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Domingo, 20 Marzo 2016

Petro: enredado con cifras de inclusión juvenil y violencia

Por Miriam Forero

Gustavo Petro: “Bogotá logró la mejor política de inclusión juvenil del país según ONU hábitat. Las ciudades más violentas son las que tienen menor inclusión juvenil y viceversa”.

El exalcalde de Bogotá, Gustavo Petro, publicó en su cuenta de Twitter una gráfica del reporte sobre el estado de las juventudes urbanas en Colombia que, según la información del político, proviene del Programa de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos (ONU-Hábitat).

Inicialmente, usó la gráfica para presentar los datos de la capital como un logro de su gestión: “Bogotá logró la mejor política de inclusión juvenil del país según ONU hábitat”, dijo en un tuit del 15 de marzo. A renglón seguido hizo su propia interpretación de los datos: Como pueden observar, las ciudades más violentas son las que tienen menor inclusión juvenil y viceversa.

 

 

Como le confirmó ONU-Hábitat a Colombiacheck, el informe hasta esa fecha no había sido publicado, por lo cual es posible que el exalcalde haya tomado la gráfica de un reporte preliminar que envió Naciones Unidas a su administración a finales de 2015 o de alguna de las presentaciones de avances que realiza el organismo internacional con los aliados estratégicos del proyecto. De hecho dos secretarías y entidades dependientes de la capital, como el Instituto Distrital para la Protección de la Niñez y la Juventud, Idiprón, hacen parte de ese grupo de aliados que aportan datos para elaborar el reporte.

Según el Informe de Recursos de Cooperación Distrital, la Secretaría de Educación Distrital, SED, firmó durante la administración de Petro un convenio con ONU-Hábitat para financiar una parte del proyecto “Estado de la Juventud Urbana en Colombia”, en el que el distrito pone $200 millones de pesos. Dicho informe, donde se hace el balance a la vigencia 2015 del proyecto (aunque fue publicado en febrero de este año), indica en su matriz adjunta que la SED aportó “varios estudios (encuesta de clima escolar y victimización, resultados pruebas ser, y bases de datos de matrículas y de estado de conectividad de los colegios distritales) que sirvieron de insumo para dicho análisis”.

En todo caso, el ranking citado por Petro no evalúa las políticas públicas de inclusión juvenil, como afirmó el exalcalde en su tuit. Se trata, según aclaró María Victoria Duque, consultora en política pública de ONU-Hábitat, “de la medición de oportunidades económicas (ingresos, empleo y dependencia) que le ofrece cada ciudad a los jóvenes”.

En este sentido, el primer trino del exalcalde es falso, pues los datos no analizan las políticas públicas de inclusión juvenil, por lo que no se puede concluir que Bogotá tenga las mejores políticas en este sentido, y mucho menos que sea un logro de su Administración.

Con respecto a la segunda afirmación del líder de los Progresista, en la que relaciona la clasificación de la gráfica con la violencia en las ciudades, un análisis comparativo de diversas cifras de violencia urbana permite ver que no existe tal relación, pues los rangos cambian de una dimensión a otra. Por ejemplo, Medellín figura entre las más destacadas de las 23 que analizó la ONU en cuanto a oportunidades económicas para los jóvenes, pero en términos de violencia, se encuentra entre las peores cinco de Colombia, según las clasificaciones de 2014 y 2015 elaboradas por el Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal de México, sobre las 50 ciudades más violentas del mundo.

Por otra parte, Cali es la segunda ciudad colombiana con mayor tasa de homicidios según dicho estudio y Pereira la tercera, pero en la gráfica que resalta Petro se encuentran en un nivel promedio de oportunidad juvenil, no en el grupo de las urbes que más deben trabajar este aspecto.

Otros datos que permiten contrastar son los del Departamento Administrativo Nacional de Estadística, Dane. En su Encuesta de Convivencia y Seguridad Ciudadana de 2015, la entidad muestra, entre muchas otras cosas, en qué ciudades con un mayor porcentaje de personas dijeron haber sido víctimas de delitos como robo y lesiones personales. En esa clasificación, el primer lugar lo ocupa Pasto, lo que aparentemente coincidiría con la teoría de Petro, pues esa ciudad presenta un bajo nivel de oportunidades para los jóvenes; pero el segundo puesto de víctimas de delitos es para Bogotá, que en la clasificación usada por el exalcalde figura como la mejor. Es decir, no se observa correlación.

Así las cosas, ambas afirmación divulgadas por el exalcalde Petro en su cuenta de Twitter, son completamente falsas y por eso podemos afirmar que se raja en el concepto de inclusión juvenil.

La siguiente gráfica muestra cómo se dan importantes diferencias en los ranking de ciudades con mayores oportunidades económicas para los jóvenes y los de violencia urbana. Estos datos fueron tomados del listado anual del mencionado Consejo Ciudadano de México (2014 y 2015) y la encuesta del Dane, de donde se tomaron víctimas de delitos, de hurtos violentos (atraco y raponeo) y participantes en riñas o peleas.

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Lunes, 21 Enero 2019

“El Mocho Franklin” y “El Mocho Kiko” no son la misma persona

Por Ana María Saavedra

“El Mocho” abatido en 2016 en el Chocó no es el mismo “El Mocho” involucrado en el atentado en Bogotá de la semana pasada.

Tras el atentado con un carro bomba en la Escuela de Cadetes de Policía General Santander de Bogotá, tanto el fiscal general, Néstor Humberto Martínez, como el ministro de defensa, Guillermo Botero, identificaron en una rueda de prensa al autor material del hecho como José Aldemar Rojas Rodríguez, un militante del ELN conocido con el alias de ‘Mocho’ o ‘Kiko’ (o “Quico”).

Pero una noticia de hace tres años, en la que se informa de un operativo en el que fue abatido un militante del ELN con el alias “El Mocho” confundió a algunos usuarios de las redes sociales, que aseguraron que se trataba de la misma persona e incluso esparcieron teorías de conspiración:

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“Según este informe. Alias el mocho, el que condujo según informes el vehículo al interior de la escuela de policía , ya había sido dado de baja. Pero esta Fiscalía asesina y resucita al que sea necesario para acomodar los hechos, que despelote”, escribió uno de los usuarios en Facebook.

Sin embargo, se trata de dos personas diferentes con el mismo alias.

Una de estas personas es José Aldemar Rojas Rodríguez. Como ya lo contamos en El Explicador: Lo que se sabe hasta el momento del atentado en la Escuela General Santander, según Martínez, Rojas Rodríguez fue identificado como el dueño del vehículo que estalló en la Escuela de Cadetes y su identidad fue confirmada a través de un análisis de necrodactilia realizada a su mano izquierda, que fue encontrada tras la explosión. 

Por su parte, el ministro Botero informó que se “ha podido establecer que entre 2008 y 2010 como explosivista [José Aldemar Rojas] perdió su mano derecha. Nació en Puerto Boyacá en 1962 y desde 1994 se desempeñó como miliciano del ELN”.

El ministro también dijo que Rojas había hecho parte del Frente de Guerra Oriental Domingo Laín (que opera principalmente en Arauca) del ELN por 20 años y que desde 2003 era cabecilla del Frente Adonay Ardila, parte del Frente de Guerra Oriental.

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La otra persona fue abatida en el Chocó en mayo de 2016, como reportaron varios medios en ese entonces. Esta persona compartía un alias, “El Mocho”, con Rojas, pues ambos habían perdido una extremidad. Pero, mientras que a Rojas le faltaba la mano derecha, al otro ‘Mocho’ (también conocido como ‘Franklin”) le faltaba todo el brazo, como se observa en la foto que se conoció hace tres años.

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En los artículos de 2016 ningún medio reportó el nombre de pila de ‘Franklin’, pero una fuente de inteligencia policial le reveló a Colombiacheck que su nombre era Dorian Darío Montiel.

‘Franklin’ ya había sido mencionado en artículos de prensa en 2012 como “cabecilla del Frente ‘Resistencia Cimarrón’” en el Chocó que, como reporta Verdad Abierta, es parte del Frente de Guerra Occidental del ELN. Como se ha revelado en un informe del Observatorio de Drogas del Ministerio de Justicia, este frente delinque en el Chocó, en la zona del Alto y Medio Baudó y en el Cantón del San Pablo.

Pero además hay otros claros indicios de que se trata de dos personas diferentes. 

Según la información entregada por el Ministro de Defensa y el Fiscal, Rojas hizo parte del Frente Domingo Laín del ELN por más de 20 años. La cédula de ciudadanía de José Aldemar Rojas, 14’318.507, fue revelada por las mismas autoridades. Al hacer una búsqueda de su pasado judicial en el portal de la Policía encontramos que aparece allí registrado sin antecedentes. 

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También, al hacer una consulta en el RUNT (Registro Único Nacional de Tránsito) del Ministerio de Transporte por la cédula de Rojas, encontramos que Rojas fue inscrito en este registro el 5 de febrero de 2018 (casi dos años después de que fuera abatido “Franklin”).

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