Pasar al contenido principal

Cuestionable Cuestionable Cuestionable Cuestionable Cuestionable Cuestionable Cuestionable Cuestionable

Cuestionable

Jueves, 19 Noviembre 2020

A las fuerzas armadas en Colombia no les han quitado presupuesto, pero sí pie de fuerza

Por Sania Salazar

El exministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, acierta en que el pie de fuerza ha disminuido, pero se equivoca al asegurar que el presupuesto en general también lo ha hecho. Expertos explicaron que se ha reducido el dinero para inversión, aspecto clave.

En un informe de Noticias Caracol del 25 de septiembre sobre las investigaciones disciplinarias que la Procuraduría General de la Nación tiene abiertas contra miembros de las fuerzas armadas, el exministro de Defensa y actual presidente ejecutivo de Probogotá, Juan Carlos Pinzón, aseguró que “a las fuerzas armadas se les ha debilitado desde 2015, tienen menos presupuesto, menos pie de fuerza, menos equipos y por lo mismo menos entrenamiento que el que se tenía antes”.

Colombiacheck contactó a Pinzón a través de Whatsapp y de llamada telefónica, pero no obtuvo respuesta. También se contactó con su equipo de prensa de Probogotá, pero no fue posible hablar con él para saber en qué fuente basaba su afirmación.

Aclaramos que nos centramos en verificar lo concerniente al presupuesto y al pie de fuerza, pues el aspecto de equipos y de entrenamiento es difícil de cuantificar y por lo tanto de verificar. 

Después de revisar el presupuesto y el pie de fuerza que reporta el Ministerio de Defensa  para estas entidades y de consultar a expertos, calificamos la afirmación como cuestionable porque, aunque los presupuestos generales de las fuerzas muestran un aumento general, contrario a lo que afirma Pinzón, lo que aumenta cada año es el dinero para el funcionamiento, y no necesariamente para inversión, un rubro que los expertos consideran clave para el mejoramiento de las capacidades de las fuerzas militares. Además, porque si bien los números le dan la razón a Pinzón en cuanto a la reducción del pie de fuerza, las opiniones de los expertos están divididas en cuanto a si reducir el número de efectivos se traduce necesariamente en debilitar estas instituciones.

En respuesta a un derecho de petición el Ministerio de Defensa le envió a Colombiacheck los presupuestos de cada fuerza (Ejército, Armada y Fuerza Aérea) correspondientes al lapso 2015-2020 que se pueden ver en los siguientes cuadros, y que muestran, en general, un aumento sostenido del presupuesto total.

Presupuesto anual total

*Cifras en millones de pesos

2015: 10’181.375

2016: 10’349.702

2017: 10’578.020

2018: 10’944.650

2019: 11’388.269

2020: 11’564.339

Al mirar en detalle el comportamiento del presupuesto en la parte de funcionamiento se ve ese aumento sostenido, solo se evidencian algunas reducciones al Comando General de las fuerzas militares. No pasa lo mismo con el presupuesto para inversión, en el que son más constantes las reducciones.

En el presupuesto de la Policía Nacional, que aunque tenga armas es considerado un cuerpo civil, se nota la misma tendencia general y en los detalles de los presupuestos de funcionamiento y de inversión.

Presupuesto anual total

*Cifras en millones de pesos

2015: 7’640.090

2016: 8’215.944

2017: 8’538.245

2018: 8’932.032

2019: 9’220.200

2020: 9’701.672

Pantallazo derecho de petición Mindefensa

El equipo de prensa de Mindefensa le indicó a Colombiacheck que el 80% del presupuesto de ese sector se destina para personal y pensiones y reconocieron que los recursos de inversión se han reducido.

Pie de fuerza 

Según datos del Mindefensa, Pinzón tiene razón en que el pie de fuerza ha disminuido, en general, entre 2015 y 2020, al pasar de 451.124 efectivos, entre fuerzas militares y Policía, a 402.308 a septiembre de 2020.

En un boletín de la Contraloría General de la República titulado Pie de fuerza militar y capacidades de las fuerzas militares en la disminución del conflicto y la construcción de la paz 2008-2017, el análisis del periodo 2008-2017 arrojó un mantenimiento de los uniformados efectivos (oficiales, suboficiales, personal en formación en diferentes niveles y soldados de diferentes naturalezas de Ejército, Armada y Fuerza Aérea) hasta el año 2014, pero a partir de ese año evidencia una reducción constante, es decir, la disminución habría empezado antes del lo que dice Pinzón.

“Una comparación entre las FFMM y la Policía Nacional, indica que los militares efectivos ascendieron en 2017 a 237.876 uniformados y la Policía Nacional tiene activos 175.620 uniformados en el mismo año. En el periodo de análisis, mientras las FFMM se han reducido en un 13,3%, la Policía Nacional creció en 34% (44.567 activos adicionales), especialmente en los rangos de alumnos (359%), Nivel Ejecutivo (63%) y Oficiales (55%)”, indica el documento.

El siguiente cuadro, del libro Detrás de la Guerra en Colombia, de Ariel Ávila, muestra una tendencia general del aumento del pie de fuerza tanto en las fuerzas militares como en la Policía en la década del 2000.

Pantallazo libro Detrás de la guerra en Colombia


Inversión, la clave

Pedro Piedrahíta, director de la maestría en estudios políticos y constitucionales de la Universidad de Medellín, y magíster en seguridad y defensa, le dijo a Colombiacheck que si bien es cierto que se ha disminuido el pie de fuerza, eso obedece al contexto específico de la seguridad en el país donde ya no se necesita aumentar el pie de fuerza, tal vez mantenerlo, porque aunque el país tiene todavía muchas amenazas de seguridad, el aumento de pie de fuerza era una fase necesaria que ya se dio en el marco de la política de seguridad democrática.

“No obstante fue una aceleración en el incremento del pie de fuerza que tuvo muchos problemas porque en el afán de tener más personal se cometieron muchos errores en términos de instrucción y entrenamiento y por eso aparecen tantos problemas al interior de la fuerza pública en general, en eso se explica la violencia policial, los falsos positivos. Hay perspectivas que plantean que en el afán de tener muchos se descuidó la calidad”, indicó.

Para Piedrahíta ahora los organismos de seguridad del Estado deben centrarse en mejorar las capacidades estratégicas a nivel internacional y las capacidades de la inteligencia.

El experto aseguró que la inversión en seguridad en Colombia es mínima y aclaró que cuando se habla de inversión se hace referencia a mejorar capacidades de los organismos de seguridad en aspectos como ciencia, tecnología e innovación, mientras que la mayor parte del presupuesto se va en gastos de funcionamiento y de personal, como efectivamente lo muestran las cifras.

Para Piedrahíta no es que exista una política de debilitamiento de las fuerzas armadas, porque debilitarlas o fortalecerlas no solamente depende del personal, pues la cantidad de personal no se traduce necesariamente en que sean fuerzas de alta capacidad, porque, reiteró, las capacidades en temas de seguridad están actualmente dadas sobre todo en la inversión en ciencia, tecnología e innovación y en reestructurar los componentes de instrucción y entrenamiento. Para él tampoco se trata de presupuesto, pues como son menos miembros se gasta menos, la discusión debería ser en cuánto del presupuesto está yendo a mejorar las capacidades.

“Uno de los grandes problemas de las fuerzas armadas en Colombia tiene que ver con la instrucción y el entrenamiento porque sigue primando el enfoque del enemigo interno comunista en la formación de policías y de militares, estamos formándolos bajo las mismas doctrinas del siglo XX y eso no puede ser posible. Necesitamos una mayor especialización de las fuerzas militares y la especialización de las fuerzas armadas en el mundo hoy está asociada a los derechos humanos”, aseguró.

Jean Carlo Mejía, profesor de las universidades Nacional y Católica de Colombia y experto en derecho operacional, resaltó que él viene llamando la atención sobre ese debilitamiento de la fuerza pública desde 2015 en eventos académicos, pues considera que desde ese momento se empezó a reducir el pie de fuerza.

Mejía coincidió con Piedrahíta en el poco dinero que se destina a inversión, es decir, en los medios que se necesitan para cumplir de una mejor manera la misión de esas instituciones. Además, considera que cuando más se necesita una fuerza pública fuerte es cuando más se ha debilitado, pues las fuerzas armadas más fuertes de la historia contemporánea deben ser las del posacuerdo.

El profesor también afirma que la desconfianza y la mala imagen de las fuerzas armadas es coyuntural y muy específica, “eso viene desde 2013, momento desde el cual se ha incrementado un descontento en el mundo, lo que obviamente tiene una repercusión en Colombia y los gobiernos no han sabido enfrentar las protestas sociales, carecen de políticas claras para manejar el orden público”, concluyó.

Aunque el asunto del pie de fuerza parece ser de percepción, los expertos sí coinciden en que la clave para el fortalecimiento de las fuerzas armadas es destinar más dinero al rubro de inversión, que es la parte que sí ha sufrido reducciones en el periodo señalado por Pinzón.

 

Verdadero pero... Verdadero pero... Verdadero pero... Verdadero pero... Verdadero pero... Verdadero pero... Verdadero pero... Verdadero pero...

Verdadero pero...

Lunes, 16 Octubre 2017

El conflicto ha dejado 139 miembros del Ejército desaparecidos

Por Sania Salazar

La cifra es de miembros del Ejército desaparecidos en actos del servicio y la trinó el Comandante del Ejército. Habría un subregistro por falta de denuncias.

Con motivo de la conmemoración del Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas el pasado 30 de agosto el Comandante del Ejército Nacional, general Alberto José Mejía, recordó en un trino a los 139 miembros de esa institución desaparecidos en actos del servicio.

 

 

Luego de consultar varias fuentes, Colombiacheck califica la afirmación como aproximada, pues encontramos una cifra ligeramente mayor, pero sobre todo, porque hay información que indica que hay un subregistro de estos casos.

Consultamos a la oficina de prensa del Ejército para tener precisión acerca de lo que quiso decir el general, pero al momento de publicar esta nota no hemos recibido respuesta de la pregunta formulada el pasado 3 de octubre.

En la página web del Ejército encontramos un par de notas al respecto, en las que indican que actualmente hay “139 desaparecidos entre oficiales, suboficiales, soldados y personal civil al servicio de la Fuerza”. Además, la primera desaparición forzada de un miembro de esa institución se registró el 12 de marzo de 1997.

Consultamos a la Unidad de Víctimas, donde nos explicaron que trabajan con la Fuerza Pública en la depuración de esas cifras, por lo que no son públicas todavía. Además, nos explicaron que han pedido tener mucho cuidado con las cifras que sea han conocido públicamente porque esos datos están en proceso de verificación.

José Espejo Muñoz, coronel retirado y asesor de comunicaciones de la Fundación Dignidad Respeto y Honor, (que trabaja con miembros activos y retirados de las Fuerzas Militares y de Policía heridos en combate y sus familias) asegura que los desaparecidos son 141, dos más de los que señala el comandante del Ejército, pero también aclaró que hay un subregistro, porque muchas familias no denunciaron los hechos.

Espejo Muñoz se basa en cifras de la Unidad de Víctimas y dice que, en total, son 147 desaparecidos sumando al Ejército, la Fuerza Aérea y la Armada, 266 sumando a la Policía.

“Las circunstancias de las desapariciones en la mayoría de casos se han dado en desarrollo de operaciones militares y a causa de acciones perpetradas por las organizaciones al margen de la ley Farc, ELN y Autodefensas, que han retenido y desaparecido a estos integrantes del Ejército sin volver a dar señales de vida de ellos”, indica la nota del Ejército.

Espejo Muñoz indicó que muchas de las desapariciones se registraron mientras los militares estaban de civil, de permiso o de vacaciones. Además, indicó que se registraron desapariciones de civiles que trabajaban con las Fuerzas Militares, como conductores o secretarias, de militares mientras desarrollaban labores de inteligencia y de militares en combate.

Según el Ejército, la mayoría de las desapariciones se han registrado en Antioquia, Caquetá, Putumayo, Santander, Meta y Chocó. Además, que 1998 fue el año en el que más uniformados desaparecieron, seguido por 2000 y 2004.

¿Qué dice el DIH sobre desaparición forzada?

Juan Manuel Bravo, asesor jurídico del Comité de la Cruz Roja en Colombia, explicó que el Derecho Internacional Humanitario, DIH, no prohibe el delito de desaparición forzada, pero sí tiene normas que buscan prevenirlo y que en el caso de este delito no se diferencia entre civiles y combatientes.

“Me refiero a normas relacionadas con la obligación que está prevista en el DIH que tienen los combatientes de registrar los datos personales de los capturados del bando enemigo y, en lo posible, de informar a la familia del detenido o al grupo enemigo que se tiene esa persona retenida”, indicó

Bravo precisó además, que las partes en conflicto están obligadas a que cuando los combatientes mueren, sean del mismo bando o del enemigo, están obligado a buscarlos, recoger los muertos en combate y darles un tratamiento digno, que implica, entre otras cosas, sepultar el cuerpo y registrar los datos para poder informar en algún momento al enemigo, o a la familia, sobre ese muerto. “El registro de los desaparecidos tiene la única motivación de evitar las desapariciones”.

El asesor del CICR recordó que el Estatuto de Roma, de la Corte Penal Internacional, tipifica la desaparición forzada como un crimen de lesa humanidad, aunque no lo considera crimen de guerra.

Espejo Muñoz dice que esperan que la verdad que se comprometió a contar la exguerrilla de las Farc sirva para saber qué pasó con muchos de esos miembros del Ejército, y militares y policías en general, pues aunque en estas fuerzas hay oficinas encargadas de hacerle seguimiento a los casos y de ayudar en la gestión de acciones que lleven a encontrarlos, siente que ha faltado esfuerzo del Estado para encontrarlos.

Pero en la columna de opinión titulada En el Día Internacional del Desaparecido, Rodrigo Uprimny, Director de Dejusticia y profesor de la Universidad Nacional, le llama la atención a la sociedad en general sobre la magnitud de esta tragedia "la dimensión de la desaparición forzada en Colombia es tan escandalosa que debería haber producido movilizaciones ciudadanas masivas para exigir el castigo a los responsables y el esclarecimiento de la suerte de los desaparecidos. Sin embargo, no ha sido así" y continua "en general los familiares de los desaparecidos han tenido que enfrentar solitariamente su angustia y su dolor infinitos, debido a la indiferencia o incluso hostilidad de las autoridades y de muchos colombianos".