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Miércoles, 10 Febrero 2021

Petro desinforma en su trino sobre la emisión del Banco de la República

Por Laura Rodríguez Salamanca

El senador presentó una cifra de emisión de dinero, pero no aclaró que dicha suma fue respaldada por títulos financieros. Es decir, no corresponde a “impresión” de dinero sin respaldo.

Hace unas semanas el senador Gustavo Petro propuso la emisión directa de 15 billones de pesos mensuales por cada episodio de cuarentena para la financiación de subsidios que ayuden a superar la crisis económica generada por la pandemia de COVID-19. 

Esta idea generó discusiones en redes sociales sobre su viabilidad. Algunos usuarios señalaban que era inconstitucional, otros que redundaría necesariamente en inflación y unos más sostuvieron que la emisión no necesariamente genera inflación, pero que había que revisar otros factores para evaluar mejor la propuesta.  

En medio de esa discusión, el senador publicó un trino, en la mañana del 25 de enero, con un argumento para defender su idea: “El Banco Central emitió en tres meses 40 billones, en 3 meses, es decir 13 billones mensuales, se transfirieron como crédito interbancario a bancos privados y estos con intereses a sus clientes, entre los cuales [está] el gobierno. Porque no podían transferirse directamente al gobierno?” (sic).

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Su trino ha sido compartido más de 800 veces y tuvo más de 1.800 reacciones. Pero en Colombiacheck consideramos que la información que presenta es engañosa. Aunque la cifra que comparte el congresista se aproxima a las publicadas por el Banco de la República, la “emisión” a la que se refirió no corresponde a dinero nuevo (por llamarlo de este modo), sino a una operación para generar liquidez que está respaldada por títulos financieros. 

Vamos por partes. Para verificar esta información, primero, como señala nuestra metodología de verificación del discurso público, contactamos a los asesores de prensa del senador Petro. Aunque insistimos en varias oportunidades y esperamos varios días la respuesta, no obtuvimos información sobre la fuente de su trino. 

Los 40 billones de pesos a los que se refiere el Senador aparecen en, por lo menos, dos fuentes: el Informe de la Junta Directiva al Congreso de la República de julio de 2020 y la base de datos de agregados monetarios y crediticios de la institución. 

De acuerdo con el informe, “entre marzo y junio se irrigaron a la economía más de COP 40 b [40 billones de pesos colombianos] adicionales”. Además en el documento se anota que “estos recursos constituyen nueva emisión que representa aproximadamente el 35% de la base monetaria, 7% de la liquidez secundaria (M3), y 3,7% del PIB del país”. 

En la base de datos de los agregados monetarios de la institución, encontramos que la cifra de los recursos inyectados a la economía en marzo, abril y mayo fue de exactamente 45,215 billones de pesos. 

Hasta aquí podría considerarse que Petro tiene razón. Pero el senador asumió que el banco central simplemente “imprimió” más dinero. En este punto, no tiene razón y genera desinformación. 

En el informe de la Junta Directiva se explica que debido a los efectos económicos generados por la aparición de la pandemia y la caída del precio del petróleo, “el Banco de la República respondió de manera inmediata a estos efectos mediante acciones encaminadas a suministrar una amplia liquidez a la economía, para garantizar el buen funcionamiento de los sistemas de pagos, y de los mercados cambiario, de deuda pública y de crédito”. 

Inyectar liquidez significa, en términos de la misma institución, “que el Banco de la República le suministra recursos a la economía por intermedio del sistema financiero para que pueda realizar transacciones de manera inmediata, con el fin de garantizar el correcto funcionamiento de los pagos de la economía, sostener la oferta de crédito y apoyar la reactivación económica”. 

Pero aunque el banco usó el término “emisión” en su informe, varios economistas le explicaron a Colombiacheck que esta palabra no debe considerarse que corresponde a una emisión directa que sencillamente es la “impresión” de dinero  como asumió Petro en su trino. En realidad, la emisión fue respaldada por títulos financieros. 

En el artículo ¿El Banco de la República está imprimiendo más dinero para darle liquidez a los colombianos?, publicado por la entidad, se explica que “si se tienen en cuenta todas las medidas monetarias que ha tomado el Banco de la República como respuesta a la emergencia sanitaria, estas equivalen a una emisión monetaria masiva”. Pero se aclara que esta emisión fue “respaldada por títulos financieros”. 

El área de comunicaciones del banco central le confirmó a Colombiacheck que la emisión no fue directa. 

De acuerdo con Carlos Sepúlveda, decano de la Facultad de Economía de la Universidad del Rosario, “una cosa es la liquidez que el banco puede darle a la economía y otra muy diferente es la emisión directa. El trino sugiere que se “imprimieron” billetes por ese monto y luego se disfrazaron en los mecanismos de irrigación de la economía. Pero eso no funciona así”. 

De acuerdo con Sepúlveda, contrario a “imprimir” (este término cada vez es menos aceptado entre los economistas, pues la emisión cada vez tiene menos que ver con impresión. Pero lo usaremos aquí para facilitar la explicación) billetes sin reservas que lo soporten, como sería el caso de la emisión directa que sugiere Petro en su trino, lo que hizo en realidad el banco central fue, por ejemplo, hacer operaciones de compra específicas de bonos para sacar dinero a la economía. 

Con esta versión coincide Diego Cortés, economista y magíster en economía de la Universidad Nacional de Colombia, quien le explicó a Colombiacheck que “el Banco de la República tiene varios mecanismos financieros para aumentar la cantidad de dinero que hay en la economía. Eso se llama ampliación de oferta monetaria y se realiza actualmente a través de compra de deuda que tengan los privados, de títulos”.

Por ejemplo, según Cortés, “si un banco comercial tiene un billón de pesos en títulos, lo que hace el Banco de la República es comprar esa deuda o ese bono y le da al banco comercial el billón de pesos”. 

Ese mecanismo fue precisamente el que, como ya dijimos, empleó el Banco de la República para expandir la cantidad de dinero en la economía. De hecho, en el informe de la Junta Directiva, la institución mencionó dos medidas específicas que adoptó con ese propósito:

“Ampliación de los montos, contrapartes, plazos y títulos admisibles de las operaciones de expansión transitoria (repos) del Banco de la República”. 
“Compras de títulos públicos y privados”. 

En ese sentido, de acuerdo con Cortés, el trino de Petro confunde a los lectores “porque habla de 40 billones sin explicar que mucho de este dinero es deuda que ya existía, solo que era deuda de privados y lo que hace el banco es recogerlo para volverlo dinero en efectivo”. 
 
Para esta verificación también consultamos a Laura Fuerte, jefe del departamento de Economía de la Escuela de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad de la Sabana, quien coincidió con nuestras otras dos fuentes en que Gustavo Petro presentó la información incompleta.

“El senador deja implícito que los bancos adquirieron los créditos interbancarios sin ninguna contraprestación. Sin embargo, se debe incluir que esos bancos tuvieron que dar como parte de seguro, por decirlo de ese modo, un título que fuera de su propiedad, ya sea público o privado”. 

Finalmente, Fuerte nos dio una explicación sencilla que ayuda a entender la importancia de haber establecido la diferencia entre la emisión directa y la generación de liquidez con compra de títulos o bonos: 

“Una cosa es que a alguien le den dinero, le regalen 10.000 pesos, por ejemplo, y el prestamista espere que le paguen sin ningún respaldo. [Eso correspondería con la emisión directa porque no hay actividad económica que la soporte]. Y la emisión respaldada sería que alguien le presta dinero a otra persona, pero como no está seguro de que le paguen, entonces como prestamista exige que le deje algo en garantía”.  

Con esta información, calificamos como cuestionable el trino en el que el senador Gustavo Petro señala, para soportar su propuesta de emisión directa de dinero para financiar subsidios, que el Banco de la República emitió 40 billones de pesos en tres meses para transferirlos como crédito interbancario a los bancos comerciales. 

Aunque las cifras que presenta el congresista corresponden con las informadas por el banco central, al no incluir que esta operación no correspondió a una emisión directa, sino a la compra de títulos para dar liquidez a la economía, omite información sobre el mecanismo haciéndolo parecer como generación de dinero sin respaldo. 

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Viernes, 03 Abril 2020

Los brotes de nuevas pandemias no ocurren cada 100 años

Por Laura Rodríguez Salamanca

Esta teoría, además de basarse en fechas y datos errados, deja por fuera a muchas otras enfermedades que azotaron al mundo.

En Facebook, Twitter y otras redes sociales están circulando imágenes y videos que establecen la teoría de que en el año 20 de cada siglo hay un brote de una nueva pandemia. Incluso, Shock.co publicó un artículo al respecto. 

La fecha de la que parte cada publicación es distinta: algunas inician en 1320, otras en 1520 y en 1720. Pero, a grandes rasgos, la mayoría plantean la siguiente línea del tiempo: 1) En 1320 ocurrió la peste bubónica. 2) En 1420 el mundo sufrió la peste negra. 3) En 1520 el Imperio Azteca fue azotado por la viruela. 4) En 1620 la peste italiana mató a cientos de personas. 5) En 1720 ocurrió la plaga de Marsella. 6) En 1820 surgió la primera pandemia de cólera. 7) En 1920 se propagó la llamada gripe española. Y en 2020 tenemos a la pandemia del Covid-19. 

Algunas publicaciones se limitan a presentar la información como un dato curioso, pero otras, incluso, aseguran que el supuesto patrón de brotes se debe a una conspiración. “Amigos no pueden ser tan inocentes de lo que en realidad está pasando. Se llama nuevo orden mundial. Reducen la población mundial. Pasa cada 100 años”, dice una de las imágenes. “¿Fue este virus propagado deliberadamente por una organización?”, se pregunta en la descripción de su publicación una usuaria de Facebook. 

Sin embargo, encontramos que esta teoría se basa en datos errados y no incluye dentro de su “análisis” a muchas otras pandemias. Por ejemplo, el primer brote de la peste bubónica, llamada la Plaga de Justiniano por Justiniano I del Imperio Bizantino, no se registró en 1320, sino en el año 541 d.C. Y hubo un segundo brote en 1347: la peste negra; que entonces no ocurrió en 1420. 

La “pandemia” de viruela en el Imperio Azteca en realidad fue una epidemia. Es decir, no afectó a diversos países al mismo tiempo. Por su parte, la plaga italiana, que se produjo entre 1629 y 1631, no fue una nueva pandemia, sino un nuevo brote de la peste bubónica. Y aunque la peste de Marsella si ocurrió en 1720, tampoco fue una pandemia, sino el último brote de epidemia de peste registrado en Francia. 

Con respecto al cólera, la Organización Mundial de la Salud escribió en un artículo: “la primera pandemia, o epidemia mundial, comenzó en 1817 a partir de la zona de endemicidad de Asia sudoriental, y posteriormente se propagó a otras partes del mundo”. Y la llamada coloquialmente gripe española, también recibe el nombre de la pandemia de gripe del 1918 por el año en que se confirmó su primer caso. 

Además, esta teoría deja de lado a muchas otras pandemias que no encajan dentro de las fechas. El siguiente mapa de la historia de las pandemias, desarrollado por el “Consenso colombiano de atención, diagnóstico y manejo de la infección por Sars-CoV-2/COVID-19” en establecimientos de atención de la salud hace un recuento de estas. 

 

Mapa "Consenso colombiano de atención, diagnóstico y manejo de la infección por Sars-CoV-2/COVID-19"
 

No hay patrón

Para estar completamente seguros y confirmar la posibilidad de que no existe ningún patrón en el surgimiento de brotes de nuevas pandemias, consultamos con un par de expertos. Diego Rosselli, médico neurólogo del Departamento de Epidemiología Clínica y Bioestadística de la Facultad de Medicina de la Universidad Javeriana, nos dijo: “este tipo de enfermedades de conglomerados de seres humanos están más asociadas con la vida humana que con ritmos inherentes propios. La gente que cree que el universo, la naturaleza, las infecciones responden a cierto número recurren a lo que nosotros llamamos en investigación cherry picking, que consiste en escoger las cerecitas que quieren mostrar y que coinciden con el planteamiento que se hace”. 

Por su parte, el microbiólogo e infectólogo Otto Sussmann respondió: “Uno no puede definir que haya un patrón en el tiempo para que aparezca una epidemia. No existe. De hecho, hace un tiempo nosotros hablábamos de que cada diez años podíamos tener una epidemia de influenza por los cambios propios que tenía el virus, pero eso también nos lo desvirtuó el mismo virus”. 

Así que, como demuestran los datos históricos y según las respuestas de los expertos que consultamos, es falso que en el año 20 de cada siglo haya un brote de una nueva pandemia.

 

Especial mentiras y verdades sobre el coronavirus