víctimas era 37 años. “La mayoría tenían bajos niveles de escolaridad y se dedicaban a actividades poco remuneradas o que las exponen a mayores riesgos de violencia”.

Otro informe de Colombia Diversa indica que 15 de los 18 asesinatos de personas trans registrados en 2016 fueron por prejuicio.

La activista resaltó que esa baja expectativa de vida también se debe a que las personas trans están expuestas desde edades tempranas a condiciones de exclusión y a falta de acceso a salud que las hace más vulnerables a la muerte.

Para Matilda González, abogada y activista, es preocupante que se estén diseñando políticas estatales en países como Estados Unidos y Brasil que niegan la existencia de los niños trans para eliminarlos simbólicamente. “Todo el tema de ideología de género se basa en decir que los niños trans no existen, que si un niño se reconoce como trans es porque se lo están imponiendo, que es un invento. Hay una política que se basa en negar nuestra existencia y de la eliminación simbólica a la legal hay un paso. Quieren negar que existimos”.

La activista llamó la atención sobre los problemas de registro de los delitos en contra de la población LGBTI, pues “existe la categoría de sexo, en la que están hombre y mujer, y otra que es LGBTI, el problema es que muchos casos quedan registrados bajo la categoría LGBTI y es difícil saber si son hombres gays o mujeres trans, más las personas que no registran bajo la variable LGBTI”, indicó. Por ello es difícil conocer la realidad de los delitos contra esa población.

Un llamado en el mismo sentido hizo la CIDH al indicar que la mayoría de los Estados Miembros de la Organización de los Estados Americanos, OEA,  no cuentan con sistemas de recolección de datos que tengan en cuenta la identidad de género de las víctimas y varios de los Estados que cuentan con estas herramientas confunden la identidad de género con la orientación sexual.

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Viernes, 05 Julio 2019

Video desinforma sobre ‘género X’ en documentos de identidad de Nueva York

Por José Felipe Sarmiento

Alguien nacido en esa ciudad, que no se identifica como masculino o femenino, puede registrar esa tercera opción. Pero no se autorizó “quitarles el género a los recién nacidos”, como afirma un portal colombiano.

El pasado 15 de junio, una usuaria ecuatoriana de Facebook viralizó un video en el que se dice que “Nueva York autoriza quitarles el género a los recién nacidos”. El contenido fue tomado del portal Palabra.com.co, donde había sido publicado en septiembre del año pasado. El sitio incluso había celebrado el alcance que tuvo el contenido en ese entonces, con otra nota elaborada días después.

Según la página colombiana, en esa ciudad estadounidense “una nueva ley (...) autoriza a los padres a registrar a sus bebés recién nacidos con un llamado gender X o género X, en lugar de registrarlos como niños o niñas, tal como se ha hecho históricamente de acuerdo con la evidencia genética”. La voz en off asegura que esto “es lo mismo que [registrarlos] con género indefinido”.

Captura de pantalla de la publicación reciente del video en Facebook

Captura de pantalla de la nota original del portal que publicó el video

Captura de pantalla de la segunda nota del portal sobre el video

En efecto, a partir de una ley de la ciudad de Nueva York de 2018, que entró en vigencia el pasado 1 de enero, el artículo 17-167.1 del Código Administrativo de Nueva York establece la posibilidad del cambio de género para sus ciudadanos, incluyendo la opción “X” para quienes tienen una identidad distinta a femenina o masculina. El resultado se debe reflejar en un nuevo registro para esa persona. El único requisito para mayores de edad es una declaración notariada en la que digan que la modificación busca “ajustar [el documento] a la identidad del solicitante”.

En los casos de menores de 18 años, la norma señala que se debe cumplir con los requisitos del artículo 207.5 del Código de Salud de la ciudad. En consecuencia, el Departamento de Salud e Higiene Mental (DOHMH) reformó la sección correspondiente para crear una regla similar. La diferencia es que los firmantes de la declaración deben ser los padres o las personas que tengan la custodia legal.

La entidad neoyorquina, de paso, contó la historia de este procedimiento legal en su ciudad para sustentar su decisión. El cambio de género existe desde 1971, pero hasta 2014 exigía una orden judicial y que la persona se hubiera sometido a cirugía de reasignación de sexo. Luego, se permitió hacer el cambio solo con un certificado de un profesional de la salud o de algunos campos sociales. Esto permitió que el número de solicitudes pasara de un par de decenas a varios cientos al año.

Finalmente, el Departamento de Salud concluyó que este requisito “es una barrera potencial y, al mismo tiempo, no añade suficiente valor al proceso”, porque los médicos se limitaban a cumplir con la petición de los pacientes. 

“La asignación de sexo en el Certificado Estándar de Nacimiento Vivo de los Estados Unidos es completada por el hospital o el personal asistente en el momento del parto. Las cuatro opciones son masculino, femenino, desconocido e indeterminado. Estas son categorías de ‘sexo’ y no de género. Los datos de salud pública originales reportados por el hospital no cambian bajo esta enmienda”, aclara la notificación del DOHMH sobre la adopción de la nueva norma.

De esta manera, mientras el género depende de la identidad de la persona, el sexo registrado al nacer corresponde a la evidencia médica. Lo nuevo es la opción “X” en el primer caso. Pero las categorías “ambiguo o indeterminado” (“A”, de ambiguous), y “desconocido” (“U”, de unknown) existen en la guía de revisión del citado certificado estándar de nacimiento de ese país desde 2003. Estas existen, esencialmente, para quienes nacen intersexuales, es decir, con características físicas o genéticas de ambos sexos.

O sea que el video es cuestionable porque parte de un hecho real, la aprobación del género “X” en Nueva York, pero confunde esta posibilidad de registro con la asignación de sexo al nacer, que tampoco es binaria pero por razones diferentes. En el primer caso se trata de cómo se identifica la persona a sí misma y en el segundo, de un concepto médico con base en sus cromosomas y su sistema reproductor.

En Colombia

Colombiacheck aprovechó para averiguar en qué estado está la normatividad para estas personas en Colombia. La directora de comunicaciones de la organización Colombia Diversa, Daniela Franco, confirmó que las personas intersexuales, así como las transexuales o transgénero, tienen la libertad de modificar sus documentos para que se ajusten a su respectiva identidad, pero sin salirse de las dos opciones tradicionales: “M” o “F”.

Así lo establece el decreto presidencial 1227 de 2015, que reglamenta el trámite. Solo pone como requisitos la presentación de la solicitud, copias de la cédula y el registro civil y, como en Nueva York, una declaración juramentada que exprese la voluntad de hacer la corrección. Le da al notario cinco días hábiles de plazo para el trámite y establece límites a la cantidad de modificaciones que puede hacer una persona en ese componente (dos veces) y la frecuencia (mínimo 10 años entre una y otra).

Por otro lado, la Registraduría Nacional tiene una regulación especial para los casos en los que el certificado de nacimiento indica “intersexualidad, ambigüedad genital, sexo por determinar o alguna expresión equivalente”. En el registro civil se anota el género según la elección que hagan los padres, ante la inexistencia de una tercera posibilidad. En adelante, se puede modificar por solicitud de la persona inscrita, cuando “alcance la madurez suficiente”, o de sus padres o representantes, en caso de que exista un concepto profesional interdisciplinario que sustente la petición.

“Este procedimiento se adelantará con el objetivo de proteger el derecho superior de los menores a la intimidad, identidad y libre desarrollo de la personalidad, en este sentido, se guardará absoluta reserva”, anunció la entidad en un comunicado de 2015. También explicó que estas reglas fueron creadas por orden de la Corte Constitucional, que protegió los derechos de un bebé intersexual al que las autoridades se negaban a registrar en 2013 porque su certificado de nacimiento no tenía sexo asignado.

El fallo le ordenó a la Dirección Nacional de Registro Civil hacer cambios “respecto de la inscripción de menores intersexuales o con genitales ambiguos cuando la asignación de sexo no corresponda a las categorías de femenino o masculino, disponiendo su consignación en un folio diferente que se suprimirá cuando se asigne definitivamente el sexo”, por diagnóstico médico y con autorización del paciente o su familia. También, entre otras cosas, “disponer de un mecanismo expedito para cambiar el sexo y nombre del menor cuando se tome decisión definitiva sobre el sexo”.

Entonces, los certificados de nacimiento en Colombia reportan la feminidad o masculinidad de los neonatos, tomando en cuenta la intersexualidad cuando se da el caso. Pero de ahí en adelante, solo hay dos opciones, aunque estas se pueden cambiar para ajustarlas a la identidad de género de cada persona.