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Martes, 28 Agosto 2018

Casi todas las cifras de Claudia López sobre la consulta anticorrupción son ciertas

Por José Felipe Sarmiento Abella

La votación de 11,6 millones y 99 por ciento a favor es un resultado histórico, a pesar de que otras jornadas similares han tenido mayor participación en sufragios y en proporción.

Aunque ninguna de las propuestas de la consulta anticorrupción que se votó el pasado domingo superó en el preconteo el umbral de participación de 12,1 millones de votos (un tercio del censo electoral), quienes promovieron este mecanismo de participación buscarán que el presidente Iván Duque y el Congreso las aprueben con los argumentos de que estuvieron muy cerca y obtuvieron una votación histórica: casi 11,7 millones de votos, 99 por ciento a favor.

Colombiacheck revisó algunas de las comparaciones frente a otras jornadas similares que hicieron las principales promotoras de los mandatos consultados, la excandidata vicepresidencial Claudia López y la senadora Angélica Lozano, luego de recibir los resultados tres resultaron verdaderas; una fue aproximada y otra, falsa según los datos históricos de la Registraduría y la Base de Datos de Democracia Directa (SUDD, por sus siglas en alemán), entre otras fuentes.

Más votos que Duque

“Superamos la votación que hace pocos meses eligió al presidente Duque, de lejos lo superamos”, señaló la exsenadora López. Verdadera.

El actual presidente de la República, Iván Duque, fue electo en la segunda vuelta de este año con 10’383.080 votos, más que cualquiera de sus antecesores (aunque no en porcentaje).

La consulta lo superó por cerca de 1,4 millones de votos, a pesar de que la participación estuvo 20 puntos por debajo de la segunda vuelta presidencial. El pasado domingo la participación no llegó al 33 por ciento, mientras que en la jornada del 17 de junio hubo una participación del 53 por ciento.

Más votos que el referendo de Uribe

Desde su cuenta de Twitter, Lozano dijo que el referendo promovido en 2003 por el entonces presidente Álvaro Uribe “obtuvo MENOS votos que la consulta” y además, que Uribe lo promovió “usando a TODO el Estado”. López afirmó que “casi (lo) duplicamos” en votación. Esta segunda afirmación es Verdadera.

 

 

Es difícil determinar qué tanto usó Uribe al Estado para influir en los resultados de ese referendo constitucional convocado por su gobierno en 2003. Lo que sí es seguro es que la consulta del pasado domingo logró casi el doble de votación, como lo afirmaron Lozano en Twitter y López en su discurso posterior a los resultados.

De 15 preguntas propuestas por el mandatario y avaladas por la Corte Constitucional, en la más votada participaron 6’267.443 personas. Otras diez preguntas estuvieron por encima de los seis millones de votos marcados y solo una quedó por debajo de cinco millones.

Además, aunque en 2003 el censo electoral era mucho más pequeño (25 millones de votantes), la proporción de la participación fue menor también. En el referendo votó el 26,67 por ciento del censo, mientras que en la consulta del domingo lo hizo el 32 por ciento.

De todas maneras, con esos resultados la primera pregunta del referendo de 2003 fue aprobada, porque el umbral de participación de los referendos es menor que el de las consultas: 25 por ciento. Fue así como se introdujo la “muerte política” para funcionarios condenados por corrupción en el artículo 122 de la Constitución, que superó el límite por solo 26.364 votos (0,1%). Es decir que apenas participó poco más de la cuarta parte del censo electoral de entonces.

Hay que decir también que la diferencia por debajo del umbral de las preguntas que no fueron aprobadas fue mucho menor en el referendo de Uribe que en la consulta. En 2003 casi todas perdieron por menos del uno por ciento. Solo cuatro lo hicieron por más: la séptima, por 2,24 puntos; la sexta, por 2,15; la última, por 1,69 y la penúltima, por 1,09. Mientras que la distancia que les faltó a las de la consulta del domingo estuvo entre 1,29 y 1,32 puntos.

No obstante, en 2003 la proporción del ‘Sí’ fue mayoritaria pero no alcanzó el 99 por ciento, como sí pasó el pasado domingo. La proporción de votos positivos más alta de ese referendo fue del 94,7 por ciento. Así que los votos a favor nunca llegaron a seis millones. La propuesta que más tuvo fue la primera: 5’874.193.

Más votos que el ‘Sí’ y el ‘No’

“De lejos superamos la votación que tuvo el Sí o el No en el plebiscito en 2016”, dijo Claudia López tras el preconteo. Verdadera.

La consulta obtuvo más votos que cada una de las dos opciones del plebiscito para la refrendación del Acuerdo de Paz con las Farc de 2016. En ese entonces, el ‘No’ ganó con 6,4 millones de votos (50,2%), una mínima diferencia por encima del ‘Sí’. Es decir que ambas opciones estuvieron 5,3 millones por debajo de la consulta anticorrupción.

Sin embargo, la votación total del plebiscito fue mayor, como explicamos a continuación.

La mayor votación en la historia

“(Colombianos) libres depositaron hoy la mayor votación en la historia de Colombia con un mecanismo de participación ciudadana”, afirmó en su discurso la excongresista. Falsa.

Si bien la votación favorable a las propuestas sí fue las más alta de la historia de los mecanismos de participación ciudadana en el país, el total de los sufragios depositados fue inferior a los del plebiscito de 2016.

En esa ocasión fueron 13’066.047 votos en total, una participación del 37,43 por ciento, cinco puntos y casi millón y medio de sufragios por encima de la consulta.

Sin embargo, en el caso del plebiscito por el acuerdo de paz se utilizó un umbral especial de aprobación (por lo menos el 13 por ciento del censo electoral debía votar por el ‘Sí’), no de participación en general.

Este cambio en las reglas buscaba desestimular la abstención activa, es decir, la estrategia de no asistir a las urnas para derrotar las consultas por medio del umbral en lugar de votar en contra, como lo explicó el jurista Rodrigo Uprimny en una columna cuando se empezaba a discutir esa posibilidad.

Por otro lado, aunque el plebiscito de 1957 (en el que la Junta Militar que reemplazó al dictador Gustavo Rojas Pinilla buscó la aprobación de una reforma constitucional) tuvo 4’397.090 votos depositados, esta participación representó un 72,3 por ciento del censo electoral de la época (hombres y, por primera vez, mujeres mayores de 21 años).

La proporción es casi el doble de la que hubo en el de la paz, más del doble que en la consulta anticorrupción y casi el triple que en el referendo de Uribe.

Además, el 95,3 por ciento de los votos válidos le dieron el ‘Sí’ al conjunto de reformas acordadas entre los partidos Liberal y Conservador para darle fin a la violencia política de mediados del siglo XX.

Jornada limpia y en paz

“Hoy por primera vez en la historia de Colombia tuvimos una jornada electoral que no tuvo un solo hecho violento, una sola denuncia de fraude electoral de trasteo y compra de votos”, aseguró López en el auditorio del centro comercial Gran Estación de Bogotá, donde recibió los datos finales del día. Aproximada.

El único lunar que reportó el registrador nacional, Juan Carlos Galindo, en su balance de la jornada fue un hostigamiento a una patrulla de Policía en zona rural de Jamundí (Valle del Cauca) que dejó un uniformado muerto.

De resto ninguna autoridad reportó denuncias por delitos electorales ni otro tipo de incidentes.

Lunes, 05 Marzo 2018

Plazas Vega confunde cifras de erradicación y sustitución de cultivos ilícitos

Por Sania Salazar

El candidato al Senado asegura que no se cumplió la meta de erradicación de cultivos ilícitos, cuando, en realidad, se sobrepasó. En su crítica omite que el programa tiene dos componentes y generaliza con los datos de uno solo.

Luis Alfonso Plazas Vega, coronel retirado del Ejército, conocido por liderar la retoma del Palacio de Justicia, y ahora candidato al Senado por el Centro Democrático, criticó en su cuenta de Twitter los resultados de la política de erradicación de cultivos de coca en el país. Según el candidato, en febrero de 2017 el Gobierno fijó la meta de erradicar 100 mil hectáreas de coca, pero no lo logró, por lo que ampliaron el plazo hasta mayo, pero a la fecha del trino (8 de febrero de 2018) solo habían erradicado 16 mil hectáreas.

 

 

Después de consultar varias fuentes oficiales y un estudio sobre la sustitución de cultivos ilícitos en el país, Colombiacheck califica la afirmación como engañosa porque, aunque la cifra de la meta es cierta, esta se refiere a dos estrategias: erradicación y sustitución, de las cuales la primera superó su objetivo -totalmente contrario a lo que dice el candidato- y la otra sí es la que ha tenido problemas para su ejecución.

Plazas Vega adjunta en el trino un video en el que el Alto Consejero para el Posconflicto, Rafael Pardo, informa que la meta del Gobierno para 2017 es “afectar y sustituir 100 mil hectáreas de cultivo de coca, de las cuales 50 mil en procesos de sustitución voluntaria y 50 mil en procesos de erradicación forzada”. Esa es la primera precisión que hay que hacer, pues quien lea el trino, pero no vea el video, puede creer que el objetivo era erradicar las 100 mil hectáreas, cuando el plan incluía también sustitución. Los medios, registraron el anuncio de la meta del Gobierno en enero de 2017.

Por un lado, en lo que tiene que ver con erradicación, un informe del Ministerio de Defensa indica que en 2017 erradicaron manualmente 52.001 hectáreas y que en enero de 2018 el conteo iba en 1.615, lo que da un total de 53.616. Es decir, se han erradicado 37.616 más hectáreas de las que dice Plazas Vega. Además, superaron las 50 mil prometidas, por lo que sobrepasaron la meta en erradicación. ¿Pero cuántas se han sustituido?

El director de Sustitución de Cultivos Ilícitos de la Alta Consejería para el Posconflicto, Eduardo Díaz Uribe, aseguró el pasado 22 de febrero en una columna en El Tiempo que la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Unodc) ha certificado la sustitución de 16.754 hectáreas de coca.

Una cifra menor cita el informe ¿En qué va la sustitución de cultivos ilícitos. Balance del 2017 y lo que viene en 2018, de la Fundación Ideas para la Paz, FIP. “Con la información disponible no es posible determinar cuántas hectáreas fueron erradicadas voluntariamente durante ese año. Si bien las familias reportaron casi 40.000 hectáreas que se encontrarían en proceso de sustitución, hasta diciembre de 2017 Unodc había verificado un poco más de 15.000 (la tercera parte de la meta anual establecida)”.

En cuanto al plazo para alcanzar la meta de sustitución, El Espectador informó en septiembre de 2017 que, según el Alto Consejero para el Posconflicto, este se cumpliría a finales de 2017 o inicios de 2018. Sin embargo, Díaz Uribe le dijo a Colombiacheck que la fecha límite es mayo de este año, pues, aunque ambas estrategias fueron anunciadas en febrero, la de sustitución tuvo una primera etapa de conversación con las comunidades y, como tal, inició tres meses después, en mayo de 2017. De todos modos, a tres meses de la nueva meta, Naciones Unidas sólo da cuenta de que se ha alcanzado un 33%.

Además, contactamos a un asesor y al equipo de prensa de Plazas Vega para saber en qué fuente se basó para asegurar lo de la ampliación del plazo y la mencionada cifra de erradicación, pero no hemos recibido respuesta. En resumen, la frase del candidato usa cifras cercanas a la realidad, pero las pone en el contexto equivocado:

 

  1. La meta de erradicación era de 50 mil hectáreas, no de 100 mil. Ese último dato hace referencia a la meta del programa completo, es decir, mitad erradicación y mitad sustitución.
  2. La meta de erradicación sí se alcanzó, e incluso se superó.
  3. La ampliación del plazo, en el caso de la sustitución, parece que sí se dio, pues el gobierno, efectivamente, inicialmente habló de que se cumplirían las dos metas durante el año pasado.
  4. No se han erradicado 16 mil hectáreas, sino 53.616. Al parecer, el candidato confundió esa cifra con los alcances que ha tenido el programa de sustitución, cuyas dificultades explicamos a continuación.

La sustitución, difícil y lenta

El director del programa de sustitución resaltó que la sustitución depende del involucramiento de las familias cultivadoras y explicó que Naciones Unidas verifica si esta se está realizando, proceso que está rezagado por motivos de seguridad: “de 17 misiones que se hicieron entre enero y febrero 12 fueron bloqueadas”, informó.

Díaz Uribe indicó que los principales problemas a los que se han enfrentado para lograr que los cultivadores de coca sustituyan sus sembrados por productos lícitos es la desconfianza en las instituciones. También los intereses de quienes no quieren que esos cultivos desaparezcan, que han derivado en problemas de seguridad como asesinatos de líderes y bloqueos de las actividades de sustitución y de verificación de las Naciones Unidas.

El informe de la FIP aclara que a un año de la implementación del Acuerdo Final y la puesta en marcha del Programa Nacional Integral de Sustitución de Cultivos de Uso Ilícito (PNIS) es apresurado sacar conclusiones sobre su éxito o su fracaso.

“La sustitución requiere de recursos y tiempo. Se trata, nada más y nada menos, que de generar condiciones para que comunidades afectadas por la guerra y dependientes de esta economía ilegal sean incluidas social y productivamente. En otras palabras, que el Estado llegue y permanezca en territorios donde su presencia ha sido intermitente”, dice el informe.

El documento da cuenta de los avances, pero también de las dificultades del proceso de sustitución:

-El aumento en las tasas de homicidios y los altos niveles de violencia en las zonas donde se desarrolla la sustitución de cultivos.

-La respuesta del Estado se ha enfocado en incrementar el pie de fuerza, con la creación de centros estratégicos, sin contar con un verdadero modelo de seguridad rural.

-La asistencia técnica y los proyectos de ciclo corto no han llegado a las regiones. “Actualmente, hay miles de familias recibiendo un subsidio mensual sin ningún tipo de orientación o asistencia técnica”.

-La inversión en bienes públicos es claramente insuficiente.

Coordinación con Mindefensa

Díaz Uribe explicó que el Ministerio de Defensa, encargado de la erradicación, ayuda en el proceso de sustitución brindando seguridad y ayudando en la sustitución cuando la comunidad lo solicita, en un trabajo conjunto que han denominado “sustitución asistida” o “sustituir con seguridad”. La diferencia entre ambas estrategias radica en que para las sustitución el punto de partida son las familias, mientras que para la erradicación son las matas”, precisó.