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Miércoles, 18 Abril 2018

La papa caliente del fracking

Por Carlos González

El cuestionado fracking está generando polémica en la campaña presidencial. Tres de los cinco candidatos mas opcionados han dicho que lo vetarán. Pero lo cierto es que hay seis licencias listas para implementar esta técnica de extracción de petróleo y gas. Chequeamos las propuestas.

La campaña a la presidencia ha dejado ver la vena ambientalista de los candidatos. A medida que avanza la contienda, varios de ellos se han desligado del fracking, a pesar de que al inicio Iván Duque y Sergio Fajardo no le cerraban la puerta a la extracción de hidrocarburos de manera no convencional.

Fajardo, avalado por el partido Alianza Verde, en una entrevista con el Diario La República, del 8 de marzo, dejó claro que antes de hacer fracking se deben tener estudios sobre los efectos de esta práctica, por lo que entre tanto no se puede desarrollar, aunque no descartó su uso. “No digo que no lo vayamos a hacer, pero tenemos que estar seguros”, fue su salida.

La semana pasada, en el programa “El país de los jóvenes” de Caracol Televisión, el ex gobernador dijo que el país debe ir mirando hacia las energías renovables. Sin mencionar el petróleo, ni el fracking, afirmó que se debe trabajar, con ciencia, tecnología y educación, en mejorar las condiciones medioambientales, aunque todo debe ser una transición estructurada.

En redes sociales, amplios sectores de la sociedad, como ambientalistas, jóvenes o académicos han rechazado esta práctica, que consiste en extraer petróleo fracturando las rocas que se encuentran por encima de los yacimientos no convencionales con agua a alta presión y químicos. Este proceso dura en promedio dos semanas y genera una alta actividad sísmica.

Este pudo ser uno de los motivos que inclinaron a Iván Duque, el candidato del Centro Democrático, a cambiar de posición frente al tema. En un foro, organizado por la ANDI a principios de 2018, el exsenador manifestó que no había que cerrarle la puerta al fracking bajo una lógica de economizar recursos, ya que los costos de extracción en el país son altos y las reservas cada vez menores. Sin embargo, Duque la semana pasada publicó una propuesta completamente diferente en Twitter.

En el tuit publicado el 10 de abril dio una ‘voltereta’ de 180 grados, anunciando que en su eventual gobierno no habría fracking, porque de hacerse podría afectar las reservas de agua del país.

 

 

Al consultar su página web, en la sección de propuestas, el candidato no hace ninguna mención sobre el petróleo, y solo tiene un enunciado escueto en el que sostiene que el “desarrollo minero del país se adelantará con los más altos estándares de responsabilidad”.

En otra orilla, Germán Vargas no ha ocultado su interés por mantener la extracción de petróleo en Colombia e, incluso, darle cabida a esta técnica aunque sea “impopular”, como él mismo la calificó en el debate en la ANDI. “Con una reglamentación adecuada podríamos traer compañías que den suficientes garantías e ir pensando en ese frente. No lo descartemos”, dijo Vargas.

El exvicepresidente sostiene que los recursos provenientes del crudo han sido la caja del Gobierno para ejecutar gran parte de los programas sociales, por lo que un cambio de modelo “es populismo”, ya que no se sabe de dónde saldrán esos dineros; así que es evidente su apoyo a este sector económico.

Cabe mencionar que las reservas probadas de crudo del país, que llegan a 1.650 millones de barriles, según cálculos estatales, cubririan la demanda de los próximos cinco años. Según información de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), en el país hay 40 bloques de hidrocarburos de yacimientos no convencionales, en departamentos como Boyacá, Antioquia y Tolima, que en caso de empezar a explotarse con fracking, aumentarían la producción del país en cerca de 350.000 barriles diarios, además de extender las provisiones a 16 años.

La tentación del fracking no es fácil de evadir en una economía que se ha ralentizado en los últimos años. Estudios calculan que pueden llegar más US$$30.000 millones de inversión extranjera al país, para trabajar en estos proyectos.

Actualmente, la Agencia Nacional de Hidrocarburos está estudiando una solicitud de la Conoco Phillips para operar un campo en el departamento del Cesar.

En todo este panorama el único que se ha mostrado completamente en contra de este modelo en Gustavo Petro, que ha dicho que no permitirá el fracking de llegar a ser presidente y que, además, cambiará el modelo económico del país hacia la agroindustria y las energías renovables. El exalcalde de Bogotá propone que Colombia se convierta en una potencia alimenticia mundial, con lo cual se podrían sustituir parte de los ingresos petroleros.

 

Entre las razones que han llevado a varios países a prohibir el fracking se encuentra la contaminación de los acuíferos por los fluidos vertidos, tanto a aguas superficiales como subterráneas, además, se producen “derrames durante todo el proceso del fracking, ya sea por los transportistas de los residuos, o de las mismas estructuras que no quedan bien ajustadas”, según estudios de la Asociación Internacional de Impacto Ambiental, el Parlamento Europeo, la Comisión Europea o el centro de investigación Tyndall Center.

Por otra parte, un artículo del New York Times encontró que de los 240 yacimientos que existen en Pennsylvania y Virginia del este y que fueron estudiados, se encontró que los mismos contenían, residuos de agua con elementos radioactivos.

Además, otra investigación publicada en la revista Sciencie encontró que en Oklahoma, Estados Unidos, uno de los estados en donde es permitida esta práctica, los sismos han aumentado 40 veces entre 2008 y 2013 con respecto a la actividad registrada entre 1976 y 2007.

Según la Asociación Colombiana de Petróleo, entre los mitos que se han difundido sobre el fracking está que contamina las aguas subterráneas, y por ende los acuíferos para el consumo humano, además de que acaba con lagos y ríos. Por otra parte, la organización dice que es falso que se incrementará la sismicidad.

“El agua subterránea está protegida por una serie de tubería selladas con cemento. Antes se hacen estudios de calidad de los acuíferos, se analizan los riesgos de una potencial contaminación y se diseñan medidas de protección”, explica un documento de la ACP sobre esta actividad.

Francisco Lloreda, presidente de la ACP, indicó que aún no es claro cuándo empezará el fracking. “El primer proceso es validar a través de un proceso exploratorio. Si se llega a encontrar recursos explotables y la Anla autoriza su desarrollo, se pasaría a fase de producción. Es decir, varios años”, dijo.

Hay que mencionar que el Gobierno, en cabeza del ministro de Ambiente, Luis Gilberto Murillo, ha dejado claro que antes de cinco años no habrá fracking en el país, pero ya se están haciendo pruebas piloto en el Meta y Cesar.

Jueves, 24 Mayo 2018

Petro: ¿Paneles solares en los techos de la Costa Caribe?

Por María José Pereira

El candidato de Colombia Humana propone pasar de la energía eléctrica a la solar. Analizamos, junto con expertos, la viabilidad de hacer realidad esta promesa a través de paneles solares en las casas de la región Caribe.

Por María José Pereira *

Una de las propuestas base de la campaña de Gustavo Petro es la instalación de paneles solares en los techos de las casas del Caribe para generar energía limpia. Lo propuso en el debate Caribe que se realizó en la Universidad del Norte, en Barranquilla, y lo ha dicho por Twitter en al menos dos ocasiones.

 

 

 

 

 

La energía solar puede parecer como una excelente respuesta a la búsqueda de fuentes de energía diferentes a las del petróleo y el carbón. Sobre todo en un país que tiene índices de radiación solar por encima del promedio mundial. Según un estudio realizado por el Instituto de Hidrología, Metodología y Estudios Ambientales (Ideam) en convenio con la Unidad de Planeación Minero Energética (Upme), Colombia tiene un promedio diario de 4,5 kilovatios por metro cuadrado, mientras que el promedio mundial se encuentra alrededor de 3,9 KW. Las regiones con mayor incidencia solar son La Guajira y la Costa Atlántica.

Además, en el país se encuentra vigente la Ley 1715 de 2014, que se creó con el objetivo de promover el uso de fuentes no convencionales de energía dentro del sistema energético colombiano. Esta ley cuenta con una variedad de incentivos, incluyendo el artículo 12, que establece que todos los equipos y servicios que se destinen a la inversión de energía no convencional estarán excluidos del IVA.

No obstante, al revisar la literatura del tema y después de consultar con expertos, la propuesta del candidato tiene varios obstáculos que dificultarían su ejecución en el corto y mediano plazo. Oscar Narváez, gerente general de Sun Supply, empresa que diseña e instala sistemas de energía solar, explica que el problema con la propuesta del candidato de Colombia Humana es que, “la red eléctrica de la región no está preparada para un proyecto como este; tendría que ser más estable para enviar energía y recibirla.” Actualmente existen problemas con enviar energía desde la central, si cada hogar empieza a hacerlo, el daño puede ser muy grande. Además advierte que, “un cable sin calibre adecuado puede producir incendios.”

Ahora bien, también se podrían emplear paneles solares que en vez de estar interconectados con la red eléctrica funcionen con baterías. El problema es que, en promedio, la vida útil de una batería es de 7 años y el costo de estas compone el 30% de la inversión inicial, lo cual no hace muy rentable comprarlas cada 7 años, advierte Narváez.

Y a diferencia de paneles interconectados con la red eléctrica, los que funcionan con batería requieren de un estudio personalizado antes de su implementación. Es decir, que antes de instalarlos hay que conocer cuánta energía se consume en cada casa, la posición geográfica en donde se van a montar los módulos, la irradiación que recibe el lugar donde se desea instalar (tejados, paredes, etc.) y dimensionar tanto el número de paneles necesarios, como el número de baterías. Todo esto para evitar que la energía generada sea mayor o inferior a la necesaria. En el caso de los paneles que no usan batería esto no es relevante, puesto que, si falta energía, esta se complementa con la energía de la red eléctrica y, si sobra energía, los paneles mandan el excedente a través de la red.

En el caso de Cartagena, Edgar Brazón, doctorado en Química del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), advierte que el viento podría ser un factor que hay que tener en cuenta a la hora de seleccionar que tipo de paneles a instalar. Porque, aunque los paneles solares, bien instalados, pueden soportar vientos fuertes, la sal marina del viento en Cartagena puede corroer el metal de los paneles, a menos que se compren paneles resistentes a la corrosión.

También hay que tener en cuenta que la energía solar tiene un limitante, la noche. No es posible depender únicamente de este tipo de energía, pues los paneles solares comunes no producen en la oscuridad. Y, si bien podrían almacenar energía en las baterías, ya se establecieron previamente las complicaciones con este tipo de paneles que resultan inviables en términos financieros.

Para Oscar Narvaez, una solución podría ser la creación de una red inteligente que permita un dialogo bidireccional, en donde es posible un intercambio de energía entre la empresa proveedora y los clientes, más específicamente una red inteligente basada en energía solar e hidroeléctricas. Sin embargo, esto sería un proyecto muy a largo plazo y no algo que se pueda realizar en cuatro años, pues actualmente, según datos de la Cámara Colombiana de la Energía, menos del 3% de la energía de Colombia proviene de fuentes renovables no convencionales.

Con respecto al costo de un proyecto como este, es imposible determinar con certeza cuánto le costaría al Estado, ya que se desconoce la cantidad de viviendas en la Costa Caribe que serían aptas para el proyecto. Instalar un sistema fotovoltaico (con los paneles solares y todo lo necesario incluido) interconectado a la red eléctrica en una casa sencilla, sin aire acondicionados, costaría aproximadamente 14 millones, según Narváez.

Un estudio hecho por especialistas de la Universidad Católica de Pereira calcula la inversión inicial en $ 34 millones, recuperables en 13 años, con una proyección de ahorro del 32,74 % en los pagos de facturas de energía, a 30 años.

 

 

Colombiacheck contactó a la campaña de Gustavo Petro para saber cómo planea el candidato sortear estos obstáculos, pero no fue posible obtener una respuesta.

* María José Pereira: Estudiante de periodismo de la Universidad del Norte. Participó en el proyecto “Laboratorio de verificación de datos”, de Colombiacheck, con el apoyo de Facebook, Deutsche Welle Akademie y la Pontificia Universidad Javeriana. Este artículo fue desarrollado con el acompañamiento y edición de Colombiacheck.