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Jueves, 27 Junio 2019

Los desmovilizados durante el Gobierno Uribe no son siete veces más que los del proceso con Farc

Por Sania Salazar

Aunque Margarita Restrepo dio cifras aproximadas del número de desmovilizados en el gobierno de Uribe, calculó mal su relación con las cifras del proceso con el ahora partido Farc. 

La representante a la Cámara por el Centro Democrático, Margarita Restrepo, aseguró en su cuenta de Twitter que en el Gobierno Uribe se desmovilizaron más de 50.000 combatientes y que eso es casi siete veces más de los que se desmovilizaron en el proceso de La Habana.

Colombiacheck califica la frase de la representante como cuestionable, pues aunque se aproxima a las cifras oficiales de desmovilizados en el periodo de gobierno de Uribe Vélez, se equivoca en decir que esa desmovilización fue siete veces mayor a la de las Farc. Además, desconoce que hay múltiples cifras de ambos procesos y que ambas desmovilizaciones han tenido críticas por presuntos “colados”.

El equipo de prensa de la Representante le envió a Colombiacheck los pantallazos del artículo de Verdad Abierta “La desmovilización: el proceso de paz (2003-2006)”, en el que basó Restrepo su trino.

El artículo dice: “desde agosto de 2002 y hasta enero de 2010 se han desmovilizado 52.403 personas, 31.671 procedentes de grupos paramilitares que dejaron las armas de manera colectiva, y 20.732 miembros de grupos guerrilleros y paramilitares que se desmovilizaron individualmente”. Pero en el artículo no especifican la fuente de esas cifras en particular.

Según la ARN, entre 2002 y 2010, durante la presidencia de Uribe Vélez, se desmovilizaron 17.348 guerrilleros (2.980 del ELN y 14.368 de Farc) y 35.822 paramilitares, para un total de 53.170 personas.  

Según esa misma Agencia, los desmovilizados producto del proceso de paz con la exguerrilla de las Farc son 13.190 personas.

En su trino Restrepo se aproxima a la cifra oficial de desmovilizados en el Gobierno de Uribe Vélez, pero se equivoca al decir que la cifra es siete veces más de la cantidad de personas que se desmovilizaron producto del acuerdo con Farc, porque en realidad es cuatro veces mayor. Pero hay que recordar que hay otras cifras de estas desmovilizaciones de ONG y centros de pensamiento que le hacen seguimiento al conflicto en Colombia y que ni el proceso de desmovilización de las Autodefensas ni el de Farc han estado exentos de dudas con respecto a los llamados “colados”, miembros de otros grupos armados o narcotraficantes que han querido obtener los beneficios que se otorgan en esos procesos de desarme.

Por ejemplo, la Fundación Ideas para la Paz, FIP, indica que entre agosto de 2002 y enero de 2010 se desmovilizaron 35.353 miembros de las Autodefensas (entre desmovilizaciones individuales y colectivas), según cifras del programa de atención humanitaria al desmovilizado de la Oficina del Alto Comisionado para la paz.

Y el libro Desmovilización y reintegración paramilitar. Panorama poscuerdos con las AUC, del Centro Nacional de Memoria Histórica, Cnmh, calcula que fueron 31.000 los desmovilizados oficialmente reconocidos de las AUC.

Sobre ese proceso de reinserción hay que recordar también que recibió críticas entre otras cosas porque, como lo recuerda la periodista María Teresa Ronderos en el libro Guerras recicladas, hubo denuncias de que personas que no hacían parte de esos grupos se hicieron pasar por combatientes.

Sobre la reinserción de las Farc la Fundación Paz y Reconciliación, Pares, indica en su segundo informe Cómo va la paz que un poco más de 6.800 guerrilleros de las Farc se desarmaron colectivamente producto de la negociación con el gobierno. Hay que aclarar que en esta cifra solo están incluidos los exguerilleros que entregaron las armas, mientras que las cifras de la ARN citadas arriba también incluyen a colaboradores de la guerrilla no armados (conocidos como “milicianos”) que se acogieron al proceso de paz.

Este proceso tampoco ha estado exento de críticas, pues al principio se denunció que hubo personas que se quisieron colar en el proceso para que sus delitos fueran juzgados por la Jurisdicción Especial para la Paz, JEP.

Verdadero pero... Verdadero pero... Verdadero pero... Verdadero pero... Verdadero pero... Verdadero pero... Verdadero pero... Verdadero pero...

Verdadero pero...

Martes, 24 Julio 2018

¿Quién se ocupa ahora de Uribe?

Por Pablo Medina Uribe

El caso de Uribe no ha pasado todavía a la Fiscalía, pero podría hacerlo pronto.

Hoy, el ex presidente de la República y actual senador Álvaro Uribe dijo a través de su cuenta de Twitter que renunciaría a su curul en el Congreso para hacerle frente a la investigación en su contra que anunció la Corte Suprema de Justicia.
 
 
Uribe fue llamado a indagatoria por los delitos de soborno y fraude procesal en un caso de supuesta manipulación de testigos que declararon en contra del senador Iván Cepeda, acusándolo de manejar un "cartel de testigos".
 
Casi de inmediato tras el anuncio de renuncia de Uribe, varios analistas, abogados y periodistas en redes sociales comenzaron a debatir si esta investigación pasaría a manos de la Fiscalía, puesto que la Corte Suprema de Justicia se encarga de investigar a congresistas.
 
 
 
Incluso, el periódico El Tiempo público una nota en la que afirmó que el proceso en contra de Uribe "pasa de manera automática" a la Fiscalía.
 
Sin embargo, Colombiacheck encontró que esta afirmación es aproximada.
 
El artículo 235 de la Constitución, en el que se especifica la responsabilidad de la Corte Suprema de Justicia de juzgar a congresista, en efecto aclara que: "Cuando los funcionarios antes enumerados hubieren cesado en el ejercicio de su cargo, el fuero sólo se mantendrá para las conductas punibles que tengan relación con las funciones desempeñadas".
 
En el caso de que Uribe renuncie, la Corte puede pasar a decidir si el caso en cuestión está relacionado con la actividad de Uribe como congresista y seguir investigándolo. Sin embargo, los juristas que consultamos creen que el caso no estaría relacionado con la actividad del expresidente como congresista y, puesto que ya no sería congresista tras su renuncia, la Corte ya no tendría competencia.
 
De todas maneras, fuentes en la Corte Suprema nos confirmaron que el caso no ha dejado la Corte, puesto que Uribe aún no ha renunciado oficialmente, y que, sólo cuando el Congreso apruebe la renuncia de Uribe (y la Corte sea notificada de esa renuncia), deberán pasarle el proceso del expresidente a la Fiscalía.
 
Jaime Arrubla, ex presidente encargado de la Corte Suprema de Justicia dice, además, que si la Fiscalía llegara a confirmar que los delitos de los que está acusado Uribe estuvieron relacionados con su cargo como congresista, La Corte podría retomar el caso. "Esto sería teóricamente posible", le dijo a Colombiacheck, "pero sería muy difícil".
 
Esto diferiría del caso de varios excongresistas investigados por parapolítica que renunciaron a sus curules, pero fueron juzgados por la Corte Suprema de Justicia, pues ésta consideró que las acusaciones estaban relacionadas con el ejercicio de su cargo como congresista.