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Jueves, 11 Julio 2019

La verdad sobre la carta de ‘Tirofijo’ al presidente Valencia

Por José Felipe Sarmiento

El fundador de las Farc, ‘Manuel Marulanda’, sí le escribió al mandatario en 1964. Pero fue durante la Operación Marquetalia, no antes, y no ofreció entregar las armas de forma explícita.

La cuenta de Twitter @EsMemorable, que se dedica a compartir contenido histórico, publicó un mensaje en el que asegura que “en 1964, ‘Tirofijo’ y 30 campesinos ofrecieron entregar las armas al presidente [Guillermo León] Valencia (...) a cambio de una escuela, un centro de salud y un camino vecinal para sacar las cosechas a la carretera” y que, ante esto, la “respuesta” del Gobierno “fue atacarlos en Marquetalia”, vereda de Planadas, Tolima.

Captura de pantalla del tuit cuestionable sobre la carta de Tirofijo a Valencia

Un lector le pidió a Colombiacheck revisar si es verdad que Pedro Antonio Marín, líder de las Farc conocido con los alias de ‘Manuel Marulanda Vélez’ y ‘Tirofijo’, envió esa propuesta y si el gobierno de Valencia respondió con el famoso ataque a Marquetalia.

Aunque la carta sí existe, no dice nada sobre entregar las armas. Por otro lado, el mandatario no ordenó el ataque en respuesta a la misiva, pues esta fue escrita con la acción militar ya en marcha y entregada casi un mes después.

El ataque a Marquetalia

La Operación Marquetalia o Soberanía comenzó oficialmente el 18 de mayo de 1964, ordenada por el presidente Valencia. Se trató de una intervención por la fuerza en la más famosa de las “repúblicas independientes” que había denunciado el senador conservador Álvaro Gómez Hurtado tres años antes: comunidades de campesinos armados en 16 puntos del país, remanentes de la Violencia y la amnistía otorgada por el gobierno del general Gustavo Rojas Pinilla.

Las fuentes difieren sobre el tamaño de las tropas, apoyadas por Estados Unidos. Varía de 1.200 a 16.000 hombres entre una versión y otra.

Del otro lado, según los relatos guerrilleros, estaban ‘Marulanda’ y 30 personas. Documentos desclasificados en los Archivos Nacionales de Washington, que reveló la revista Semana en 1999, concuerdan con esa versión, matizada por una capacidad de convocatoria para 200 combatientes más. El Departamento Administrativo de Seguridad reportaba, semanas antes, que eran al menos 400 efectivos armados y 800 con el personal de apoyo.

Informe de inteligencia del DAS al Gobierno sobre Marquetalia

Las consecuencias de ese ataque, que duró tres meses, todavía son materia de debate.

El origen de las Farc

Esa ofensiva del Ejército pasó a ser el mito fundacional de la antigua guerrilla de las Farc, hoy convertidas en el partido político Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común, que la concebían “como una agresión del Estado contra la población campesina, hecho que precipitó el tránsito hacia su definición como organización guerrillera”. Así lo recuerda el informe ¡Basta ya! del Centro Nacional de Memoria Histórica.

“De manera contraria, en el discurso de algunos de los generales que participaron en la operación, el ataque a Marquetalia fue posterior a la ofensiva y a la reactivación de la lucha guerrillera de este grupo, que ya habría iniciado en 1963”, contrasta en seguida el documento publicado en 2013.

La misma discusión se aprecia en el informe que la Comisión Histórica del Conflicto y sus Víctimas, conformada por 14 académicos, le entregó a la mesa de diálogos de La Habana en 2015. Un relator, Eduardo Pizarro Leongómez, recuerda que el Partido Comunista Colombiano había aprobado la utilización de “todas las formas de lucha” desde 1960 y señala como “indudable la continuidad” entre sus guerrillas y las Farc. El otro, Víctor Manuel Moncayo, reconoce esa relación pero le da más valor a los acontecimientos del 64 como hitos en el origen de ese grupo armado.

Mientras seis de los comisionados ni siquiera mencionan la vereda en sus ensayos, otros como Sergio de Zubiría Samper, Jairo Estrada Álvarez y el padre Javier Giraldo Moreno plantean que lo sucedido allí fue determinante en la génesis de la guerra. El sacerdote jesuita, por ejemplo, toma como referencia la proclama del 20 de julio de 1964 en la que se dio el anuncio definitivo del alzamiento armado en la región, tras la operación militar en cuestión.

Daniel Pécaut, más moderado, asegura que el ataque significó “un giro importante” en la historia. Lo considera “el punto de partida del relato heroico que Manuel Marulanda y Jacobo Arenas, ambos líderes, van a escribir y que se va a convertir en el breviario de sus reclutas”. Con esta versión, que califica como “casi oficial”, también sitúa el origen del conflicto armado en 1964.

Para María Emma Wills, Marquetalia fue una motivación del “proceso organizativo armado” de las autodefensas campesinas comunistas que terminarían convertidas en las Farc. Estas, según la comisionada, “elaboraron una memoria que puso el énfasis en los excesos militares y que reforzó la imagen de unas Fuerzas Armadas monolíticas –enemigas absolutas de los comunistas y de los campesinos, e instrumento de los intereses norteamericanos—”, pese a las divisiones que había en el Ejército de la época.

Pero el ensayo para La Habana que dedica más extensión a los hechos que rodearon esa operación es el de Alfredo Molano Bravo, ahora miembro de la Comisión de la Verdad. Él considera que el conflicto armado nació en 1948 y la toma señala, en palabras de ‘Arenas’, el paso “de la resistencia a la guerra guerrillera auténtica”. Recuerda que ‘Marulanda’ y sus compañeros nunca dejaron las armas que habían empuñado en la Violencia aunque, a finales de los 50, alcanzaron a trabajar en obras para sus comunidades con el gobierno de Alberto Lleras Camargo.

“En 1957, los grupos armados de orientación comunista decidieron suspender la acción guerrillera pero conservaron las armas, en previsión de posibles ataques del gobierno o de otros grupos. (...) En el sur del Tolima, orientados por Pedro Antonio Marín, ‘Tirofijo’, tuvieron confrontaciones abiertas con autoridades y otros grupos armados”, relata Jorge Orlando Melo en su Historia mínima de Colombia (El Colegio de México y Turner, 2017). El autor resalta que el ataque a Marquetalia se había aplazado desde 1962 y califica su ejecución como “contraproducente”, porque impulsó a los defensores de la lucha armada.

Los hechos en los que hay acuerdo son que las Farc nacieron como tales después de Marquetalia (asumieron ese nombre en 1966), pero sus primeros líderes estaban armados desde mucho antes y ambas partes habían ejecutado acciones violentas previas a esa operación militar. Lo que revisó Colombiacheck, dentro de todo ese cuadro, fue un hecho específico: la existencia de la carta y su relación con el histórico ataque ordenado en el gobierno de Valencia.

Referencias

El historiador Arturo Alape menciona el documento en su libro Las vidas de Pedro Antonio Marín, Manuel Marulanda Vélez, Tirofijo (Planeta, 2004). En boca de ‘Jacobo Arenas’, otro líder de las Farc, cuenta que en 1964 les enviaron cartas abiertas a instituciones y personalidades para pedir que intervinieran en contra de la operación, pues el plan se había filtrado desde abril, según el diario del jefe guerrillero, y el rumor había llegado a los medios de comunicación por declaraciones de oficiales de alto rango en las Fuerzas Militares.

“Nos dirigimos a todo el mundo, tocamos todas las puertas, al gobierno, a sus ministros, denunciando la agresión del ejército contra una región agraria, que hasta ese momento, la verdad histórica, era defendida por un grupo de autodefensa”, relata en la página 323 de la obra de Alape.

Tanto el historiador como ‘Arenas’ citan una carta dirigida por la comunidad, liderada por ‘Tirofijo’, al presidente Valencia. “Sabe que nuestro ‘delito’ para ganarnos las iras de la oligarquía y de los altos mandos militares que la locura de vuestra excelencia estimula, reside en nuestra oposición al sistema bipartidista paritario del ‘frente nacional’ (sic) oligárquico, que consideramos antidemocrático y antinacional”, decía la misiva.

Este fragmento también aparece en una crónica de Molano Bravo para el diario El Espectador en 2014. En ese periódico se ha contado la historia de esta carta más de una vez. Una nota de Jaime Flórez Suárez daba mayores detalles en 2015. Entre otros, menciona que la carta tenía 16 firmantes, incluido ‘Marulanda’, que pedían “la apertura de carreteras y caminos vecinales” para Marquetalia. El periodista interpreta que lo ofrecían a cambio de dejar las armas, pero no presenta una cita literal que lo compruebe.

La historia de esta correspondencia es consistente con la que siempre ha escuchado la senadora Griselda Lobo, más conocida como ‘Sandra Ramírez’. La congresista de la Farc fue la última pareja de Marín, fallecido en 2008, y hoy replica la versión de los hechos que él le dio. “Lo que nos relataban es que no solo le escribieron al presidente sino a la Iglesia y a todo aquél que se les atravesó para tratar de evitar la operación”, recuerda.

Motivados o no por esos escritos, al presidente sí le llegaron reclamos de diferentes sectores por la intención de atacar Marquetalia.

Por el lado del clero, monseñor Germán Guzmán Campos y los sacerdotes Gustavo Pérez Ramírez y Camilo Torres Restrepo (el mismo que luego se uniría al ELN) quisieron prestar sus buenos oficios para acercar a las partes, pero el cardenal Luis Concha Córdoba les negó la autorización. Con la Iglesia fuera de la comisión por el diálogo, también renunciaron los demás integrantes, que eran académicos destacados y políticos liberales: Orlando Fals Borda, Eduardo Umaña Luna y Gerardo Molina. Las noticias sobre fallida delegación, tomadas de la prensa de entonces, aparecen en las biografías de sus protagonistas y en el libro de Alape sobre ‘Tirofijo’.

En el Archivo General de la Nación reposan otros pronunciamientos dirigidos al Gobierno en los que grupos de mujeres, sindicatos y otras organizaciones sociales de todo el país les pedían a Valencia y sus ministros reconsiderar sus planes militares contra Marquetalia, de los que se habían enterado por los periódicos. “Si el Gobierno Nacional está interesado por la verdadera PAZ, el progreso económico, social y cultura para los Colombianos, debe impedir por todos los medios que Mrquetalia sea arrazados sus moradores y sus plantaciones” (sic), decía una comunicación que el jefe de Estado recibió el 13 de mayo de 24 “jóvenes de distintas corrientes políticas y pertenecientes a diferentes ramas del trabajo”.

Diversos documentos dirigidos al gobierno Valencia en rechazo a la Operación Marquetalia

Pero las correspondencia viajaba lento. Algunos de esos documentos llegaron al Palacio de San Carlos, la sede presidencial de la época, cuando la operación contra Marquetalia ya estaba en curso. Tatiana Acevedo cuenta, en un artículo publicado por El Espectador en 2010, que el caso de la carta firmada por ‘Marulanda’ y compañía fue similar. La radicación es del 17 de junio de 1964, un mes después de que comenzó el ataque. Pero hay algo más: según la nota, la fecha del envío es el 27 de mayo, también posterior al inicio de la ofensiva.

El libro de Alape y el diario de ‘Arenas’ ubican el primer combate directo entre las partes el mismo 27 de mayo. Acevedo incluso menciona, entre las muchas quejas expresadas en la misiva, la inquietud por el cerco militar. Esto quiere decir que ‘Tirofijo’ y los marquetalianos respondieron al ataque con la carta; no fue Valencia quien les contestó con las acciones militares, como dice el trino. La comunicación original confirma esta conclusión, pese a una diferencia de tiempo con los datos de El Espectador.

Carta abierta

Colombiacheck encontró la Carta abierta de los colonos y campesinos de Marquetalia al presidente, doctor Guillermo León Valencia en cinco hojas ligeramente arrugadas y de bordes amarillentos que corresponden a los folios 48 a 52, de los 119 que contiene la carpeta 1 de la caja 150, en la que el Archivo General de la Nación guarda la correspondencia sobre orden público del despacho de la Presidencia de la República de 1964.

El encabezado de Marquetalia, sur del Tolima, dice que fue escrita el 20 de mayo de ese año, no el 27. En todo caso, el ataque ya estaba en marcha. Desde la primera página, ‘Marulanda’ y los demás firmantes, que en realidad eran cerca de 300, recuerdan que “el 18 del presente, los altos mandos militares anunciaron oficialmente que este día había comenzado la invasión militar contra nuestra región” y se quejan de que “las [escuelas] que había producto del esfuerzo colectivo de las gentes de aquí, ya fueron suprimidas por el Ejército para convertirlas en cuarteles”.

Además, la carta se tardó casi un mes en llegar a su destino. El sello de radicación ante el despacho del presidente con el número 49025 sí es del 17 de junio, como lo había contado Acevedo.

En la tercera hoja está la ya citada frase que aparece en los textos de Alape, ‘Arenas’ y Molano sobre la oposición de la comunidad de Marquetalia al Frente Nacional. Después de un largo recuento de los problemas de la zona y su versión de los historia violenta de Colombia desde 1946, en el penúltimo párrafo enumeran sus exigencias. Estas coinciden con las peticiones resumidas por los artículos de El Espectador, pero no se limitan a ellas:

“Exigimos del gobierno el inmediato retiro de todas las fuerzas oficiales de la región (...), restaurar el principio de autoridad y las facultades de administración a los poderes departamentales del Huila, Tolima, Valle y Cauca (...), pedimos el restablecimiento de las escuelas ocupadas hoy por las fuerzas militares, la apertura de carreteras, caminos vesinales (sic), puestos de salud, restablecimiento bajo garantía para el gremio de arriería de sus derechos de profesión (...), devolución inmediata de los bienes de campesinos y colonos usurpados por las fuerzas militares reaccionarias y juicios sumarios públicos, contra los militares aquí denunciados”.

En la carta no hay, sin embargo, ofrecimiento alguno de entrega o siquiera dejación de armas a cambio. Por el contrario y aunque afirman son “enemigos de la violencia, repudiamos la violencia, y luchamos contra la violencia”, le advierten al presidente “que sabremos cobrar caro la vida de nuestros dirigentes y cada colono, campesino o indígena que sea víctima de la nueva agresión a Marquetalia” y cierran declarándose “dispuestos a morir peleando”.

Carta de Tirofijo y otros líderes de Marquetalia al presidente Valencia

Así, el trino es cuestionable porque la carta existió pero fue una respuesta al anuncio oficial de que había empezado la Operación Marquetalia y no al revés. Antes del ataque, los llamados al Gobierno para que reconsiderara sus planes fueron hechos por terceros intermediarios o independientes. Además, las peticiones que cita la cuenta son ciertas, pero no están planteadas para “entregar las armas”; en cambio, ‘Marulanda’ y las 15 personas que firman a su lado reivindican su lucha armada ante la ofensiva ya inminente.

[Actualización el 8 de agosto de 2019]

El historiador Robert Karl, miembro del Instituto para Estudios Avanzados en la Escuela de Ciencias Sociales de la Universidad de Manchester, le escribió a Colombiacheck el pasado 6 de agosto a través de Twitter con una corrección sobre el número de firmantes de la carta. “No fue firmada por 16 personas, sino por más de 300”, señaló el académico, doctorado en Harvard con una tesis sobre la violencia y la formación del Estado en Colombia en ese periodo.

Tras contactarlo por correo, Karl envió fotografías de las ocho páginas de firmas, incluida la última hoja de la carta, donde está la rúbrica de ‘Marulanda’. Las últimas siete no están con el documento consultado para esta nota en el Archivo General de la Nación. El historiador tuvo acceso a ellas en 2007, cuando todavía estaban guardadas en Presidencia.

Firmas que acompañaban la carta de Marquetalia al presidente Valencia

Este dato fue corregido en el texto, pero no cambia la calificación del chequeo.
 

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Viernes, 09 Junio 2017

¿Es verdad que las Farc aún tienen en su poder a 300 secuestrados?

Por Paula Vásquez

El senador del Centro Democrático, Iván Duque, asegura que hay más de 300 secuestrados de los que las Farc no han dado información, pero no encontramos una fuente que verificara esa cifra.

“De los más de 300 secuestrados de los cuales se desconoce su paradero, no han dado información relevante sobre ello”. La frase es del senador Iván Duque, del Centro Democrático, y se refiere a información que no ha entregado las Farc sobre personas en cautiverio.

Duque dio sus declaraciones a RCN Radio el pasado 30 de mayo. Calificó la situación como un incumplimiento de las Farc e indicó que es una de sus preocupaciones. El senador se refirió al asunto cuando lo consultaron sobre el balance de los primeros 180 días de implementación del Acuerdo Final.

En la entrevista Duque asegura que son varias fundaciones las que señalan que las Farc no han entregado información sobre el número de secuestrados.

Colombiacheck se comunicó con la oficina de prensa de Iván Duque para indagar en qué fuente basó su declaración. Prometieron una pronta respuesta, pero hasta la fecha de esta publicación no la hemos recibido.

“Yo no conozco ninguna evidencia de que haya 300 secuestrados, me parece francamente irresponsable decir eso. Una cosa muy distinta es la obligación que tienen las Farc de contribuir muy activamente a encontrar los restos de las personas que fueron secuestradas y que nunca volvieron a sus familias”, aseguró minutos después en la misma emisora el Alto Comisionado para la Paz, Sergio Jaramillo.

Después de consultar varias fuentes Colombiacheck califica la afirmación de Duque como engañosa, pues no encontramos evidencia de que las Farc tengan aún en su poder a 300 secuestrados, pues la Fundación País Libre, que se encargó de hacerle seguimiento a los secuestros en el país, tiene una cifra inferior. No hay consenso sobre la cifra de personas que se llevó las Farc y de las cuales se desconoce su suerte.

Colombiacheck consultó a María Consuelo Jáuregui, la última directora de la Fundación País Libre, entidad que cerró en marzo pasado pero que durante 25 años acompañó a las familias de los secuestrados brindándoles asesoría y acompañamiento.

“El año pasado la Fundación País Libre revisó todas las bases de datos de secuestrados que no habían sido liberados, utilizamos el histórico de bases de datos que teníamos y también contamos con las bases de datos de diferentes organizaciones. “Son 182 casos atribuidos a las Farc la cifra de secuestrados que nunca retornaron con su familia y cuya situación se desconoce, los cuales nosotros llamamos desaparecidos”, aseguró Jáuregui.

Según ella, existen diferentes organizaciones que hablan de 300 o 400 secuestrados, pero aclara que muchas de esas bases de datos contenían mezclados distintos delitos (como desapariciones forzadas con secuestros) y tampoco era muy claro que las Farc fueran los responsables.

“En los casos de los que hablo hay certeza de que son las Farc porque fueron en las zonas donde ellos tenían dominio, porque las Farc pidió plata (por su liberación) o hubo testigos de que los captores eran miembros de esa guerrilla”, explicó Jáuregui.

Colombiacheck pidió el acceso a esa base de datos, pero Jáuregui no accedió aduciendo la seguridad de las familias de los secuestrados.

Otra asociación que dice tener cifras de secuestrados por las Farc es la Federación Colombiana Víctimas de las Farc, (Fevcol), dirigida por el periodista Herbin Hoyos.

“Cuando inició el proceso de paz nosotros le entregamos una lista de 465 secuestrados en poder de las Farc al Gobierno Nacional”, aseguró Hoyos, quien además dijo que supieron que la lista llegó a manos de las Farc, pero que nunca les respondieron.

Colombiacheck le pidió la lista al periodista, quien aseguró que por seguridad no la podía compartir.

¿Qué dice el Acuerdo Final?

El Gobierno Nacional y las Farc acordaron crear la Unidad para la Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (Ubpd), con el objetivo de establecer lo ocurrido a las víctimas calificadas como desaparecidas por consecuencia del conflicto armado. La Ubpd hará parte del Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición (Sivjrnr).

Según el Acuerdo Final, “la Ubpd dirigirá, coordinará y contribuirá a la implementación de las acciones humanitarias en el marco del Sivjrnr encaminadas a la búsqueda y localización de personas dadas por desaparecidas que se encuentren con vida, y en los casos de fallecimiento, cuando sea posible, la identificación y entrega digna de los restos de las personas dadas por desaparecidas en el contexto y en razón del conflicto armado”.

Aunque en el Acuerdo no encontramos fechas exactas para el comienzo de esta Unidad, ya se tramitó un decreto de ley como primera medida para su funcionamiento, según dijo el Alto Comisionado a RCN Radio,
“Ya se creó por vía de un decreto ley la Ubpd. Ahí las Farc tienen una responsabilidad muy grande de ayudar a encontrar esos restos. Yo creo que ya con la finalización del desarme, del paso a la normalidad, todas esas tareas van a ser mucho más fáciles de desarrollar y lo que queremos justamente es trabajar muy de la mano con las organizaciones de víctimas y desaparecidos”

Según el Acuerdo, la Ubpd recolectará información acerca de los secuestrados entre el Gobierno, las Farc y organizaciones como País Libre, Fevcol y el Movimiento de Víctimas de Crímenes del Estado (Movice), entre otras organizaciones de víctimas, con el fin de realizar una búsqueda ágil.

Como asegura la periodista y víctima de secuestro, Salud Hernández, quien además hizo parte de la junta directiva de País Libre, “mientras no se den por muertos están vivos, son secuestrados. Uno no puede de manera arbitraria decir “este se murió”, siguen siendo secuestrados y sus familias los esperan”.

Jáuregui sigue en contacto con algunas familias de desaparecidos, quienes asumen, por información de otros secuestrados liberados o por testimonios de desmovilizados, que algunas de las personas murieron en cautiverio, por enfermedad, en medio de combates o fueron asesinados por las Farc.

“Lo que ellos quieren es conocer la verdad y en otros casos ubicar los restos de su familiar para confirmar esa situación, mucha de la información fue escuchada por algún cautivo que estuvo con ellos o la proporcionaron desmovilizados, pero no hay una certeza. Las familias siguen a la espera de respuestas para poder cerrar el duelo interminable”, aseguró.

Según el informe Basta Ya, del Centro Memoria Histórica, entre 1970 y 2010 se registraron en Colombia 27.023 secuestros asociados con el conflicto armado. Además, el informe agrega que “de los 27.023 secuestros reportados en esas tres décadas, las guerrillas son autoras de 24.482, lo que equivale al 90,6%.

Las familias de estas personas esperan saber qué pasó con ellos y que no se secuestre más. Tanto el Gobierno como las Farc se comprometieron a buscar la verdad sobre el paradero de los desaparecidos y terminar con la pesadilla de tantos colombianos.

Aclaración y cambio de calificación (junio 23)

Jorge Quintero, jefe de prensa del senador Iván Duque, se comunicó con Colombiacheck para solicitar la revisión de esta nota porque considera que la calificación debería ser aproximada y no engañosa, como la calificamos en principio.

En consonancia con nuestra política de correcciones oportunas y transparentes sobre la información inexacta en la que podamos incurrir durante nuestro ejercicio periodístico, revisamos la nota y encontramos que en la frase chequeada faltó incluir la fuente en la que se basó el senador, que él menciona en la entrevista con RCN.

La frase completa es: “La información que fue solicitada, casi que suplicada, por la Asociación de víctimas de las Farc, de los más de 300 secuestrados de los cuales se desconoce su paradero, no han dado información relevante sobre ello”.

Entre las razones que expone Quintero para solicitar el cambio de la calificación del chequeo está el argumento de que el senador no tuvo la intención de mentir y se menciona que, en plenaria del Senado, donde Duque habló del mismo tema, “aclara que hay diferentes listados (de víctimas) y que unos no coinciden con otros entre otras cosas porque es posible que haya duplicidad”, asegura el jefe de prensa en el correo enviado a nuestro medio.

En un primer momento en Colombiacheck consideramos que la omisión de esta información por parte del senador Duque en su pronunciamiento en radio constituía un intento por engañar a la opinión pública, especialmente porque su omisión fue a través de RCN Radio, un medio con alcance nacional que llega a millones de ciudadanos, según el Estudio Continuo de Audiencia Radial, Ecar 2017.

Luego de la solicitud y al revisar nuestro texto original, creemos que la omisión del senador Duque, al no aclarar en RCN Radio que no hay cifras unificadas sobre los secuestrados por las Farc de los que se desconoce su paradero, puede ser calificada como ligera, más que aproximada como pide el jefe de prensa del senador, ya que al verificar los datos de su afirmación estos se alejan de la realidad por haber sido dichos con prisa y sin fundamento.

En criterio de esta casa periodística el senador Duque debió aclarar que se estaba basando solo en una de las fuentes que tiene cifras al respecto y que estos datos son disímiles, como aseguran que lo explicó en el Senado.

Colombiacheck agradece al equipo de prensa del senador habernos hecho caer en la cuenta de la inexactitud en la frase original chequeada. Estamos convencidos de que la posibilidad de tener estas discusiones respetuosas, va en total consonancia con nuestro objetivo de elevar la calidad del discurso y de la discusión pública.