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Chequeo Múltiple
En el discurso de la instalación del Congreso, el presidente Gustavo Petro afirmó que durante su mandato se registró “la tasa de desempleo más baja del siglo” y que hubo “la mayor tasa de ocupación laboral tanto en número de personas como en porcentajes”.
También aseguró que aumentó sustancialmente el porcentaje del salario mínimo y presentó un gráfico donde destacaba: “Durante el gobierno mejoró notablemente la capacidad del salario mínimo y acumula un crecimiento de más de 30 puntos porcentuales en cuatro años".
Además, advirtió que, en contra de lo dicho por la oposición sobre que el alza del salario mínimo aumentaría los precios, eso no ocurrió. “Tuvimos una tasa de inflación menor que la del gobierno pasado e incluso descendiente", afirmó.
En Colombiacheck consultamos al equipo de prensa de Presidencia sobre la fuente de estas afirmaciones del mandatario, pero antes de la publicación de este chequeo no obtuvimos respuesta.
Tras verificar los datos, concluimos que las afirmaciones de Petro son: una “verdadera, pero”, otra verdadera y dos cuestionables.

La afirmación es “verdadera, pero” porque en este mandato el desempleo cayó a niveles no vistos en este siglo, sin embargo, requiere un matiz importante: la mayoría del empleo que se ha generado es de trabajadores por cuenta propia, que no cuentan con prestaciones sociales.
Según datos del DANE, con base en la Gran Encuesta Integrada de Hogares (GEIH), entre 2001 y 2025, en este gobierno se registró la tasa de desocupación más baja. En 2025 llegó a 8,9% y a mayo de 2026, que es la cifra más reciente, bajó a 8,0%.
Henry Amorocho, consultor y docente de Hacienda Pública, Tributación y Control Fiscal de la Universidad del Rosario, explicó que el 60% del empleo generado entre enero de 2025 y 2026 fue de trabajadores por cuenta propia, que no tienen prestaciones sociales, lo que se traduce en empleo de baja calidad.
“El empleo asalariado sólo representa el 19%. Están escondiendo informalidad dentro del empleo que supuestamente cuenta como formal”, advirtió Amorocho.

La afirmación es cuestionable porque combina un dato real con otro inexacto. Si bien en este gobierno se alcanzó el mayor número de personas ocupadas desde que hay registros, no se logró la tasa de ocupación más alta.
Según los datos del DANE (total nacional), entre 2001 y 2025, este último año hubo 23,8 millones de personas ocupadas y a mayo de 2026 van 24,5 millones; mientras que la tasa de ocupación llegó a 58,6% el año pasado y a 58,7% a corte mayo de 2026. El récord histórico se registró en 2012 y 2015, durante los mandatos de Juan Manuel Santos, alcanzando el 61,3%.
Además, Petro insinuó en un gráfico una relación directa entre el aumento de las personas ocupadas y la reducción de la tasa de desempleo, pero según Amorocho no existe correlación porque ambas se calculan distinto.
“La tasa de desempleo se calcula con el número de desempleados sobre la población económicamente activa – también llamada fuerza de trabajo-, mientras que la tasa de ocupación se calcula con el número de ocupados sobre la población en edad de trabajar. Son dos mediciones distintas y eso no implica que si la tasa de desempleo baja, la tasa de ocupación suba”, explicó Amorocho.
Según el DANE, la población en edad de trabajar (PET) está constituida por todas las personas mayores de 15 años, mientras que la población económicamente activa o que integran la fuerza de trabajo (FT) son las personas en edad de trabajar que trabajan o están buscando trabajo y están disponibles. Se divide en población ocupada y desocupada.

La afirmación es verdadera. Durante este mandato, las alzas decretadas del salario mínimo superaron de manera constante la inflación, lo que permitió mejorar el poder adquisitivo de los trabajadores, y el crecimiento del salario mínimo fue de más de 30 puntos porcentuales.
Los aumentos nominales (sin tener en cuenta la inflación) del salario mínimo durante el gobierno Petro fueron del 16% en 2023, del 12% en 2024, del 9,53% en 2025 y del 23% en 2026.
Para calcular el salario mínimo en términos reales se aplica un ajuste por inflación al aumento nominal. De esta manera, se descuenta la variación del Índice de Precios al Consumidor (IPC) para saber si la capacidad de compra de los trabajadores aumentó, disminuyó o se mantuvo.
Así los aumentos reales de Petro fueron: 6,7 puntos en 2023, 6,9 en 2024 y 4,4 en 2025. En 2026, como el año no ha terminado, el cálculo se hace con la inflación anual a corte de junio de 2026. El aumento real fue de 17 puntos aproximadamente. En total, el crecimiento en estos cuatro años fue de 34,83 puntos porcentuales.
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*A corte junio de 2026
Estos datos coinciden con la gráfica que mostró Petro:
La proyección del Banco de la República es que la inflación alcance el 6,4% para diciembre de 2026.
Con relación al poder adquisitivo del salario mínimo durante el gobierno de Petro, la economista Mariana Matamoros, investigadora de la Línea de Justicia Fiscal de Dejusticia, dijo que sí hubo una mejora porque los incrementos salariales superaron la inflación, pero el impacto positivos se concentró en los trabajadores formales que ganan el salario mínimo, quienes representan menos del 50% de la fuerza laboral del país.
“Entre 2023 y 2026, los incrementos fueron superiores a la inflación observada en la mayoría de esos años, lo que permitió un crecimiento del salario mínimo en términos reales (es decir, descontando el efecto de la inflación). Esto implica que los trabajadores que devengan el salario mínimo recuperaron y aumentaron parte de su poder adquisitivo respecto al inicio del gobierno”, expresó Matamoros.
Por su parte, Amorocho destacó que ningún gobierno previo había fijado aumentos tan por encima del IPC más la productividad. “Duque lo hizo con el 10,3% en 2019, pero no en una proporción tan exagerada como el 23% fijado para 2026”, afirmó.

Esta afirmación es cuestionable por dos razones. El aumento del salario mínimo sí presionó el aumento de los precios en algunos sectores y comparar las tasas de inflación con las del gobierno de Iván Duque ignora los efectos económicos atípicos causados por la pandemia del Covid-19.
En su informe de política monetaria de enero de 2026, el Banco de la República pronosticó los efectos del aumento del 23% del salario mínimo sobre los precios. “La contribución del aumento del salario mínimo será de aproximadamente 200 puntos básicos”, advirtió.
En el informe de abril, que es el más reciente, el Banco aseguró que “como se anticipaba, en el primer trimestre la inflación anual se incrementó, en gran parte por los efectos del fuerte incremento del salario mínimo sobre los precios al consumidor”.
La aceleración de los precios también obedece, según el informe, a problemas en la producción de alimentos asociados con el clima y bloqueos viales; y mayores costos de bienes e insumos internacionales derivados de los impactos de la guerra en Medio Oriente.
Amorocho señaló que el salario mínimo actúa como un indexador de la economía y en el primer trimestre los sectores que más tuvieron incremento en los precios por el salario mínimo fueron los alimentos, servicios públicos (energía eléctrica), restaurantes y hoteles, educación y salud.
Añadió que en el segundo semestre del año el salario mínimo ya no tendrá tanto protagonismo. “Serán determinantes los servicios públicos, el aumento del precio de la energía y de los alimentos por el fenómeno del Niño. Eso va a hacer que la inflación esté entre 6,5% y 7%”, dijo el experto.
Por su parte, Matamoros afirmó que la evidencia técnica muestra que sí existe un efecto del salario mínimo en la inflación, aunque de magnitud limitada y acompañado por otros determinantes.
“El Banco de la República ha señalado que aumentos elevados del salario mínimo generan mayores costos laborales para las empresas, los cuales pueden trasladarse parcialmente a los consumidores mediante mayores precios. Sin embargo, este es solo uno de varios factores que determinan la inflación; también influyen el tipo de cambio, los precios internacionales, los alimentos, los choques climáticos, la demanda interna y las decisiones de política monetaria”, explicó Matamoros.
Agregó que los mayores efectos suelen observarse en actividades con alta participación del costo laboral, especialmente en restaurantes, transporte, servicios de educación, arriendos, entre otros servicios cuyos costos están indexados al salario mínimo.
Con relación a la afirmación de Petro de que en su gobierno la tasa de inflación fue menor que en el de Iván Duque e incluso descendiente, revisamos los datos del DANE entre 2018 y 2026.
La proyección del Banco de la República es que este año la inflación podría cerrar en 6,4%, pero en lo corrido hasta junio, ya va de 4,77% frente a 3,77% que llevaba en el mismo mes del año pasado.
Amorocho advirtió que los períodos de Duque y de Petro no son directamente comparables debido a las condiciones extraordinarias de la pandemia. Además, la velocidad de reducción de la inflación en Colombia ha sido más lenta que la de otros países de la región.
“La inflación durante el gobierno de Petro estadísticamente bajó, pero hay que tener en cuenta que ese 13,12% inicial que tenía coge el impulso con el que venía la pandemia. Además, Colombia no ha controlado la inflación como hemos debido porque otros países latinoamericanos como México y Chile tienen inflaciones del 3 y 4% y nosotros estamos cerca del 7%”, afirmó Amorocho.
En el chequeo “Inflación en Colombia no es de las más altas del mundo, pero sí de la región y la OCDE” explicamos que a junio de 2026, Colombia estaba entre las cinco inflaciones más altas de América Latina y la segunda de los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos.