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Jueves, 21 Febrero 2019

Valla publicitaria de Samuel Hoyos incurriría en una falta

Por Luisa Fernanda Gómez Cruz

Todos los elementos que hacen parte de la propaganda refieren claramente a una campaña política para impulsar su precandidatura. Pero hay zonas grises en la norma que lo regula.

El viernes de la semana pasada, una valla publicitaria fue el centro de una discusión en Twitter.

Ángela María Robledo, representante a la Cámara y ex fórmula vicepresidencial de Gustavo Petro, publicó un trino en el que preguntaba si “alguien del @CeDemocratico le podría recordar a @SamuelHoyosM que esto es prohibido”, refiriéndose a una fotografía de un aviso en donde se alcanza a leer el nombre de Samuel Hoyos, precandidato a la alcaldía por el partido Centro Democrático.

Apenas unos minutos después Hoyos respondió que se trataba de la promoción de su libro Petro. El caso de corrupción de la Colombia Humana. 

Colombiacheck consultó a la representante Robledo por las razones de su trino y las fuentes en las que se basó para afirmar que el hecho debería estar prohibido. Su equipo de prensa nos remitió su respuesta:

“La ley colombiana establece que la divulgación política no implica la publicidad que busca apoyo electoral para los partidos o movimientos, razón por la cual se permite que la misma se pueda realizar en cualquier tiempo. Por su parte, la propaganda electoral sí tiene un período de tiempo específico para su realización: únicamente podrá efectuarse durante los tres (3) meses anteriores a la fecha de las elecciones (Ley 1475 de 2011)”, de acuerdo con la representante.

Además, agrega que la publicidad en cuestión aparenta ser comercial (como lo refirió el mismo Hoyos) porque supuestamente promociona un libro, pero lleva a la página web www.samuelhoyos.com donde todos los contenidos son de divulgación y propaganda electoral.

“El señor Hoyos está transgrediendo la norma citada porque en la página web están los borradores del programa de gobierno e informes de sus visitas proselitistas a las diferentes localidades de Bogotá”, dice la comunicación de Robledo. Además, en la misma página, en el enlace de la biografía “dice directamente que quiere ser alcalde de Bogotá”.

Finalmente, el equipo de Robledo nos envió un video de El Tiempo, en el cual, señala la representante, Hoyos “no niega haber puesto las vallas”. Por el contrario, el precandidato afirma que solo estuvieron en las calles por el fin de semana pasado para promocionar su libro y manifiesta que se trató de una donación que le hizo alguien más.

Para revisar si Robledo está en lo cierto, consultamos a Alejandra Barrios, directora de la Misión de Observación Electoral (MOE), quien coincide con la representante en las razones para señalar una falla por parte de Hoyos y agrega unas más.

Al buscar en Google “Samuel Hoyos libro” el primer resultado que aparece es un anuncio que dirige a la página web y que abiertamente dice: “Precandidato Alcaldía Bogotá”.

Captura de pantalla google

Luego de ingresar a este enlace, la página solicita registrarse para poder descargar el libro. Aunque en ninguna parte aparece el título del mismo sino, únicamente, la imagen de Hoyos.

Captura de pantalla página Samuel Hoyos

Por otro lado, en la valla se hace alusión, también, a la etiqueta #ConSeguridad que al buscar en Twitter relaciona con contenidos de campaña de Samuel Hoyos.

“En sentido estricto la valla no dice que sea precandidato, pero todos los referentes remiten a una precandidatura”, dice Barrios.

Ahora bien, como refiere la representante, la Ley 1475 de 2011 en su artículo 35 señala que la propaganda para “toda forma de publicidad realizada con el fin de obtener el voto de los ciudadanos a favor de partidos o movimientos políticos, listas o candidatos a cargos o corporaciones públicas de elección popular, del voto en blanco, o de una opción en los mecanismos de participación ciudadana (...) que se realice empleando el espacio público podrá realizarse dentro de los tres meses anteriores a la fecha de la respectiva votación”.

Las elecciones se realizarán el 27 de octubre de 2019, de acuerdo con el calendario de la Registraduría, de modo que a partir del 27 de julio es posible hacer propaganda usando el espacio público.

Pero, como en este caso, Samuel Hoyos apenas figura como precandidato, lo que refiere la resolución 386 del 22 de enero de 2019 para ello, es que la propaganda para elegir candidato oficial de un partido o movimiento, se podrá hacer a partir del 27 de febrero. Lo cual haría que la valla de Hoyos constituya una falta a la norma y, por lo tanto, es verdad lo que dice Robledo de que “eso está prohibido”.

No obstante, como el Centro Democrático decidió que definiría su candidato no por consulta interna sino a través de una encuesta, lo que representa un ejercicio de democracia alternativa de acuerdo con la MOE, no son claras las reglas en materia de propaganda. Esto hace que entremos en una “zona gris”, según Barrios.

La resolución 386 contempla el mecanismo de la democracia alternativa, pero no esclarece cómo regular las campañas políticas (y por lo tanto la propaganda) para este mecanismo.

De modo que no debería haber publicidad de campaña por fuera de los tiempos de la ley, pero no existe una normatividad clara frente a los límites de las campañas para mecanismos alternativos de democracia interna diferente a las consultas. Por lo cual, si más adelante se aplica o no una sanción contra Hoyos será competencia del CNE y corresponderá a la interpretación que la entidad haga sobre los hechos.

Miércoles, 06 Febrero 2019

No hay cifras oficiales de colados en Transmilenio

Por Luisa Fernanda Gómez Cruz

Samuel Hoyos, precandidato a la alcaldía de Bogotá, dijo que Bogotá pierde 200.000 millones de pesos al año por este problema. Pero no es posible determinarlo porque no hay cifras oficiales al respecto.

El pasado 2 de febrero se realizó el Segundo Foro Democrático por Bogotá, organizado por el Centro Democrático, en el que los precandidatos a la alcaldía por este partido dieron a conocer sus propuestas para mejorar la movilidad de la capital.

Durante su intervención, Samuel Hoyos, uno de los participantes, se refirió al tema de los colados en el sistema Transmilenio. Dijo que anualmente la capital pierde 200.000 millones de pesos por este problema y que, si se resuelve, la tarifa del pasaje podría disminuir. Así quedó consignado también en su cuenta de Twitter:
 

Colombiacheck consultó al precandidato para conocer en qué fuente de información se basó.

Lo que nos dijo es que “probablemente son más de 200.000 millones” de pesos, pues “en esto no hay cifras exactas”. “Hay fuentes de prensa y algunos estudios que se han hecho en Transmilenio, pero cerca del 10% de los usuarios se cuelan y el sistema mueve 2,2 millones de personas al día”, señaló. Además, explicó a Colombiacheck que sus cuentas vienen de multiplicar 200.0000 colados, por los 2.400 que vale el pasaje de Transmilenio.

Cuando le contrapreguntamos al precandidato de dónde venían las estimaciones de que el 10% de los usuarios se cuelan en el sistema, nos respondió enviándonos el enlace de un artículo de El Tiempo publicado el 23 de septiembre del año pasado.

Contactamos al equipo de comunicaciones de Transmilenio, quienes nos confirmaron “TransMilenio tiene datos generales de estaciones, portales y zonas de la ciudad más afectados por la problemática de los colados. Sin embargo, actualmente carecemos de una línea de base integral de medición de la evasión”. Es decir, hasta este momento no hay datos oficiales sobre cuántos son los colados en el sistema, ni se ha realizado ningún otro estudio por parte de Transmilenio, contrario a lo dicho por Hoyos.

La empresa reveló, además, que están adelantando los estudios correspondientes para determinar la gravedad del problema, pero estos no se conocerán sino hasta el segundo semestre de 2019.

Dario Hidalgo, experto en movilidad y exsubgerente de Transmilenio, reafirmó lo dicho por la empresa y señaló que entre expertos “se ha manejado la cifra de alrededor del 10%” de colados frente al total de viajes que se hacen al día en el sistema de transporte. Es decir, el mismo estimado de Hoyos, aunque no se cuente con cifras oficiales.

Por otra parte, de acuerdo con Transmilenio, diariamente se hacen 2’500.000 validaciones en el servicio troncal (cada vez que un usuario pasa su tarjeta para ingresar al sistema, se cuenta una validación). Y el valor del pasaje para este mismo rubro es de 2.400 pesos.

De modo que el número de pasajes no validados podría ser de aproximadamente 250.000 (10% de 2,5 millones); que al multiplicarlo por el valor del pasaje (2.400), por los 365 días del año da un valor de 219.000 millones.

Es decir, que posiblemente, pero no oficialmente, al año el sistema estaría dejando de ganar 210.000 millones de pesos. Una cifra que aunque es cercana a la dada por Hoyos, no se puede asumir como oficial pues, como ya señaló Transmilenio, aún no se ha determinado cuántos son realmente los colados en el sistema.

¿Disminución en la tarifa?

De acuerdo con Hidalgo, decir que al controlar la evasión del pago se puede bajar la tarifa de Transmilenio podría ser parcialmente válido, aunque, en todo caso, habría que tener en cuenta muchos factores.

En primer lugar, porque controlar la evasión tiene un costo. Requiere mejorar infraestructura (torniquetes que hagan difícil colarse, barreras en puntos donde circulan los colados); realizar campañas publicitarias (‘Todos pagamos el pato’), y aumentar el control policial (más policías en las estaciones, sitios a dónde llevar a los colados, mecanismos para el pago de multas).

De hecho, así mismo lo constata Transmilenio en el comunicado que envió a Colombiacheck, en el que señala: “Con el propósito de prevenir y controlar la evasión del pago, Transmilenio viene liderando el Plan Anti - Evasión (...) que actúa a través de tres líneas de acción: Fiscalización, Infraestructura y Cultura Ciudadana”.

En segundo lugar, según Hidalgo, controlar a los colados no se traduce en que los 219.000 millones de pesos van a entrar al sistema. “Porque muchas de las personas que se cuelan, simplemente no usan el servicio. Hoy se están colando, si se les cobra, no necesariamente lo usarán”, concluye el experto.

Transmilenio tendría, entonces, que entrar a revisar el costo que le genera luchar contra la evasión, si el dinero invertido tendría como resultado un mayor ingreso por cuenta de los pasajes y si ese aumento en el ingreso efectivamente le haría posible rebajar la tarifa para los ciudadanos.

Mientras tanto, afirmarlo como un hecho, es desinformar.