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Jueves, 25 Octubre 2018

La Van der Hammen no es el único lugar que podría garantizar conexión biológica en Bogotá, como dice Petro

Por Luisa Fernanda Gómez Cruz

El senador dijo que la reserva es el único lugar que podría garantizar una conexión biológica entre los cerros orientales y el río Bogotá. Expertos dicen que es uno de los mejores, pero no el único.

Hace unos días la reserva forestal Thomas Van der Hammen volvió al debate público debido a que el Tribunal Administrativo de Cundinamarca ordenó a la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) acoger la propuesta de intervención que estaba adelantando el Distrito para urbanizar y construir viviendas y corredores viales sobre la reserva.

Pero, cuando el debate aún estaba en boga, el senador Gustavo Petro aprovechó una entrevista que le hicieron al alcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa, en Blu Radio, para criticar el proyecto.

A través de su cuenta de Twitter, el senador escribió que la reserva Thomas Van der Hammen “es el único lugar hoy que podría garantizar la conección (sic) biológica, que implica masas biológicas y no bosques lineales, entre los cerros orientales y el río Bogotá”.

Además del evidente lapsus ortográfico del senador, lo que encontró Colombiacheck después de hablar con un par de expertos, es que su afirmación es Aproximada.

Fernando Remolina, geólogo y biólogo que ha estudiado la reserva, afirma que no es el único lugar que puede garantizar esa conexión, como sostiene Petro, pero sí “uno de los mejores lugares”.

Esto porque, de acuerdo con Remolina, está ubicada en el centro geográfico entre los cerros orientales y el río Bogotá. “Cuando uno mira el mapa se da cuenta de que está en todo el centro, es la columna vertebral”, sostiene el geólogo.

Además, según Byron Calvachi, biólogo y consultor ambiental, “en ese sitio donde se definió la reserva hay muchos aspectos que sí se podría decir que son únicos, pero eso no quiere decir que sean exclusivos”.

Lo que señalan los dos expertos es que fuera de la ciudad, hacia el norte, en la Sabana, existen otros lugares en los que vuelven a estar cerca los cerros orientales y el río Bogotá. Pero efectivamente, dentro del área de la capital, la ubicación de la Van der Hammen hoy es la mejor para realizar dicha conexión.

Remolina indica que dentro de Bogotá la Reserva sería aún mejor punto de conexión si fuera más grande que la actual. “En otras palabras, la Reserva está en el mejor lugar posible, pero podría unir físicamente los Cerros Orientales con el cerro de La Conejera, lo cual no hace actualmente en la parte norte, en Usaquén”.

Ahora bien, el tema de los bosques lineales que referencia Petro, tiene que ver con la propuesta del alcalde Peñalosa de crear en la reserva “grandes parques lineales”, además de “avenidas exclusivas para el transporte público y para bicicletas, y espacios verdes ambientales y recreativos como los que hoy no tiene Bogotá”, según la información publicada por el Distrito.

Lo que dice sobre el tema Remolina es que los ‘parques lineales’ son potreros arbolados, y no ofrecen la función ecológica, ni proveen los recursos ecosistémicos de una reserva.

Por su parte, Calvachi dice que “las reservas tienen que tener la característica del efecto refugio que le ofrecen a los animales. Si es un bosque lineal no tienen dónde refugiarse en caso de necesitarlo”.

Además, “si uno mira en la escala, en la función ecológica, quién tiene mayor función y puede proveer más servicios de los ecosistemas, son los bosques”, afirma Remolina.

Un lugar con potencial

Para entender el debate, de acuerdo con Calvachi, es importante entender primero qué es una reserva. Según su definición, una reserva tiene el propósito de conservar valores biológicos que se ha determinado que son de importancia medioambiental.

Actualmente es cierto que apenas el 7,8% de la reserva es área protegida (Bosque de las Mercedes y Bosque de las Lechuzas), como dice el informe publicado por el Distrito. De resto no hay nada en términos ecosistémicos, porque “todo está por hacerse”, dice Remolina.

Pero lo que ocurre con la reserva Thomas Van der Hammen es que realmente ofrece la posibilidad de conectar con otros puntos ecosistémicos importantes de la ciudad, según Remolina.

Y eso sería posible creando una reserva que sume los cerros orientales (particularmente el de Torca), los humedales Torca y Guaymaral, el cerro de La Conejera, el humedal La Conejera, la reserva Thomas Van der Hammen y el río Bogotá, hasta llegar al cerro de Manjui.

Mapa reserva Van der Hammen

*Mapa de la ubicación actual de la reserva Thomas Van der Hammen y los otros puntos naturales que permitirían hacer una conexión entre cerros orientales y río Bogotá más completa.

 

“La Reserva Van Der Hammen es una demarcación geográfica de 1.397 hectáreas ubicada al norte de Bogotá, entre las calles 150 y 235”, según una publicación de la Alcaldía de Bogotá.

Si se restaurara la reserva y se adhiriera a ella los otros puntos naturales (algunos declarados de protección ambiental), “podríamos tener una selva andina nuevamente”, dice Calvachi. “El clima allá es muy húmedo y eso le da un potencial para recuperar rápidamente un bosque.

Pero al fragmentar la reserva, lo que ocurre es que la ciudad se vuelve insostenible. “Bogotá no tiene suficiente estructura ecológica para sostenerse. El 87% de su agua proviene de otros municipios, eso demuestra que no es sostenible y que depende de otros”, afirma Remolina.

De hecho, Remolina se queda corto con esta cifra. Según el jefe del Sistema Chingaza de la Empresa de Acueducto de Bogotá, el ingeniero Fernando Manrique Ocampo, el 70% del agua que se consume en Bogotá proviene del páramo de Chingaza. El 28% de la planta de Tibitó (Río Bogotá), en Fómeque, Cundinamarca, y el 2% restante del río Tunjuelo (embalses Chizacá y Regadero), en la localidad bogotana de Usme.

Para la función ecológica es necesaria la biodiversidad. Es decir, para que se produzca el agua se necesita una biodiversidad y, para este caso, es necesario restablecer esa biodiversidad.

Según Remolina, que los ríos de Bogotá provean un porcentaje tan bajo del agua que necesita a ciudad, “significa que nuestra base biofísica no es suficiente para las necesidades de la capital”.

Jueves, 24 Octubre 2019

A Bogotá no le va tan bien en reducción de homicidios como dice Peñalosa

Por Sania Salazar

Bogotá sí tiene tasas más bajas que las ciudades del país con las que las compara el mandatario, pero las tasas de la capital del país no son menores que las de otras ciudades “grandes” que menciona la Alcaldía.

En una entrevista de hace unos días con Blu Radio, el alcalde de Bogotá Enrique Peñalosa dijo: "Tenemos muchos mejores resultados que cualquier ciudad grande en homicidios por 100 mil habitantes".

En la oficina de prensa de la Secretaría de Seguridad, Convivencia y Justicia nos explicaron que el alcalde establece la comparación en tasa de homicidios con capitales colombianas  como Barranquilla, Medellín y Cali durante los últimos tres años y basado en las cifras de la Policía. Pero también nos dijeron que se pueden comparar los resultados de Bogotá con Washington (Estados Unidos), Caracas, (Venezuela) y São Paulo (Brasil) durante los últimos tres años, aunque no indicaron de qué fuente tomaban esos datos.

Calificamos la afirmación de Peñalosa como cuestionable porque, aunque le cuadran las cuentas al comparar a Bogotá con otras capitales del país, no le pasa lo mismo con las ciudades extranjeras mencionadas. Sao Paulo (Brasil), que es una de las capitales que mencionaron en la Secretaría de seguridad, tiene tasas menores que las de Bogotá en los últimos cuatro años. Además, en la comparación están dejando de lado otras ciudades latinoamericanas con tasas inferiores a las de la capital colombiana.

La tasa de Bogotá

Según datos de la Policía Nacional, en 2016 se registraron 1.264 homicidios en Bogotá. Para ese año la proyección de población del Departamento Administrativo Nacional de Estadística, Dane, calculaba la población de la capital en 7’980.001 habitantes, lo que quiere decir que la tasa de homicidios por cada 100.000 habitantes era de 15,8. (El Dane ya no tiene disponible en su página la proyección de población, pero Colombiacheck pudo consultarlas porque habíamos guardado el archivo).

Según la misma fuente, en Bogotá en 2017 hubo 1.134 asesinatos y la población se calculaba en 8’080.734 de personas, por lo que la tasa de homicidios era de 14,0. 

En 2018 hubo 1.064 asesinatos y había una población proyectada de 8’181.047 personas, por lo que la tasa de homicidios era de 13,0.

Las cifras del Forensis, del Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses, indican que para Bogotá esas tasas fueron ligeramente mayores: de 16,3 en 2016. 14,2 en 2017 y 13,3 en 2018.

Las cifras de la Policía indican que las tasas de los demás ciudades colombianas mencionadas eran:

Barranquilla

2016: tasa de 30,8 (377 homicidios. 1’223.616 habitantes). 

2017: tasa de 28,5 (351 homicidios. 1’228.271 habitantes).

2018: tasa de 25,4 (314 homicidios. 1’232.462 habitantes).

Medellín

2016: tasa de 21,4 (533 homicidios. 2’486.723 habitantes). 

2017: tasa de 23,0 (577 homicidios. 2’508.452 habitantes).

2018: tasa de 24,7 (626 homicidios. 2’529.403 habitantes).

Cali 

2016: tasa de 53,4 (1.281 homicidios. 2’394.925 habitantes). 

2017: tasa de 51,1 (1.239 homicidios. 2.420.114 habitantes).

2018: tasa de 47, 3 (1.157 homicidios. 2.445.405 habitantes).

 

En estas tres ciudades las cifras de Forensis también fueron ligeramente más altas:

Para Barranquilla 32,6 en 2016. 29,2 en 2017 y 27,1 en 2018.

Para Medellín 21,9 en 2016. 23,3 en 2017 y 25,0 en 2018.

Para Cali 55,7 en 2016. 51,5 en 2017 y 49,0 en 2018.

Las tres ciudades tuvieron tasas más altas de homicidio que la de Bogotá en los últimos tres años.

Bogotá no es la mejor en la comparación internacional

Revisamos las tasas de las ciudades extranjeras mencionadas por el equipo de prensa de la Secretaría de Seguridad y encontramos que, según el Instituto Igarapé,de Brasil, São Paulo tiene tasas más bajas que Bogotá: en 2016 la tasa fue de 7,6. En 2017 de 6,6 y en 2018 de 5,5.

Las demás ciudades mencionadas tuvieron tasas más altas que la de Bogotá.

En Washington la tasa de homicidios en 2016 fue de 20,3. En 2017 de 17 y en 2018 de 23,3. 

En Caracas en 2016 la tasa fue de 75. En 2017 de 54,7 y en 2018 de 36,8.

Pero Katherine Aguirre, investigadora del Instituto Igarapé, le advirtió a Colombiacheck que Peñalosa está dejando de lado en su comparación “ciudades grandes”, como las calificó Peñalosa, que pueden tener cifras más bajas que Bogotá. Por ejemplo Ciudad de México tuvo una tasas inferiores en 2016 (10,8) y en 2017 (11,9). Lo mismo pasa con Lima (Perú), 2016 (7,7) 2017 (8) y con Buenos Aires (Argentina), 2016 (4,1) y 2017 (4,7).

Aguirre resaltó que la escogencia de las ciudades extranjeras para la comparación es arbitraria y señaló que hay muchas ciudades grandes de Europa, África, Asia y América que tienen tasas más bajas que Bogotá. Además señaló que esas reducciones se deben a los contextos propios de cada ciudad.

Aunque es cierto que la tasa de homicidio se ha reducido en los últimos años en Bogotá y que es más baja que las de las otras tres ciudades colombianas mencionadas, no es más baja que la de otras “ciudades grandes” del mundo. Por eso, calificamos esta afirmación de Peñalosa como cuestionable.