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Viernes, 07 Septiembre 2018

Peñalosa dice verdades a medias sobre la arborización de Bogotá

Por Luisa Fernanda Gómez Cruz

El alcalde de Bogotá puso un trino en su cuenta de Twitter con tres afirmaciones ausentes de contexto y que no reflejan en su totalidad las realidades que él intenta mostrar.

Una vez más, la alcaldía de Enrique Peñalosa atraviesa un escándalo que tiene indignada a la ciudadanía. En esta ocasión, las talas de árboles que se hicieron en la capital la semana pasada han puesto la lupa sobre su administración.

En la noche del 30 de agosto, según fue reportado en medios como Semana y Vice, miembros del Jardín Botánico José Celestino Mutis de Bogotá talaron 46 árboles ubicados en la Carrera 9, entre Calles 76 y 85.

Las denuncias hechas por vecinos del sector se hicieron virales en las redes sociales y empujaron al alcalde y a la directora del Jardín Botánico a responder al respecto.

Enrique Peñalosa lo hizo a través de su cuenta de Twitter, donde escribió que ama los árboles y que quiere una ciudad bien arborizada.
 

 

Colombiacheck revisó las tres afirmaciones verificables de su trino y encontró que la primera es Falsa, la segunda es Verdadera y la tercera Engañosa.

“Cuando llegué a la Alcaldía la vez pasada, no había siquiera una entidad encargada de la arborización”: Falsa

Enrique Peñalosa llegó a la alcaldía por primera vez en el periodo 1998-2000. Para ese momento ya existía la Secretaría de Obras Públicas, creada en 1926, y era esta la entidad que tenía las funciones de arborización de la ciudad de Bogotá.

La creación del Jardín Botánico de Bogotá fue obra del padre Enrique Pérez Arbeláez. En 1954, el religioso consiguió que el entonces presidente y dictador Gustavo Rojas Pinilla (1953-1957) le entregara en comodato los terrenos en donde se ubica hoy el Jardín Botánico (sobre la calle 63 con avenida Rojas), según cuenta Herman Martínez Gómez, director del jardín entre 2008 y 2010. A partir de entonces, Pérez Arbeláez fue construyendo la institución gracias a donaciones hechas por algunas de las personas con mayor poder adquisitivo de la capital.

Después del fallecimiento de Pérez (en enero 22 de 1972), Teresa Arango quedó encargada del Jardín. Arango continuó con la labor científica que venía adelantando la institución y pidiendo donaciones para su mantenimiento. Pero, según Martínez, 20 años más tarde Arango “habló con el alcalde del momento, Jaime Castro (1992-1994) y le pidió que ‘recogiera’ el jardín botánico porque se iba a morir a falta de recursos”.

Castro, mediante el acuerdo 39 de 1992 del Concejo de Bogotá, convirtió al Jardín Botánico en una entidad distrital, “con personería jurídica, autonomía administrativa y patrimonio propio”, adscrita a la Secretaría de Obras Públicas, como señala el decreto 40 de 1993 donde se precisan sus funciones.

Desde 1980, según el decreto 874 de 1980, el Jardín Botánico era dependiente de esta secretaría, primero en la división de Parques y Avenidas y luego del despacho de la misma secretaría.

Pero durante el gobierno distrital de Castro y los siguientes, la labor de arborización de la ciudad siguió estando a cargo de la Secretaría de Obras Públicas. “Aunque se sembraban muchas especies no adecuadas”, según cuenta el botánico Francisco Sánchez, quien trabajó con el padre Pérez Arbeláez construyendo el jardín.

“Convertí al Jardín Botánico en la entidad a cargo”: Verdadera

En diciembre de 1998, a través del decreto 984, “por medio de la cual se reglamentan las competencias en materia de arborización y manejo silvicultural en el espacio público de la ciudad de Santafé de Bogotá", Peñalosa asignó al Jardín Botánico la labor de arborizar la ciudad y le dio “presupuesto para que empiece a sembrar árboles y le haga mantenimiento al arbolado antiguo”, dice Martínez.

En su Artículo 4, el decreto dice: “en el área urbana de Santafé de Bogotá, el Jardín Botánico José Celestino Mutis, será la entidad responsable de la arborización y de todas las prácticas silviculturales requeridas para la realización de la misma, las cuales estarán respaldadas por los correspondientes conceptos técnicos previos de la misma entidad”.

Aunque, de acuerdo con Sánchez, esta fue la manera de oficializar una labor que, de por sí, el Jardín Botánico venía haciendo de tiempo atrás y sobre la cual llevaba desde los años 70 perfilándose para cumplir.

Precisamente por eso, el Jardín Botánico de Bogotá tiene un reconocimiento especial, pues según Martínez y Sánchez, es el único en todo el mundo que tiene una labor proyectada hacia la ciudad.

Entonces, aunque es cierto que Enrique Peñalosa le entregó al Jardín Botánico de Bogotá la labor de arborizar la ciudad, también es cierto que designa a esta entidad gracias al ejercicio que venía desarrollando desde décadas atrás en la misma dirección.

“Hemos sembrado decenas de miles de árboles”: Engañosa

Colombiacheck preguntó al Jardín Botánico por el número de árboles plantados en la ciudad como parte del programa de arborización. Yamid Saldaña, vocero de la entidad, dijo que desde 2016, durante el gobierno de Enrique Peñalosa, han sido sembrados en total 86.361 árboles al día de hoy, tal y como aparece en la página web de la campaña PlanT.

Datos Plan T de la Alcaldía de Bogotá
*Captura de pantalla hecha el jueves 6 de septiembre de 2018.

Sin embargo, para ver cuántos árboles ha plantado el Jardín Botánico “en el área urbana de Santafé de Bogotá” (como especifican sus funciones), según los expertos, de esta cifra sólo se puede tener en cuenta el ítem de “Espacio Público”.

De acuerdo con Saldaña, en ‘Espacio público’ están incluidos los “árboles plantados en espacio público no administrado, como separadores de vías y andenes”. Es decir, 23.287 árboles que corresponden en realidad a la labor de arbolado del Jardín Botánico.

Esta misma cifra quedó constatada, además, en la respuesta dada por el mismo Jardín Botánico a un derecho de petición que presentó un grupo de ciudadanos que consultó por la cantidad de árboles plantados por la entidad.

 

 

 

Reporte Plantacion 2016-2018 Sdqs by Luisa Fernanda Gómez on Scribd

 

Preguntamos a la entidad a qué hacían referencia entonces los otros ítems mencionados y sus respuestas fueron las siguientes:

“‘Espacio privado’ son convenios que se hacen con constructoras o con conjuntos residenciales de propiedad horizontal; [los técnicos del Jardín Botánico] van y se hacen las plantaciones”.

Según Martínez, dentro de este conteo (9.664) están incluidos también las donaciones de plántulas que hace el Jardín Botánico a la ciudadanía por cuenta de actividades de capacitación o pedagogía. Pero que el Jardín los regale no asegura que la gente los siembre, por lo tanto no es posible contabilizarlos dentro del programa de arborización.

Según Saldaña, “‘Restauración ecológica’ es una línea que tiene el Jardín Botánico para ecosistemas que han sido alterados por algún tipo de disturbio como incendios. Funcionarios del Jardín van y empiezan a implementar investigaciones y sistemas hasta que logran devolverlo a su estado natural”.

Dentro de los 42.472 de este rubro están incluidos los árboles plantados en los cerros orientales, es decir, no son parte del área urbana de la capital. Además, esta línea pertenece a la subdirección científica del Jardín, y no la oficina de arborización (aquí se puede ver el organigrama de la entidad).

Y finalmente, “‘replantes’ son árboles que plantamos pero que la comunidad los daña o que no se desarrollan, muy pequeños y se mueren. Entonces toca volver a plantarlos” explica el vocero del Jardín Botánico. Pero si la entidad siembra un árbol, este se muere y tiene que replantarlo, esta cifra (10.938) no puede contar dentro de “nuevos” árboles sembrados por la entidad.

De modo que, frente a lo que corresponde al tema de arborización es cierto que el gobierno de Peñalosa ha sembrado “decenas de miles de árboles” en la ciudad, pero en realidad, según sus propias cifras, sólo se pueden contabilizar oficialmente 23.287 y no 86.361, como ha dicho en distintas ocasiones.

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Viernes, 02 Agosto 2019

Miguel Uribe Turbay y Rafael Uribe Noguera no son familia de sangre, aunque comparten primos

Por José Felipe Sarmiento

Julio César Turbay Quintero, tío del candidato a la Alcaldía de Bogotá, fue esposo de Marta Josefina Noguera Vidales, tía del pederasta, feminicida y secuestrador. Tienen tres hijos.

Por redes sociales ha vuelto a circular la captura de pantalla de una vieja publicación de Facebook en la que se asegura que “el asesino de la niña de 7 años [Yuliana Samboní], Rafael Uribe Noguera, es familiar del [entonces] secretario de Gobierno del Distrito, Miguel Uribe”, hoy candidato a la Alcaldía de Bogotá con el apoyo de varios partidos políticos.

Captura de pantalla que circula en redes sobre Uribe Turbay y Uribe Noguera

El mensaje está fechado un 6 de diciembre. No dice el año, pero es de 2016, dos días después del crimen y dos días antes de un trino en el que Uribe Turbay negó la relación. “No tengo ningún tipo de parentesco ni vínculo de ningún otro orden con Rafael Uribe Noguera”, escribió.

Tiene razón en que no existe consanguinidad entre los dos ni un parentesco civil cercano. A pesar de que ambos son de apellido Uribe, sobre los antepasados paternos del exsecretario hay suficiente documentación que se puede encontrar incluso en la red de genealogistas Geneanet, buscando por su papá, Miguel Uribe Londoño. No hay nada que lo vincule al asesino en cuestión, de cuya ascendencia paterna solo se conoce su padre, Rafael Uribe Rivera.

En cambio la mamá de Rafael Uribe Noguera, María Isabel Noguera Vidales, y la asesinada periodista Diana Turbay Quintero, madre de Miguel Uribe Turbay, sí son claves en esta historia. Porque los protagonistas de la cadena no comparten lazos de sangre entre ellos, pero sí lo hacen con tres primos que tienen en común por línea materna en ambos casos.

Ellos son María Ximena, Julio César y Alejandro Turbay Noguera. Nacieron del matrimonio entre el excontralor Julio César Turbay Quintero, hermano de Diana y tío de Miguel, con su primera esposa, Marta Josefina Noguera Vidales, hermana de María Isabel y tía del condenado a 58 años de cárcel por feminicidio, violación y secuestro.

El presidente de la Asociación Colombiana de Genealogía, Julio César García Vásquez, elaboró en 2013 un árbol con la parentela del expresidente Julio César Turbay Ayala, abuelo del candidato. El confeso delincuente y sus hermanos, Francisco y Catalina Uribe Noguera, enjuiciados por supuesto encubrimiento en el mismo caso, no salen en el diagrama. Los que sí aparecen son sus progenitores, su tía Marta, los mentados primos y otros parientes.

García ya le había dicho a Colombiacheck que él adelanta estas investigaciones sobre parentescos de personajes públicos de forma independiente a la Asociación, “que trabaja de forma más ortodoxa”. En este caso, su principal fuente fue la segunda edición del libro Linajes y bibliografías de los gobernantes de nuestra tierra, escrito por el genealogista Enrique Carrizosa Argáez (Instituto Colombiano de Cultura Hispánica, 1990), entre otras obras y archivos de prensa.

La página 753 del texto registra el matrimonio de los Turbay Noguera, celebrado el 15 de diciembre de 1972, y los nombres de sus tres hijos. Estos primos y su descendencia son lo único que hoy tienen en común las familias del exfuncionario Miguel Uribe y el violador Rafael Uribe, porque incluso la unión de sus tíos ya no existe. De hecho, el excontralor se casó por segunda vez en 1990, cuando el actual candidato tenía 4 años.

En conclusión, el aspirante a alcalde y el feminicida no son primos entre sí en ningún grado ni están emparentados de manera cercana. No obstante, cada uno es primo de tres primos del otro. Esto hace cuestionable la afirmación de que son familia.