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Miércoles, 10 Marzo 2021

Artículo citado en redes de los Convenios de Ginebra sobre menores combatientes es falso

Por Mónica Ospino Orozco

No es cierto que los Convenios de Ginebra aseguren que “todo menor de 15 años en zona de conflicto será considerado un combatiente”.

El bombardeo ejecutado por el Ejército el pasado 2 de marzo, ocurrido en zona rural de Calamar, Guaviare, en contra del disidente de las Farc, alias Gentil Duarte, y en el que presuntamente murieron menores de edad, ha desatado una ola de indignación en el país y también, mucha desinformación.

Una de esas desinformaciones fue compartida por el popular tuitero David Ghitis, afín al partido de gobierno, en este trino en el que aseguró: “Lean bien: Se confirma que no hubo niños entre los muertos del bombardeo en el Guaviare. (Y si los hubo, hay que mirar hacia quien los llevó de acuerdo al convenio de Ginebra, Art 77, Numeral 2)”.

Además, Ghitis compartió dos capturas de pantalla, una con un titular de Blu Radio en la que se asegura que “Medicina Legal confirma que no había niños entre muertos por bombardeo en el Guaviare” y otra, una captura que dice “Convenio de Ginebra. Artículo 77 numeral 2: Todo menor de 15 años y en zona de conflicto será considerado un combatiente. El delito y responsabilidad recae sobre el grupo que lo use en sus filas únicamente”. 

Ghitis, publicó el trino a las 6:25 a.m. de este miércoles 10 de marzo, que llegó a tener 50 retuits y más de 100 me gusta. Sin embargo, lo borró poco después, y en muchos de los comentarios en respuesta le advertían que ese artículo era falso e incluso varios citaron este chequeo de Colombiacheck, hecho en noviembre de 2019, titulado “Supuesto artículo del Convenio de Ginebra sobre niños soldados es falso”.

Precisamente en esa ocasión circuló en redes sociales una pieza similar a la que esta vez compartió el tuitero en cuestión, solo que en ese momento el falso artículo había sido identificado como el 122, numeral 2. Sin embargo, el contenido de entonces es igual al que circula ahora. De nuevo, verificamos que es falso.

El falso artículo 77, numeral 2 circula ampliamente en Twitter (1, 2, 3), especialmente entre quienes reaccionaron a las declaraciones dadas, este miércoles 10 de marzo, por el ministro de Defensa, Diego Molano, quien en entrevistas radiales calificó de “máquinas de guerra” a los menores que pudieran haber sido bombardeados en Calamar, Guaviare.

El artículo 77, numeral 2 del Protocolo I adicional a los Convenios de Ginebra de 1949 es el relativo a la protección de las víctimas de los conflictos armados internacionales, “no dice lo señalado en redes y es falso lo que comparte el tuitero”, explicó a Colombiacheck, el profesor de derecho de la Universidad Icesi de Cali, coordinador de área de derecho penal y doctor en ciencias jurídicas, Yecid Echeverry Enciso.

Echeverry agregó que “los cuatro Convenios de Ginebra son de 1949 y se adicionaron en 1977 el Protocolo I y II, y en el 2005, el III. El que regula la parte del reclutamiento forzado, en concreto, es el Protocolo I, que es relativo a la protección de personas en conflictos de carácter internacional. Pero ellos tienen el artículo 3 que es es común a los dos protocolos”. 

“Ese artículo 77 hace referencia a que lo ideal es que no se recluten menores y que dadas ciertas condiciones extremas se puede reclutar menores desde 15 años. Pero de todas maneras estos menores deben tener una protección especial. Si usted hace una confrontación directa entre lo que literalmente dice ese artículo en su numeral 2 no es ni siquiera cercano a lo que comparte el trino que está analizando”, precisa Echeverry.

Y es que literalmente el artículo 77 del protocolo I de los Convenios de Ginebra, dice: 

“Las Partes en conflicto tomarán todas las medidas posibles para que los niños menores de quince años no participen directamente en las hostilidades, especialmente absteniéndose de reclutarlos para sus fuerzas armadas. Al reclutar personas de más de quince años pero menores de dieciocho años, las Partes en conflicto procurarán alistar en primer lugar a los de más edad”.

Y tal como lo mencionamos en el citado chequeo de 2019, “los convenios de Ginebra son la base del Derecho Internacional Humanitario, es decir el derecho que limita y humaniza la guerra. La primera versión de este convenio viene de 1864 pero fue reescrita en varias ocasiones y la versión actual se firmó el 12 de agosto de 1949, después de la Segunda Guerra Mundial, y consiste en cuatro convenios”.

“Además de los convenios existen tres protocolos que se sumaron más tarde. El Protocolo adicional I se firmó en 1977 y trata de la protección de las víctimas de los conflictos armados internacionales; el Protocolo adicional II se firmó al mismo tiempo y trata de los conflictos armados no internacionales y el Protocolo adicional III, de 2005, añadió el cristal rojo a los emblemas protectores de la Cruz Roja y la Media Luna Roja (el equivalente de la Cruz Roja en el mundo musulmán)”.

Lo cierto es que el reclutamiento de menores es un delito, como lo consigna el artículo 4 del Protocolo II que dice que “los niños menores de quince años no serán reclutados en las fuerzas o grupos armados y no se permitirá que participen en las hostilidades”. Cabe recordar que este Protocolo en particular fue ratificado por Colombia en 1996, lo que en su momento se consideró un hito en la humanización de la guerra.

Así que el mencionado artículo 77, numeral 2 compartido por David Ghitis y otras personas, es falso, pues su contenido difiere del que realmente contiene dicho documento.

 

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Miércoles, 28 Abril 2021

‘Covidiota’ sí está registrada en un diccionario de la RAE, pero no ha sido aceptada

Por Mónica Ospino Orozco

Varias palabras que han surgido derivadas de la actual pandemia han sido recogidas por la Real Academia de la Lengua Española, pero como una forma de registrar su uso actual. El proceso para incorporarlas en el diccionario oficial es lento y largo.

La lengua es un organismo vivo y son sus hablantes los que la mantienen viva y la transforman. La sentencia con uno u otro cambio y a la que ya es difícil rastrearle el autor o autora original, ha sido ya tan repetida que cada que surge una nueva palabra, la frase vuelve a tomar vigencia.

Así podríamos describir lo que ha pasado en el último año, tras la aparición del virus del Sars-Cov-2, causante de la enfermedad del COVID-19 y que ha derivado, entre otras miles de cosas, en el surgimiento de nuevas palabras.

Más recientemente, se ha hecho viral la aparición de la palabra “Covidiota” en el Diccionario histórico de la lengua española de la Real Academia Española que la registró recientemente y que esta publicación de Facebook popularizó, al asegurar que “según la Institución, se puede utilizar ‘Covidiota’ para definir a la persona que se niega a cumplir las normas sanitarias dictadas para evitar el contagio de la Covid".

La información de la supuesta aceptación de la RAE de la palabra covidiota también ha sido compartida en memes a propósito de las marchas del 28 de abril de 2021 contra la reforma laboral (1, 2, 3).

Y aunque si bien es parcialmente cierto lo que afirma la publicación en mención, el diccionario que registra la palabra “covidiota” cumple una “función de análisis descriptivo y sincrónico de la lengua, como una foto de la actualidad del idioma”, según explicó a Colombiacheck la profesora Lirian Astrid Ciro, docente del departamento de Lingüística y Filología de la Universidad del Valle, doctora en humanidades y con maestría en lexicografía hispánica.

De acuerdo con la docente, “este diccionario histórico registra palabras como ‘covidiota’ o ‘coronabebé’ porque ha encontrado su uso en la prensa, pero esto no quiere decir que sean palabras que terminen como por establecerse en el idioma y que efectivamente pasen al diccionario de la lengua española. De hecho en esta palabra en particular no parece estar extendida en todo el ámbito hispánico, pues los ejemplos que aparecen en la descripción del Diccionario histórico son más de la prensa de España que de América Latina”.

El Diccionario histórico de la lengua española es, de acuerdo con la RAE, “un diccionario nativo digital que persigue describir en su integridad (en el eje diatópico, diastrático y cronológico) la historia del léxico de la lengua española. Una característica definitoria de este repertorio radica en su voluntad de analizar la historia del léxico en una perspectiva relacional, atendiendo a los vínculos etimológicos, morfológicos y semánticos que se establecen entre las palabras”.

Por su parte, el Diccionario de la lengua española “es el resultado de la colaboración de todas las academias, cuyo propósito es recoger el léxico general utilizado en España y en los países hispánicos. Se dirige, fundamentalmente, a hablantes cuya lengua materna es el español, quienes encontrarán en él recursos suficientes para descifrar textos escritos y orales”, según describe la RAE en esta entrada en su página web.

Para Pablo González, doctor en lingüística de la Universidad de la Ciudad Nueva York (The City University of New York - CUNY), “la RAE es un ente prescriptivo, es decir, la persona que hace las reglas, en este caso, es la que permite que algo entre a la lengua. Pero la Academia dicta unas normas de lo que ella considera lo que es el español correcto, pero el español es el que hablamos todos”.

Agrega González que “si la palabra está siendo usada es parte del español, si no está siendo usada, pues no sería parte del idioma. Entender la lengua así, como la que la gente usa y no la que la academia dicta o la que está en los libros es una visión descriptiva de la lengua y entonces desde ese punto de vista si la palabra se está usando, existe. Y ya la otra parte descriptiva es entender en dónde se está usando y de dónde viene”.

En relación con la publicación objeto de este chequeo, asegura González que “lo que dice ese post de Facebook es que ‘se puede utilizar’  tal palabra para definir tal cosa y así no funciona la lengua. La gente usa primero las palabras y la RAE eventualmente dirá que la gente está usando esta palabra o se ha observado, en este caso, el uso de la misma”.

En este caso, el de la palabra “covidiota” el Diccionario histórico recoge su etimología como un ‘calco’, así: “Etim. Calco estructural del inglés covidiot, voz atestiguada en esta lengua desde 2020 en la prensa, y consignada ya en el Oxford Advanced Learner's Dictionary (2020); y esta, a su vez, de covid e idiot”.

Un “calco” se entiende como una palabra que se adapta de otro idioma, o como lo describe esta nota de BBC Mundo, “el calco también se basa en un extranjerismo, con la diferencia de que se descompone la palabra y se traducen sus componentes. Por ejemplo, el inglés interview se tradujo en entrevista, de entre: inter y vista: view. Aunque también sufrió un proceso de adaptación a interviú”.

Por otra parte, el proceso para que finalmente los neologismos sean incorporados al Diccionario de la lengua española es mucho más lento y largo, de acuerdo con la profesora Ciro.

“Puede que esta palabra ‘covidiota’ termine por no aceptarse como un término representativo de todo el ámbito hispánico y no llegue al Diccionario de la lengua española. Pero ese es un proceso bastante largo que pasa por el Instituto de Lexicografía de la RAE que recoge los usos de las palabras y luego eso pasa por el pleno de las 22 academias de la lengua española que hacen un estudio muy detallado de las palabra para decidir si aceptarla e incorporarla”.

El proceso que describe la profesora Ciro, en detalle lo explica este artículo de la RAE, en el que se relata que “el Pleno de los académicos es el órgano encargado de tomar las decisiones que afectan al Diccionario. Para poder mantener al día su repertorio, el Pleno académico cuenta con la ayuda del Instituto de Lexicografía y de diversas comisiones”.

Y finalmente, describe el artículo de la RAE: 

“Las comisiones académicas elaboran las propuestas de adición, supresión o enmienda que posteriormente examinará el Pleno para decidir sobre su aprobación. El Instituto de Lexicografía prepara los materiales que se discuten en comisión y documenta las propuestas. Una vez estudiadas por las comisiones y el Pleno, las propuestas pasan a consulta de las academias americanas que propondrán sus observaciones para que la modificación pueda ser aprobada definitivamente”.

Así que tras estas evidencias y consultas con expertos calificamos la publicación de Facebook relativa a la aprobación de la palabra ‘covidiota’ como verdadero, pero, pues aunque su acepción está registrada en el Diccionario histórico de la lengua española, le hace falta el contexto que explica el proceso para que finalmente una palabra se incorpore al Diccionario de la lengua española, lo que en este caso no ha ocurrido y puede que no llegue a ocurrir.