Pasar al contenido principal
Jueves, 12 Agosto 2021

Desinformación for export: cómo contenidos falsos generados en los Estados Unidos llegan a América Latina

Por Cristina Tardáguila

Un monitoreo de redes sociales muestra los caminos a través de los cuales contenidos falsos generados en los Estados Unidos llegan traducidos a la región y también confirma que la respuesta de las plataformas a la desinformación es desigual según el idioma.

Estados Unidos exporta todos los años a América Latina más de 250 millones de dólares en máquinas, aparatos electrónicos, derivados de petróleo, coches, sustancias químicas y alimentos. Pero, desde que la pandemia de la COVID-19 empezó, otra mercancía producida a gran escala en territorio estadounidense comenzó a aterrizar en América Latina con mucha frecuencia: la desinformación sanitaria.

Un monitoreo de redes sociales realizado a lo largo del primer trimestre de 2021 comprobó que al menos seis grandes desinformaciones sobre el coronavirus y las vacunas anti COVID-19 identificadas por los fact-checkers del continente llegaron a los latinoamericanos tras viralizarse en los Estados Unidos.

El estudio presentado por primera vez en esta nota también reveló que el proceso de exportación de desinformaciones sobre salud de Estados Unidos es impulsado por colectivos que en muchos casos se identifican como cristianos, conservadores o por personas que dicen defender los valores de la familia. También participan en este proceso políticos de varios rangos y celebridades mundialmente conocidas por posturas negacionistas.

En el trayecto que conecta a Estados Unidos y América Latina, la desinformación sanitaria también encuentra un conjunto de "carreteras digitales" amplias y muy poco vigiladas. Facebook, Twitter, Instagram y Reddit todavía demuestran dificultades para combatir falsedades que surgen en inglés y se traducen al español.

El monitoreo de falsedades identificadas en el primer trimestre del año evidencia que la forma en la que se viralizan los contenidos desinformantes que están en inglés parece estar más vigilada que en español.

La velocidad de difusión de los contenidos falsos sobre salud estadounidenses es otro motivo más de preocupación para quienes luchan contra la desinformación sanitaria. La traducción y aparición de los contenidos en otros países demora, en algunos casos, sólo minutos.

¿Entonces qué pueden hacer los países de América Latina y los latinoamericanos para reducir esa importación de falsedades ? ¿Es posible construir un muro virtual o técnico?

Francisco Brito Cruz, director del centro de investigación Internetlab, de Brasil, dice que no. En su opinión, la solución (si hubiera) pasaría por el empeño de las big techs para desarrollar estrategias de combate a la desinformación adaptadas a la realidad y al contexto de cada región y país.

“Y no me parece que les falta a estas empresas un compromiso de hacer frente a las noticias falsas sobre COVID-19 o sobre las vacunas -dice Brito Cruz-. Lo que les falta es capacidad. En algunos países ellas logran ejecutar sus políticas de forma más eficiente que en otros y esta asimetría es resultado de dos tipos de presión asimétricas de por sí: la presión pública y la presión de mercado que ellas sufren en cada territorio”.

Caio Machado, investigador de la Universidad de Oxford, especialista en desinformación y director del Instituto Vero, también de Brasil, tiene dificultades para imaginar una barrera capaz de detener la exportación de falsedades. Pero sugiere la construcción de un mecanismo internacional para mediación de conflictos.

“Crear leyes nacionales para combatir la desinformación no es la solución. No podemos pensar en un mundo en el que cada uno cuida de su propia casa. Esto va en contra de la lógica de internet. En el mundo de los crímenes cibernéticos, existe la Convención de Budapest, que establece cooperación y acuerdos para resolución de conflictos de este campo. Podríamos pensar en algo así para las noticias falsas”.

Aunque el camino no esté todavía claro, Brito Cruz y Machado están de acuerdo en que hace falta dar algunos pasos y probar ciertas medidas. En el contexto de la pandemia, la exportación de desinformación puede poner en riesgo la vida de los ciudadanos. En otros momentos, puede arruinar la estabilidad de una nación o de todo el continente.

Teorías conspirativas que se traducen y circulan con pocas barreras en español

“Plandemic” fue uno de los primeros grandes casos de “importación de contenidos falsos” sobre la COVID-19 producidos en Estados Unidos y exportados a América Latina. Es un video de 26 minutos en inglés, en el que se presentan una serie de teorías conspirativas sobre la pandemia. Entre las falsedades que expone está la que sostiene que las mascarillas hacen daño a sus usuarios y la de que el médico Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas (NIAID, en inglés), fue el culpable de difundir el nuevo coronavirus por todo el planeta.

Plandemic se estrenó en Estados Unidos el 4 mayo de 2020 y, en pocos días, registró más de 8 millones de visualizaciones. Entre la primera y la segunda semana de aquel mes, era tema de debate en redes sociales, grupos de amigos e incluso en importantes medios de comunicación, como el New York Times y The Washington Post.

Los fact-checkers entraron en acción el día siguiente del estreno del “documental”. El 5 de mayo, el equipo de Science Feedback clasificó el trailer de “Plandemic” como “engañoso”. Dos días después, PolitiFact publicó un amplio artículo, desmontando ocho frases dichas en el video. Enseguida, vinieron las verificaciones de FactCheck.org, AFP y otros más.

Facebook, YouTube y Vimeo decidieron remover “Plandemic” de sus sistemas, pensando que podrían impedir así su difusión. La medida, sin embargo, no tuvo el éxito esperado por las plataformas. La grabación sumó subtítulos en otros idiomas y cruzó fronteras. El 12 de mayo de 2020, por ejemplo, “Plandemic” ya había llegado a Paraguay, llevando a los verificadores de El Surti a publicar el primer chequeo sobre ese contenido en lengua española. Después de El Surti, otras cinco verificaciones de miembros de la red LatamChequea saldrían a la luz en el mismo idioma.

Dos meses más tarde, en agosto de 2020, otra sorpresa: el estreno de “Plandemic 2”. En casi 1 hora y 30 minutos de video, el segundo pseudo-documental traía más falsedades sobre la COVID-19, las redes sociales e, incluso, el trabajo de los verificadores de datos. Sus creadores sostenían que el mundo asistía a un intento de adoctrinamiento por parte de una red de entidades internacionales que se habían organizado para controlar a la sociedad.

Es verdad que, cuando “Plandemic 2” llegó a internet, las redes sociales ya tenían más estructura para evitar su difusión. Según informó The Verge, Facebook bloqueó la publicación del enlace y Twitter avisó a sus usuarios en los Estados Unidos sobre la baja calidad de esos contenidos. Sin embargo, estos sistemas para reducir la difusión de “Plandemic 2” funcionaron mucho mejor en inglés que en español.

Una búsqueda realizada en Facebook por la palabra “Plandemia” (versión traducida al español de “Plandemic”) listaba, el 25 de mayo de 2021 (un año después de todo el escándalo norteamericano), una serie de resultados que sugerían que la pandemia de la COVID-19 era, en realidad, una gran farsa. Un enlace para el grupo “Médicos por la Verdad”, mundialmente conocidos como negacionistas y contrarios a las vacunas, salía en segundo lugar entre los resultados.

En inglés, la situación era diferente y sin dudas más eficiente en términos de combate a la desinformación. Al buscar “Plandemic” en Facebook, el usuario recibía, a finales de mayo último, como primer link de los resultados una sugerencia para visitar la central de información sobre la COVID-19 de la plataforma. Los pseudo-documentales no aparecían.

Al ser contactado para este reportaje, Facebook informó que había ajustado su sistema en español y que había agregado su “módulo de información del COVID” en las búsquedas por la palabra “plandemia”.

La plataforma subrayó que usa el mismo modelo de machine learning y los mismos servicios externos de verificación de noticias contra la desinformación en español e inglés y que ha removido más de 18 millones de contenido de Facebook e Instagram por violar sus políticas sobre COVID-19. Facebook reconoció, sin embargo, que sus “sistemas no son perfectos y el trabajo contra la desinformación no termina nunca”.

En Twitter, tras un año del estreno de la primera parte de “Plandemic”, una búsqueda por la expresión “plandemic en español” resultaba en una serie de tuits que contenían enlaces que llevaban directamente a las dos partes del pseudo-documental.

En las búsquedas hechas con la palabra “plandemic” (en inglés), la plataforma no solo ofrecía su central de informaciones sobre COVID-19 sino también destacaba en los resultados la palabra “pandemia”, es decir sin la “L”.

Twitter fue consultado por esto a lo que contestó que tiene una política específica para hacer frente a la desinformación sobre las vacunas. Además de esto, subrayó que casos específicos de violación de estos estándares deben ser denunciados ante la empresa.

Las nuevas plataformas: cómo la desinformación viaja por una serie de nuevos espacios sin ninguna verificación

Puede que las marcas BitChute, Rumble y Gab todavía no sean tan populares como YouTube, Facebook y Twitter. Sin embargo, estas son las nuevas redes sociales utilizadas por los desinformantes para difundir falsedades. Y hay una mala noticia: crecen con velocidad.

El 15 de marzo de este año, el médico Steve Hotze, conocido por la prensa americana por tener posiciones negacionistas y controversiales, publicó un video en Rumble. En la grabación, Hotze dice que las vacunas de ARNm contra la COVID-19 son, en realidad, un "peligroso experimento genético". FactCheck.org hizo su trabajo y demostró que aquello es falso. Las vacunas contra la COVID-19 han sido probadas y son seguras.

A diferencia de lo que hacen otras empresas de tecnología, Rumble parece no tener la intención de verificar contenidos o trabajar con chequeadores para ayudar a que sus usuarios sepan cuándo están frente a un contenido falso. Así que la falsedad de Hotze proliferó y llegó a América Latina. El 9 de abril, una cuenta de Gab en Brasil ya ofrecía el video en portugués. Y el 16 de abril, un perfil de Rumble (posiblemente de la Argentina) ya albergaba por lo menos una versión con subtítulos en español.

Rumble nació en Toronto, Canadá. Es del empresario Chris Pavlovski. En noviembre de 2020, tenía 1,6 millón de usuarios. A finales de marzo de 2021, ya contaba con 31 millones. En abril de 2020, Rumble albergaba videos sobre leones, pájaros y animales domésticos. Recibía cerca de 120 nuevos contenidos cada 30 días. Un año después, bajo la bandera de quienes rechazan la moderación de contenidos online, la plataforma tiene un promedio de 27 mil nuevos videos por mes y, entre los más vistos, están los que debaten teorías conspirativas. La grabación más vista en abril de este año, por ejemplo, era sobre los fraudes supuestamente registrados en las elecciones americanas de noviembre último. Un contenido comprobadamente engañoso.

La CNN describe a Gab como una “red social alternativa, popular entre los conservadores, los militantes de la extrema derecha y otros extremistas en general”. Gab ganó millones de usuarios después del ataque del 6 de enero último al Capitolio, en Washington. Después de que centenas de seguidores del entonces presidente, Donald Trump, invadieran la casa legislativa, interrumpiendo el reconocimiento de Joe Biden como ganador de las elecciones, Gab se popularizó. Sirvió de abrigo a muchos perfiles (y personas) que, por incitar a la violencia, habían perdido acceso a las redes sociales más comunes y también al igualmente controvertido Parler (una plataforma que fue temporalmente borrada de las tiendas de Apple y Amazon por no tener políticas contrarias a las publicaciones que incitan a la violencia).

BitChute, por otro lado, nació en 2017, en Inglaterra, con el empresario Ray Vahey. En abril de 2021, era un lugar para criticar a los “medios tradicionales”, “Bill Gates” y la “Organización Mundial de la Salud (OMS)”. El vídeo más visto en abril último invitaba a las personas a dejar de usar mascarillas porque su uso era parte de las mentiras contadas por “enemigos de América”. Vahey afirmó varias veces que está en favor de la total libertad en internet y, por lo tanto, dice, no debe hacerse nada para frenar ni el odio ni la desinformación.

El equipo de prensa de Hotze no contestó al pedido de comentario para esta nota.

Los actores que traducen e impulsan la desinformación en la región

En 12 de enero de este año, un video publicado en Facebook se hizo viral al supuestamente mostrar a una mujer de suéter gris y pantalón negro intentando salir del baño con enorme dificultad. La mujer tenía intensos temblores y el narrador del video, identificado como Brant Griner, decía que su madre estaba así por haberse aplicado la vacuna de Pfizer contra la COVID-19.

PolitiFact publicó el primer chequeo sobre este contenido ocho días después y dejó claro que no había sido posible comprobar que se le hubiese aplicado la vacuna de Pfizer y que el Departamento de Salud de Louisiana, donde vive Grine, no había registrado ningún caso de convulsiones severas o de efectos secundarios neurológicos provocados por las vacunas.
La exportación de esta falsedad hacia América Latina fue una de las más rápidas observadas en el monitoreo realizado en los primeros tres meses de este año. Menos de 24 horas después del post de Griner ya había una poderosa versión de la falsa conexión entre temblores y vacunas en portugués.

Clau de Luca es brasileña y se describe como “madre, activista, cantora, publicitaria, cristiana, conservadora, 100% Bolsonaro”. Tiene más de 92 mil seguidores en Facebook y, según datos de las herramientas de verificación, ha sido la principal difusora del video de Grines en portugués. Además de su presencia en redes sociales, Ana Claudia Peres Lucas Lopes, es publicista y fue candidata a diputada federal por el estado de São Paulo en 2018 y a edil de la ciudad de Sao Paulo en 2020.

De Luca es un ejemplo del tipo de “influenciador” que colabora con la exportación de desinformación de Estados Unidos. El 15 de mayo último, participó de una manifestación en favor del presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, conocido por oponerse a la distancia social y a las mascarillas. En el evento, De Luca tomó el micrófono, se presentó y defendió su activismo: “Soy una madre viuda. Tengo un hijo autista. (...) Tengo mucho orgullo de mi activismo. Soy una madre que busca hacer lo mejor por su familia, por la causa de los autistas y por la causa de la familia brasileña”.

La versión en español tampoco tardó en salir y también contó con la participación de páginas que se identifican como personas conservadoras y cristianas. Ciencia Y Espíritu, que tiene 168 mil miembros, ha sido el gran difusor de esta falsa conexión entre temblores y vacunas de Pfizer en lengua española. Preparándome como José en Obediencia y fe, que reúne a 15 mil seguidores, también ha contribuido. Las dos páginas tienen un enfoque esotérico y religioso frente a la pandemia. Suelen publicar contenidos sobre “la vida eterna” y oraciones.

Brito Cruz, de InternetLab, ve algunas razones para que estos grupos participen de la difusión de contenidos no verídicos.

“Estamos hablando de un grupo que quiere tener poder en las redes, volverse conocido, ganar seguidores… Pero que, a la vez, tienen capacidad muy pequeña para producir contenido. Así que la traducción de materiales controvertidos, que estimulan el debate, se vuelve atractiva”.

Machado, del Instituto Vero, añade otra visión sobre estos grupos que participan de la exportación de mentiras sanitarias de Estados Unidos a América Latina. Son canales que estaban conectados antes, posiblemente por razones políticas, y que así seguirán.

“Sabemos que hay una conexión digital capaz de esparcir una misma retórica por todo el mundo en poco tiempo. Los tecnopopulistas están conectados entre ellos, así como sus militantes. Lo que uno hace, otro lo repite. Ellos se monitorean para amplificar lo que les conviene. Y de allí surgen páginas que traducen contenidos y que viven de esto”.

Consultado por Chequeado, Briant Griner dijo que sabe que muchos fact-checkers han clasificado la historia de su madre como falsa pero que su madre sigue “viviendo una terrible pesadilla igual que muchas otras personas”. Griner dijo que no sabía que el video de su madre podría ir más allá de sus “100 amigos de Facebook”, pero que está feliz de saber que su historia “ayudó a abrir los ojos de la gente sobre los terribles efectos adversos de las vacunas”.

Clau de Luca, por su parte, no contestó hasta el momento de publicación.

Celebridades que desinforman

Enero fue un mes duro para los amantes del béisbol. Además de sufrir con la muerte de Hank Aaron, uno de los mejores beisbolistas de todos los tiempos (algo así como Maradona o Pelé en el fútbol), también tuvieron que hacer frente a la ola desinformación que surgió el mismo día.

Conocido por sus 755 home runs, Hank tenía 86 años cuando murió. Estaba en su casa y, según dijeron los forenses al canal de televisión NBC, falleció de “causas naturales”. En un comunicado público el Atlanta Braves, equipo donde jugó por años, añadió que Hank había muerto “pacíficamente mientras dormía”.

Pero muchos salieron en las redes sociales aquel 22 de enero a decir que el jugador había sido víctima de la vacuna contra la COVID-19. Entre ellos dos influenciadores mundialmente conocidos.

Robert F. Kennedy Jr., sobrino del expresidente John F. Kennedy, es abogado y conocido por posturas antivacunas. En cuanto supo de la muerte de Hank, tuiteó a sus más de 230 mil seguidores un enlace de la organización Children's Health Defense, que él mismo dirige. En el enlace, la entidad decía que el fallecimiento de Hank era parte de una “ola sospechosa de muertes entre personas mayores justo después de aplicarse las vacunas contra la COVID-19” y recordaba que el jugador se había aplicado la vacuna de Moderna dos semanas antes.

Dos días después, la exportación de esa desinformación ya había aterrizado en América Latina y también en Francia. El 24 de enero, el excandidato a la Presidencia François Asselineau publicó en Facebook un post que reproducía la sospecha de Robert F. Kennedy Jr.  y sugería una conexión entre la vacuna de Moderna y la muerte de Hank. Resultado: 6,1 mil compartidos y llegó también a la cuenta del partido de Asselineau, la UPR, que también colaboró para desinformar en francés.

La versión en portugués de esta falsedad fue desmentida por el equipo de fact-checkers de Estadão Verifica el 3 de febrero. En su artículo, Estadao retomó no sólo los comunicados del equipo de béisbol y de los forenses, sino que también añadió una entrevista con un infectologo de la Universidad de São Paulo (USP). Evaldo Stanislau subrayó que las vacunas pueden presentar efectos adversos, como cualquier otro medicamento, pero que no había (y no hay) estudios que muestran una relación de causa y efecto entre la inmunización y el tipo de muerte de Hank.

El equipo de prensa de Kennedy Jr., contactado para esta nota, señaló que él no dijo que la vacuna contra el COVID-19 había matado a Hank Aaron. “Él simplemente comentó sobre el gran número de personas mayores que habían muerto justo después de la vacunación”, explicó.

La página web Ciencia y Espíritu, los grupos de Facebook y el político francés no contestaron a los pedidos de comentario para este reportaje.

La falsedad centrada en mujeres y el interés extranjero

Datos recopilados por Statista, portal que reúne importantes bases de datos sobre tecnología y sociedad, demuestran, por ejemplo, que, en enero de este año, las mujeres consumían más redes sociales que los hombres en casi todas las franjas etarias analizadas en Argentina, Brasil, Colombia y Chile. Además de esto, en Brasil, Colombia, Chile y Ecuador, las mujeres usan bastante más Facebook que los hombres - y los desinformantes saben aprovecharlo.

A lo largo del monitoreo realizado en el primer trimestre de 2021, por lo menos dos grandes desinformaciones enfocadas en la audiencia femenina surgieron en Estados Unidos y llegaron a América Latina. Las dos intentaban asociar las vacunas contra la COVID-19 con futuros problemas de salud.

El primero vino de una interpretación sesgada de un anuncio hecho por radiólogos. El 9 de febrero, el centro de atención mamaria del Intermountain Healthcare publicó un video en Facebook para explicar que uno de los posibles efectos adversos de la vacunación contra la COVID-19 era la inflamación de los ganglios linfáticos en la zona de la axila, lo que podría resultar en falsos positivos en mamografías realizadas después de la inmunización. En la misma grabación, los médicos recomendaban que las mujeres hicieran sus mamografías antes de vacunarse.

El movimiento antivacunas no tardó en malinterpretar las instrucciones y, el 1 de marzo, la página Natural News publicó un artículo sensacionalista que decía que mujeres que habían recibido “las vacunas experimentales contra el covid-19” presentaban síntomas de cáncer de mama. En 24 horas otras ocho páginas republicaron este contenido. La desinformación se expandió también con versiones en español y alemán.

Las verificaciones hechas por Newtral y Antena 3 también muestran que la falsedad circuló en grupos de WhatsApp de España y México.

El otro caso analizado intentó convencer a las latinoamericanas de que las vacunas contra la COVID-19 podrían provocar un aborto. Eso es falso. FactCheck.org explica -en español- que las páginas web y los posts que difunden este contenido han malinterpretado estadísticas del sistema de notificación de los Estados Unidos (VAERS) para sacar falsas conclusiones sobre la seguridad de las vacunas. Newtral sigue el mismo camino.

Lo que llama la atención en esta noticia falsa es que ella gana fuerza con la ayuda de la red de The Epoch Times, que según explica el New York Times, es manejada por el Falun Gong, un grupo crítico al gobierno chino. La versión en inglés de este portal ha sido el gran difusor de este contenido en el mundo angloparlante. En menos de 24 horas tras su primera publicación, otras ocho URLs ya repartían el mismo contenido y sumaban más de 40,5 mil interacciones en Facebook, Twitter, Pinterest y Reddit.

También en menos de un día el grupo chino tradujo al español su contenido falso. The Epoch Times en español y La Gran Época, dos grupos de la misma cadena informativa en Facebook, tienen gran poder desinformativo.

Datos públicos presentados por Facebook revelan que La Gran Época tiene 6,4 millones de seguidores y es una página administrada por 23 personas. Siete están en los Estados Unidos, seis en la Argentina, seis en Colombia, tres en México, dos en España, uno en la República Dominicana y uno en Corea del Sur. The Epoch Times en español tiene, por su parte, 11 mil seguidores y 14 administradores. Cuatro de ellos están en los Estados Unidos, cuatro en la Argentina, dos en Colombia, dos en México, uno en la República Dominicana y uno en España.

Al difundir la desinformación sobre las vacunas de COVID-19 y el aborto, las dos páginas publicaron el mismo contenido a la misma hora. Señal de que la exportación de la mentira estadounidense para América Latina también interesa a grupos de otras partes del mundo. Parte de la lucha contra este proceso es investigar los motivos.

Natural News y Epoch Times fueron contactados para este reportaje pero al momento de publicación no habían contestado.

Esta investigación es parte de Los desinformantes, una serie de investigaciones sobre diferentes actores que han desinformado durante la pandemia, que está realizando LatamChequea, la red de chequeadores latinoamericanos coordinada por Chequeado, y cuenta con las ediciones de las organizaciones que participan y del periodista Hugo Alconada Mon.

Viernes, 20 Marzo 2020

Explicador: ¿Qué es el Estado de Emergencia?

Por Luisa Fernanda Gómez Cruz

Le explicamos lo que hay que tener claro alrededor del decreto 417 de 2020 que establece el Estado de Emergencia por el Covid-19. ¿Qué facultades otorga al Presidente Duque y cuáles son sus límites?

En medio de la crisis sanitaria ocasionada por el nuevo coronavirus SARS-CoV-2, causante de la enfermedad Covid-19, el presidente Iván Duque en alocución presidencial decretó en la noche del pasado 17 de marzo el Estado de Emergencia. ¿Esto qué quiere decir? ¿Qué implicaciones tiene para la libre movilización de los ciudadanos por el territorio nacional? ¿Pueden crearse nuevos impuestos por la emergencia sanitaria?

El Estado de Emergencia es uno de los Estados de Excepción, de modo que empezaremos por ahí.

¿Qué son los Estados de Excepción?

Son una facultad extraordinaria que tiene el Presidente de la República (no solo en Colombia, sino en otros países que cuentan con la misma figura) para afrontar situaciones extraordinarias que no podría enfrentar con sus funciones ordinarias. 

¿Cuándo fueron creados y por qué?

Néstor Osuna, docente de derecho constitucional de la Universidad Externado de Colombia, explica que desde los orígenes de la república siempre ha habido la idea de que en momentos de crisis es necesario fortalecer los poderes del presidente. “Nuestra historia constitucional ha sido muy recurrente en tener algunos dispositivos en la cual en tiempos de guerra el presidente pueda asumir funciones adicionales a las que tiene”, explica Osuna. 

Con la constitución de 1886 y anteriores solo se contaba con el Estado de Sitio, que fue ampliamente utilizado por los presidentes de la segunda mitad del Siglo XX. Con la reforma que se le hizo a la constitución en 1968, según cuenta Osuna, debido a que el estado de sitio era principalmente declarado por situaciones económicas, se abrió la opción de contar con un estado de excepción específico para las emergencias económicas. Este mecanismo fue utilizado por los expresidentes Carlos Lleras Restrepo (1966-1970) y Alfonso López Michelsen (1974-1978).

Sin embargo, a lo largo del Siglo XX se hizo evidente el uso desmedido de este mecanismo, principalmente para crisis de orden público. Básicamente, unas semanas después de llegar al cargo, los presidentes declaraban el estado de sitio y solo lo levantaban unas semanas antes de entregar el cargo, según cuenta el docente. 

Quizá el ejemplo más claro del uso desmedido del estado de sitio fue el Estatuto de Seguridad del expresidente Julio César Turbay (1978-1982). Con la Constitución de 1991 se regula el uso de los estados de excepción y abre a tres las opciones.

¿Qué facultades otorgan al presidente?

El mismo nombre del mecanismo da una clara pista de las licencias que otorga, pues le dan al presidente facultades excepcionales; específicamente, la habilidad de expedir decretos con fuerza de ley. Es decir, de realizar función reservada para el legislador (el Congreso). 

¿Qué quiere decir “decreto con fuerza de ley”?

En el gráfico a continuación (pirámide de Kelsen) explicamos la jerarquía de las normas en Colombia:

Pirámide de Kelsen

Básicamente, los decretos que expida el presidente durante el Estado de Excepción están al mismo nivel que las leyes ordinarias que saca el Congreso en sus labores de legislativo. Además, el presidente durante el estado de excepción puede derogar otras normas, poner nuevos impuestos y todo lo que considere necesario para conjurar la crisis.

¿Cuáles son los límites de esas facultades extraordinarias?

El artículo 214 de la Constitución explica todo lo relacionado con los límites de los estados de excepción. Resumimos lo que señala.

  1. El presidente debe demostrar que tiene motivos para declarar el estado de excepción y para poder declararlo debe contar con la firma de todos los ministros. 

  2. Con el fin de que el presidente no se extralimite y legisle sobre lo que se le ocurra, los decretos que expida durante ese tiempo solo podrán referirse directa y específicamente a la situación que generó el estado de excepción. También deben contar con la firma de todos los ministros.

  3. Durante el estado de excepción no se podrán suspender los derechos humanos ni las libertades fundamentales y se seguirán respetando las reglas del Derecho Internacional Humanitario (DIH).

  4. Las medidas que se adopten deberán ser proporcionales a la gravedad de los hechos. 

  5. No se interrumpirá el normal funcionamiento de las ramas del poder público ni de los órganos del Estado. 

Por último, y no por ello menos importante, tanto la declaratoria del estado de excepción, como todas y cada una de las medidas que tome el presidente durante ese tiempo, serán analizadas automáticamente por la Corte Constitucional para que ella decida sobre la constitucionalidad de dichas medidas. La Corte es quien ejerce el control y pone el límite a los poderes excepcional que adquiere el gobierno.

¿Dónde están regulados los estados de excepción?

En el capítulo 6 de la Constitución Política de Colombia y la ley 137 de 1994. Allí se explican los tres estados de excepción: Estado de Guerra Exterior, Estado de Conmoción Interior y Estado de Emergencia. 

En términos generales, los tres estados pueden ser declarados por el presidente con la firma de todos los ministros (como ya explicamos), pero cada uno tiene sus particularidades de cuánto tiempo pueden permanecer declarados y sobre el alcance que tienen las normas impuestas durante ese tiempo.

Explicaremos brevemente los dos primeros antes de adentrarnos en el estado convocado recientemente por el presidente Duque.

Estado de Guerra Exterior

Solo entra a regir cuando el país tiene una amenaza de guerra exterior o cuando nos declaran la guerra. Está regulado por el artículo 212 de la Constitución y señala que la declaración “sólo procederá una vez el Senado haya autorizado la declaratoria de guerra, salvo que a juicio del Presidente fuere necesario repeler la agresión”.

Asimismo, este estado puede mantenerse continuamente mientras subsista el estado de guerra. De acuerdo con Osuna, este mecanismo no ha sido estrenado. 

Durante este tiempo, “el gobierno tendrá las facultades estrictamente necesarias para repeler la agresión, defender la soberanía, atender los requerimientos de la guerra, y procurar el restablecimiento de la normalidad”.

La misma norma señala, además, que mientras subsista el Estado de Guerra:

“El Congreso se reunirá con la plenitud de sus atribuciones constitucionales y legales, y el Gobierno le informará motivada y periódicamente sobre los decretos que haya dictado y la evolución de los acontecimientos. Los decretos legislativos que dicte el Gobierno suspenden las leyes incompatibles con el Estado de Guerra, rigen durante el tiempo que ellos mismos señalen y dejarán de tener vigencia tan pronto se declare restablecida la normalidad. El Congreso podrá, en cualquier época, reformarlos o derogarlos con el voto favorable de los dos tercios de los miembros de una y otra cámara”. 

Estado de Conmoción Interior:

Usado principalmente ante situaciones de orden público. El artículo 213 de la Constitución dice que puede ser declarado “en caso de grave perturbación del orden público que atente de manera inminente contra la estabilidad institucional, la seguridad del Estado, o la convivencia ciudadana, y que no pueda ser conjurada mediante el uso de las atribuciones ordinarias de las autoridades de Policía”. 

Puede ser declarado en todo el país o en algunas zonas en específico, por un tiempo no mayor de noventa días, prorrogable hasta por dos períodos iguales (270 días). Sin embargo, para ser declarado por segunda vez, requiere el concepto favorable del Senado. 

Finalmente, el artículo es claro en que “en ningún caso los civiles podrán ser investigados o juzgados por la justicia penal militar”.

Tanto para el estado de guerra exterior, como para el de conmoción interior, de acuerdo con el artículo 214 de la Constitución Política, tan pronto como hayan cesado las causas que dieron lugar al Estado de Excepción, el Gobierno declarará restablecido el orden público y levantará el Estado de Excepción. 

El Estado de Emergencia

Como lo mencionamos más arriba, este es el estado de excepción que Duque decretó para lidiar con el brote de coronavirus en Colombia. Está reglamentado por el artículo 215 de la Constitución Política y señala que, cuando sobrevengan hechos distintos al estado de guerra exterior y la conmoción interior, que perturben o amenacen perturbar en forma grave e inminente el orden económico, social y ecológico del país, o que constituyan grave calamidad pública, podrá ser declarado por el presidente.

Además de la propagación de Covid-19 en Colombia y el mundo, otra situación en la cual ha sido usado este mecanismo fue durante la tragedia de Mocoa en 2017, provocada por el desbordamiento de tres ríos que arrasaron con la capital de Putumayo.

El estado de emergencia solo puede permanecer por períodos de hasta treinta días que pueden ser prorrogados dos veces más y que sumados no podrán exceder de noventa días en el año calendario.

En este tiempo el presidente podrá expedir decretos con fuerza de ley que establezcan nuevos tributos o modifiquen los existentes. Retomando el mismo ejemplo, después de declarado el Estado de Emergencia por la tragedia de Mocoa, el entonces presidente Juan Manuel Santos dio subsidios a las facturas de energía para los estratos 1, 2 y 3 y exención del Impuesto al Valor Agregado (IVA) para los habitantes del municipio.

Las medidas económicas que se impongan durante ese tiempo, no obstante, dejarán de regir al término de la siguiente vigencia fiscal (31 de diciembre del mismo año en que se declare el impuesto), a menos que el Congreso durante el año siguiente les otorgue carácter permanente.

Como los decretos que firme el presidente durante el estado de excepción tienen fuerza de ley, durante el año siguiente a la declaratoria de la emergencia, el Congreso podrá derogar o modificar dichas normas.

Finalmente, la única prohibición que tiene el estado de emergencia diferente a los otros estados de excepción es que el gobierno no podrá desmejorar los derechos sociales de los trabajadores mediante los decretos que expida. 

¿Qué pasa si se declara un Estado de Excepción sin justificación?

Lo que dice el artículo 214 de la constitución es que “el Presidente y los ministros serán responsables cuando declaren los estados de excepción sin haber ocurrido los casos de guerra exterior o de conmoción interior, y lo serán también, al igual que los demás funcionarios, por cualquier abuso que hubieren cometido en el ejercicio de las facultades a que se refieren los artículos anteriores”. Lo mismo aplica para el Estado de Emergencia, según el artículo 215.

¿Qué dice el decreto 418 de 2020?

Un día después de la declaración del Estado de Excepción, por medio del decreto 417 de 2020, el gobierno expidió al día siguiente el 418 “por el cual se dictan medidas transitorias para expedir normas en materia de orden público”. 

Este, señala en su primer artículo que la dirección del manejo del orden público en el marco de la emergencia sanitaria por causa del coronavirus SARS-CoV-2 estará en cabeza del presidente. 

Asimismo, las decisiones que tome el presidente estarán por encima de las tomadas por alcaldes y gobernadores, y quienes desobedezcan podrán ser sancionados.

Algunas de las medidas que ya había tomado el presidente al momento de esta publicación en el marco de la declaratoria del Estado de Emergencia son:

  1. Aislamiento preventivo de personas mayores de 70 años
    Esta medida estará vigente desde el 20 de marzo hasta el 31 de mayo del 2020, y es obligatorio. Las únicas excepciones en que pueden romper el aislamiento tienen que ver con el abastecimiento de bienes de consumo y primera necesidad, el uso de los servicios financieros, de salud y adquisición de medicamentos, y casos de fuerza mayor o fortuitos.

  2. Reconexión del servicio de agua a hogares que lo tenían suspendido por falta de pago, congelación de tarifas. Mayor frecuencia en la desinfección de puntos críticos de alta concurrencia y suspensión de cobros de aranceles para insumos de potabilización.

  3. Suspender el ingreso de viajeros internacionales por 30 días.