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Jueves, 26 Noviembre 2020

Alcaldía no ha mandado a pintar buses azules del SITP, pero sí eligió el color verde de los nuevos eléctricos

Por Andrés Felipe Martínez - RedCheq

Una flota de buses eléctricos de color verde empezó a operar en el SITP con servicio zonal, tradicionalmente azul. Según TransMilenio, los vehículos fueron pintados desde fábrica con este color y no representó ningún costo para el Distrito.

El pasado 13 de noviembre, el sistema de transporte de Bogotá, TransMilenio, presentó 13 nuevos buses eléctricos del concesionario ETIB S.A.S. que se integrarán al servicio zonal del SITP, y que hacen parte de una flota de 483 vehículos que ingresarán al sistema en los próximos meses.

Los buses son de tipo padrón (un solo cuerpo), marca Yutong, ensamblados en Colombia con carrocería Marcopolo; y son de color verde, siendo los primeros buses de servicio zonal en el Distrito pintados por completo de un color distinto al tradicional azul.

Precisamente ese nuevo color fue el que más despertó comentarios durante el anuncio de la entrada en operación de los nuevos vehículos. 

Para la concejala Carolina Arbeláez, la decisión de tener una pintura verde se atribuye al interés de la alcaldesa Claudia López por visibilizar el color de su partido: la Alianza Verde.

“Finalmente la alcaldesa @ClaudiaLopez logró pintar los buses del color de su partido. La ciudadanía debe saber de dónde salieron los recursos para cumplirle los caprichos políticos a la alcaldesa”, escribió en Twitter la concejala Arbeláez, quien representa al partido Cambio Radical, declarado en oposición de la actual Administración Distrital.

También lo cuestionó el senador del Centro Democrático, Ciro Ramírez:

El concejal del Distrito, Emel Rojas

Y la excandidata al Concejo, Laura Medina Ruiz

Vale la pena recordar, que desde el inicio del sistema TransMilenio, en el año 2000, se estableció el color rojo para los buses articulados troncales y el color verde para los alimentadores. Después, alrededor del año 2011, se integró el sistema SITP, que empezó a diferenciar por colores los servicios de las rutas.

“En la entrada de Transmilenio, la selección de colores tuvo la intención de generar una imagen distintiva para el nuevo sistema de transporte masivo en la ciudad. Con el SITP, se buscó una identificación fácil del tipo de servicio”, recuerda el investigador en movilidad urbana sostenible, Darío Hidalgo.

En ese sentido, los colores de los buses de Transmilenio y el SITP corresponden al tipo de servicio que prestan: troncales, rojos; urbanos (zonales), azules; alimentadores, verdes; complementarios, naranja; y especiales; vinotinto. Así se explica en el Manual de Imagen del sistema:

 

Solicitamos a la concejala Arbeláez una ampliación sobre su denuncia, y respondió:

“No es que entregaron los buses de un color y lo cambiaron a otro. Había unos buses que estaban en una licitación por entregar, e hicieron un otrosí para que le cambiaran la imagen a esos buses. Cambiaron las condiciones iniciales del contrato para que los buses quedaran verdes”, dijo la concejala a Colombiacheck.

La concesión de TransMilenio con el operador ETIB S.A. inició en 2010 con el Contrato de Concesión No. 003 de 2010.

En el año 2019 se añadió el Otrosí No. 14 a ese contrato, en el que se pactaba la adquisición de los buses eléctricos y los Euro VI (gas natural) que se integraron en noviembre de este año al sistema. 

Ahí se acordó que serían adquiridos 13 nuevos buses eléctricos y 93 nuevos buses Euro VI, a gas natural. Y que entrarían en operación el 26 de septiembre de 2020.

Sin embargo, este año, a raíz de la contingencia del COVID-19, ETIB informó en los meses de marzo, abril y mayo a Transmilenio que había un retraso en la entrega de los chasís de los vehículos por parte de sus proveedores en China (eléctricos) y Suecia (Euro VI). Y que además, a raíz de la coyuntura económica, ya no podía adquirir 93 buses Euro VI, sino solo 66, y completaría la capacidad pactada con otros buses usados “de reserva” que ya se encontraban en Colombia.

Ante los retrasos que afectaban el cumplimiento del Otrosí No. 14, y lo modificaban respecto a la flota Euro VI, las partes se vieron obligadas a firmar el 20 de agosto un nuevo Otrosí (No. 15), en el que se detallan los cambios y las justificaciones de ETIB S.A.

En ese nuevo Otrosí No. 15 no se habla de un cambio de imagen en los vehículos, como señala la concejala Arbeláez. 

Tanto en ese Otrosí, como en su anterior versión de 2019, se lee una misma línea que indica que la adición de flota se hará de acuerdo a “los manuales y reglamentos de operación vigentes” de TransMilenio. 

¿Entonces dónde está el cambio? Pues bien, resulta que cuando se firma este Otrosí, en agosto, justo TransMilenio había actualizado el Manual de Imagen y Normas Técnicas de la entidad. Y en él incluyó una nueva categoría de colores “según su estándar de emisiones” (página 170), que incluye dos nuevos tonos para los buses zonales: verde Pantone 376 C para los eléctricos; y amarillo Pantone 116 C para los buses Euro VI con gas natural vehicular.

Así:

 

Así las cosas, el concesionario estaba en la obligación de cumplir con el Manual de Imagen vigente en el proceso de ensamblaje y carrocería, que según el mismo Otrosí No.15, se llevó a cabo en septiembre, un mes después de la actualización de colores. 

Colombiacheck consultó a María Fernanda Ortiz, subgerente de TransMilenio, quien confirmó que la actualización del Manual de Imagen se dio justo antes del ensamblaje. 

“En el momento en que se llevó a cabo la actualización del Manual de Diseño de TransMilenio, estos buses no habían sido ensamblados, por lo que fue posible pintarlos originalmente de verde, de acuerdo con la estrategia para identificar los buses de tecnologías limpias, en este caso eléctricos”, aseguró la funcionaria a Colombiacheck.

Así lo había explicado también la entidad ante un control preventivo realizado por la Veeduría Distrital de Bogotá, que publicó su informe el 28 de octubre.

La gerente Ortiz señaló que la inclusión de estos dos nuevos colores es “una estrategia que busca generar una identidad con los usuarios para que identifiquen fácilmente los buses de tecnologías limpias”.

Sobre por qué se eligió precisamente el color verde, no se mencionaron argumentos. 

Para el investigador Darío Hidalgo, es cierto que el verde es un color comúnmente asociado a temas ambientales. “Se suele usar cuando se intenta mostrar algo relacionado con el ambiente y la sostenibilidad”, dice.

Sin embargo, en el caso del transporte público, la elección de este color fue de la Alcaldía, pues no existe ningún estándar o convención sobre el uso de colores para vehículos de tecnologías más limpias.

“No hay ningún estándar que defina el uso de este color. En cada ciudad las autoridades definen cómo identificar a los nuevos buses que entran a los sistemas”, explica Hidalgo.

Revisamos si el color verde usado en Bogotá se repite en otras ciudades de Latinoamérica, y parece no haber un consenso. 

Por ejemplo, en Ciudad de México, las nuevas flotas del Trolebús (eléctrico) son azules. Los nuevos buses eléctricos del sistema Metrobús son rojos. Y el verde es usado no para los buses eléctricos sino para un tipo de bus de gas natural conocido como Ecobús.

En Buenos Aires, los colectivos tienen muy diversos colores, de acuerdo a la empresa responsable. Sin embargo, los nuevos buses eléctricos se están identificando con un degradado azul y verde.

En Sao Paulo, la ciudad con más buses eléctricos en Brasil, los vehículos son de color gris con franjas azules. Y en Santiago de Chile, la ciudad con la flota de buses eléctricos más grande de Latinoamérica, escogieron el color rojo

“Técnicamente no hay ninguna razón. Básicamente es la intención de la Administración de hacer que los buses sean diferentes para los usuarios, que se identifiquen como buses de energías limpias. No hay ningún estándar, es arbitrario, no hay un código o convención al respecto”, explica Néstor Rojas, docente de la Universidad Nacional y experto en calidad del aire y movilidad sostenible.

Según Rojas, otros sistemas de transporte suelen identificar a los vehículos de tecnologías de menores emisiones solo “con calcomanías u otras señales gráficas distintivas”, sin cambiar por completo el color de la carrocería.

Al respecto, encontramos que el color verde claro ya ha sido incluido pero parcialmente en las carrocerías de algunos buses híbridos de TransMilenio antes de la administración de la alcaldesa Claudia López.

Por ejemplo, en 2014, el verde fue integrado en el frente y el techo de la carrocería de los buses duales híbridos (diésel-eléctricos) de servicio troncal (rojos). 

En 2015, ocurrió lo mismo con los padrones híbridos de servicio zonal (azules) y alimentadores (verde oscuro). 

Y en 2016, el mismo color fue añadido a los buses complementarios (naranjas) con uso de gas natural vehicular.

Nunca se había cambiado por completo el color de los buses, pues su color principal respondía al tipo de servicio en el sistema.

Para el ingeniero Hidalgo, “al final, la intención es mostrar que hay algo que está cambiando, que hay algo distinto. Esa es la intención de la Administración actual: que asocien su gestión con que están pasando cosas nuevas”.

Menciona que también se está usando el color verde para pintar el pavimento en las nuevas intersecciones de ciclorrutas de la ciudad, siendo que las actuales son de color azul. “Y otro ejemplo es el cambio de nombre a infraestructuras, como el Centro de Felicidad de El Túnal, que ahora es un Centro Deportivo, Recreativo y Cultural”, señala.

Otros buses sí iban a ser re-pintados

Aunque Transmilenio aclaró que los trece buses de ETIB S.A.S. fueron pintados en fábrica de color verde, la queja de la concejala Arbeláez tiene un antecedente: en octubre, varios medios (1, 2, 3) reportaron un plan para pintar de verde una flota de 370 buses eléctricos azules que se encuentran parqueados en un patio taller en Bogotá. 

Se trata de una flota traída desde China, que inició su llegada al país durante la anterior Administración Distrital. 

Preguntamos a la subgerente de Transmilenio, y aseguró que la entidad desistió de esa idea, y que los 370 buses entrarán a operar en su color original azul.

“Estos buses eléctricos fueron azules desde su proceso de ensamblaje y no serán sometidos a ningún cambio de color para su entrada en operación. Como se evidenció en los últimos días en un recorrido al que asistieron medios de comunicación, estos vehículos entran a un proceso de alistamiento previo a la entrada en operación”, informó Ortiz.

Según la funcionaria, la entidad sí envió una propuesta para el cambio de color de este lote de buses a los concesionarios, pero no prosperó. “Lo que se presentó fue una consulta a los operadores sobre la viabilidad de que esto sucediera, dejando claro que no habría inversión adicional por este aspecto”, concluyó.

Buses amarillos Euro VI

Como se mencionó anteriormente, en el mismo Otrosí No. 14 de diciembre de 2019, con el que llegaron los buses eléctricos, se pactó la adquisición de buses Euro VI. 

En octubre, Transmilenio anunció la entrada en circulación de 66 buses de este tipo con servicio zonal. Estos vehículos también son del operador ETIB S.A. y son de color amarillo, siendo la segunda novedad del Manual de Imagen de Transmilenio.

Al igual que el caso de los trece buses verdes, la entidad aseguró que el color amarillo fue pintado desde fábrica, por lo que no se realizó ningún proceso de pintura adicional.

“Los 66 buses Euro VI fueron amarillos desde su proceso de ensamblaje, por lo que no fueron sometidos a ningún cambio de color y no se generó ningún costo adicional por el mismo”, declaró la subgerente de Transmilenio, María Fernanda Ortiz.

En ese sentido, calificamos como Cuestionable la afirmación de la concejala Arbeláez, y de los otros líderes políticos citados, pues no es cierto que se hayan pintado de verde buses que eran originalmente azules, como se presenta en los trinos. Sin embargo, sí es cierto que la Alcaldía modificó el Manual de Imagen de Transmilenio justo cuando se iban a ensamblar los nuevos vehículos para que estos quedaran verdes desde fábrica.

Por otro lado, como se recordó en el chequeo, el color verde brillante para identificar las tecnologías híbridas o limpias ya había sido usado en administraciones anteriores a la alcaldesa Claudia López, desde el año 2014. Aunque vale decir que nunca habían sido pintados por completo de un color distinto al de su tradicional tipo de servicio. 

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Miércoles, 06 Febrero 2019

No hay cifras oficiales de colados en Transmilenio

Por Luisa Fernanda Gómez Cruz

Samuel Hoyos, precandidato a la alcaldía de Bogotá, dijo que Bogotá pierde 200.000 millones de pesos al año por este problema. Pero no es posible determinarlo porque no hay cifras oficiales al respecto.

El pasado 2 de febrero se realizó el Segundo Foro Democrático por Bogotá, organizado por el Centro Democrático, en el que los precandidatos a la alcaldía por este partido dieron a conocer sus propuestas para mejorar la movilidad de la capital.

Durante su intervención, Samuel Hoyos, uno de los participantes, se refirió al tema de los colados en el sistema Transmilenio. Dijo que anualmente la capital pierde 200.000 millones de pesos por este problema y que, si se resuelve, la tarifa del pasaje podría disminuir. Así quedó consignado también en su cuenta de Twitter:
 

Colombiacheck consultó al precandidato para conocer en qué fuente de información se basó.

Lo que nos dijo es que “probablemente son más de 200.000 millones” de pesos, pues “en esto no hay cifras exactas”. “Hay fuentes de prensa y algunos estudios que se han hecho en Transmilenio, pero cerca del 10% de los usuarios se cuelan y el sistema mueve 2,2 millones de personas al día”, señaló. Además, explicó a Colombiacheck que sus cuentas vienen de multiplicar 200.0000 colados, por los 2.400 que vale el pasaje de Transmilenio.

Cuando le contrapreguntamos al precandidato de dónde venían las estimaciones de que el 10% de los usuarios se cuelan en el sistema, nos respondió enviándonos el enlace de un artículo de El Tiempo publicado el 23 de septiembre del año pasado.

Contactamos al equipo de comunicaciones de Transmilenio, quienes nos confirmaron “TransMilenio tiene datos generales de estaciones, portales y zonas de la ciudad más afectados por la problemática de los colados. Sin embargo, actualmente carecemos de una línea de base integral de medición de la evasión”. Es decir, hasta este momento no hay datos oficiales sobre cuántos son los colados en el sistema, ni se ha realizado ningún otro estudio por parte de Transmilenio, contrario a lo dicho por Hoyos.

La empresa reveló, además, que están adelantando los estudios correspondientes para determinar la gravedad del problema, pero estos no se conocerán sino hasta el segundo semestre de 2019.

Dario Hidalgo, experto en movilidad y exsubgerente de Transmilenio, reafirmó lo dicho por la empresa y señaló que entre expertos “se ha manejado la cifra de alrededor del 10%” de colados frente al total de viajes que se hacen al día en el sistema de transporte. Es decir, el mismo estimado de Hoyos, aunque no se cuente con cifras oficiales.

Por otra parte, de acuerdo con Transmilenio, diariamente se hacen 2’500.000 validaciones en el servicio troncal (cada vez que un usuario pasa su tarjeta para ingresar al sistema, se cuenta una validación). Y el valor del pasaje para este mismo rubro es de 2.400 pesos.

De modo que el número de pasajes no validados podría ser de aproximadamente 250.000 (10% de 2,5 millones); que al multiplicarlo por el valor del pasaje (2.400), por los 365 días del año da un valor de 219.000 millones.

Es decir, que posiblemente, pero no oficialmente, al año el sistema estaría dejando de ganar 210.000 millones de pesos. Una cifra que aunque es cercana a la dada por Hoyos, no se puede asumir como oficial pues, como ya señaló Transmilenio, aún no se ha determinado cuántos son realmente los colados en el sistema.

¿Disminución en la tarifa?

De acuerdo con Hidalgo, decir que al controlar la evasión del pago se puede bajar la tarifa de Transmilenio podría ser parcialmente válido, aunque, en todo caso, habría que tener en cuenta muchos factores.

En primer lugar, porque controlar la evasión tiene un costo. Requiere mejorar infraestructura (torniquetes que hagan difícil colarse, barreras en puntos donde circulan los colados); realizar campañas publicitarias (‘Todos pagamos el pato’), y aumentar el control policial (más policías en las estaciones, sitios a dónde llevar a los colados, mecanismos para el pago de multas).

De hecho, así mismo lo constata Transmilenio en el comunicado que envió a Colombiacheck, en el que señala: “Con el propósito de prevenir y controlar la evasión del pago, Transmilenio viene liderando el Plan Anti - Evasión (...) que actúa a través de tres líneas de acción: Fiscalización, Infraestructura y Cultura Ciudadana”.

En segundo lugar, según Hidalgo, controlar a los colados no se traduce en que los 219.000 millones de pesos van a entrar al sistema. “Porque muchas de las personas que se cuelan, simplemente no usan el servicio. Hoy se están colando, si se les cobra, no necesariamente lo usarán”, concluye el experto.

Transmilenio tendría, entonces, que entrar a revisar el costo que le genera luchar contra la evasión, si el dinero invertido tendría como resultado un mayor ingreso por cuenta de los pasajes y si ese aumento en el ingreso efectivamente le haría posible rebajar la tarifa para los ciudadanos.

Mientras tanto, afirmarlo como un hecho, es desinformar.