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Verdadero pero...

Jueves, 05 Noviembre 2020

Número de empleos por hectárea de cultivo de Cannabis depende de las características del mismo

Por Sania Salazar

El cálculo general del viceministro de política criminal y justicia restaurativa coincide con las estimaciones de académicos, pero la cantidad de empleos por hectárea la definen los planes de cultivo o las características del mismo.

Durante un foro sobre mitos y realidades del cannabis en el programa radial Hora 20 el viceministro de política criminal y justicia restaurativa, Javier Augusto Sarmiento Olarte, aseguró que, en cálculos generales, “por hectárea de cannabis se generan 17 empleos”.

 

Colombiacheck califica la frase como “verdadero, pero” porque aunque si bien la cifra mencionada por el viceministro concuerda con los cálculos que hay en esa industria, estos son generales, como bien lo aclara el funcionario, y el número de empleados por hectárea depende del plan de cultivo, como nos aclaró un experto.

En el equipo de prensa de ese viceministerio le dijeron a Colombiacheck que el dato salió del estudio La industria del cannabis medicinal en Colombia, realizado por Fedesarrollo en 2019, un panorama de ese mercado en Colombia que se basó en una encuesta de caracterización de la industria realizada a 32 empresas con licencias de los ministerios de justicia y salud para producción y transformación de cannabis con fines medicinales.

“Se puede ver que la generación de empleo agrícola por hectárea es similar a la de la industria de la floricultura, estimado en 17 empleos por hectárea. El costo de generación de empleo es, sin embargo, considerablemente mayor. Se trata, por lo tanto, al mismo tiempo de una industria con alta capacidad de generación de empleo, pero con grandes requerimientos de inversión que permiten caracterizarla como intensiva en capital”, asegura el estudio. 

El estudio de Fedesarrollo también indica que el empleo generado por la industria es formal y que en un 90% es permanente, además que en un 55% es femenino.

Según las proyecciones del estudio, “el empleo generado, que actualmente estaría alrededor de 1.214 ocupados (con 784 empleos agrícolas), llegaría a representar 41.748 empleos en 2030, incluyendo 26.968 empleos agrícolas”.

La tesis de maestría Análisis económico de la industria del cannabis medicinal en América indica que en términos de impacto interno del cultivo de Cannabis la generación de empleo parece ser uno de los aspectos más tangibles.

“En lo referente a la generación de empleo, los resultados comparativos entre los países analizados mostraron que el empleo es un indicador muy relevante en esta industria puesto que, como se analizó, se requiere un alto porcentaje de trabajo manual, desde el cultivo de la planta hasta el cuidado y la cosecha, a lo que se suma que el enfoque de la mayoría de los países de América, con excepción de Estados Unidos, es que la industria es bastante competitiva porque se tienen bajos costo en la mano de obra, es decir, tienen alta dependencia de los empleados y no tanto de la tecnología. De este indicador se concluye que los países estiman que se requieren alrededor de diez a quince empleados por hectárea operativa”, indica el trabajo de grado.

Varias publicaciones, entre ellas esta tesis de maestría, mencionan el cálculo del exministro de Hacienda, Juan Carlos Echeverry, según el cual ese tipo de cultivos necesitaría entre 10 y 17 trabajadores por hectárea. Lo anterior, basado en un estudio que hizo Echeverry junto a los exministros Mauricio Santamaría (protección social) y Tomás González (minas y energía) sobre los efectos de este tipo de cultivo en la economía colombiana.

Pablo Zuleta, Director de Área de Consumo de Drogas del Centro de Estudios sobre Seguridad y drogas, CESED, de la Universidad de los Andes, le explicó a Colombiacheck que el resultado de Fedesarrollo es un indicativo de la situación en general producto de una selección de empresas que pueden llegar a tener un nivel representativo para el momento, pero no necesariamente es lo que puede observarse en general,  pues precisó que las características del cultivo, o lo que se conoce como planes de cultivo, determinan la inversión que se tiene que hacer por hectárea y el número de empleados necesarios para controlar el cultivo.

El experto indicó que hay una gran cantidad de empresas que si bien están inscritas y tienen licencias y posiblemente han avanzado en el plan de cultivo no han empezado o no empezaron nunca a sembrar porque no encontraron un mercado claro en el desarrollo del negocio.

Zuleta explicó además que la producción de la siembra es puramente agrícola en la medida en la que hay unos técnicos agrícolas específicos para el cannabis que cuidan el cultivo, pero hay otros sector de la industria que tiene que ver con los procesamientos, con los procesos de de producción de extractos (en Colombia no se puede vender la flor seca) que requieren otro tipo de empleos.

La tesis de maestría ya mencionada asegura que la industria del cannabis en Colombia podría dinamizar la economía del país a través de empleo y exportaciones. “La industria del cannabis es prometedora; sin embargo, los resultados en los próximos diez o quince años dependerán en gran medida de la relevancia que logre tener la industria en la agenda del gobierno actual y de los futuros, además de la agilidad con la que reaccionen los reguladores en la atención de las necesidades de la industria, a lo que se suma el apoyo del sector financiero y bancario”, concluye el documento.

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Inchequeable

Martes, 22 Septiembre 2020

No hay cómo saber si el 70% de los jóvenes cometen delitos bajo los efectos de la marihuana

Por Sania Salazar

Un integrante del Centro Democrático dio la cifra en un debate en la Cámara de Representantes, pero no hay estudios que respalden el dato.

[Aclaración del 6 de octubre de 2020:]

A raíz de la publicación de esta nota, nuestros aliados en RedCheq de Zona Franca se interesaron en el tema y nos hicieron notar que la frase que Villamizar dijo en su intervención en el Congreso fue diferente a la que compartió la cuenta de Twitter de la Cámara de Representantes y en la que basamos originalmente este chequeo.

Lo que dijo Villamizar fue: “Cerca del 70% de los jóvenes que cometen delitos los hacen siendo consumidores asiduos de marihuana”.

Sin embargo, la cuenta de Twitter de Villamizar compartió el video en el que dijo esta frase, pero lo acompañó con el texto: “el 70% de los jóvenes que cometen delitos, lo hacen bajo efectos de la droga”. Es decir, en el texto puso una frase diferente a la de su intervención, pero que es muy similar a la que trinó la Cámara de Representantes (cambiando “droga” por “marihuana”). 

Nuestros colegas de Zona Franca, además, lograron hablar con Villamizar, quien no había respondido a Colombiacheck para este chequeo y obtener datos sobre las fuentes de su afirmación. Sin embargo, como explicamos en una aclaración que agregamos al final de esta nota, mantenemos la calificación de Inchequeable pues, al revisar las nuevas evidencias, encontramos que no hay datos que permitan confirmar o desmentir ni la frase que publicó Villamizar en su Twitter, ni la frase que dijo en su intervención. 

Además, cambiamos el sumario de esta nota, que originalmente decía: “Un integrante del Centro Democrático dio la cifra en un debate en la Cámara de Representantes, pero no hay estudios que respalden el dato”.

Más abajo está el texto original de este chequeo.

 

[Texto original:]

El representante a la Cámara por el Centro Democrático, Óscar Villamizar, aseguró durante la discusión de un proyecto que busca regularizar el uso recreativo de la marihuana que “cerca del 70% de los jóvenes que cometen delitos es bajo los efectos de la marihuana”. [Aclaración: esta es la frase que compartió la cuenta de Twitter de la Cámara de Representantes, que es diferente de la que Villamizar dijo en el Congreso y ligeramente diferente a la que compartió el representante en su cuenta de Twitter].

Calificamos la información como inchequeable porque no hay cifras o estudios que sustenten lo asegurado por el representante a la Cámara.

Colombiacheck le preguntó al equipo de prensa de Villamizar en qué fuente basaba su aseveración, pero hasta el momento de publicar esta nota [el 22 de septiembre de 2020] no había respuesta.

El resumen ejecutivo del Estudio de consumo de sustancias psicoactivas en el Sistema de Responsabilidad Penal para Adolescentes (SRPA) publicado en 2017 concluyó que “aunque la marihuana es la sustancia que más se usó al momento de infringir la ley, hay que indicar que así lo hizo una minoría de los adolescentes y los jóvenes que integran el SRPA, es decir que más de dos terceras partes no habían consumido sustancias psicoactivas el día que cometieron su último y más grave delito”.

El Estudio nacional de consumo de sustancias psicoactivas en adolescentes en conflicto con la ley en Colombia de 2009 realizó un estudio con 1.189 adolescentes infractores de la ley y concluyó que “el 60% de los encuestados consumidores afirma haber cometido el delito bajo los efectos de alguna SPA (sustancias psicoactivas)”.

Ese estudio también indica que “parece existir una relación entre tipo de delito y tipo de droga consumida: Así, la marihuana parece estar fuertemente relacionada con delitos contra la propiedad intelectual, delitos de drogas y daño a bien ajeno; las pepas se asocian a documentos falsos y delitos contra la propiedad intelectual; la cocaína se relaciona con delitos con drogas y armas; el alcohol se relaciona con el hurto; los inhalables con daño a bien ajeno, documentos falsos y lesiones personales; el bazuco con lesiones personales, violencia intrafamiliar y daño a bien ajeno”.

El mismo análisis asegura que factores como los siguientes parecen asociarse al comportamiento delincuencial de los adolescentes: inestabilidad laboral de los padres, que los padres hayan estado presos, ausencia paterna, amigos y familiares delincuentes y consumidores de SPA y patrones de crianza ambiguos o muy permisivos. 

El estudio también detectó “dos factores de riesgo generales (tanto para la comisión de delitos como para el consumo de SPA) más sobresalientes para esta población son el tener amigos delincuentes y consumidores. Los factores protectores más importantes serían una buena relación con la familia, el hacer deporte y el tener un autoconcepto positivo”.

Colombiacheck ya había encontrado como inchequeable una frase similar del exalcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa, quien aseguró que la mitad de los 1.000 homicidios que se registran al año en Bogotá los cometen personas bajo el efecto de psicoactivos. En esa oportunidad no encontramos fuentes de información que permitieran determinar en cuántos de los homicidios el agresor actuó bajo los efectos de sustancias psicoactivas.

El exsubsecretario de Política de Seguridad de Cali, Pablo Uribe, respondió al trino de Villamizar asegurando que “es imposible verificar bajo los efectos de qué sustancia se encontraba todo aquel que cometiese un delito”, conclusión similar a la que encontró Colombiacheck en la nota ya mencionada.

Uribe también indicó que la aseveración de Villamizar contradice la evidencia científica al respecto, pues la marihuana no produce comportamientos violentos, conclusión en la que coincidió con Manuel Ignacio Moreno, sociólogo y director de la Maestría de cultura y droga de la Universidad de Caldas.

Moreno le explicó a Colombiacheck que, en efecto, no hay investigaciones concluyentes que apunten a que lo que dice Villamizar sea cierto e indicó que, por el contrario, se han publicado artículos de investigación en revistas científicas que señalan cómo las interacciones sociales bajo el consumo de cannabis son de amistad, de afabilidad y de sociabilidad.

“Cuando hablamos de sustancias psicoactivas es fundamental que hagamos una diferenciación de la naturaleza de cada una porque no las podemos meter a todas en el mismo saco”, precisó Moreno, quien además señaló que asegurar que cerca del 70% de los jóvenes  que cometen delitos lo hacen bajo los efectos de la marihuana es apresurado, pues ese efecto lo podrían lograr otro tipo de sustancias psicoactivas en la conducta y la mente de las personas.

El profesor resaltó que no se puede satanizar el consumo del cannabis e indicó que es un asunto que hay que entender en su complejidad y que hay que diferenciar entre el uso y el abuso, que son cosas muy distintas y que cuando se habla de consumo recreativo se hace alusión al uso, no al abuso.

Por último Moreno explicó que el delito tiene que ver con muchas otras razones, que no necesariamente tiene relación directa con el consumo, que tiene que ver con otros asuntos sociales y culturales, y que puede haber casos, pero por eso no se puede generalizar.

[Actualización del 6 de octubre de 2020:]

Como contamos, tras la publicación de esta nota, nuestros colegas de Zona Franca lograron hablar con el representante Villamizar, quien les precisó que la frase que dijo en el Congreso fue: “cerca del 70% de los jóvenes que cometen delitos los hacen siendo consumidores asiduos de marihuana” y no hacía referencia a que esa cantidad comete crímenes bajo los efectos de la misma, como se publicó en la cuenta de Twitter de la Cámara de Representantes.

Colombiacheck, como lo contamos en el chequeo original, consultó al equipo de prensa de Villamizar antes de publicar la nota y le transcribió por Whatsapp la frase literal que estábamos verificando, pero no obtuvo respuesta alguna al respecto. Además, tuvimos en cuenta, aunque no lo contamos inicialmente, un mensaje publicado en la cuenta personal del Twitter del Representante en la que menciona una frase similar a la que tomamos como base para el chequeo.

En un video enviado a Zona Franca, Villamizar admite la diferencia entre la frase que pronunció en el debate y la que se lee en el texto del trino de su cuenta personal y dice que fue un error de su equipo de comunicaciones.

Después de la precisión del Representante, él le dijo a Colombiacheck que cuando habló de “consumidores asiduos” hizo referencia a personas que consumieron marihuana en el último año, pero que desconoce con qué frecuencia y que cree que ningún estudio tiene esa especificidad. 

Manuel Ignacio Moreno, sociólogo y director de la maestría de cultura y droga de la Universidad de Caldas, a quien consultamos para la nota inicial, nos llamó la atención sobre la importancia de establecer claridad sobre el término “consumidores asiduos”, que a su juicio es subjetivo. Según la Real Academia de la Lengua Española, la palabra “asiduo” significa “frecuente, puntual, perseverante”. Pero, para Moreno, mientras que para una persona un comportamiento “asiduo” o “frecuente” puede suceder cada mes, para otra puede ser cada semana o suceder todos los días y en el contexto de una investigación académica o científica hay que definir el parámetro a utilizar. 

“¿Dónde está algún fundamento científico actitudinal para determinar qué es una conducta de consumo asiduo? ¿Dónde está eso? ¿Cuántas veces por día? ¿Qué tipo de sustancia? Hay escalas que miden conductas, las escalas actitudinales en la sociología y otras ciencias sociales, pero en este caso no hay ninguna mención a una escala en específico, entonces sin un registro de una técnica que esté validada científicamente para hacer una medición ‘asiduo’ es una palabra y ya”, señaló Jorge Ronderos, sociólogo, doctor en antropología y exdirector de la Maestría de cultura y droga de la Universidad de Caldas.

Villamizar le aseguró a Zona Franca que la fuente del dato que había dicho en el Congreso era un artículo publicado en 2015 en El Espectador. En ese artículo se cita a Fernando Ruiz, actual Ministro de Salud y en ese entonces viceministro de esa cartera, quien señaló que “el estudio nacional entre adolescentes infractores de la ley penal mostró que un 63 % consumió marihuana en el último año”.

Este dato está, en efecto, en el Estudio de consumo de sustancias psicoactivas en el Sistema de Responsabilidad Penal para Adolescentes (SRPA) de 2009, que consultamos para nuestro chequeo original. Pero eso no necesariamente significa que esos jóvenes sean consumidores frecuentes o adictos, pues la respuesta a la pregunta de si ha consumido en el último año puede ser afirmativa por haberlo hecho solo una vez y el estudio no especifica la frecuencia del consumo en esa respuesta.

Ronderos corroboró que los resultados de ese estudio no se pueden generalizar porque es un estudio hecho en un momento y con una muestra de personas determinados y habría que evaluar el tipo de diseño estadístico utilizado para hacerlo.

“Lo que es cierto, por observación y trabajos que hemos hecho es que, en general, no es común que haya agresividades en los usuarios habituales del cannabis en el entorno universitario”, anotó Ronderos, que aseguró también que no conoce estudios concluyentes que determinen la relación del consumo de sustancias psicoactivas con la comisión de delitos e indicó que habría que diseñar una investigación con la metodología debida para ese propósito específico. 

Jonathan García, investigador en Dejusticia, le dijo a Zona Franca que “lo que uno debería preguntarse es: ¿existe evidencia que demuestre que el consumo de tal producto aumenta la probabilidad de que alguien se vuelva más violento o proclive a cometer un delito? No hay una causalidad sino simplemente una correlación, correlaciones hay, el mundo está lleno de correlaciones, pero no significa que una cosa lleve a la otra”.

García también dijo que es necesario tener en cuenta que el estudio de 2009 solo toma en cuenta a quienes cometen delitos y no a quienes no los cometen. “En salud pública, para llegar a este tipo de conclusiones se necesita gente expuesta y no expuesta”, señaló García, quien agregó que sin una muestra de este tipo es imposible hacer una relación de causalidad entre consumo de sustancias psicoactivas y la comisión de delitos. Es imposible determinar la incidencia de la marihuana en la comisión de delitos.

Por todo lo anterior Colombiacheck también califica la frase “cerca del 70% de los jóvenes que cometen delitos los hacen siendo consumidores asiduos de marihuana” como inchequeable. Si bien el Representante a la Cámara finalmente divulgó su fuente de información y el estudio base del dato existe y contiene un dato similar al que se refirió en un principio, de ese de estudio no se puede concluir que ese porcentaje dé cuenta de la situación en general. 

También hay que tener en cuenta que dicho informe es de 2009, por lo cual los datos están desactualizados. Por último, es importante resaltar que dicho informe tampoco establece causalidades entre consumo y delito, como lo advierte en varias ocasiones el mismo documento. Además, por ahora, según nos dijeron los expertos que investigan este tema en Colombia, no existe una fuente de información disponible que permita corroborar o desmentir la frase de Villamizar.