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Reactivar la economía y no tener contagios, el reto de municipios no Covid

 

Tienen pocos habitantes. Buena parte de su población vive en la zona rural. En la mayoría de los casos están distantes por lo menos dos horas de la capital más cercana. Tienen una economía eminentemente agrícola y ganadera. En su mayoría son municipios de sexta categoría. Esas son las características comunes de los 555 municipios de Colombia que, según el Ministerio de Salud, no tenían casos activos del coronavirus SARS-CoV-2 hasta el pasado 18 de junio.

 

Esos municipios están ubicados en 30 departamentos. Boyacá tiene el mayor número de municipios en esa lista (82), seguido de Antioquia (68), Santander (67), Cundinamarca (46) y Tolima (26).

A través del Decreto 847 del 14 de junio pasado la Presidencia de la República dio vía libre para que estas localidades, previa presentación de los protocolos de bioseguridad, abran iglesias y restaurantes (para atención en el sitio), así como de aeropuertos cercanos, esto con el fin de empezar a reactivar la economía en esas localidades y de que sirvan como planes pilotos para la reactivación de las actividades en general en todo el país debido a la pandemia.

En muchos de estos municipios no hay secretaría de salud, por lo que secretarios de otras carteras asumen la responsabilidad de ese asunto, como en el caso de Chivatá, Boyacá, donde la secretaria de gobierno y asuntos administrativos es también la directora local de salud.

 

En ninguno de estos municipios el sistema público de salud cuenta con servicio de atención de tercer nivel, lo que quiere decir que no tienen servicios de UCI, pues este solo se presta a partir de ese nivel de atención y en ninguno de los municipios con los que Colombiacheck habló están haciendo pruebas activamente para encontrar a los contagiados, solo se las hacen quienes presentan síntomas o han tenido contacto con enfermos.

El análisis desde la economía y la epidemiología llega a las mismas respuestas sobre la demora en la llegada del virus a estos municipios: son pueblos aislados de las dinámicas económicas, productivas y de flujos de transporte principal en las regiones.

“Son municipios con economías altamente concentradas en el sector agropecuario que pueden ser altamente dependientes del sector público, esto quiere decir que son economías muy pequeñas (la categoría da señales de su baja capacidad) y con baja población, en su gran mayoría menos de 3.000 personas”, señaló Alejandro Barrera, economista y profesor de la Universidad de Manizales.

Barrera indicó, además, que las medidas de cuarentena pueden ocasionar efectos más fuertes en dichas economías, por su alta dependencia y fragilidad. Anotó que son municipios que pueden tener subsistencia alimentaria y pueden ser (aunque esto aún no se sabe) distribuidores de alimentos al resto de regiones.

Resaltó también que más del 70% de la población de los municipios en los que no se han reportado casos se concentra en Antioquia (31,4%), Bolivar (10,9%), Boyacá (9,8%), Norte de Santander (6,9%), Meta (6,4%) y Magdalena (6,3%), departamentos que tienen niveles de urbanización (población censada en la cabecera municipal) por encima del 70%, a excepción de Boyacá.

Un epidemiólogo y una viróloga consultados para este trabajo coincidieron en que la apertura en estos municipios de actividades comerciales y religiosas aumentará las posibilidades de que el virus llegue a muchos de ellos, por lo que coincidieron en que ahora es más importante que nunca que la población siga las recomendaciones de salubridad y distanciamiento al pie de la letra para evitar el incremento descontrolado de la enfermedad.

 

Boyacá, las dificultades de mantener a raya el virus

Que la mayoría de la población viva en zona rural y se desplace poco al casco urbano ha sido un factor determinante para que el virus no llegue a Chivatá, según

María Fernanda Góngora, secretaria de gobierno y asuntos administrativos y directora local de salud de ese municipio. Eso, sumado a las medidas de prevención tomadas por la administración y al autocuidado de la población.

La funcionaria advirtió que en los municipios aledaños hay infectados y que, aunque ellos tenían la localidad cerrada, las excepciones presidenciales permiten el tránsito de mayor número de personas, por lo que realizan controles permanentes y han hecho varias desinfecciones. “Somos un municipio pequeño con pocos recursos, entonces no hemos podido hacer pruebas aleatorias”, indicó.

Para Diego Alejandro Cuervo, secretario de desarrollo económico y social con funciones delegadas de director local de salud de Jenesano, una de las claves fue la implementación temprana de medidas de prevención por la administración municipal y por la misma comunidad que, incluso, bloqueó por algunos días las vías del municipio para impedir el ingreso de visitantes de Bogotá, que queda a dos horas de la localidad. Decretar toque de queda los puentes festivos también les ha funcionado para desincentivar la llegada de turistas. El funcionario aseguró que solo les están haciendo pruebas a quienes presentan síntomas.

Mantener en cero los casos no ha sido fácil en Jenesano, pues medios de comunicación reportaron que en abril habitantes de zona rural pincharon las llantas de un carro de la Policía con el fin de que los uniformados no controlaran el cumplimiento del aislamiento y no cerraran establecimientos comerciales. Además, la alcaldesa, Jacqueline Caro, denunció ataques verbales al equipo médico que visita la zona rural debido a que este le pidió a la comunidad mantener los protocolos de salubridad y el aislamiento. La mandataria también denunció que habitantes de otros municipios llegaron a la iglesia de Jenesano, que está abierta.

Publicado por Alcaldía Jenesano Boyacá en Lunes, 8 de junio de 2020

Sebastián Rojas, director local de salud de Iza, dijo que el control y la desinfección de los vehículos que llegan al municipio les ha ayudado a contener la llegada del virus, así como la desinfección de vías (donada por una empresa de la localidad) y de fachadas. Para el funcionario también fue importante la cuarentena estricta de alrededor de 85 días que realizaron. También destacó la campaña sobre las medidas de cuidado que hicieron a través de Facebook, perifoneo y con la ayuda de la Policía. Por último, Rojas resaltó la decisión de los comerciantes de mantener los negocios cerrados, pues no hay turismo, por lo que solo están abiertos unos pocos locales para el servicio de los habitantes del lugar. Allí no han hecho pruebas, pues no se han presentado personas con síntomas hasta el momento.

A Alejandra Ortiz, habitante de Puerto Boyacá, le preocupa la cercanía con La Dorada, Caldas (a 45 minutos), municipio que en abril ocupó el primer lugar de contagios en el departamento vecino. “Da miedo porque llegan a venir hacia acá asintomáticos o personas que se infectaron hace poco y aún no tienen síntomas y dicen que están bien, pero no, entonces le genera a uno un temor mayor”. Cuando ella habla de asintomáticos se refiere a personas que tienen el virus, pero no presentan síntomas, como lo habíamos explicado en Colombiacheck, y pueden contagiar a otros.

Que en el municipio no haya enfermos del virus por ahora no la tranquiliza mucho, pues a la localidad llegan personas de otros pueblos y, aunque se deben aislar por 14 días, sabe que el virus puede llegar en cualquier momento. Por eso ella y su familia han estado lo más aislados posible. Tienen un restaurante en el que ahora solo atienden a domicilio con todas las medidas de desinfección del caso.

Antioquia, cuando la lejanía ayuda

Para María Evangelina Martínez, secretaria de salud y protección social de Alejandría, han logrado mantener a raya el virus, en buena medida, porque empezaron desde febrero con una campaña de lavado de manos, pero también porque han mezclado educación y control policial. También cree que el hecho de que sea un municipio mayormente agrícola con poca visita de turistas los ha beneficiado. La funcionaria aseguró que, aunque no han cerrado del todo la localidad, se han cuidado de la llegada de foráneos y, en todo caso, quien entre por razones laborales debe cumplir con los protocolos de bioseguridad.

Martínez explicó que solo se hacen exámenes a quienes presentan síntomas respiratorios y hayan tenido contacto estrecho con un contagiado.

Ángela Escobar es dueña del Hostal Mariapolis en Necoclí. Relató que allí al principio la desinformación causó nerviosismo, pero que no tener contagiados los tiene más tranquilos. “Es más miedo que respeto, yo salgo como si nada, no tengo tanto miedo ni estoy pensando en que me tengo que lavar las manos cada 10 minutos, salgo con tapabocas por respeto, porque hay que hacerlo por norma y porque la gente tiene temor”. Cree que el virus no ha llegado por la lejanía del municipio, (a dos horas en carro de Montería y a ocho de Medellín) y porque lo cerraron a tiempo. Además, porque incrementaron las medidas de prevención cuando se registraron casos en un municipio que queda a una hora.

No otorgar permisos de entrada al municipio a la ligera era uno de los factores que según Alejandra Arango, secretaria de salud de Hispania, había evitado que el virus llegara al municipio hasta hace pocos días. Aseguró que para entrar hay que tener un permiso que justifique la necesidad de hacerlo y que los controles son tan estrictos que a ella, que vive en Andes, un municipio cercano, no la iban a dejar entrar hace unos días pues el policía que controlaba ese día el ingreso era nuevo y no la conocía. “En este momento solo estamos haciendo pruebas a las personas que presentan síntomas, se van a hacer unas pruebas a quienes pertenecen a la EPS más grande del municipio, esto por iniciativa de la EPS con el apoyo de la administración municipal. Por esas pruebas que ha hecho esa EPS se detectó el caso de Jericó y los de Támesis porque son casos asintomáticos”, indicó Arango. Debido a la detección del primer caso, Hispania salió de la lista de municipios no Covid.

Cristina Jiménez, habitante de Urrao, vive entre la tranquilidad de no tener contagiados y la incertidumbre de que en cualquier momento ocurra el primer caso, pues al municipio llegan constantemente conductores que hacen rutas por diversos municipios entregando víveres y mercancías. “La entrada y salida de personas hace que haya un riesgo permanente de contagio. La gente se está cuidando, ¡pero por alguien que se descuide! Es una zozobra porque donde llegue a un municipio pequeño como este eso se regaría horrible”, sentenció.

Cundinamarca, cuando el virus frena la reapertura

En Bojacá los planes de reapertura generalizada se frenaron dos días después del reporte del Minsalud del 18 de junio, cuando les confirmaron el primer contagio. Hernán González, secretario de desarrollo social, quien se encarga del área de salud también, le contó a Colombiacheck que ya estaban pensando en abrir la iglesia, por ejemplo, pero que ante la noticia, programaron una reunión de gestión del riesgo para el lunes 23 de junio en la que revaluarían las acciones a seguir. El funcionario indicó que la persona contagiada reportó los síntomas y por eso detectaron el caso.

Luz Mireya Chávez vive en la vereda Potrero, de La Palma. Contó que allí la vida no ha cambiado mucho, todos siguen en las labores del campo, eso sí, saben que es mejor no visitar a los vecinos. “En el pueblo están teniendo todo el protocolo como si hubiera contagiados, el uso obligatorio del tapabocas, los almacenes solo dejan entrar de a dos personas y dan desinfectante en la puerta”.

Chávez cree que en algún momento llegará el virus por el descuido de alguien, pero confía en que se va a demorar. Dijo que al principio hubo pánico, pero que ahora la tranquilidad porque el virus no está cerca contrasta con la preocupación por los efectos del aislamiento, pues en ese municipio viven adultos mayor cuyos hijos están en Bogotá y no han podido visitarlos por la cuarentena. Dice que a muchos ya se les nota la tristeza y la preocupación por el riesgo que corren sus hijos.

Para Diana Mireya Martínez, secretaría de salud y desarrollo social de La Palma, la clave ha sido el control estricto de entrada y salida de personas y su respectiva desinfección e igualmente de vehículos. Martínez indicó que tienen esas restricciones desde el momento en que en Bogotá se hizo el primer simulacro de cuarentena y que aunque deben dejar entrar a quienes están cobijados por las excepciones presidenciales, toda persona que llegue debe cumplir una cuarentena de 14 días. Martínez explicó por último que le hacen pruebas solo a quienes presentan síntomas porque no tienen dinero para realizar pruebas aleatorias.

Santander y los impactos psicológicos del virus

Hilda Quiñones vive en Guane, corregimiento de San Gil, Santander. Aseguró que la gente se está cuidando mucho y está aplicando todos los protocolos necesarios, por eso cree que no ha habido enfermos. “No hay pánico, pero estamos muy guardados. Hay que estar en la tarea de cuidarnos todos”, concluyó.

Para William Pulido, concejal de Tona, el impacto mayor se ve en el ánimo de la comunidad por la imposibilidad de salir libremente a la calle, pues algunos no entienden los motivos para mantener esas restricciones cuando en el pueblo no hay casos ni sospechas. Dice que debido a eso no sienten la paranoia del posible contagio al salir de sus casas. “Al que le va llegar, le llega, y no estamos exentos”, concluyó.

Lina María Quintero, directora local de salud de Betulia, Santander, aseveró que han ayudado mucho los cuidados estrictos al regresar al pueblo que tienen los productores de tomate del municipio, que son quienes más frecuentemente viajan a Bucaramanga (cada dos o tres días). En la entrada de Betulia hay un punto de desinfección de carros y personas. Aseguró que prefirieron no hacer pruebas aleatorias debido a la reacción que tuvo la comunidad ante un posible caso de contagio de uno de los productores de tomate a quien señalaron y discriminaron a tal punto, que el médico del pueblo tuvo que calmar los ánimos a través de los medios de comunicación para aclarar que había salido negativo. La funcionaria advirtió que decidieron tener más cuidado, pues estas reacciones se deben, en parte, a los efectos sicológicos y emocionales del aislamiento.

En otros departamentos

Wagner Elías Moncada, coordinador de vigilancia epidemiológica de Morales, Bolívar; María Fernanda Pacheco, secretaria de salud de Norosí, Bolívar, y Guillermo León Gómez, secretario de salud y asuntos sociales de Belalcázar, Caldas, coincidieron en que el control y seguimiento de quienes entran a sus localidades ha sido la clave para impedir la llegada del virus, así como el autocuidado de la población. En ninguno de estos municipios están haciendo pruebas rápidas, aunque Moncada aseguró que el alcalde de Morales gestiona la consecución de este tipo de pruebas para realizar un tamizaje en la localidad.

Jesús Enrique Padilla, secretario de Gobierno de Génova, Quindío, y quien tiene a cargo los asuntos de salud de esa localidad, resaltó que las medidas de aislamiento y los protocolos de bioseguridad les permitió incluso mantener el municipio en cero casos a pesar de la entrada de unos 1.800 a 2.300 recolectores para la cosecha de café del primer semestre del año, que por lo general se da entre abril y junio.

Jorge Eduardo Herrera, secretario de servicio social de Salento, Quindío, indicó que la ayuda del comercio fue fundamental para frenar la entrada de turistas, pues cancelaron eventos y reservas de hoteles y recorridos turísticos desde marzo. Esa reacción temprana ha ayudado a mantener blindado el pueblo.

Mantenerse en cero casos, el reto

Lo primero que resalta María Fernanda Gutiérrez, doctora en virología y magíster en comunicación de la Universidad Javeriana, sobre los municipios que no han registrado infectados es que la evidencia muestra que hay poco virus en las poblaciones que no están socialmente activas, con turistas y transporte público entrando y saliendo, y que además están alejados de los grandes centros urbanos.

Según ella, son las condiciones sociopolíticas y geográficas lo que hace que esos municipios estén tan libres de COVID-19. “Lo que ya está totalmente claro en COVID es que si uno está en áreas rurales apartadas allá no llega fácilmente el virus, este está asociado con la rumba, el hacinamiento y las aglomeraciones, entre más abras el espacio más difícil es el contagio”, aseveró.

Explicó que aunque en esos municipios no se está buscando a los enfermos con pruebas rápidas, la probabilidad de que la totalidad de los infectados sean asintomáticos es nula, es decir, que si no hay reportes de enfermos con síntomas de consideración es porque muy probablemente el virus no ha llegado.

Advirtió que, con la apertura de las actividades económicas en estos municipios, la posibilidad de que empiecen a registrarse enfermos es importante. “Ya que están libres, abran la economía, pero manténganse libres”, fue el llamado que hizo la experta.

Alejandro Ceballos, rector de la Universidad de Caldas y doctor en epidemiología, coincide con Gutiérrez en que una de las barreras para las enfermedades son las barreras topográficas. “El alejamiento, la falta de diagnóstico y seguramente una población reducida pueden ser factores que contribuyan par que el virus no haya llegado a esos municipios”.

Ceballos también indicó que es más fácil controlar las medidas de contención del virus en las poblaciones con menos número de habitantes y resaltó que puede haber municipios donde no se ha diagnosticado adecuadamente la enfermedad.

Para él, el principal peligro de que una enfermedad como esta llegue a municipios como los que hasta ahora están en la lista no-COVID depende en buena medida de las edades de la población, pues entre más alto sea el número de adultos mayores el riesgo de casos graves va a ser más alto, así como el riesgo de fallecidos. Señaló también que otro nivel de riesgo es el bajo nivel de atención de los hospitales en estos municipios que no permite la atención de enfermos graves por una enfermedad como esta.

“Es muy posible que si ellos tienen casos asintomáticos que no han sido diagnosticados por esa característica o porque no tienen los medios para realizar las pruebas a una determinada cantidad de su población el riesgo que existe al darle apertura a los negocios públicos particularmente es que aparezcan algunos infectados y, eventualmente, que haya algunos fallecidos. Aquí cobra muchísima importancia el autocuidado y sobre todo la conciencia social de cuidar al otro, tomar medidas para evitar contagiarlas, usar el tapabocas, mantener el distanciamiento social mínimo de dos metros y lavar las manos con frecuencia”.

Ceballos resaltó la importancia de que en estos municipios se haga pedagogía para que las personas se cuiden y cuiden a los demás.

Investigaciones asociadas