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Chequeo Múltiple

Viernes, 20 Diciembre 2019

Dos promesas que se le aguaron a Suaza en un solo año de mandato

Por Adalis Medina

El alcalde de Riohacha ganó las elecciones atípicas de 2018 con la promesa de “hacer lo que no se pudo en tres años”, pero el tiempo no le alcanzó en los temas de acueducto y tratamiento de aguas.

Juan Carlos Suaza Móvil, el último de los nueve alcaldes que tuvo Riohacha desde 2016, dijo en la campaña para las elecciones atípicas del 2 de diciembre de 2018 que haría “en un año lo que no se pudo hacer en tres” por el déficit administrativo y la ingobernabilidad que había sufrido la capital de La Guajira en este periodo, pues el anterior titular del cargo, Fabio Velásquez, fue destituido e inhabilitado por la Procuraduría.

Dos de las prioridades del nuevo mandatario distrital, según contó el diario El Heraldo cuando resultó ganador, serían “recuperar la autonomía en los servicios de agua potable” y destrabar la construcción de la laguna de oxidación para la ciudad. Pero lo primero, que intentó por medio del cambio del operador de acueducto, se le embolató en el camino y lo segundo no tuvo ningún avance concreto.

 

Cambio del operador de acueducto

Se embolató

Dentro de las propuestas banderas que presentaba Suaza Móvil, se encontraba el cambio del operador de acueducto y alcantarillado, que hoy es Avanzadas Soluciones de Acueducto y Alcantarillado (ASAA). Según el alcalde, era necesario buscar otra empresa por la terminación del contrato en 2020 y los escándalos de sus dueños, el investigado grupo español Inassa al que también le pertenecen Triple A en Barranquilla y Metroagua en Santa Marta.

Esta fue una de las primeras proposiciones expuestas por su breve administración ante el Concejo, que le dio facultades al mandatario, primero, para conseguir una nueva contratista del servicio de acueducto y alcantarillado; luego, para crear una empresa pública con ese propósito. Pero el proceso “se echó para atrás”, reconoció el secretario de Obras de la ciudad, Samir Ospino.

Esto se debió a conceptos de los entes de control y la interposición de una demanda por parte de ASAA. La Procuraduría alertó que el trámite del acuerdo en el cabildo estuvo viciado. Además, el nuevo contrato habría implicado comprometer vigencias futuras en el último año de mandato (el único) de Suaza y en plena vigencia de la Ley de Garantías por las elecciones regionales de este año.

“Dieron unas directrices y preferimos dejar las cosas así, darles la razón. La decisión quedó para el próximo alcalde”, le dijo a Colombiacheck el mandatario saliente.

 

La laguna de oxidación

No cumplida

La laguna de oxidación de Riohacha lleva cerca de 18 años en proceso de construcción, por un conflicto con y entre las comunidades indígenas en el territorio en el que ha tenido que intervenir el Ministerio del Interior. Suaza anunció que su “prioridad” sería darle solución a ese estancamiento, pero no obtuvo resultados.

Ahora, el alcalde dice que, ante la problemática y al no llegar a un acuerdo con la comunidad wayúu, buscó otras opciones para el tratamiento de aguas residuales. “Se fueron extendiendo los tiempos y no se dieron los acuerdos”, explicó. Según él, hubo un avance en el estudio de nuevas posibilidades por medio de la Universidad de La Guajira.

El mandatario sí tuvo una reunión con el rector de la institución, Carlos Arturo Robles, y docentes expertos en el tema para analizar el problema. Pero esto no implica ningún avance concreto. Los estudios al respecto que se encuentran en el repositorio de la universidad existen desde 2016.

Además, la intervención del sector por parte del Gobierno Nacional no le permite al Distrito disponer y ordenar los gastos para esta obra. Incluso hubo también una reunión con el viceministro de Agua, José Luis Acero, en enero que terminó “en veremos”.

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Miércoles, 17 Junio 2020

Tabla que compara camas de sistemas de salud de países con departamentos colombianos es ‘cuestionable’

Por Laura A. Gracia

Aunque las cifras de una tabla compartida por una periodista son en su mayoría correctas, comparar estas cifras entre países y departamentos sin contexto adicional es poco recomendable.

 

El pasado 16 de abril, la periodista Maritza Aristizábal compartió por medio de su cuenta de Twitter varios trinos en hilo sobre la situación de contagio de COVID-19 en el país y la capacidad de respuesta médica en ese momento. 

Esto con base en una columna que publicó el 8 de abril de 2020 en La República, ‘Colombia contra la coronacrisis’ en la que una de las razones que da para afirmar que Colombia “sale bien librada de la pandemia” es la capacidad de unidades de cuidados intensivos, UCI, por cada 100.000 habitantes que tiene el país frente a países europeos. 

“UCI: En la lucha contra el Covid el problema es la capacidad para atender pacientes en cuidados intensivos. Y aquí, aunque no lo crean, estamos a la cabeza: el país tiene 17,2 camas de UCI por cada 100.000 habitantes. Solo están por encima Alemania, Luxemburgo, Austria y Rumania”. 

Así, trinó este argumento acompañado de un gráfico que citó como “oficial del Ministerio de Salud”, con la tasa de camas para “pacientes críticos” por cada 100.000 habitantes. Y en otro trino aseguró: “Las cifras son positivas, aunque claro nos falta!”.

Esa tabla contiene datos que ya verificamos en otro chequeo, realizado al ministro de salud, Fernando Ruiz, quien entregó estas cifras en una entrevista con Semana.  

Como ya lo dijimos en el otro chequeo, las cifras de los otros países, en su mayoría, son correctas, aunque desactualizadas en el marco de la pandemia. Sin embargo, es apresurado sacar conclusiones a partir de comparaciones de datos de COVID-19 entre países.

Ya habíamos contado en nuestro podcast, “En pandemia, las comparaciones sí son odiosas”, que es muy arriesgado hacer estas comparaciones pues, si no se conoce “la complejidad de los datos, la complejidad de los análisis epidemiológicos [se] puede llegar” a conjeturas sin base científica y a “complicar más la situación al dar esa desinformación”.

Por eso y por lo que explicamos en detalle más abajo, calificamos la comparación que hace Aristizábal como “cuestionable”.

 

 

 

Tabla UCI comparación

Las dificultades de comparar datos entre países

Para corroborar la fuente de la tabla contactamos a la periodista, quien confirmó que el gráfico fue compartido por el Ministerio de Salud. Así mismo, como lo contamos en el chequeo “La equivocación de MinSalud al comparar UCI en Colombia y Holanda”, el Ministerio confirmó que la tabla fue realizada por ellos, pero para uso interno, como resultado de una proyección interna sobre la capacidad de contención de la emergencia, con los datos disponibles en esa fecha (marzo). 

Así que buscamos de dónde salieron los datos europeos usados por el Ministerio,  y hallamos que es una tabla producto de una investigación titulada “La variabilidad en los números de camas de cuidados críticos en Europa”, publicada por Investigadores de Londres, Bélgica, Noruega, Francia, Austria, y Portugal. 

Para el objetivo del estudio se realizó una “recopilación de datos que detalló los números de camas de cuidados críticos para cada país en Europa desde julio de 2010 hasta julio de 2011”, teniendo en cuenta el término “cuidados críticos” como la suma de número de camas tanto de cuidados intensivos, UCI, como de cuidados intermedios, UCIN. 

Este es el primer punto cuestionable de la tabla, pues el concepto de “paciente y cuidado crítico” difiere dependiendo del país y los estándares del sistema de cuidados intensivos. Por lo cual el indicador que usa la tabla es engañoso. Además, una de las columnas de la tabla usa el indicador “UCI” en vez de “unidades para cuidados críticos”. 

Según el artículo “Comparaciones internacionales de cuidados intensivos: informar los resultados y mejorar los estándares”, de la Biblioteca Nacional de Medicina de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, “las diferencias entre las camas de la UCI pueden ser capacidades tecnológicas o personal. Si bien muchos consideran una cama de UCI en la que un paciente puede recibir ventilación mecánica, esta definición no es en absoluto universal. Las camas estadounidenses en la UCI a menudo se definen por la disponibilidad de personal, mientras que las camas belgas se definen por las características de los propios pacientes. Las camas en el Reino Unido, Australia y Nueva Zelanda pueden ser de Nivel 2 (alta dependencia) o Nivel 3 (cuidados intensivos completos), pero ambos tipos de camas se clasifican y cuentan como camas de UCI”. 

En Colombia también existen especificaciones para camas de cuidados intensivos, y camas de cuidados intermedios, lo cual dificulta la comparación con países europeos. Además, según la Asociación Colombia de Cuidados Intensivos en el país no todas las camas UCI cuentan con los requerimientos de aislamiento y filtros de aire. Y así mismo, no todas las unidades de cuidados intensivos tienen respiradores, claves para el tratamiento de los pacientes en estado crítico. 

Así que el concepto “pacientes críticos” y “cuidado crítico” es un concepto que se usó para específicamente el estudio realizado por expertos en Europa, y no contó con la variables y las capacidades tecnológicas que tienen las unidades en Colombia. 

Por otra parte, hay que tener en cuenta las diferencias de los contextos de los países. 

Como dijo Tania Valbuena, periodista con formación en epidemiología, magíster en Salud Pública, y vicepresidenta de la Asociación Colombiana de Periodismo y Comunicación de la Ciencia en el podcast mencionado más arriba, “nuestros países [en América Latina] son muy centralistas, tienen la mayoría de los servicios de salud conglomerados en capitales y a nivel regional hay unas carencias de accesos, hay unas carencias de disponibilidad de niveles de complejidad altos en salud para atender este tipo de emergencias. Y eso hace también que las políticas de cada país y la respuesta al acceso en sus regiones haga de mayor complejidad un análisis parcial de decir es mejor lo que está haciendo Colombia versus lo que está haciendo Brasil o Perú versus México, cuando no entendemos las realidades ya a nivel de territorios y regiones de cada país”. 

Comparar países con departamentos

Como ya dijimos, hacer comparaciones de datos sobre epidemias entre países es muy complicado, pues se deben tener en cuenta los diversos factores que pueden impactar los casos y los reportes. Pero además, como habíamos contado en otro chequeo (en el que el alcalde de Barranquilla comparó a su ciudad con Alemania), las comparaciones entre subdivisiones nacionales y países son todavía más complicadas.

Y esto es justamente lo que hace el gráfico del Ministerio publicado por la periodista.

Valbuena explica el problema de este tipo de comparaciones, que aunque se haga con base en una tasa unificada, no es útil para la ciudadanía en tiempos de crisis. 

“En la agenda mediática siempre tenemos esa tendencia a compararnos. Y a veces es más fácil compararnos afuera del país que dentro del país, porque dentro del país vamos a encontrar condiciones en temas de salud, sistemas políticos, económicos, políticas públicas y de desarrollo, y normas que son las mismas condiciones para un mismo territorio.  Esa sería la condición ideal, de evaluarnos internamente. Pero no es conveniente porque demostraría dificultades, inequidades y demás complejidades que tenemos dentro de un país. 

(...) Entonces, yo no me puedo comparar en temas de salud con diferentes países pues tienen otro sistema totalmente diferente de atención en salud, un Producto Interno Bruto en salud diferente. Es imposible hacer este tipo de comparaciones cuando hay unas inequidades sociales contundentes y diferenciales con las políticas que tiene cada país”. 

Las fechas de los datos tienen hasta 10 años de diferencia entre sí

Otra falencia que encontramos está en las fechas de cuando se sacaron los datos. Pues, las cifras correspondientes a países europeos fueron tomadas en 2011, mientras las cifras correspondientes a Colombia tienen corte de marzo de 2020. 

Alemania, por ejemplo, pasó de 29,2 camas por cada 100.000 habitantes en 2011, a 38,7 camas por cada 100.000 habitantes en 2020, según un reporte del Instituto Robert Koch en el marco de la pandemia. 

Las cifras departamentales

Las cifras de los departamentos de Colombia en la tabla que compartió Aristizábal vienen de una página del Ministerio de Salud y mostraban la situación, según los datos oficiales, del país para el 16 de abril. Pero encontramos algunos problemas con las cifras.

Por una parte, como contamos en el chequeo ya citado, la tabla no se realizó con base en el número de camas en unidades de cuidados intensivos en Colombia; se calculó sumando camas de cuidados intensivos (5.350) y camas de cuidados intermedios (3.161), cifra que con corte a la fecha de publicación del trino daría 8.511 camas. Lo que equivale a una tasa de 17,3 camas por cada 100,000 habitantes. 

Y las cifras, aunque reflejan los datos oficiales, no muestran las situaciones complejas de salud que se han desarrollado en algunos departamentos como Amazonas, Chocó o La Guajira

En el caso de Chocó y La Guajira, que demuestran un problema adicional de la comparación. 

Según el gráfico divulgado en Twitter, La Guajira y Chocó parecen tener mayor disponibilidad de camas para “pacientes críticos” de las que tiene Suiza, Noruega, Holanda, y en el mismo rango que la capacidad de Francia.

Pero, pese a que puede parecer un alivio, las camas están concentradas en las capitales, según DeJusticia, “en realidad las comunidades alejadas de las capitales departamentales son las que están en mayor desventaja, como normalmente sucede ante las crisis. Por ejemplo, de las 78 camas que hay en La Guajira, 36 están en Riohacha, 22 en San Juan del Cesar y 20 en Maicao. Es decir, en Uribia, el municipio más al norte del país y donde habita la mayor parte del pueblo Wayúu, no hay ni una cama de UCI para adultos.

Un brote de Covid-19 en Uribia obligaría a las personas a trasladarse hacia Riohacha, un viaje que toma horas y que se hace en unas condiciones no muy favorables ni en términos de infraestructura ni de seguridad. Por su parte, en el Chocó solo dos de los 30 municipios que componen el departamento tienen camas de UCI: Quibdó (16) e Istmina (11). Es decir, alguien que viva en algún pueblo del norte chocoano, se contagie del nuevo coronavirus y presente una grave situación de salud no tendrá cerca una atención médica adecuada. Deberá moverse hasta la capital departamental para acceder a una UCI”.

Finalmente, según cifras del Ministerio de Salud, más del 80 por ciento de este tipo de camas están concentradas en 15 de los 32 departamentos de Colombia. Y, como contamos en otro chequeo, a principios de mayo el 95 por ciento de camas UCI para atender pacientes con COVID-19 estaban vacías, pero la mayoría están en el centro del país.

Por todo lo anterior, calificamos la comparación hecha en la tabla compartida en Twitter por Maritza Aristizábal como cuestionable.