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Jueves, 26 Agosto 2021

Menores no acompañados: las víctimas invisibles del éxodo venezolano

Por La Liga Contra el Silencio

Como otros migrantes, viajan solos en busca de oportunidades. Pero son niños que padecen las dificultades de la migración como si fueran adultos. Cientos de chicos y chicas enfrentan duras travesías bajo una gran vulnerabilidad, mientras los estados de Venezuela y Colombia siguen sin ofrecer una ayuda eficaz.

Jonaikel*, de 11 años; junto con su hermano Jonás, de 15, y otros menores de edad, salió de Venezuela en mayo de 2020 para cruzar la frontera hacia Colombia. Recuerda que el día de su partida estaba ansioso. Pero había terminado de acomodar sus cosas, y aunque no había comido, se sentía con fuerzas para emprender el viaje.

Cuando dejó su casa, cuenta Jonaikel, llevaba en la espalda un morral con la bandera venezolana que le habían regalado en el colegio, y un balón de fútbol en una bolsa blanca. Su madre lo llenó de bendiciones y le recomendó hacerle caso a Jonás.

“Tomé la decisión de viajar con mi hermano. Se lo dije a mi madre y bueno, ella se puso brava al principio, pero luego entendió. Es que la cosa en la casa no está bien”, dice Jonaikel. Él y su hermano salieron desde Maracay, en el estado Aragua, cerca de Caracas, y recorrieron más de 730 kilómetros hasta llegar a La Parada, junto a la frontera de Venezuela con Norte de Santander. La Parada es el primer punto que encuentran los migrantes cuando cruzan el Puente Internacional Simón Bolívar y las trochas aledañas.

Los jóvenes cruzaron por uno de los pasos ilegales, donde mandan grupos armados como el Ejército de Liberación Nacional (ELN),disidencias de las Farc o el Tren de Aragua, la única alternativa para los migrantes ante el cierre de la frontera. “Vimos de todo, a un grupo que iba delante de nosotros los robaron en la noche. Teníamos que dormir en las alcabalas, pedir dinero para comprar pan”, cuenta Jonaikel con brillo en los ojos. 

Los adolescentes no tenían quién los recibiera en Colombia, pero se arriesgaron a cruzar porque necesitaban un trabajo para ayudar a su mamá y a otros dos hermanos que se quedaron en Venezuela. En la trocha conocida como “La Arrocera” se hicieron un espacio entre el monte, y con bolsas, cartón y plástico armaron un cambuche junto a otros jóvenes en la misma situación.

Los hermanos y otros como ellos entran en la categoría de menores de edad no acompañados, o quienes “están separados de ambos padres o de sus tutores legales o habituales, pero no necesariamente de otros parientes y no están al cuidado de un adulto al que, por ley o costumbre, incumbe esa responsabilidad”, según la definición del Comité de los Derechos del Niño de las Naciones Unidas

Solo en La Parada, por donde más migrantes ingresan a Colombia, hay unos 272 menores de edad venezolanos no acompañados, según la Fundación Nuevos Horizontes Juveniles. La organización calcula que más de 11.000 venezolanos han llegado en los últimos años y se han asentado allí en busca de trabajo. La mayoría se dedica al comercio informal, a cruzar mercancías por las trochas o al reciclaje.

Según datos de Migración Colombia, citados en el especial Hijos Migrantes de diciembre de 2020, unos 415.000 niños, niñas y adolescentes venezolanos se encontraban radicados entonces en el país: un 24 % del total de esa población. De ellos, unos 25.000 salieron de Venezuela sin acompañamiento de un adulto. 

Pero estas solo son estimaciones, porque hay casos donde los menores siguen su rumbo sin parar en algún albergue donde queden registrados. No se sabe con exactitud cuántos niños, niñas y adolescentes venezolanos solos están en Colombia. Una de las principales razones para que no estén contados es que ingresan por los puntos ilegales, donde el Estado no tiene control. Los menores, igual que los migrantes adultos, enfrentan el peligro de los grupos paramilitares, las disidencias de las Farc, el ELN y bandas ligadas al narcotráfico que se mueven en la frontera. También se exponen a redes de trata de personas, explotación sexual y laboral.

Nidis Navarro, Comisaria de Familia en Villa del Rosario, explica que es muy difícil detectar a los menores, porque no hay suficiente vigilancia en los caminos que atraviesan. “Existen muchos pasos ilegales, y Migración no tiene de pronto el talento humano necesario para controlar cada uno de estos puntos”, dice Navarro.

Los niños, niñas y adolescentes que pasan por algún refugio de ayuda humanitaria, o que son atendidos por organismos oficiales, son los que pueden ser detectados. De resto, el Estado colombiano no tiene la capacidad para controlar la situación y ayudarles. “Tengo conocimiento de los niños que ingresan porque me lo ha reportado algún organismo de cooperación internacional, o porque han estado vinculados al Centro de Atención Sanitaria. Ahí sí tengo datos exactos de esa población. De los demás no puedo decir cuántos”, agrega la funcionaria.

Hasta diciembre de 2020 la Comisaría de Familia de Villa del Rosario manejó 116 casos reportados por diferentes organizaciones. “Algunos quedan en protección para el restablecimiento de sus derechos. Actualmente tenemos en protección aproximadamente 30 niños, niñas y adolescentes no acompañados de nacionalidad venezolana”, dice Navarro.

@lauraesnaoko
 

Sin rastro

Con los pasos fronterizos cerrados por la pandemia, las trochas se convirtieron en la única alternativa para quienes viajan por tierra. Solo en Norte de Santander se cuentan unas 250. La gente va y viene, los niños caminan solos y casi sin ser vistos. El Estado colombiano parece no tener una respuesta integral a la situación, aunque durante la pandemia reforzaron la presencia policial y militar en los pasos ilegales

“No hay un sistema nacional que ofrezca desde el Estado un mecanismo o un procedimiento claro para resolver este tipo de situaciones”, dice Irene Cabrera, codirectora del Observatorio de Migraciones Internacionales de la Universidad Externado de Colombia, citada en una entrevista realizada por el Centro de Derechos Humanos de la Universidad Católica Andrés Bello.

El Instituto Colombiano de Bienestar Familiar debe proteger a estos menores, pero sus procesos son lentos y no hay una ruta clara de atención, que debería contemplar el restablecimiento de sus derechos a través de un proceso administrativo que los conduzca a albergues de la institución u hogares sustitutos. Desde el inicio de la crisis migratoria en 2015, el ICBF ha atendido a más de 102.000 menores de edad venezolanos en Colombia, pero aún quedan tareas pendientes, incluida la de garantizar la protección integral de esa población. Mientras sigan cerrados los pasos legales y continúe el estatus irregular entre los migrantes, será muy difícil ubicarlos. El ICBF en Norte de Santander no emitió una respuesta a La Liga.

El proceso de restablecimiento de derechos no se está cumpliendo como es debido, entre otras cosas porque no hay cupos, según explica una fuente ligada a una organización humanitaria que prefirió ocultar su nombre. “Los hogares están full, hay muy pocos para los menores colombianos. Ahora, súmale los venezolanos. Si los menores consumen drogas, están en situación de calle o tienen comportamientos inadecuados, van a modalidades institucionales, que por lo menos aquí, en Norte de Santander, son muy pocas”, explica.
 

Vivir en la trocha

Expuestos y sin protección, muchos de estos menores improvisan y viajan sin rumbo. Sólo buscan trabajo y un sitio para descansar Por eso las trochas, aunque de forma precaria, les proveen ese lugar para acomodarse. 

Mía salió sola desde Caracas cuando tenía 13 años y se instaló unos meses en La Arrocera. Le da vergüenza hablar, pero minutos antes se reía con sus amigas. Cuando empieza a contar lo que vivió en la trocha luce incómoda: aparta la mirada y baja la cabeza. Sin embargo, se repone y cuenta que viajó con varias jovencitas de su edad, y con otros pequeños, entre ellos Jonaikel. Se protegían y trabajaban juntos. “No teníamos donde dormir, pero armamos ese campamento en La Arrocera. Hicimos una pequeña comunidad, pero corrimos peligro”, cuenta Mía en voz baja. 

Esos peligros vienen de los grupos armados, contrabandistas y criminales que operan en las trochas.

Según Mía, ellos evitan al ICBF. “No nos gusta porque nos captura y nos quiere llevar adonde no podemos trabajar”, dice. Los menores cruzan la frontera para hacer dinero y poderlo enviar a Venezuela. Otros, para reunirse con sus familias en el interior de Colombia. 

María Paula Martínez, directora ejecutiva de la organización Save The Children, informa que el 70 % de los menores no acompañados viaja para reunirse con familiares en distintos lugares de Colombia, pero en su camino enfrentan diversos peligros. “Trata y tráfico, violencia sexual, explotación comercial, trabajo infantil, y falta de acceso a la salud. También los utilizan los grupos armados, o bandas para el tráfico de estupefacientes y minería ilegal”, explica Martínez. 

“Un día fui abusada por un hombre cerca de la trocha”, cuenta Mía sin dar detalles. La joven se encuentra protegida en la Fundación de Mujeres Activas y Productivas para un Desarrollo Integral y Protección a la Familia (Fumupro), que atiende en su albergue a unos 30 niños, niñas y adolescentes rescatados de la calle en La Parada. 

Lizette Corredor, directora de la fundación, dice que ellos hacen lo que debería hacer el Estado. “Yo visitaba el campamento que tenían allí y pude traerme a Mía, ayudándola a salir de este infierno”, cuenta Corredor, quien maneja la organización desde hace tres años. Desde Fumupro, asegura, han intentado ser un enlace con oficinas del gobierno local, pero no han logrado una relación sólida. “No comprendemos por qué no hay una intención más clara. Acá podemos trabajar ayudando al rescate y el reconocimiento de estos menores”, dice.

Estudiando y realizando otras tareas, Mía ha logrado recuperar un poco la confianza para hacer algo productivo. “Vendemos tortas, hacemos vestidos y otras cosas. Con eso ayudamos para que se pueda comprar la comida y mantenernos acá”, dice. Su mamá la encontró después de viajar sola y ahora viven juntas.

Jonaikel también fue rescatado de una trocha que fue desalojada en junio, durante un operativo de distintos funcionarios en Villa del Rosario, según cuenta Corredor. “Los niños huyen de esos operativos; creen que se los van a llevar a Venezuela”, dice.

Jonaikel también está estudiando. Es uno de los mejores de la clase, pero su escuela no está registrada en el Ministerio de Educación. Por eso no está claro si podrá graduarse y recibir algún documento que certifique sus estudios. Jonaikel espera aprovechar el tiempo para ver si logra reunir dinero y traer a su mamá. “Es lo que más deseo: poder ayudarla, traerla conmigo. La extraño mucho”, dice con nostalgia.
 

@lauraesnaoko

Adultos antes de tiempo

Las circunstancias obligan a estos jóvenes a hacerse responsables de sus vidas antes de tiempo. “Algunos deben asumir su propio cuidado desde muy pequeños, trabajar en lo que puedan para sobrevivir. Tienen que asumir roles de adultos; saltan la etapa cuando deberían estar estudiando y definiendo su identidad y proyecto de vida”, explica María Paula Martínez, de Save The Children. La situación les afecta emocionalmente y provoca problemas de convivencia y socialización. “Su desarrollo integral, procesos de adaptación, mecanismos de respuesta y reacción ante diferentes situaciones cotidianas, y su calidad de vida se ven afectadas”, dice Martínez. Los chicos presentan alteración emocional y física, bajo peso y talla, malnutrición, estados depresivos, autolesiones e ideas suicidas, deserción escolar y problemas psiquiátricos y psicosociales. Muchos no tienen control ni conciencia de lo que hacen y tienen pocos planes a futuro. Además corren el riesgo de ser madres o padres a muy corta edad, lo que empeora su realidad.

Valentina es otra niña bajo el cuidado de Fumupro. Dice que tiene 17 años, pero Corredor asegura que son 15. Tras una vida violenta, donde dice que sufrió abusos físicos de su madrastra y un intento de violación de su padre, decidió huir. Vivió con una tía en San Cristóbal, estado Táchira. También fue a vivir con una prima en Valencia, en el centro de Venezuela. Pero la violencia iba detrás. La pobreza también le acompañaba. Entonces decidió reunirse con su mamá y viajar a la frontera. Llegaron a La Parada y no tenían donde dormir. “Mi madre me dejó aquí tirada, se fue con un hombre y trabaja en las calles de Bogotá bailando con él”, dice Valentina. 

Así se quedó sola, con apenas 14 años. Dormía en las calles y sobrevivía vendiendo dulces. Un día conoció a un joven mayor que ella, y se hicieron novios. “Salíamos y eso, teníamos relaciones de pareja y quedé embarazada. Cuando le conté, no lo volví a ver”. Con ocho meses de embarazo, quedó sola otra vez. 

Pero Valentina quiere seguir adelante. No está alarmada y confía en que será una buena madre. Habla con tranquilidad y sonríe. “No le voy a hacer vivir lo que yo he sufrido. Valeria no tendrá una vida como la mía”, dice. Valentina quiere seguir su viaje, buscar a su mamá, presentarle a su nieta y trabajar juntas. 

Todo esto ocurre mientras el Estado colombiano parece no entender la dimensión del problema. “Esto ha sido tratado como que si fuera a pasar muy pronto, pero vemos que no es así”, dice Corredor. Mientras tanto, resultan ineficaces e insuficientes las políticas públicas y las rutas de atención efectivas, cada vez más necesarias frente al drama humanitario que ahora mismo afecta a miles de menores no acompañados.
 
* Todos los nombres de los menores han sido cambiados para proteger su identidad. 

Martes, 11 Mayo 2021

Explicador: ¿Todas las personas migrantes de Venezuela deben registrarse para el Estatuto Temporal de Protección?

Por Jeanfreddy Gutierrez

Migrantes irregulares que entraron antes del 31 de enero de 2021 y regulares con PEP o similares deben inscribirse para obtener el Permiso Temporal de Protección; quienes no lo hagan pueden recibir medidas de expulsión o deportación.

Con el inicio del Registro Único de Migrantes por parte de Migración Colombia, a partir del miércoles 5 de mayo de 2021 y hasta el 24 de noviembre de 2023, inicia la primera etapa del Estatuto de Protección Temporal (EPT) en la que deberán registrarse buena parte de los migrantes venezolanos regulares e irregulares residenciados en Colombia.

El EPT, presentado el 1 de marzo de 2021 por el presidente Iván Duque, es un “mecanismo jurídico que complementa al régimen de protección internacional de refugiados, que permite llenar los vacíos existentes en este régimen, con base en la realidad migratoria y la capacidad de respuesta que tiene el país en materia institucional, social y económica” de acuerdo a Migración Colombia.

Fue creado por la Resolución 0971 de 2021 para “otorgar un beneficio temporal de regularización a quienes cumplan los requisitos establecidos” con el fin de “facilitar el tránsito del Régimen de Protección Temporal al Régimen Migratorio Ordinario”. 

Presentado oficialmente como “complementario al régimen de protección internacional de refugiados que ofrece el resguardo a personas que huyen de su país de origen y que se encuentran en situación de alta vulnerabilidad, en especial más de 966 mil personas venezolanas que se encuentran con estatus irregular en Colombia”.

El Estatuto permitirá a los migrantes que obtengan el Permiso de Protección Temporal (PPT), un documento distinto a la cédula pero con validez e información similar, acceder a servicios de salud, banca y trabajo en igualdad de condiciones que los nacionales colombianos, así como brindar un período de diez años para alcanzar la residencia permanente.

Este período de diez años tiene el fin de abrir tiempo suficiente para solicitar un permiso de residencia permanente (con cinco años de residencia en el país) e incluso para solicitar la nacionalidad (con cinco años de permiso de residencia permanente o dos si contrae matrimonio con un nacional colombiano). 

El Estatuto se implementará en tres fases: en la primera se creará el Registro Único de Migrantes Venezolanos (RUMV) a través del cual se obtendrá información para su identificación y caracterización individual. El trámite se realizará completamente de forma virtual, aunque habrá puntos presenciales (que empezarán a funcionar la primera semana de junio de 2021) en distintas partes del país para quienes por falta de acceso o conocimiento en tecnología, por analfabetismo u otra condición de vulnerabilidad, no lo puedan hacer por Internet.

Después del registro habrá una segunda etapa -que iniciará en septiembre de 2021- en la que cada migrante deberá agendar una cita para acudir al registro biométrico de sus huellas dactilares en la fecha y hora elegida. 

En la fase 3, cada migrante inscrito y con huellas dactilares recibirá en una período de 90 días la decisión o no de recibir el Permiso de Protección Temporal (PPT), el cual estará vigente hasta el 30 de mayo de 2031, cuando se cumplirán los diez años de vigencia del Estatuto. 

Para solicitar residencia permanente se tomará en cuenta el acumulado por el Permiso Especial de Permanencia (PEP).

El PPT podrá ser otorgado a quienes se le corrobore que cumplen los requisitos, como demostrar haber estado en el país antes del 31 de enero de 2021 o haber entrado después de esa fecha de forma legal por un punto migratorio.

Así mismo, puede ser revocado si quien lo obtenga comete un delito, si se le considera una amenaza para el país o si pasa más de 180 días fuera del país, pero permite viajes dentro y fuera de Colombia, incluso para visitar Venezuela.

Este PPT dará acceso a servicios de salud, trabajo y educación, así como la obligación de pagar impuestos pero no implicará entrega de cédula de extranjería ni otorgará derecho a voto como ya chequeamos. Sí otorgará el derecho a la vacunación, aunque no, no se descontará dinero de las nóminas de los colombianos para financiarlo

¿Quienes deben y pueden registrarse?

El director de Migración, Juan Francisco Espinosa Palacios dijo en declaraciones a Radio Nacional de Colombia el 9 de febrero de 2021 que se trata de tres grupos.

Los que DEBEN registrarse:

  1. Migrantes Regulares: aquellos que tiene un Permiso Especial de Permanencia (PEP) o cualquiera de las modalidades de autorización para estar en Colombia como el Permiso de Ingreso y Permanencia (PIP), Permiso Temporal de Permanencia (PTP) y/o Salvoconducto de Permanencia SC- 2 que se obtiene mientras se espera la obtención de la visa por parte de la Cancillería. Estos documentos no se pueden renovar desde la entrada en vigencia del Estatuto, el 5 de mayo de 2021.
  2. Migrantes Irregulares que hayan ingresado a Colombia, incluso por pasos irregulares, hasta el 31 de enero de 2021 y que puedan demostrar su residencia con las llamadas “pruebas sumarias”: se trata de algún tipo de documento laboral, sanitario o de otro tipo expedido por una institución pública o persona natural con cédula de ciudadanía o extranjería como un contrato de arrendamiento.

Los que PUEDEN:

Migrantes regulares que ingresen a territorio nacional durante los dos primeros años de este Estatuto Temporal a partir del 31 de enero de 2021 y hasta el 31 de enero de 2023.

Los que NO DEBEN:

Ciudadanos venezolanos con visa de trabajo tipo M, y por tanto cédula de extranjería, así como aquellos con doble nacionalidad no deben hacer este registro.

Vale la pena resaltar que obtener el PPT o hacer el registro no interrumpe ni entorpece la solicitud de condición de refugiado.

Pruebas sumarias

¿Cuáles son los documentos que Migración Colombia sugiere presentar para demostrar residencia en Colombia desde antes del 31 de enero de 2021 sólo para migrantes irregulares?

De acuerdo al artículo 6 de la resolución 0971 de 2021, serían los siguientes:

  • Documento expedido por una entidad pública colombiana, dentro del ejercicio de sus funciones
  • Documento emitido por una persona jurídica, inscrita en Cámara de Comercio o sometida a supervisión de autoridad de vigilancia y control de nuestro país, suscrita por el representante legal
  • Documento emitido por un nacional colombiano o persona que tenga Cédula de Extranjería expedida por Colombia. En este caso el documento deberá contener el nombre de quien lo suscribe, número de identificación y datos de contacto, así como estar notariado.
  • Los documentos e información que se pretendan hacer valer como prueba sumaria y que ya reposan en las bases de datos de la Unidad Administrativa Especial Migración Colombia, solo requerirán de su actualización por parte del migrante venezolano.
  • La Tarjeta de Movilidad Fronteriza (TMF), por sí sola, no constituye prueba de permanencia en el país.

Y todo aquel documento que permita la individualización del migrante venezolano en situación irregular por sus datos personales y que evidencie su permanencia en el territorio nacional. Si usted posee el PEP o cualquier otro documento migratorio similar, no necesita presentar pruebas sumarias.

La presentación de estas pruebas sumarias así como todo el registro no garantiza la aprobación y entrega del PPT, esto estará a discreción de la evaluación de cada caso por parte de Migración Colombia. Además que se verificará la autenticidad y veracidad de los documentos y datos presentados, con sanciones para quienes mientan o falsifiquen pruebas.

Pero vale resaltar que finalizadas las fechas de registro, habrá también sanciones para quienes no terminen el Registro o no tramiten su solicitud completa.

Como aspecto innovador, estas pruebas sumarias también serán tomadas en cuenta para reconocimiento de identidad de género y personal de los y las migrantes venezolanos transexuales, como explica Caribe Afirmativo.

Trochas no

Espinosa Palacios señaló que quienes ingresen por pasos irregulares no podrán cobijarse al Estatuto y podrán ser objeto de expulsión, deportación u otras medidas de orden migratorio.

Aquí te inscribes en el Registro Único de Migrantes Venezuela (RUMV).

De acuerdo con Migración, el tiempo de inscripción es de aproximadamente 30 minutos, sin embargo, las experiencias de distintos usuarios son disímiles. Especialmente tras el aumento considerable de visitas al sitio web, que lo ha dejado fuera de servicio en varias ocasiones.

Una usuaria que logró conectarse el primer día cuenta su experiencia: “Es solo crear tu usuario, te envían al correo la confirmación de la cuenta y luego haces la activación y llenas los datos socioeconómicos, pero eso me llevó todo el día”. Según Estoy En La Frontera, una iniciativa de cobertura sobre migración del diario La Opinión de Cúcuta, durante el primer día del RUMV, la web Migración Colombia recibió 1 millón 695 mil visitas, que representa 640% más del promedio diario, según Espinosa Palacios.

Sin embargo, poco más de 500 migrantes pudieron crear usuario y contraseña, hacer el registro de usuario y diligenciaron la encuesta socioeconómica, unos 950 quedaron pendientes de terminar la encuesta y 15 mil usuarios sólo pudieron crear el usuario.

¿Cuándo pueden registrarse?

Según el sitio especial creado para el Estatuto, llamado Visibles, quienes ingresaron antes del 31 de enero de 2021, sean regulares o irregulares, pueden inscribirse entre el 5 de mayo de 2021 al 28 de mayo de 2022 mientras que quienes entren regularmente después del 31 de enero de 2021 será entre el 29 de mayo de 2021 hasta el 24 de noviembre de 2023.

https://twitter.com/MigracionCol/status/1390063755879489542

También señaló el funcionario a Radio Nacional que quienes habiéndose vencido estas fechas no llenaron el Registro o habiendo llenado el Registro no terminaron el proceso biométrico y de solicitud del PPT podrán ser también objeto de expulsión, deportación u otras medidas sancionatorias. 

Condiciones

Esta es la lista de requerimientos documentales y personales para que le sea aprobado el PPT.

  • Tener un documento de identidad vigente o vencido (pasaporte, cédula de identidad venezolana, PEP).
  • En caso de ser menor de edad, partida de nacimiento.
  • Declaración expresa de intención de permanecer temporalmente en Colombia.
  • No tener antecedentes, anotaciones ni procesos administrativos o judiciales en curso.
  • No tener en curso investigaciones administrativas migratorias.
  • No tener en su contra medidas de expulsión, deportación o sanción económica vigente.
  • No tener en curso investigaciones o condenas por delitos cometidos en Colombia.

Así lo señala el ABC del Estatuto Temporal de Protección de Migración Colombia.

¿Podrán votar?

Tal como lo escribimos en un artículo pasado, citando información de la Registraduría General de la Nación, “los extranjeros residentes en Colombia [no solo los venezolanos] pueden votar en las elecciones de Autoridades Locales”, como alcaldes, concejos y juntas administradoras locales y municipales.

Pero para poder hacerlo, de acuerdo con la misma entidad, las personas interesadas en votar “deberán presentar su cédula de extranjería como residente vigente y contar con una visa de residente desde hace cinco años o más en Colombia”. 

Pero en ningún caso pueden votar en las elecciones para elegir presidente, congresistas, gobernadores, ni asambleas departamentales, según establece la Ley 1070 de 2006 por medio de la cual se reglamenta el voto para extranjeros residentes en Colombia. 

De hecho, la creación del Estatuto de Protección no implica tampoco que los migrantes venezolanos que accedan a este beneficio podrán votar en las elecciones locales. 

Tal como explicó Lucas Gómez García, gerente de Fronteras de la Presidencia de la República en una transmisión en vivo de La Silla Vacía, el Estatuto de Protección sirve para que los migrantes puedan ingresar al sistema de aseguramiento en salud, puedan legalizar el acceso a educación de los niños venezolanos (incluso podrían acceder a educación superior o al SENA) y a trabajos formales; pero no le da la posibilidad de votar a los migrantes.

“No vamos a nacionalizar a nadie. Justamente un Estatuto Nacional de Protección permite una permanencia en el territorio durante un periodo de diez años, pero no le da la nacionalidad a esa población. No es una medida para nacionalizar a nadie [contrario a lo que dijo el senador Gustavo Bolívar en un trino]. No es una medida para darles cédula y que puedan votar en las elecciones, ni siquiera en las locales”, aclaró el funcionario.