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Viernes, 27 Agosto 2021

Alejandro Gaviria nació en Chile, pero sí puede aspirar a la presidencia de Colombia

Por Laura Rodríguez Salamanca

Aunque es cierto que solo pueden ser jefes de estado los colombianos por nacimiento, los hijos de colombianos que nacieron en el exterior y se domiciliaron en el país también lo son. 

Han pasado apenas unas horas de la oficialización de la aspiración presidencial del exministro de Salud, Alejandro Gaviria, pero ya empezaron a circular desinformaciones sobre este tema. 

En redes sociales se han viralizado (1, 2 y 3) publicaciones en las que se menciona que Gaviria nació en Chile y que no podría ser presidente porque la Constitución establece que debe “ser colombiano por nacimiento”.

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En Colombiacheck calificamos estas publicaciones como falsas porque aunque es cierto que Gaviria nació en Chile y, de acuerdo con la Constitución, solo pueden ser presidentes los colombianos por nacimiento, esta desinformación no tiene en cuenta un detalle: los hijos de colombianos que nacieron en el exterior y se domiciliaron en el país son considerados constitucionalmente como colombianos por nacimiento. Es decir, el exministro no está inhabilitado para ocupar el cargo. 

En un artículo publicado el 17 de febrero de 2021 por el El Espectador, se explica que Gaviria nació en Chile. 

“Sus padres [Juan Felipe Gaviria Gutiérrez y Cecilia Uribe Flórez] lo tuvieron en Santiago de Chile el 25 de junio de 1966 pero a los pocos años la familia se devolvió a Colombia”. Desde eso, Gaviria hizo una vida en el país, cursó varios de sus estudios acá, y ha ejercido su carrera profesional como economista, fue ministro de Salud, director del Centro de Objetivos para el Desarrollo Sostenible y ahora es rector de la Universidad de los Andes”. 

De acuerdo con el artículo 191 de la Constitución Política, los requisitos para ser Presidente de la República son “ser colombiano por nacimiento, ciudadano en ejercicio y mayor de treinta años”. 

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Pero, como explican a Colombiacheck las abogadas Luisa Fernanda García, experta en derecho constitucional y profesora de la Universidad del Rosario, y Karen Daniela Rosero, directora jurídica de la Corporación CIPJUS, el hecho de que Gaviria no haya nacido en Colombia no quiere decir que no sea colombiano por nacimiento. 

Ambas expertas mencionaron que en el artículo 96 de la Constitución Política se explica que ser colombiano por nacimiento es un derecho que se adquiere si los padres son naturales o nacionales colombianos. Pero también puede presentarse el caso de que siendo hijo de papá o mamá colombiana y se nace en el extranjero, la nacionalidad por nacimiento puede darse por domiciliarse en territorio colombiano. 

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Nuestros colegas verificadores de La Silla Vacía también le pusieron la lupa a esta desinformación y anotaron, además, que el artículo 96 indica que “ningún colombiano por nacimiento podrá ser privado de su nacionalidad. La calidad de nacional colombiano no se pierde por el hecho de adquirir otra nacionalidad”. 

Además, La Silla recordó que “en 2014 también se habló de una supuesta inhabilidad de Enrique Peñalosa a aspirar a la presidencia por haber nacido en Estados Unidos. Pero Peñalosa sí pudo aspirar porque, como Gaviria, es colombiano de nacimiento”. 

En resumen, en Colombiacheck calificamos como falsas las publicaciones en las que se afirma que Alejandro Gaviria está inhabilitado para aspirar a la Presidencia de la República porque nació en Chile. El exministro de salud es colombiano desde su nacimiento porque aunque nació en el exterior, es hijo de colombianos y luego se domicilió en el país. 

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Viernes, 04 Marzo 2022

Desempleo femenino sí es superior al masculino, pero cifra de Mabel Lara está desactualizada y es imprecisa

Por Alexander Campos Sandoval

La candidata al senado denunció la brecha que existe entre el desempleo femenino y el desempleo masculino, pero al consultar los datos oficiales se evidencia que incurrió en imprecisiones a la hora de establecer la magnitud del problema.

“Casi 8% están en Colombia las mujeres, más que los hombres, en cifras de desempleo. Eso es muy alto”. Esta fue la afirmación que la cabeza de lista para el Senado del Nuevo Liberalismo, Mabel Lara, realizó en una entrevista publicada el pasado 10 de febrero por Pulzo. Al consultarla sobre su fuente, nos remitió a un artículo de Portafolio publicado en septiembre de 2021.

Para empezar, constatamos que el problema de la brecha entre el desempleo masculino y femenino es real y de vieja data. En “Diferencias en las tasas de desempleo por género”, artículo compilado en “El desempleo femenino en Colombia”, publicación de 2016 del Banco de la República y el BID, se nota cómo esta diferencia de género es persistente y abarca décadas.



Gráfico tomado de “El desempleo femenino en Colombia”

Una de las lecturas que los investigadores realizan sobre el gráfico es: “además de que las tasas femeninas siempre han sido superiores a las masculinas, la brecha entre ambas parece ampliarse en épocas de recesión, como las de 1983-1984 y 1999-2000.” También en la recesión de 2020-2021 a causa de la pandemia se cumple esta hipótesis, como lo muestra el seguimiento hecho por el Dane a las variaciones mensuales de la Tasa de desempleo desestacionalizada.


Algunas de las explicaciones de esta brecha se encuentran en las conclusiones de la investigación, realizada con datos de 2012. Allí se expone que “el manejo del hogar y el cuidado de los hijos restringen las alternativas laborales de las mujeres, lo que se refleja tanto en la decisión de participación laboral como en la probabilidad de desempleo”. Así mismo, los datos arrojan que “estar casado o en unión libre aumenta la participación laboral y disminuye el desempleo de los hombres, pero tiene el efecto contrario en el caso de las mujeres”.

Para comparar estas conclusiones del estudio con el escenario actual, consultamos a Cristina Nicholls, coordinadora de incidencia política de la organización Artemisas, ONG que durante el segundo semestre de 2021 realizó encuentros territoriales con más de 300 mujeres en Cauca, Nariño, Antioquia, Valle del Cauca, Arauca, Cundinamarca y Bogotá, a través de la plataforma “¡Sin mujeres no!”, de la que surgieron tres agendas urgentes para fortalecer la participación femenina en espacios democráticos. Una de ellas es la autonomía económica.

“Lo que nosotras hemos venido identificando es una afectación diferencial de la pandemia en las mujeres y creemos que es algo en lo que hace falta hacer hincapié. Las mujeres han venido perdiendo sus empleos y la reactivación económica no ha representado el impacto deseado. Sin negar los avances, por supuesto”, asegura Nicholls. 

Según el informe de Artemisas, la destrucción de puestos de trabajo durante la pandemia fue superior en mujeres que en hombres, algo que Colombiacheck también había evidenciado en una verificación de marzo de 2021. Algunos de los sectores afectados por el confinamiento pertenecen a campos importantes del empleo femenino como es el trabajo doméstico o el sector de servicios. Finalmente, el incremento de la pobreza derivado de la pandemia afectó a cerca de la mitad de los hogares con jefatura femenina. 

La existencia de esta brecha en materia de empleabilidad implica el punto de partida de un círculo nocivo para la participación de las mujeres en la democracia, pues al no contar con autonomía económica se ven dedicadas enteramente a labores de cuidado no remunerado, más expuestas a la convivencia con potenciales agresores, con menor presencia en espacios de toma de decisiones y, al final, afectadas por las políticas emanadas de corporaciones en las que se encuentran subrepresentadas.


Con base en esta problemática, el informe de Artemisas incluye una serie de recomendaciones para instancias de decisión del ejecutivo y el legislativo, tales como propender por una política de estímulo fiscal con enfoque de género, Promover paquetes de estímulo fiscal orientados a proteger los ingresos y el empleo de las mujeres afectadas por la crisis, entre otras.
 

La evaluación estadística

Dicho ya que la problemática de la brecha enunciada por Mabel Lara es real, acudimos a expertos del campo estadístico para corroborar el dato que la candidata dio sobre la situación actual de esta diferencia.

El equipo de Paula Herrera-Idárraga, doctora en economía y profesora de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad Javeriana, evaluó la información oficial más reciente que estuviera disponible al momento de la afirmación de la candidata Mabel Lara. Estos datos estaban contenidos en el boletín de Mercado Laboral publicado el 31 de enero por el Dane, con información de diciembre de 2021.

Esta decisión en cuanto al uso de los datos se tomó en tanto la candidata no estableció en su afirmación el período al que se refería, una precisión que según la profesora Herrera-Idárraga es crucial para confirmar este tipo de información.

Según el análisis, tanto la diferencia en la Tasa de desempleo nacional (14.9% mujeres, 8.3% hombres) como en la Tasa de desempleo desestacionalizada (16.1% mujeres, 9.5% hombres) es de 6.6 puntos porcentuales. A partir de este resultado, el director del programa de economía de la Universidad Javeriana, Adrián Garlati, señaló algunas de las imprecisiones en la afirmación de Mabel Lara:

“Para empezar, la diferencia entre porcentajes no se presenta como porcentaje, sino en puntos porcentuales”. Como explica en un instructivo para su curso José Luis Revilla León, Magíster en finanzas y profesor de la Universidad Ricardo Palma de Perú, el porcentaje indica la proporción de una cantidad respecto de otra, mientras que los puntos porcentuales indican el aumento o la disminución de porcentajes ya establecidos.

“La medición por puntos porcentuales puede ser confusa, así que si la candidata quería ofrecer una dimensión de la brecha podía decir que la tasa de desempleo masculino es apenas el 55% de la tasa de desempleo femenino. Si al mencionar un 8% su afirmación iba en esa vía, subestimó demasiado la diferencia. Si se refería a puntos porcentuales, al contrario, sobreestimó la diferencia, pues su cifra de 8 es 21% superior al 6.6 que es la brecha real”, concluye Adrián Garlati. 

En ese sentido, para corroborar lo que Mabel Lara quiso decir, revisamos el fragmento del artículo de Portafolio que ella nos señaló como fuente de su afirmación: “la tasa de desempleo femenino se ubicó en 16,4% mientras que la de los hombres está en 9,4%”. En puntos porcentuales, la diferencia entre estas tasas es exactamente 7, no “casi 8” como dijo la candidata.

En conclusión, pese a que la brecha entre el desempleo femenino y el desempleo masculino es una problemática real, la afirmación de Mabel Lara en su entrevista con Pulzo está basada en datos desactualizados. Además, dentro de su frase no se especifica el período al que hace referencia, asegura una cifra superior a la real y, finalmente, cita de manera errónea la diferencia como un porcentaje y no como una cantidad de puntos porcentuales. Por estas razones, calificamos su frase como cuestionable.