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Sábado, 13 Febrero 2021

Trinos de Uribe sobre amenaza de ‘baja’ en calificación de riesgo a EPM son cuestionables

Por Laura Bayer

El expresidente Uribe aseguró en su cuenta de Twitter que EPM quedaría sin grado de inversión de no recuperarse su gobierno corporativo. Pero existen otros factores para que la calificación de riesgo de inversión disminuya. 

El pasado 7 de febrero de 2021 fue noticia la propuesta del expresidente Álvaro Uribe al Gobierno Nacional de intervenir EPM para conservar la estabilidad de su gobierno corporativo. El uribismo ha criticado que el mayor propietario de la empresa de servicios públicos, la Alcaldía de Medellín, no ha respetado la autonomía de EPM como empresa comercial e industrial del Estado y ha actuado exclusivamente a través de la junta directiva, como lo establece el Convenio de Gobernabilidad, suscrito el 23 de abril de 2007, entre la Alcaldía de Medellín y la gerencia de EPM. 

 

Esta propuesta expresada a través de la cuenta de Twitter del expresidente, se dio en el contexto de la salida de Álvaro Guillermo Rendón de la gerencia de EPM, después de que el alcalde Quintero lo declarara insubsistente por medio del decreto municipal 0085 de 2021, y Rendón revelara en medios de comunicación, posteriormente, que la secretaria privada del alcalde, María Camila Villamizar Assaf, pretendía tomar decisiones al interior de la empresa, irrespetando así el Convenio de Gobernabilidad.

“Las calificadoras son claras, de no recuperarse el Gbno Corporativo la bajan a BB+, quedaría sin grado de inversión y seguiría empeorando”, trinó el expresidente sobre la valoración que recibe EPM por parte de una de las calificadoras de riesgo, que son agencias de calificación crediticia establecidas en diferentes países del mundo. 

Ese mismo día trinó: “EPM: Hace pocos días calificadoras amenazaron con una nueva baja de calificación, a BB+ que equivale a perder el grado de inversión. El motivo es la persistencia en violar Gbno Corporativo”.

Al consultar al equipo de prensa del expresidente Uribe, a través de la jefatura del Centro Democrático en Antioquia, nos contestaron que su afirmación se basó en un comunicado que emitió la agencia Fitch Ratings, citado por Caracol Radio, donde este calificador expresaba que continuaría vigilante del gobierno corporativo de EPM. 

La nota de Caracol titulada “Por ahora, Fitch Ratings no bajará calificación a EPMcita un comunicado de la agencia.  

Sin embargo, la afirmación del expresidente Uribe es cuestionable porque son múltiples los factores por los que EPM puede quedar mejor o peor calificada como empresa para inversiones extranjeras, bancos o aseguradoras, aparte de la estabilidad del gobierno corporativo. 

¿Cómo funcionan las calificadoras de riesgo?

Para explicar de qué se trata las valoraciones de las calificadoras de riesgo consultamos a Yamid López, director del Observatorio Económico de Antioquia, quien explicó que el riesgo se define a través de los covenants (compromisos), una serie de indicadores definidos en acuerdos de préstamo por entidades a nivel internacional como el Banco Interamericano de Desarrollo o el Fondo Monetario Internacional. En dichos acuerdos, se establecen imposiciones que de incumplirse, afectan la calificación del riesgo de inversión. 

“Por ejemplo, EPM pidió 500 millones de dólares, para hacer el negocio de Aguas de Antofagasta. El BID, que prestó la plata, hizo la imposición del gobierno corporativo. Cuando el alcalde se salta ese proceso, está incumpliendo uno de los covenants, entonces las calificadoras de riesgo bajan la calificación y los intereses de ese crédito y los posteriores que tendrá EPM se vuelven mucho más caros”, le explicó el experto a Colombiacheck. 

Una calificadora de riesgo es una entidad que analiza la capacidad crediticia de una empresa o país. La capacidad de pagar una deuda que emitió al mercado (es decir, un bono). “Esta agencia monitorea el desempeño financiero, pero pueden existir otras variables de administración o de gestión de una compañía que puedan impactar su normal operación y que por lo tanto, pueden afectar su desempeño financiero”, explicó para Colombiacheck Eduardo Atehortúa, director de la Red Profesionales Sostenibilidad Antioquia. 

El experto aseguró que estas agencias vigilan temas de gobierno corporativo, pero también gestión ambiental y con comunidades, porque eso también hoy puede significar que una empresa opere bien o con problemas. “Las agencias son contratadas por las empresas cuando van a pedirle prestado a los inversionistas, para darles la tranquilidad de que están en capacidad de pagar”. 

De acuerdo con Atehortúa, existen en el mundo diferentes agencias, pero las de mayor peso en el mercado financiero mundial son S&P, Moody’s y Fitch Ratings. EPM se encuentra calificada por las últimas dos, las cuales utilizan metodologías diferentes de ranking.  

¿Bajarán la calificación a BB+?

Fitch Ratings, proveedor global de calificaciones crediticias y análisis de doble sede en Nueva York y Londres, posee una escala de calificación que va desde la AAA hasta la D. Las calificaciones para los escenarios de mejor y peor caso se basan en el desempeño histórico de las empresas y los países que califica. 

El pasado 13 de agosto de 2020, Fitch anunció a través de un comunicado que bajó la calificación de EPM de BBB a BBB- debido a la renuncia de ocho miembros de la Junta Directiva de la empresa, después de que el alcalde de Medellín anunciara la decisión de demandar por 9,9 billones de pesos a los constructores del proyecto Hidroituango, sin consultarles. 

A pesar de esta baja en la calificación, Fitch siguió considerando a EPM como una organización dentro del rango de grado de inversión medio o inferior. Sin embargo, de acuerdo con lo que nos contó el experto en inversión responsable Eduardo Atehortúa, la calificadora Moody’s no se pronunció respecto a este suceso con una baja en la calificación, pues tomaron la decisión de conservar a EPM en su calificación Baa3, que significa exactamente el mismo rango en el que se encuentra para Fitch. 

En el escenario que planteó el expresidente Uribe, si EPM baja su calificación de BBB- a BB+, en efecto, perdería su grado de inversión y pasaría a ser considerada una compañía de grado de no inversión especulativo para Fitch Ratings. 

“Perder el grado de inversión sería sumamente grave porque la deuda que tiene EPM ante los inversionistas se volvería mucho más costosa, porque hay más riesgo”, afirmó Atehortúa y puso el siguiente ejemplo: “Si tú tienes muchas deudas, pero me pides a mí más plata prestada, yo decido prestártela, pero más cara porque tengo riesgo de perderla, entonces te cobro más intereses. Eso es perder el grado de inversión”. 

Sin embargo, decir que es un hecho que la calificación se bajará de no recuperarse el gobierno corporativo no es del todo cierto. “Las calificadoras ya han salido a decir que ese no es el único factor que va a influir para bajar la calificación”, aseguró Atehortúa. “También están monitoreando que el proyecto de Hidroituango continúe, que la extensión de la concesión siga operando sin problemas”. 

Y la misma calificadora, Fitch Ratings, comunicó en agosto pasado los factores clave de la calificación BBB- para EPM, además del gobierno corporativo: demora menor en Hidroituango, métricas crediticias estables, supuestos de activos de CaribeMar, pagos de seguro que soportan inversiones, perfil de flujo de caja estable, exposición moderada a riesgo regulatorio (en las tarifas nacionales de servicios públicos), entre otros. 

“La Observación Negativa de EPM incluye la incertidumbre aún existente sobre el cierre del sistema de desvío auxiliar del proyecto Ituango, bloqueado desde el 28 de abril de 2018, así como los sobrecostos finales asociados al mismo. En junio de 2020, la compañía anunció una demora adicional debido a la pandemia por coronavirus. La expectativa de Fitch es que 300 megavatios (MW) del proyecto estarán en operación a comienzos de 2022. Complicaciones técnicas y de infraestructura adicionales son posibles, y podrían retrasar aún más la fecha de operación comercial del proyecto. Contingencias adicionales no previstas han sido mitigadas, parcialmente, luego de que la compañía aseguradora anunciara que los daños derivados del evento serían cubiertos por la póliza de seguro, aunque no hay claridad sobre cuándo y qué daños serán cubiertos. La resolución de la Observación Negativa podría extenderse más de seis meses debido a estas incertidumbres”, decía el comunicado de agosto pasado.

Asimismo, ante la salida de Álvaro Guillermo Rendón, la reacción de Fitch consistió en afirmar que continuará monitoreando el gobierno corporativo de la empresa porque las nominaciones a la nueva gerencia “darán forma a su visión sobre la independencia de EPM y el vínculo entre la calificación de la compañía y la ciudad de Medellín”. 

En su comunicado del pasado 5 de febrero, el que cita Caracol Radio, Fitch destacó el nombramiento de la ingeniera Mónica Ruiz Arbeláez, quien fue vicepresidenta de planeación y estrategia y cuenta con 26 años de experiencia en EPM como gerente encargada. Ante esto, Atehortúa dice que si se quedara en el cargo, “las agencias lo tomarían bien, porque es una persona técnica, de la empresa, que sería bien recibida por el mercado”. 

Ese comunicado, cuya versión en español tiene fecha del 8 de febrero, tiene como encabezado “Nominaciones de Gerencia de EPM Pueden Reforzar Vínculo con Medellín”. Este es el comunicado:

“Fitch Ratings-New York/Bogota-08 February 2021: La Ciudad de Medellín [BBB- Perspectiva Negativa] está en proceso de realizar los nombramientos de un nuevo CEO permanente y otros puestos de alta gerencia en Empresas Públicas de Medellín (EPM) [BBB- Observación Negativa]. Fitch Ratings continuará monitoreando el proceso ya que estas nominaciones darán forma a su visión sobre la independencia de EPM y el vínculo entre la calificación de la compañía y la ciudad de Medellín. Hasta hace poco, Fitch había adoptado un enfoque de calificación de EPM con base en su perfil crediticio individual, dado el historial sólido de autonomía de la compañía, la experiencia técnica de su administración y reguladores independientes.

La expectativa de Fitch al calificar a EPM y otras empresas de servicios públicos relacionadas con el gobierno en Colombia es que sus propietarios mantendrán esta independencia al nombrar una junta directiva independiente y equipos gerenciales técnicamente competentes para la relevancia de sus cargos. La agencia coloca un énfasis en los perfiles crediticios individuales (SCP) de este tipo de empresas más que en su vínculo con el gobierno o la municipalidad. Las variables son claves para asegurar que la empresa tenga una visión estratégica y ejecute proyectos económicamente sólidos.

Siguiendo sus estatutos de gobierno corporativo, el directorio de EPM designó a la ingeniera Mónica Ruiz Arbeláez, quien fue vicepresidenta de planeación y estrategia y cuenta con 26 años de experiencia en EPM como gerente encargada. La alcaldía de la Ciudad de Medellín seleccionará un reemplazo permanente bajo la supervisión de la junta directiva. Alejandro Calderón Chatet, el nuevo vicepresidente financiero, es economista y especialista en administración de empresas.

Las calificaciones de EPM reflejan el riesgo bajo de negocio de la compañía derivado de su diversificación y características como proveedor de servicios públicos. Las calificaciones también reflejan el vínculo fuerte de EPM con su propietario, la Ciudad de Medellín. EPM es líder en generación eléctrica en Colombia y tiene una cartera diversificada de negocios de servicios públicos que incluyen: generación, transmisión y distribución de electricidad, servicios de agua y alcantarillado, distribución de gas natural y servicios de recolección y disposición de basura.

La Observación Negativa de EPM incluye la incertidumbre aún existente sobre el cierre del sistema de desvío auxiliar del proyecto Ituango, bloqueado desde el 28 de abril de 2018, así como los sobrecostos finales asociados al mismo. La expectativa de Fitch es que 300 megavatios (MW) del proyecto estén en operación a comienzos de 2022. La resolución de la Observación Negativa podría tomar más de seis meses, dadas estas incertidumbres".

Al revisar los comunicados de Fitch vemos que si bien es cierto que el año pasado bajaron la calificación de EPM, esto obedeció a varios factores, entre ellos el corporativo y el proyecto Ituango. En el nuevo comunicado, ratifica que “continuará monitoreando el proceso ya que estas nominaciones darán forma a su visión sobre la independencia de EPM” pero también resalta la designación de la gerente encargada.

Los dos trinos del expresidente y ex senador Uribe son cuestionables, pues tienen varias imprecisiones. No son “las calificadoras”, fue solo una la que se pronunció sobre el grado de calificación de EPM: Fitch. Además, en el último comunicado de Fitch esta no amenazó con bajar la calificación una vez más. En sus comunicados Fitch ha aclarado, como explican los expertos, que sus decisiones se basaron en dos factores: el gobierno corporativo e Hidroituango. Y para la fecha de publicación de los trinos de Uribe, Fitch había mostrado su confianza por el nombramiento de la gerente encargada y del vicepresidente.

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Sábado, 10 Abril 2021

Meme compara mal y con datos falsos los impuestos pagados por Bolívar, Uribe, Duque, Cabal y Ramírez

Por José Felipe Sarmiento

La imagen se basa en las respectivas declaraciones de renta del año gravable 2018, publicadas por ley en 2020, pero tiene cifras erradas y omite el contexto.

“Este mamerto pagó 1.527’000.000 millones en impuestos”, dice un meme sobre el senador Gustavo Bolívar, del partido MAIS en la coalición Decentes, y lo compara con el presidente Iván Duque, la vicepresidenta Marta Lucía Ramírez, el exmandatario Álvaro Uribe y la senadora María Fernanda Cabal, del Centro Democrático: “Las declaraciones de renta de estas cuatro sanguijuelas del pueblo suman 37'000.000 de pesos”, reclama.

Meme que compara declaraciones de renta de Gustavo Bolívar y uribistas

Una usuaria le envió a Colombiacheck la imagen por WhatsApp, preguntado por la veracidad de las cifras. Además, una búsqueda inversa y otra por palabras clave en Google arrojaron resultados que demuestran que esta ha circulado por lo menos desde octubre de 2020 en Facebook, Twitter (sobre todo en cuentas anónimas que usan la etiqueta #AntiuribistaSigueAntiuribista) e incluso en Pinterest.

Búsqueda inversa de meme que compara impuestos de Bolívar y uribistas

Teniendo en cuenta eso, las cifras se refieren a las declaraciones de renta del año gravable 2018, publicadas a principios de 2020 por las cinco personas mencionadas, en cumplimiento de una obligación legal como servidores públicos (Uribe todavía era senador). Sin embargo, los datos publicados en redes son incorrectos y desconocen la lectura adecuada de esos documentos. En consecuencia, la comparación que hace el meme es falsa.

Bolívar puso su declaración en Twitter. El valor exacto de lo que pagó por esa vigencia fue de 1.527’971.000 pesos. O sea que, para empezar, el meme tiene un error en la presentación de ese número porque pone los millones de pesos en ceros y luego en letras, por lo que da la impresión de que fueran 1.500 billones, un millón de veces más y 4,8 veces el Presupuesto General de la Nación aprobado para 2021.

En el caso de Duque, la declaración de 2018, disponible en la página de la Presidencia, dice que no tuvo que pagar nada. Aunque el impuesto que le correspondía era de 43,5 millones de pesos, ya le habían hecho retenciones por 51,7 millones. En consecuencia, eso le alcanzó para cubrir el total y le quedó un saldo a favor de 8,2 millones de pesos.

El Estatuto Tributario señala que este resultado da lugar a la devolución de esa cantidad. En caso de que la persona contribuyente, en este caso el presidente, no pida ese reembolso, se le descuenta el mismo valor en la declaración de la siguiente vigencia.

En cuanto a las retenciones, en el caso de quienes declaran, la norma las considera un pago gradual del impuesto, en este caso el de renta, que se recauda por medio de las entidades que les pagan el sueldo o los honorarios a las personas naturales, al restar un porcentaje que varía según la tarifa aplicable a cada caso. Por eso se descuentan en la declaración al final, como lo contó Colombiacheck en un explicador de 2018.

El cálculo con las rentas de Ramírez es un poco más complicado. Tenía que pagar 18,2 millones de pesos, pero en 2017 había hecho un anticipo de 9,2 millones y durante 2018 le habían retenido 20,7 millones más. De modo que, al momento de declarar, ya le había dado 11,7 millones de pesos de sobra al Estado. Así, no solo no tuvo que dar más plata sino que este último valor le quedó como anticipo para 2019.

La diferencia entre estos anticipos y el saldo a favor del presidente es que los primeros no están sujetos a devolución. Por el contrario, la misma ley establece que cualquier persona declarante está obligada a hacerlos y establece una fórmula para calcularlos.

El saldo de la declaración de Uribe, analizada en detalle por los medios, también es de cero pesos por las mismas razones que el de la vicepresidenta. Le tocaban 83,8 millones de impuesto, pero había dejado un anticipo de 18,7 millones en 2017 y le hicieron retenciones por 81,8 millones adicionales en 2018. Así que ya había pagado lo que era su deber, incluyendo 16,8 millones anticipados para 2019.

Cabal, por el contrario, sí tuvo que pagar 20,9 millones de pesos, como consta en la declaración que también divulgó por medio de un trino. Tenía 70,8 millones de pesos a cargo, pero había dado un anticipo de nueve millones en 2017 y le retuvieron 47 millones de pesos a lo largo de 2018. A los 14,8 millones de pesos restantes, la congresista debió sumarles un nuevo anticipo por 6,1 millones para la siguiente declaración.

No está claro, entonces, qué es lo que suma el meme en el caso de los cuatro miembros del Centro Democrático. Si fueran los saldos a pagar de las declaraciones, solo contaría Cabal con 20,9 millones de pesos. No obstante, al incluir todos los impuestos y anticipos pagados que se reflejan en sus declaraciones (sin contar el saldo a favor de Duque), el resultado sería de 250.888 millones de pesos. Ambas cifras están lejos de los 37 millones que menciona.

Si el punto es probar que Bolívar pagó mucho más que ellos juntos, es cierto. Aún así, hace falta contexto: el senador del MAIS recibió casi 3.000 millones de pesos en rentas ese año, casi el triple que los demás personajes mencionados juntos (1.132 millones de pesos).

Por otro lado, la imagen alude a las declaraciones como si fueran el resultado de todos los impuestos que pagó cada una de las personas mencionadas en un año. La verdad es que no es así. Hay muchos otros impuestos que se pagan por aparte del de renta.

Estos formularios incluso mencionan el valor del patrimonio personal como un dato informativo, pero no tienen nada que ver con el impuesto al patrimonio (o la riqueza, como se llamaba en ese entonces), que no se calcula ni se paga con este documento. Uribe, por ejemplo, que tiene de lejos el patrimonio líquido más alto de los contribuyentes en cuestión (9.415 millones de pesos), está cobijado por ese gravamen pero, como esto no afecta la declaración de renta, no entra en la comparación viral.

La contadora pública y docente universitaria Negia Cure Osorio, que revisó los documentos por solicitud de Colombiacheck, explicó que en estos “se pueden leer e investigar otras cosas más interesantes que el pago de los impuestos”. Con respecto a estos, dijo que “la legalidad normativa y matemática está aplicada” en todos los casos y explicó las implicaciones ya mencionadas de los anticipos, los saldos a favor y las retenciones.

También advirtió que, para saber si los datos registrados por cada contribuyente corresponden a los hechos económicos reales, “tendríamos que hacer una auditoría de los soportes”. Así que no se puede insinuar, con base en las declaraciones por sí solas, que haya algún tipo de inconsistencia.

Esto es importante porque el meme y los textos que lo acompañan en algunas publicaciones sugieren, sin pruebas, que la diferencia entre Bolívar y los demás se podría deber a una ilegalidad. No solo los llaman “sanguijuelas” sino también los acusan de ser “políticos corruptos” y de que “están usando” su posición para pagar menos que “un solo hombre”.

Así que, además de citar cifras falsas (una que está mal expresada en términos lingüísticos y otra que no es ni parecida a las cuentas reales), el meme hace una interpretación descontextualizada de las declaraciones de renta. No solo las toma como si fueran el reflejo de todos los impuestos que paga cada persona sino que omite las diferencias en los ingresos que explican su propia comparación.

Nota: El 16 de abril de 2021, corregimos una equivocación matemática nuestra en el párrafo sobre los 1.500 millones en letras y números que parecían 1.500 billones, porque habíamos escrito que parecían 1,5 billones. Es decir que el error original del meme sobre lo que pagó el senador Bolívar en su declaración de renta era mucho más grande de lo que habíamos calculado. De paso, añadimos la comparación con el Presupuesto General de la Nación.