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Miércoles, 20 Mayo 2020

Explicador: ¿Qué características debe tener un buen tapabocas?

Por Sania Salazar

Los desechables no se deben usar por más de ocho horas y los lavables deben estar hechos de tela antifluido.

Usar tapabocas cuando se está en contacto con otras personas es una de las formas de prevención de contagio de COVID-19 en el mundo.

Según la Organización Mundial de la Salud, OMS, no hay suficientes pruebas a favor o en contra del uso de tapabocas por las personas en general, por lo que siguen estudiando datos científicos al respecto y actualizando sus orientaciones. 

Pero debido a que el tapabocas se convirtió en un elemento de primera necesidad, varios lugares lo exigen para salir a la calle, y a que algunas personas prefieren usar reutilizables para proteger el medio ambiente, les traemos la información básica para comparar uno de buena calidad. Eso sí, recuerden que la OMS ha resaltado que usar tapabocas debe combinarse con el lavado de manos y el distanciamiento social para evitar infecciones de COVID-19. 

También es importante recordar que el tapabocas debe llevarse siempre cubriendo boca y nariz y que no se debe tocar la parte frontal. Así mismo, que hay que lavarse las manos antes de ponérselo y después de quitárselo.

¿De qué tipo de tela debe estar hecho?

Los lineamientos del Ministerio de Salud para la fabricación de tapabocas recomienda a los productores utilizar tela no tejida de polipropileno y poliéster, pellón de grosor medio (F800, A500 o #87).

Gloria Inés Duque, diseñadora textil y profesora de diseño de modas de la Universidad Autónoma de Manizales, le explicó a Colombiacheck que debe estar elaborado en un textil que tenga repelencia a los fluidos (no permite el fácil paso del agua ni de la luz, se puede mojar o poner a contraluz para verificar. Cuando se moja debe retener el agua unos segundo antes de dejarla pasar).

¿El grosor de la tela tiene qué ver en el nivel de protección?

La diseñadora explicó que no, pues hay telas gruesas que permiten el fácil paso del agua y telas delgadas que no lo permiten.

¿Es mejor cosido o termosellado?

En el Minsalud le aseguraron a Colombiacheck que esa cartera no ha dicho que los tapabocas tengan que ser termosellados (manera como se unen las tres capas de tela que tienen los desechables).

Duque explicó que los tapabocas cosidos tienen varias capas y que la costura está en el borde (lejos de nariz y boca), por lo que, si está bien confeccionado y no tiene costuras en la mitad, no reduce la protección.

¿Qué tamaño debe tener?

Los lineamientos del Minsalud para la fabricación de tapabocas recomiendan:

• Para adulto: mínimo de 20 cm x 15 cm 

• Para niño: mínimo de 18 cm x 12 cm

Duque recordó que debe tapar boca y nariz.

¿Qué información debe tener el empaque del tapabocas?

Según el Minsalud, la información mínima con la que debe distribuirse el tapabocas y otros insumos es: 

• Composición: Tela no tejida de polipropileno y poliéster, pellón de grosor medio (F800, A500 o #87)

• Fecha de producción

 • Cantidad

• Nombre del fabricante 

• Teléfono 

Además, se recomienda informar si el tapabocas es de un solo uso (o dar una aproximación de las veces que se pueda usar si es reutilizable). Y se recomienda conservarlo bajo condiciones de almacenamiento y seguridad adecuados. 

También hay que recordar que, durante la emergencia sanitaria por el COVID-19, el uso del tapabocas y otros insumos es indispensable para el personal de salud, de personas con síntomas respiratorios y sus cuidadores 

Duque indicó que en la etiqueta debe decir en qué tela está elaborado (lo ideal es que la tela esté recubierta con antifluido).

¿Cuál es la vida útil de los tapabocas?

Duque explicó que algunos de los reutilizables informan en la etiqueta una aproximación del número de lavadas que soportan y señaló que al lavarlos, la facilidad con la que el agua traspasa la tela es un indicador del nivel de protección.

“El tapabocas se puede usar durante un día de manera continua, siempre y cuando no esté roto, sucio o húmedo, en cualquiera de esas condiciones debe retirarse y eliminarse”, indica el Minsalud en los lineamientos generales para el uso de tapabocas convencional y agrega que no se debe reutilizar.

¿Qué precauciones hay que tener para hacerlos en casa?

La diseñadora textil recomendó ponerle una capa de tela antifluido, por dentro o por fuera, a los tapabocas hechos en casa porque eso es lo que bloquea el paso de los fluidos y utilizar una tela poco porosa para que proteja más, es decir con los hilos más juntos. Eso se puede verificar poniendo a contraluz para ver qué tanto se filtra a través de la tela.

Además, explicó que las telas de algodón son más porosas.

¿Qué deben usar quienes tienen alergias en la piel?

“Deberían usar un textil con un recubrimiento antimicrobiano en la parte interna, que es la que tiene contacto con la piel. Hay textiles con este tipo de recubrimiento que vienen en tejido de punto, similar a la franela, lo que ayuda a la transpiración, a la permeabilidad y al paso del aire y va a mantener más fresca la zona de la boca”.

Lunes, 21 Septiembre 2020

Explicador: ¿El COVID-19 ‘sobrevive’ en el agua? Lo que debe tener en cuenta para regresar a piscinas, playas y ríos

Por Andrés Felipe Martínez - RedCheq

El Ministerio de Salud ha dado vía libre para volver a disfrutar de estos espacios de recreación y actividad física. Pero es necesario preguntarse cuál es el riesgo de contagio en estos casos.

El pasado 4 de septiembre, el Ministerio de Salud expidió la Resolución 1547 de 2020, con la que fijó los protocolos de bioseguridad para abrir nuevamente las piscinas en conjuntos residenciales, centros recreativos y hoteles del país, tras varios meses de estar cerradas por la pandemia del coronavirus. Un día antes, el ministerio había publicado la Resolución 1538, que disponía lo propio para la reapertura de playas y balnearios costeros.

En resumen, y como mencionaremos más adelante, la cartera de salud dispuso el uso obligatorio de tapabocas siempre que se esté por fuera del agua; además de tener en cuenta el distanciamiento social y disponer de espacios adecuados para el lavado de manos. 

Con el regreso de estos lugares de recreación y actividad física, vale la pena preguntarse, ¿cuál es el riesgo de contagiarse con el virus SARS-CoV-2? Por eso, responderemos algunas preguntas con base a lo que explican los expertos y las autoridades de salud.

¿El COVID-19 sobrevive en el agua?

Primero, se debe explicar que el virus de SARS-CoV-2 está contenido en pequeños viriones o partículas virales que son expulsadas por una persona contagiada al hablar, estornudar o toser, principalmente. 

Hasta ahora, la Organización Mundial de la Salud, OMS, ha sostenido que estas gotículas son “relativamente pesadas, no llegan muy lejos y caen rápidamente al suelo”. Sin embargo, también se estudia la posibilidad de que estas queden suspendidas en el aire por algún tiempo, como aerosoles, tal como han sugerido los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos. 

En su sitio web, la OMS ha explicado que los viriones del nuevo coronavirus no tendrían la capacidad de sobrevivir en un cuerpo de agua. “Hasta la fecha no hay pruebas de que el virus de la COVID‑19 sobreviva en el agua, incluidas las aguas residuales”, señala.

Al tratarse de una sustancia líquida, las gotículas son diluidas y pierden su capacidad viral, según explica el médico Antonio Veira, docente de la facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Icesi de Cali: 

“Las gotículas de saliva con el virus pueden caer en el agua, pero van a ser rápidamente diluidas, más aún en grandes cuerpos de agua como una piscina, o en movimiento, como un río. Y entonces la carga viral sería mínima, y no alcanza para provocar la enfermedad”.

Para los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos, “los métodos de tratamiento de agua que utilizan filtración y desinfección, como la mayoría de los sistemas de agua potable, eliminan o inactivan el virus que causa COVID-19".

En el caso de las piscinas, explican los CDC, su mantenimiento adecuado y desinfección con cloro o bromo debería ser suficiente para inactivar el virus. Algo en lo que coincide un estudio publicado en la revista Water Research (de la Asociación Internacional del Agua, Estados Unidos) que concluye que el virus es susceptible de perder su actividad por los oxidantes presentes en el agua. 

Por el contrario, el virus sí puede permanecer activo mientras las gotículas están suspendidas en el aire, como mostró un estudio de laboratorio publicado en el New England Journal of Medicine, aunque su carga infecciosa disminuye conforme a la cantidad de aire en el entorno. 

También, los viriones pueden sobrevivir por algunas horas cuando las gotículas caen en superficies, particularmente en materiales como acero inoxidable o plástico. Y por eso la OMS recomienda el lavado constante de manos. 

“Estas gotículas pueden caer sobre los objetos y superficies que rodean a la persona, como mesas, pomos y barandillas, de modo que otras personas pueden infectarse si tocan esos objetos o superficies y luego se tocan los ojos, la nariz o la boca”, señala el organismo.

¿Entonces no hay contagio a través del agua?

El agua no es un medio de transmisión probado hasta ahora para el SARS-CoV-2. Para entender esto, es necesario recordar que la vía de contagio del virus es el sistema respiratorio, al inhalar las gotículas que expulsa una persona contagiada al hablar, toser o estornudar. 

“Lo que sabemos hasta el momento es que el virus se contrae a través de las células de las vías aéreas, no del sistema digestivo, por eso no se ha probado el contagio por alimentos o beber líquidos. Cuando alguien tiene el virus, y habla, tose o estornuda, expulsa grandes cantidades de gotículas al aire, y eso le permite al virus ingresar a las vías respiratorias de otra persona. El agua no va a llegar a nuestros pulmones, que son la puerta de entrada del virus”, explica el epidemiólogo Róbinson Pachecho, docente de la facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Libre, e investigador del comportamiento de virus en vías respiratorias..

Una partícula viral de este nuevo coronavirus contiene un núcleo de ARN o material genético, cubierto de una capa lípida o de grasa, que cuenta con varias proteínas. Estas proteínas tienen la función de penetrar las células humanas a través de los receptores ACE2 que, como señala el epidemiólogo Pacheco,  son enzimas que se encuentran principalmente en las células de los alvéolos pulmonares, donde no es normal que lleguen líquidos. 

“Podríamos incluso suponer que podemos encontrar material genético del virus en el agua, pero lo que no hemos visto hasta ahora es que ese virus en el agua tenga capacidad de infectar y causar la enfermedad. Si se ingiere el agua, estas gotículas irían al estómago, donde se enfrentan a los ácidos gástricos”, añade el experto.

La epidemióloga Diana María Caicedo, docente del departamento de Salud Pública de la Universidad Javeriana de Cali, dice al respecto: “Si bien se ha reportado presencia del virus en pequeñas trazas de aguas residuales o río, esto es en cantidades bajas que no tienen capacidad de transmisión de la enfermedad”. 

Sí hay un riesgo

Si bien la evidencia científica muestra que el virus pierde su capacidad de infección en cuerpos de agua, asistir a un balneario o una piscina sigue siendo una actividad con riesgo de contagio de COVID-19 por la proximidad con otras personas.

“El riesgo es la cercanía, porque no hay protección con el uso de tapabocas al interior de una piscina o un río, y estar cerca el uno del otro. El problema es la interacción social. El reto será mantener a las personas respetando un distanciamiento en un espacio como una piscina”, aclara el médico Lauro Rivera, especialista en cuidado crítico y urgencias.

Por ello, varias de las medidas que señala el protocolo del Ministerio de Salud están encaminadas a mantener el distanciamiento social. 

Por ejemplo, en las piscinas al aire libre, cada persona en el agua debe tener un espacio libre de seis metros cuadrados. Y en las piscinas cubiertas, de nueve metros cuadrados. Además, se debe mantener una distancia mínima de dos metros en filas, baños y otros espacios comunes. 

“No es que el virus se quede en el agua esperando a que llegue otra persona para contagiarlo. La clave es cuál es la distancia que hay entre una persona y la otra; y cuántas personas contagiadas podrían estar en esa misma piscina hablando, respirando, tosiendo, y estornudando cerca de otras personas”, dice también el médico intensivista y magíster en epidemiología Jorge Salazar.

Así las cosas, si planea regresar a una piscina, sea en su conjunto o unidad residencial o un centro recreacional; o también a una playa, debe tener en cuenta que persiste el riesgo de contagio aún estando rodeado de agua. Y por ello es necesario mantener las prácticas adecuadas de distanciamiento, uso de tapabocas el tiempo que sea necesario y el lavado de manos constante. 

Además, de acuerdo con los protocolos del Ministerio, es necesaria también la limpieza y desinfección adecuada en las piscinas y balnearios; no solo para evitar la propagación del COVID-19 sino de cualquier otra enfermedad infecciosa.