Pasar al contenido principal

Cuestionable Cuestionable Cuestionable Cuestionable Cuestionable Cuestionable Cuestionable Cuestionable

Cuestionable

Miércoles, 03 Julio 2019

El sector panelero sufre crisis de precios, pero estos varían en las regiones del país

Por Sania Salazar

El gremio panelero protesta en Colombia por los bajos precios del producto, pero no se puede hablar de tarifas fijas de producción y de venta, pues estas varían según la zona del país y de la calidad.

En un video publicado en Facebook el ingeniero agrónomo Hugo Rosas Romero, quien aparece en la grabación como Director Administrativo de Mercadeo en la Gobernación de Boyacá, asegura que producir un kilo de panela le vale más de 2.400 pesos a un productor, mientras que en el mercado ese kilo se vende a 1.200 pesos. En el video se anuncia el paro que el sector panelero convocó para el 28 de junio por los bajos precios del producto.

Colombiacheck califica la afirmación como cuestionable, pues si bien hay una evidente crisis de los precios de la panela en el país que confirman los productores y Fedepanela, la agremiación panelera, los precios del producto dependen de la región y de la calidad.

Colombiacheck llamó a la Gobernación de Boyacá, donde informaron que Rosas Romero ya no trabaja allí, también intentó contactarlo a través de Facebook y Twitter, pero hasta el momento no hemos obtenido respuesta. 

Carlos Guerrero, Director comercial de Fedepanela, le explicó a Colombiacheck que los costos de la panela dependen de la región, pero que en promedio en las zonas campesinas el costo de producción está alrededor de los dos mil pesos y que a las empresas formalmente constituidas, que cumplen con todos los parámetros de ley, la producción de un kilo les cuesta alrededor de 2.400, 2.500 pesos.

“Hoy los precios de mayoristas en el mercado están en el orden  de 1.300, 1.400 pesos y, claramente, la gente está perdiendo, un 60% de los costos del cultivo son de mano de obra en el proceso de cultivo, transformación y producción”, indicó Guerrero.

El director comercial de Fedepanela explicó también que los costos de venta de la panela normalmente son un 10% más cuando se hace a intermediarios locales, es decir, cuando un productor saca su panela para vender en los mismos mercados regionales, y que los costos comerciales para llegar a las cadenas y a los supermercados están en el orden del 30% al 70%, dependiendo de promociones, logística comercial, en los que hay que tener en cuenta procesos de de clasificación, selección y empaque y promociones comerciales.

Un estudio sectorial del mercado de panela en el Huila muestra que en esa zona del país en febrero de 2016 el precio de venta fue de $1.573/Kg, en promedio y en enero de 2017 alcanzó los $3.310/Kg, con un incremento promedio/mes de $167,48/Kg. Además, que el promedio global de los precios de venta fue de $2.320 por mes. 


Los productores

A Mario Arroyave, productor de panela en Neira, Caldas, una paca de panela, que contiene 24 kilos, le cuesta 47.000 pesos y la vende al público en su negocio Granero Central, en la plaza de Neira, a 50 mil pesos, lo que quiere decir que solo le gana tres mil pesos. El kilo de panela le vale 2.000 pesos y lo vende a 2.300, es decir, vendiendo al menudeo, le gana un poco más.

Arroyave explica que el precio de la panela también depende de la calidad, en su negocio, vende panela  de 2.000 pesos el kilo y de 2.300.

Para él, el bajo nivel de los precios se debe a que hay mucha producción.

Aunque Arroyave no recuerda un precio más bajo en los 10 años que lleva comercializando panela, no ha pensado en dejar de venderla “porque es un producto de primera necesidad”, concluye.

Guillermo García lleva 20 años produciendo panela en la finca La Rondalla, en la vereda Tareas, entre los municipios caldenses de Aranzazu y Neira. De costos de producción prefiere ni hablar porque asegura que está perdiendo plata, pero dice que vende la paca de panela, (de 24 kilos), a 45.000 o 46.000 pesos (1.916 pesos cada kilo). Lo que sí dice García es que la mano de obra es muy costosa, pues necesita entre seis y siete trabajadores para cortar la caña y en el momento de la molienda, que hacen cada 15 días, necesita dos personas más. Cada uno de esos trabajadores le cuestan entre 250.000 y 280.000 al mes. Es decir, esos 9 trabajadores le cuestan alrededor de 2.250.000 pesos al mes.

García vende alrededor de 140 pacas mensualmente y dice que la vende así sea a barata porque tiene que pagarle a los trabajadores y que como la caña no está dando plata y su finca no produce nada más, está pensando en despedir a los trabajadores. 

Para García los precios bajos se deben a las panelas baratas y de mala calidad que llegan de otros departamentos como el Valle del Cauca. Recuerda que hace unos cinco años vendía cada paca a 90 mil pesos. “Nadie frena eso, nos ayudaría mucho tener estabilidad en los precios”, concluye.


Tomado de un estudio de Fedepanela

 

Esta gráfica, de un documento de Fedepanela, muestra la inestabilidad de los precios de la que hablan los productores de Neira.

 

Falso Falso Falso Falso Falso Falso Falso Falso

Falso

Viernes, 23 Agosto 2019

Morsas no se suicidan por el calentamiento global, como asegura publicación

Por Luisa Fernanda Gómez Cruz

Es cierto que por el fenómeno climático la falta de hielo ha hecho que estos animales ocupen espacios para los que no están desarrollados. Pero asegurar que se están suicidando es incorrecto.

Un fragmento de minuto y medio del documental de Netflix ‘Our Planet’ (Nuestro planeta) está circulando en Facebook con un mensaje engañoso. 

Las imágenes muestran un grupo de morsas que caen de un acantilado y mueren por los golpes que les ocasionan las rocas, tras rodar peñasco abajo. El video se ha difundido con una viñeta que dice: “Morsas se suicidan por el calentamiento global”. Afirmación que es falsa.

Todo el video subido a la red social es verdadero y corresponde con el “behind the scenes” (Tras las cámaras) del documental Our Planet. 

Muestra lo que en los últimos minutos del capítulo dos del documental el narrador llama “la reunión de morsas más grande del planeta. Más de cien mil se han apilado en una sola playa. Lo hacen por desesperación, no por opción”.

Las morsas son unos mamíferos semiacuáticos que viven en los mares del Ártico (en el polo Norte). Normalmente habitan la banquisa, una capa de hielo flotante, plana y lisa, que se forma en las regiones oceánicas polares.

No obstante, como cuenta nuevamente el narrador del documental en el capítulo dos, “el hielo se ha retirado hacia el norte y este es el lugar más cercano a su área de alimentación, donde pueden descansar”. Según Susana Caballero, bióloga especialista en genética de vertebrados acuáticos y profesora Asociada del Departamento de Ciencias Biológicas de la Universidad de los Andes, lo que hacen las morsas en la banquisa, y a falta de ella en la tierra, es descansar y cuando sienten hambre vuelven al mar en busca de alimento.

Pero en la tierra no hay el espacio suficiente para todas ellas y por eso “luchan por subir acantilados de 80 metros de altura”, como dice el documental. Las morsas terminan en una superficie para la cual no están adaptadas y cuando intentan volver al agua es que caen y mueren.

El mismo video permite identificar el contexto en el que suceden las imágenes, pues las voces de los expertos, quienes hablan en inglés en el video, dicen: “Probablemente hay 200 o 300 morsas muertas en un tramo de playa de casi un kilómetro. Solían dormir en el hielo, bucear, comer, dormir en el hielo, fácil. Ahora nadan cien kilómetros, vienen aquí, escalan acantilados y están agotadas y caen. Se matan cuando caen o se aplastan unas a otras”. 

Es decir, la caída es accidental y no intencional. Las morsas no se lanzan porque quieran, decisivamente, matarse; sino porque intentan volver al mar y en su desespero por hacerlo, se resbalan.

Según Caballero, en términos de comportamiento, se asume que un animal joven y en buen estado de salud no se mataría. “No cometería un suicidio como nosotros lo entendemos”, aclara la bióloga. Hay animales que cuando ya están viejos o muy enfermos, y piensan que pueden llegar a ser carga para un grupo (generalmente animales que viven en grupos familiares), tienden a alejarse, dejan de comer y se dejarían morir; más no se suicidan. Y esta no es la situación que se presenta en este video. Por ello es falso afirmar que las morsas del video se están suicidando.

Frente al tema del calentamiento global, referido en la publicación de Facebook, Caballero le explicó a Colombiacheck que es claro que con el cambio climático las morsas, que normalmente usaban la banquisa para descansar han perdido esta posibilidad porque el hielo es muy débil o ya no está. “Son animales que han estado acostumbrados durante miles de años a la banquisa”, explica Caballero, “y no saben cómo comportarse cuando no hay hielo. Las morsas están morfológica y comportamentalmente adaptadas al hielo y el problema es que cada vez hay menos hielo en el verano en el Ártico”.

Esto mismo es lo que refiere el ‘Tras las las escenas’ de Our planet: “Esta es la triste realidad del cambio climático. Si pudieran estarían sobre hielo. Pero no hay otra opción más que ir al terreno”, dice una de las expertas.

Y el problema, de acuerdo con Caballero, es que el cambio está ocurriendo de una manera muy rápida frente a las condiciones ambientales de esta región, principalmente en los veranos.