Pasar al contenido principal

Podcast Podcast Podcast Podcast Podcast Podcast Podcast Podcast

Podcast

Lunes, 11 Mayo 2020

WhatsApp y desinformación| Parte II

Por Colombiacheck

En esta segunda parte del episodio sobre WhatsApp y la desinformación, hablamos con Pablo Bello de WhatsApp para indagar sobre las acciones que ha tomado la empresa para frenar la desinformación.

En el episodio 48 del podcast de Colombiacheck, conversamos con Pablo Bello, director de Políticas Públicas de Mensajería Privada de Facebook para América Latina (es decir, de WhatsApp). Pueden escuchar el episodio dando click en el botón de play a continuación. Al final del audio, les dejamos la transcripción del episodio.

Escucha"Desinformación en WhatsApp | Parte II" en Spreaker.

 

Transcripción:

[Luisa Fernanda Gómez, conductora]: Hola a todos y todas. Bienvenidos una vez más al podcast de Colombiacheck. Les habla Luisa Fernanda Gómez, conductora de este podcast y periodista de Colombiacheck.

Esta es la segunda parte de la conversación sobre WhatsApp y la desinformación.

[AUDIO]: MÁNDAME UN WHATSAPP

[Luisa]: Si no han escuchado la primera parte, les recomendamos darle play al episodio 47 primero y luego, continuar con este.

Entonces, ahora sí, bienvenidos al episodio 48, el segundo que grabamos desde nuestras casas. De modo que les ofrecemos disculpas por la calidad del audio, seguimos aprendiendo a seguir con la vida en medio del confinamiento. Quédense hasta el final, les prometemos que vale la pena.

La última vez hablamos con Carlos Cortés, de Linterna Verde, con quien empezamos a definir cómo se mueve la desinformación por WhatsApp.

Ahora, en el capítulo 48, nos acompaña Pablo Bello, director de Políticas Públicas de Mensajería Privada de Facebook para América Latina.  

Hola, Pablo, ¿cómo estás?

[Pablo Bello, invitado]: Hola, muy bien. Un gusto estar en contacto con ustedes.

[Luisa]: Seguramente no hay en el mundo actual urbano una persona que no sepa de WhatsApp, pero, por si acaso, Pablo, ¿nos podrías contar brevemente qué es WhatsApp?

[Pablo]: WhatsApp es una plataforma de comunicación privada, que tiene más de 2.000 millones de usuarios a nivel global y que en América Latina es, sin duda, la plataforma de mensajería más utilizada por las personas, por las familias, por las empresas también, recientemente.

Es una plataforma que está fundamentalmente pensada en la conversación de uno a uno. El 90% de los mensajes de WhatsApp son uno a uno; son entre dos personas.

Y también para conversaciones en grupos, pero en grupos en general bastante pequeños. El promedio del tamaño de grupos en WhatsApp es de menos de 10 personas. Es por eso que el diseño de WhatsApp y su razón de ser tiene que ver con replicar un espacio de encuentro entre gente que fundamentalmente se conoce. Nosotros decimos que WhatsApp es como la sala de estar, el living room; así como Facebook o Instagram son la plaza pública, un espacio abierto donde hay miles y millones de personas, y las conversaciones son masivas. En el caso de WhatsApp, las conversaciones son más bien, privadas, entre muy poca gente.

Y es por eso que, en el caso de WhatsApp, se ha implementado una tecnología muy robusta para garantizar la privacidad y la seguridad de las comunicaciones que es la encriptación; para garantizar que solamente quien envía el mensaje y quien lo recibe, quienes participan en una conversación, sean quienes pueden ver, pueden acceder a los contenidos de esa conversación. 

[Luisa]: Ahorita más adelante precisamente te voy a preguntar algo sobre esa privacidad. Pero antes quisiera que habláramos sobre los cambios que ha tenido WhatsApp. Estaba viendo que el año pasado cumpliero 10 años; ¿qué tanto ha cambiado la app en este tiempo?

[Pablo]: Ha tenido un cambio diría progresivo e importante. Efectivamente ha cumplido más de 10 años. WhatsApp ha superado los 2.000 millones de usuarios a nivel global. En América Latina debe ser del orden de 500 millones de usuarios, es la estimación que manejamos. 

El año 2016 se introdujo este cifrado de extremo a extremo por defecto. Hay pocas plataformas de mensajería que tienen el cifrado de extremo a extremo por defecto. No lo tiene Telegram, no lo tienen en general las plataformas de mensajería masivas.

Y es que como WhatsApp no tiene ninguna capacidad de ver los contenidos ni las imágenes, ni los videos, ni los mensajes de voz, ni los textos, evidentemente, no puede hacer moderación de contenidos sobre la plataforma. Facebook e Instagram sí pueden hacer moderación de contenidos y por lo tanto, a través de los fact-checkers o a través de las políticas comunitarias se puede hacer una gestión para evitar, por ejemplo, que la desinformación se convierta en un problema fundamental o que hayan amenazas que inciten a la violencia, situaciones que, evidentemente no son positivas para la sociedad. 

[Luisa]: Ya que lo mencionas, ¿podrías contarnos qué cambios han hecho específicamente en torno a la desinformación?

[Pablo]: Reducir la viralidad, darle más control a los usuarios, darle más herramientas a los usuarios para poder tener más seguridad y más confianza en los contenidos, es un aspecto central. 

Y es por eso que en los últimos dos años se han venido introduciendo distintas modificaciones en la plataforma, justamente en esa dirección. Que el usuario pueda saber que un mensaje que recibe es un mensaje que viene directamente de la persona que se lo envió, o la persona que lo envió lo ha reenviado previamente.

Es más, puede saber hoy en día si ese mensaje ha sido reenviado muchas veces a través de la doble fecha que aparece cuando un mensaje ha sido reenviado más de cinco veces. Y a partir de allí se han ido introduciendo modificaciones en el aspecto de la cantidad de contactos a los cuales un usuario puede reenviar un mensaje. Primero se redujo de 20 a cinco y ahora, hace pocos días atrás, para el caso de estos mensajes altamente compartidos, que tienen la doble flecha, se ha hecho una reducción adicional de cinco a uno. Es decir, solamente yo puedo reenviar por vez a un solo contacto cuando yo recibo un mensaje que está con esta doble flecha que indica que previamente ha venido de varios usuarios más.

Esto tiene que ver con reducir la viralidad y datos que son sumamente interesantes: cuando WhatsApp disminuyó de 20 a cinco el número máximo de contactos a los cuales se podía reenviar un mensaje, eso se tradujo en un 25 por ciento de reducción en el número total de mensajes reenviados. Y ahora, que se ha introducido la medida adicional para los mensajes altamente compartidos, se ha reducido en un 70 por ciento la cantidad de mensajes altamente compartidos; esto es que más de cinco veces previamente se han reenviado.

Es decir, son modificaciones, son alteraciones en la plataforma que han tenido y que sin duda son importantes en términos de reducir la viralidad y de esa manera tratar, contribuir a combatir los problemas vinculados a la desinformación.

[Luisa]: Pues precisamente sobre este tema, en una publicación de las últimas semanas del blog de WhatsApp vi que escribieron, y cito: “hemos visto un aumento significativo en la cantidad de reenvíos que los usuarios nos han dicho que pueden resultar abrumadores y pueden contribuir a la difusión de información errónea”. 

Efectivamente ya me contaste cuáles son las medidas que han tomado pero, ¿podrías contarnos un poco más sobre esos hallazgos y las otras medidas que han tomado específicamente para estos tiempos de pandemia? También tengo entendido que había un tema de alianzas con gobiernos, lo que hicieron en el chat de la OMS...

[Pablo]: WhatsApp no tiene ninguna la capacidad de ver esos mensajes. Pero sí puede saber que se producen crecimientos muy acelerados de reenvío de mensajes por ejemplo. Eso sí se ha identificado que ha ocurrido en el contexto del confinamiento y cómo estamos viviendo esta pandemia. 

Hay un incremento anormal, digamos, en la cantidad de mensajes que las personas han ido enviando y compartiendo a través de WhatsApp y muchos de ellos, han sido, estas cadenas. Estos reenvíos de mensajes. 

Un reenvío de mensajes no es per se algo malo, sin duda, uno comparte y compartir es parte de la naturaleza humana y se comparte de todo. Pero es cierto que una parte de esos mensajes, que han crecido de manera muy significativa, están vinculados al fenómeno de la desinformación. Y además de alguna manera, cambian el sentido de la plataforma. Porque si ya tienes una plataforma que envía mensajes y esos mensajes se reparten a escala masiva, deja de ser ese espacio que llamábamos de la sala da estar, del living room.

Pero adicionalmente a eso, en el contexto de la desinformación, y en el contexto de la crisis del coronavirus, un elemento importante para combatir la desinformación es ser capaces de ofrecer información fidedigna, información que sea confiable y que venga de fuentes que sean reconocidas y que sean respetadas y donde haya confianza. 

Y es por eso que hemos venido desde WhatsApp y desde Facebook, hemos venido trabajando con los gobiernos y con organismos internacionales con la Organización Mundial de la Salud, pero también con otros organismos de Naciones Unidas, en desarrollar plataformas que entreguen información, adecuada, correcta, cierta, basada en la evidencia y en la ciencia para que los usuarios puedan acceder a ese conocimiento y a esa información de una manera ágil y eficiente, como puede ser a través de WhatsApp.

Es por eso que se desarrolló este bot, este sistema de información con la OMS que está además en varios idiomas, incluido el español. Pero además es por eso que se está trabajando con ministerios de salud y gobiernos a nivel mundial y en América Latina en particular (incluyendo al gobierno colombiano) en proveer, a través de WhatsApp esta información que creemos que es valiosa, importante para los ciudadanos. 

WhatsApp tiene una particularidad y es que es una herramienta fácil de usar, pero que además llega a un espacio poblacional muy amplio, incluyendo personas que no tienen acceso a internet o que no saben vincularse todavía con internet. Entonces, el disponer de este canal, de esta herramienta para que todos puedan recibir información adecuada es sin duda un aspecto importantísimo en el combate de la desinformación. No solo reducir viralidad, sino que tener canales que permitan informar adecuadamente.

[Luisa]: Con esto que mencionas me recuerdas que hay otra publicación del blog de WhatsApp titulada Cómo puede ayudarte WhatsApp a estar conectado durante la pandemia de coronavirus (COVID-19), y dentro de los puntos de esta guía que ustedes desarrollaron, estaba viendo que incluyen uno que dice “Ayuda a evitar la propagación de rumores” y si me permites leer el texto, dice: “Detente un momento a pensar sobre los mensajes que recibes. Es posible que no todo lo que te envíen sobre el coronavirus sea correcto. Corrobora los hechos con otras fuentes oficiales confiables o utilizando verificadores de datos. Si no estás seguro de que algo sea cierto, no lo reenvíes”. Si uno da click, al enlace sobre “verificadores de datos”, hay una lista de las Organizaciones de verificación de información de la Red Internacional de Fact-checkers (IFCN) que tienen una línea de WhatsApp, donde estamos incluidos nosotros, de hecho.

[Pablo]: Y en ese contexto también, se ha reforzado la relación con los fact-checkers. Hay una organización internacional de fact-checkers, con los cuales WhatsApp y Facebook están trabajando hace ya varios años y se han hecho donaciones, tanto de Facebook como de WhatsApp a esta entidad para poder fortalecer el trabajo de ellas. 

Y a través de ellas la idea es que los usuarios de WhatsApp puedan compartir a través de WhatsApp con estas entidades, estos fact-checkers cuando tienen alguna consulta, cuando tienen alguna información que es dudosa. Simplemente la pueden compartir para que el fact-checker la revise y pueda de alguna manera responderle o publicarlo en su página web y de alguna manera desmontar estos bulos o estas cadenas de desinformación que sin duda ahora mismo son parte del problema que estamos enfrentando.

Entonces: reducir viralidad, más control a los usuarios, canales de información creíbles con organismos internacionales y con los gobiernos y alianzas con los fact-checkers es de alguna manera el conjunto de esfuerzo que hemos venido realizando para contribuir a enfrentar la infodemia de la que hacíamos referencia anteriormente.

[Luisa]: Volviendo a lo que hablabas hace un momento, Pablo, de que WhatsApp  es una herramienta fácil de usar y que además llega a un espacio poblacional muy amplio… De alguna forma esto ha contribuido a que sea un espacio propicio para que se difundan desinformaciones. Sin embargo, en el episodio anterior establecimos que WhatsApp no es el comienzo ni el final de la desinformación. Y quisiera que escucháramos un análisis muy interesante que hizo para nosotros Gabriela Oliván, fundadora y directora ejecutiva de Women in the News Network, a quien, también escuchamos en el episodio anterior:

[Gabriela Oliván, Women in the News Network]: Las fake news no son un invento de la posmodernidad. Han existido desde siempre y hay registro de ellas desde tiempo muy remotos y con los fines más diversos. Por eso, en mi opinión, no responden a factores sociales, culturales o estructurales específicos. Lo que sí es nuevo, es la rapidez y la escala con la que se viralizan. Nunca antes en la historia, una noticia falsa había llegado a miles de millones de usuarios en pocas horas. 

[Luisa]: Las noticias falsas no son algo que llegó con el siglo XXI, como dice Gabriela. Pero servicios de mensajería y redes sociales, como WhatsApp, han recibido críticas por facilitar la viralización de las desinformaciones o simplemente no impedir que se difundan. Y las críticas giran, principalmente, en torno al tema de la privacidad que nos contabas al comienzo, Pablo, porque, siendo muy sincera, para nosotros como verificadores, WhatsApp representa un reto; porque los mensajes se viralizan tan fácil y rápido como darle “reenviar”, porque la única forma de identificar qué se está moviendo es a través de alguien que comparta una cadena, un audio con nosotros… Porque no podemos saber qué impacto tiene esa cadena o audio, si realmente es virales o se trata de un mensaje aislado…

La pregunta que te hago entonces, Pablo, es por qué WhatsApp no permite rastrear los mensajes y,  en consecuencia, a los autores de las desinformaciones?

[Pablo]: Bueno porque justamente la trazabilidad de alguna manera rompe el principio de privacidad.Hay que pensar que WhatsApp se diseña, lo diseñan además dos ucranianos, que venían del otro lado de la muralla de hierro, por lo tanto el diseño de WhatsApp está pensado en la amenaza de que el Estado, en este caso, pudiese justamente, tratar de meterse en comunicaciones privadas, en un contexto en el cual las redes telefónicas no eran confiables… en fin. Y por eso es que WhatsApp se diseña con una lógica de minimizar la información personal que requiere para operar; es mínima, es básicamente el número telefónico y nada más, y muy poco más. 

Es un diseño que está pensado en justamente garantizar y proteger la privacidad. La trazabilidad rompe eso, porque la trazabilidad justamente lo que hace es permitir que tú puedas ir hacia atrás y poder saber quiénes son los que enviaron un mensaje y eso evidentemente pondría en riesgo a activistas de derechos humanos, por ejemplo. Pondría en riesgo a mujeres agredidas, por ejemplo. Pondría en riesgo a periodistas.

La apuesta de WhatsApp está del lado de la privacidad y por eso es que efectivamente hay cadenas que son de desinformación y que indudablemente sería positivo poderlas poder identificar quién fue el que las inició. Pero si se hace eso, también se pone en peligro a todos los otros casos de uso en los cuales queremos justamente poder proteger la privacidad y la integridad, incluso, de las personas. 

Esto es lo mismo que ocurre con la discusión sobre el cifrado. Ya decía yo que las comunicaciones en WhatsApp están completamente cifradas. Eso significa que nadie puede ver los contenidos de las conversaciones. Eso nuevamente es muy bueno para una cantidad muy relevante de casos. Pero evidentemente también hay usos, y algunos de ellos terriblemente perversos, de esa privacidad. Casos de explotación infantil, terrorismo, qué se yo. 

Entonces, a ver, ¿cuál es la solución para ello? Lo que nosotros pensamos es que la solución no es romper el cifrado, porque si se rompe el cifrado para el mal caso, también se rompe el cifrado para el buen caso. No existe una solución intermedia. No existe la posibilidad de decir “ah, voy a generar esta información” o por ejemplo la identificación del primer sender, la primera persona que envió el mensaje para un caso “malo” de desinformación, y no hacerlo para un tema de derechos humanos fundamentales. 

Entonces, como no existe esa solución, lo que hay que hacer es otro tipo de aproximación que es defender el cifrado y al mismo tiempo introducir otro tipo de modificaciones en la plataforma, como las que hemos mencionado para reducir la viralidad o poder desarrollar mejores técnicas investigativas para que con esa poca información que existe en WhatsApp igual la policía pueda perseguir situaciones irregulares, por ejemplo, las que mencionaba de explotación infantil que son perversas. O desarrollar ciertos mecanismos de skimming para revisar ciertos aspectos de las comunicaciones que no tienen que ver con las comunicaciones en ningún caso porque están cifradas, pero por ejemplo los nombres de los grupos, eso sí se puede ver. Entonces si hay temas allí que pueden ser peligrosos vinculados a explotación infantil, pues bueno, algo se puede hacer al respecto.

Es un equilibrio complejo. Lo que sí es claro, y esto es importante mencionarlo respecto al cifrado y respecto a la trazabilidad: no existe una solución en la cual a los buenos se les abra una puerta para acceder a los contenidos (si uno pudiese saber quiénes son los buenos y quiénes son los malos, que eso ya es bastante complejo); no se puede hacer una apertura a unos y no a otros. 

Entonces, romper el cifrado o vulnerar el principio de privacidad eso lo que hace es desproteger y generar inseguridad a los usuarios y es por eso que WhatsApp sigue defendiendo la importancia del cifrado y la importancia de la privacidad.

[Luisa]: Bueno, ciertamente como sujetos digitales no podemos endilgarle toda la responsabilidad a las plataformas tecnológicas. 

Además, no todo lo que pasa por WhatsApp es desinformación. Camilo Garzón, coordinador de La Silla Digital de La Silla Vacía nos decía que WhatsApp también está siendo un canal de contacto con el mundo exterior en tiempos de cuarentena… 

[Camilo Garzón, La Silla Vacía]: Lo que ocurre con la información que está llegando a WhatsApp fundamentalmente es que la gente se está informando a través de WhatsApp. Antes de ser un canal de desinformación, WhatsApp está siendo un canal de información para las personas. Y eso no lo vamos a poder cambiar. Es decir, no existe ninguna forma de enfrentar esta desinformación que viene aumentando durante las últimas semanas que signifique reemplazar esa plataforma, sustituirla… No. La gente va a seguir informándose por WhatsApp, eso es un hecho que no vamos a poder cambiar.

[Luisa]: En todo este rato que hemos estado hablando, nos hemos enfocado un poco más en los temas de desinformación, claramente porque pues era el tema del podcast, pero también el tema de lo que Colombiacheck trabaja. Sin embargo, WhatsApp es también un canal de información para las personas y en estos días WhatsApp se ha convertido en una herramienta para pequeños empresarios, para estudiantes, para otros usos que no sea únicamente conversaciones uno a uno. ¿De qué manera WhatsApp ha ayudado a la gente por estos días?

A ver, yo diría que son múltiples casos o múltiples tipos de usos. El más evidente es conectar a familias que están físicamente separadas. Yo mismo. Yo vivo en Brasil, mi hija vive en Chile, estamos conectados a través de WhatsApp y hablamos varias veces al día y eso, indudablemente, en un contexto como el que vivimos es un elemento muy importante, que reconforta.

Menciono mi caso, pero miles, millones de personas en el mundo y en América Latina están usando WhatsApp para estar en contacto.

Pero además, evidentemente, en un contexto, además, de confinamiento donde aparecen otro tipo de desafíos hay varias líneas de trabajo y varios casos de uso que son bien interesantes. El caso de las pequeñas empresas, por ejemplo, los locales comerciales, además en muchas ciudades de América Latina hoy día están, ciudades que están cerradas, los locales no pueden abrir, pero hay personas que dependen de las actividades económicas de dichos pequeños negocios. Para ello también el uso de la aplicación de WhatsApp Business App, por ejemplo, es una aplicación también gratuita que es prácticamente la misma de WhatsApp, pero con ciertas funcionalidades adicionales ideales para un pequeño negocio que estamos viendo cómo se está usando de manera masiva y de manera intensiva en el contexto de la crisis para conectar estos pequeños negocios con personas, con usuarios, con clientes. 

Otro ámbito interesante también vinculado a lo económico tiene que ver con formación de programas de apoyo para las pequeñas empresas. Estamos conversando con autoridades económicas, ministerios de economía con varias ciudades y varios estados de la región, para que así como hemos desarrollado bots en el ámbito informativo de la salud, y que ya están muchos de ellos disponibles, también pueda utilizarse WhatsApp para informar a la ciudadanía y a las pequeñas empresas sobre esos programas de apoyo, subsidios, en fin.

Pero en todos los ámbitos. La verdad es que una de las gracias de América Latina es que somos muy innovadores. 

Se está usando WhatsApp también para la educación. En Brasil hay un proyecto de un bot que ha desarrollado una fundación con apoyo de las autoridades educativas, para que los niños puedan interactuar y acceder a contenidos pedagógicos a través del celular, lo cual es sumamente útil, especialmente para personas que viven en zonas rurales, personas que viven en casas apartadas donde a lo mejor no hay buen internet, por ejemplo. 

Son muchos los casos de uso y en particular nos interesa mucho desde WhatsApp el seguir fortaleciendo las alianzas con los fact-checkers, no porque los fact-checkers puedan ayudar a gestionar los contenidos en WhatsApp, porque no se pueden gestionar los contenidos en WhatsApp. Pero sí para poder tener una colaboración que permita a los usuarios poder enviar al fact-checker una información dudosa y poder obtener algún tipo de respuesta eso en sí mismo ya es muy valioso y creo que es una contribución importante a enfrentar el fenómeno de la desinformación que es sin duda muy serio.

[Luisa]: Completamente de acuerdo contigo, Pablo. Y con esto último que dices me das pie precisamente para contarle un poco más a nuestra audiencia sobre los mecanismos de comunicación que tenemos en WhatsApp, porque, como mencionaba hace un momento, en Colombiacheck tenemos una línea a la cual pueden escribirnos cuando tengan alguna duda en una información que recibieron por este mismo medio. Si la tía Josefa, el tío Manuel les envían un audio o una cadena que sienten que puede ser una desinformación, pueden enviárnosla al número de WhatsApp +57 3228523557 y, si tenemos los recursos de tiempo y es posible verificarlo, sin duda lo haremos y en el mensaje de vuelta les compartiremos la verificación.

Adicional a esto, en Colombiacheck nos interesa proporcionar herramientas para que todos y todas los ciudadanos sean capaces de identificar si una cadena, un audio, una publicación son desinformaciones porque, claro, el antídoto más efectivo contra la desinformación somos nosotros mismos. De modo que le pedimos entonces a Jose Felipe Sarmiento, periodista de Colombiacheck, que nos hiciera un resumen de algunos tips para identificar desinformaciones en WhatsApp o en cualquier otra red social:

[José Felipe Sarmiento, Colombiacheck]: Bueno, algunos tips para identificar desinformación, por ejemplo, son la familiaridad, el saludo cordial, cercano de “hola, amigos o familia”, que buscan crear una sensación de familiaridad y espontaneidad para que la gente se crea la cadena. Por lo general la cadena viene de una fuente anónima, que a lo sumo se identifican como médicos o como policías o como pilotos, pero no dicen un nombre ni ningún otro dato que permitan ubicar a la fuente. Porque pues no les interesa que los ubiquen.

Supuestamente dicen, eso sí, que tienen acceso a información privilegiada que alguien (por lo general el gobierno) nos quiere ocultar, pero no tienen cómo probar que realmente tienen acceso a esa información.

Mezcla datos verdaderos, alguna cosa cierta con detalles específicos que son falsos, que son mentira, y lo disfrazan con términos científicos o técnicos para que suenen más reales, para confundir a la gente.

Apelan mucho al fatalismo y a la emocionalidad, entonces “La situación está fuera de control”, “El sistema de salud está colapsado”, “No hay forma de controlarlo”. Siempre están buscando generar miedo, pánico o rabia.  Y terminan invitando a la acción, terminan diciendo “por favor comparte esta información con tu familia, con tus amigos”, “por favor reenvienlo”, “hay que contarle a la gente, hay que decirle a la gente lo que está pasando”... Ese tipo de cosas.

[Luisa]: Bueno, Pablo, muchas gracias por acompañarnos en este episodio del podcast de Colombiacheck.

[Pablo]: No, al contrario. Muchísimas gracias a ustedes, muchas gracias por el trabajo además que están desarrollando y encantado de seguir en contacto y volver a colaborar en un futuro cercano.

[Luisa]: Antes de terminar, los dejamos con un mensaje de Laura Zommer, directora ejecutiva de Chequeado, en Argentina.

A todos los que nos escuchan, recuerden que pueden leer todas las verificaciones que hemos hecho en colombiacheck.com. Pueden seguirnos en todas nuestras redes sociales, estamos como @Colcheck en Twitter y @colombiacheck en Instagram y Facebook. También pueden escribirnos a nuestro chat de WhatsApp, como les decía, si tienen peticiones de chequeos o quieren enviarnos saludos y felicitaciones. El número, se los repito, es +57 3228523557

Hasta la próxima.

[Laura Zommer, Chequeado]: Combatir al virus también es no compartir información sin verificar. Desde Chequeado queremos pedirte un favor. Si recibís un contenido y no está chequeado, no lo compartas. Tenemos que reemplazar el típico “comparto por las dudas” por él “por las dudas no comparto”.

[Luisa]: En la producción de este podcast estuvieron Laura Rodríguez Salamanca, Nicolás Rodríguez y quien les habla, Luisa Fernanda Gómez, y fue grabado con la ayuda de Akorde.

Queremos enviar un agradecimiento especial a todas las voces que hicieron parte de este especial de dos episodios sobre Desinformación y WhatsApp. Muchas gracias a Carlos Cortés, Pablo Bello, Gabriela Oliván, Gabriela Weiss, Camilo Garzón, Pablo Medina y José Felipe Sarmiento.

 

El resto del equipo de Colombiacheck está conformado por 

Pablo Medina, director

Ana María Saavedra, editora

Sania Salazar y José Felipe Sarmiento, periodistas

Juan Diego Mesa, coordinador web

Helman Beltrán, diseñador

y David Lara, coordinador de redes sociales.

 


 

Cuestionable Cuestionable Cuestionable Cuestionable Cuestionable Cuestionable Cuestionable Cuestionable

Cuestionable

Jueves, 09 Abril 2020

Falta mucho trecho para saber si la ivermectina cura la Covid-19

Por José Felipe Sarmiento

La información según la cual este medicamento “destruye el virus en 48 horas” se refiere a pruebas de laboratorio, no a ensayos clínicos en humanos. Su uso aprobado es como antiparasitario.

Se dice en las redes que un medicamento llamado ivermectina es la cura que permitiría detener la pandemia de Covid-19 porque “mata en 48 horas” al coronavirus que la causa, llamado SARS-CoV-2. El rumor se basa en los titulares que ha generado un estudio elaborado en Australia.

Varios trinos dicen que la ivermectina mata el coronavirus de la covid-19Publicación de Facebook que promueve la ivermectina para tratar covid-19

Esa interpretación es cuestionable y peligrosa porque exagera los alcances de lo que dice la investigación. Desde el título, el artículo aclara que esa droga inhibe la capacidad del virus para replicarse ‘in vitro’, es decir en células cultivadas en laboratorio. No se ha comprobado su efectividad en pacientes contagiados de la nueva enfermedad respiratoria.

Precisamente, “el siguiente paso” frente a un posible tratamiento contra el Covid-19 basado en ivermectina es “descifrar si la dosis que podemos usar en humanos va a ser efectiva”. Así lo hizo saber la bioquímica Kylie Wagstaff, una de las autoras del documento, desde el primer comunicado que emitió la Universidad Monash, donde trabaja, sobre el hallazgo del experimento (la capacidad del medicamento para controlar la reproducción del virus hasta hacerlo desaparecer de las muestras en un lapso de 24 a 48 horas).

Como lo detallamos en un explicador, la consecución de un medicamento es un proceso largo. No solo debe servir en muestras aisladas sino que también debe probarse primero en animales y luego en personas enfermas, para descartar posibles efectos secundarios y determinar las dosis adecuadas, así como la mejor forma de administrarlas. Aunque pueda parecer que en este caso hay camino adelantado por ser una droga que ya se usa en humanos, esto es insuficiente porque su función es otra y, hasta ahora, no ha demostrado utilidad como antiviral.

Según los antecedentes que da el texto académico, se han probado efectos de la ivermectina contra diferentes virus, desde el que provoca el sida hasta el causante del zika, pero casi siempre en laboratorio. Solo menciona un experimento exitoso en animales, que aumentó la supervivencia de ratones con pseudorrabia, y un ensayo fallido en personas publicado en 2018, que se enfocó en tratar el dengue de pacientes en Tailandia: “encontró que una sola dosis diaria era segura pero no producía beneficios clínicos”, resume.

Por ahora, la ivermectina solo se usa en humanos como antiparasitario. En los datos del Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (Invima), hay nueve registros de medicamentos vigentes con esta sustancia como base, otros cuatro en trámite de renovación y 13 vencidos. Las indicaciones de la gran mayoría son contra piojos, sarna, ácaros o infecciones producidas por gusanos en los intestinos u otros órganos. También hay una crema para las lesiones de la piel por rosácea.

Esto coincide con la información que da la enciclopedia médica digital MedLinePlus sobre los usos del fármaco en tabletas o loción. También concuerda con las enfermedades que aparecen relacionadas al buscarlo en la versión en línea de los Manuales MSD.

Incluso las aplicaciones en veterinaria son similares. La ivermectina se usa sobre todo en ganado bovino y porcino, aunque también en caballos y perros, entre otros mamíferos. En los registros del Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) están aprobadas diferentes presentaciones y dosis, según la especie, para tratar enfermedades provocadas por parásitos que van desde gusanos gastrointestinales hasta insectos como las garrapatas o los nuches (larvas de una especie de mosca).

En las mismas redes sociales donde se regó la desinformación sobre esta supuesta cura al Covid-19, varios profesionales de la salud también han hecho las claridades necesarias sobre los alcances del estudio australiano. Por ejemplo, la farmacéutica y biotecnóloga Sandra Pitta Álvarez, que trabaja en el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) de Argentina, calificó de “irresponsables” algunos titulares de prensa al respecto y recordó que las drogas que funcionan en laboratorio no siempre tienen los mismos resultados en seres vivos.

El médico infectólogo Carlos Arturo Álvarez Moreno, profesor de la Universidad Nacional de Colombia con doctorado en Ciencias Biológicas, escribió que la investigación sobre la ivermectina contra el Covid-19 “no significa que se recomiende su uso mañana, pero sí es una esperanza”. Por su parte, el internista mexicano Ramiro Esparza Pérez señaló que son hallazgos “muy preliminares”.

“Ojalá no se repita la historia de la hidroxicloroquina”, agregó el segundo. Este otro medicamento también ha sido promovido como posible tratamiento contra la nueva enfermedad, a pesar de que tampoco hay evidencia científica suficiente para sustentarlo, como concluimos en otro chequeo. Las afirmaciones cuestionables sobre la efectividad de esa y otras medicinas contra el coronavirus SARS-CoV-2 incluso han afectado la disponibilidad de los fármacos para quienes sí los necesitan por tener enfermedades para las que su uso sí está aprobado.

Por eso, el rumor de que la ivermectina puede curar el covid-19 es igual de cuestionable y peligroso. Hay un experimento de laboratorio con resultados y antecedentes que permiten apuntar en esa dirección, pero falta mucho camino para saber si funciona en seres humanos.

Especial mentiras y verdades sobre el coronavirus