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Chequeo Múltiple

Miércoles, 07 Abril 2021

Chequeo a Duque y su apuesta por la sostenibilidad

Por Luisa Fernanda Gómez Cruz

El Presidente insiste en que su gobierno ha aumentado la generación de energías renovables, pero al dar la cifra del crecimiento sigue partiendo de una base que lo favorece.

A raíz de la firma a comienzos de marzo de 2021 del decreto que reglamenta la identificación de parqueaderos preferenciales para los vehículos eléctricos, el diario El Tiempo entrevistó al presidente Iván Duque para hablar de “lo que se ha hecho” y “la apuesta” de su gobierno para la movilidad sostenible en el país.

Colombiacheck decidió revisar dos de las respuestas dadas por Duque. En parte, porque una de ellas ha sido repetida por el mandatario a lo largo de su gobierno. 

“Multiplicamos por 7 la generación de energías renovables”

Cuestionable

No es la primera vez que el presidente Duque emite una oración similar, lo único que ha venido cambiando con el tiempo es el número por el cual, señala, se ha aumentado la generación de energías renovables.

En su discurso del 20 de julio de 2020 dijo: “Ya hemos triplicado nuestras fuentes de energía renovables y aseguramos proyectos por más de 2.000 megavatios de energía no convencional”.

Y tres semanas más tarde, en el discurso del 7 de agosto, el Presidente señaló: “Dos años después del 7 de agosto de 2018 vemos la evolución de Colombia en materia de emprendimiento, quintuplicando las energías renovables no convencionales”.

Lo que contamos en el chequeo que Colombiacheck realizó del segundo discurso, y que sigue aplicándose en este momento, es que “el dato es cuestionable porque depende de cómo se cuente”.

Consultamos al ministerio de Energía de dónde salía la cifra del aumento por siete y su respuesta fue: 

“Si dividimos los 196,06908 [MW] de capacidad instalada que se consiguieron entre agosto de 2018 y diciembre de 2020, en los 28,2 que había antes del inicio del Gobierno del Presidente Iván Duque, se tendrá como resultado 6,95, es decir, se multiplicó la capacidad instalada del país por 7 (cifra redondeada)”.

Pero aquí ocurre algo que ya habíamos mencionado en los chequeos anteriores (1 y 2), y es que no siempre coinciden las respuestas del gobierno con lo dicho por el presidente Duque públicamente sobre cuál es la base que toman para hacer las cuentas: 30 o 50 MW.

Al consultarle al respecto al ministerio de Minas y Energía, en agosto de 2020, la entidad respondió que “en agosto de 2018, había dos grandes proyectos de energías renovables que sumaban cerca de 30 megavatios de capacidad instalada [...]. En lo que va corrido de este gobierno se ha multiplicado esa capacidad por casi cinco veces: se han instalado 140 MW adicionales”.

En 2020 publicamos:

No obstante, el mismo presidente había dicho otra cosa el pasado 20 de julio, en la instalación del Congreso: “Ya hemos triplicado nuestras fuentes de energía renovables y aseguramos proyectos por más de 2.000 megavatios de energía no convencional”. En ese entonces, La Silla Vacía calificó la afirmación como cierta porque partía de la base de 50 MW en 2018 y le sumó tres parques solares que entraron en operación en estos dos años, para un total de 167 MW, que efectivamente es más del triple.

Hemos hablado de menos de 50 MW de capacidad instalada cuando llegamos” [énfasis del mensaje original], insistió la comunicadora del ministerio que le respondió a Colombiacheck. Aunque esto sí ha quedado registrado así en medios, también es cierto que Duque siempre ha hecho la cuenta con 50 en el denominador, no con 30.

Por ejemplo, en su discurso del 20 de julio de 2019, él mismo dijo que “con la subasta de cargo por confiabilidad, aseguramos 1.398 megavatios de capacidad instalada, 28 veces más que lo que recibimos” [es decir que partía de 49,9 MW]. El comunicado de Presidencia publicado el pasado 6 de agosto sobre los logros de estos dos años en materia de transición energética también recuerda que la meta para 2022 es que haya 2.500 MW entre energía solar y eólica, “50 veces más de la capacidad instalada en 2018”.

La base del conteo para este chequeo del aumento por siete es, sin embargo, 30 MW, pues como nos dijo en la última respuesta el MinEnergía, antes del inicio del Gobierno Duque había 28,2 MW de capacidad instalada.

Pero al asunto se le suma otros dos problemas que también identificamos el año pasado. 

Los dos proyectos que ya existían cuando Duque llegó al cargo y a los que se refiere el punto de partida son el parque eólico Jepirachi en La Guajira y la planta solar Celsia Yumbo en el Valle del Cauca. El primero es de 18,4 MW y el segundo, de 9,8 MW, de acuerdo con la información enviada a Colombiacheck por el ministerio de Energía. La suma de los dos da 28,2 MW.

Entre los primeros proyectos puestos en marcha por el gobierno Duque están los parques solares de El Paso, Cesar, que tiene 67 MW; Bolívar en Santa Rosa de Lima, Bolívar, que aporta 8,06 MW y Castilla La Nueva, Meta, cuya capacidad es de 20 MW, para un total de 95,06 MW.

A estas fuentes se suman 101,00908 MW con corte a diciembre de 2020 que, de acuerdo con los datos del ministerio de Energía, han entrado a hacer parte de la capacidad instalada de generación de energías no convencionales en Colombia. 

Estos fueron los datos enviados por el ministerio a Colombiacheck:

Sin embargo, como también ocurrió cuando hicimos el chequeo de hace un año, estas cuentas dejan por fuera dos factores importantes. Como dijimos en agosto de 2020:

Por un lado, que dos de los tres proyectos iniciales son privados (el de Castilla es de Ecopetrol). De acuerdo con el director ejecutivo de la asociación de compañías privadas por las energías renovables Ser Colombia, Germán Corredor Avella, “lo que hace el gobierno es darles impulso con las subastas de energía”.

El gobierno Duque llevó a cabo dos de estas pujas el año pasado [2019], una en marzo y otra en octubre, que sumaron casi 2.700 MW. La frase de su discurso del 20 de julio de 2019 se refería a la primera que, como contó Colombiacheck al calificarla como cuestionable, fue una iniciativa puesta a andar en la administración anterior y reestructurada por esta. En este sentido, el crédito es compartido.

Por otro lado, la definición oficial de las fuentes de energía renovables no convencionales es más amplia y contempla otros recursos diferentes al sol y el viento, que se quedan por fuera de estos cálculos. La Ley 1715 de 2014, que promueve su uso, considera que a este grupo también pertenecen la biomasa, los pequeños aprovechamientos hidroeléctricos, la geotermia y las mareas.

Este segundo punto es importante porque, como señalamos también en 2020, se trata de una exclusión problemática, pues según XM, la empresa filial de la electrificadora ISA que administra el mercado eléctrico colombiano, existen 118 centrales de este tipo en el país, con corte a abril de 2021, con una capacidad total de 903 MW. Han sido construidas a lo largo de casi un siglo, pues la más antigua, sobre el río Cali, empezó a funcionar en 1925.

Ocho de ellas han entrado en operación después del 7 de agosto de 2018, con un aporte de 77,2 MV, a pesar de que sus procesos de planeación y construcción datan de gobiernos anteriores. 

Si se incluyeran los megavatios de las hidroeléctricas tal vez los números no favorecerían tanto el conteo que intenta mostrar a su favor el actual gobierno porque, para empezar, cuando Iván Duque llegó a la presidencia había mucho más que 30 MW en generación de energías no convencionales por cuenta de las pequeñas hidroeléctricas.

De modo que, una vez más, la afirmación del Presidente sobre energías renovables no convencionales es inexacta porque se refiere solo a dos tipos, eólica y solar, dentro de un conjunto más grande. Sin embargo, los datos específicos sobre esas dos fuentes sí corresponden con la realidad, pues su escasa participación en la matriz energética sí se ha multiplicado por siete desde 2018.

"7,3 millones de cargadores de vehículos eléctricos instalados"

Verdadero

Más adelante en la entrevista, El Tiempo habló sobre el alto costo de los puntos de recarga para los automóviles eléctricos en hogares y edificios y preguntó por la solución que plantea el gobierno nacional a ese problema. Para introducir su respuesta, el presidente Duque hizo la siguiente afirmación: 

A finales de 2019, en el mundo había 7,3 millones de cargadores de vehículos eléctricos instalados. De estos, aproximadamente el 90 por ciento eran cargadores privados.

De acuerdo con el ministerio de Energía, “este dato se toma del Global Outlook VE 2020 de la International Energy Agency (IEA, por sus siglas en inglés)”. Según dicen, “es un contenido que, como entidad pública, la IEA nos comparte, sin embargo, para acceder a él como persona natural o como público en general, debe hacerse pagando”. Sin embargo, compartieron a Colombiacheck capturas de pantalla del informe del que salió la afirmación hecha por el presidente: 

“En 2019, había alrededor de 7,3 millones de cargadores en todo el mundo, de los cuales alrededor de 6,5 millones eran privados” (traducción nuestra al apartado donde está la cifra.

“A finales de 2019, había 7,5 millones de cargadores de vehículos eléctricos que eran cargadores normales o lentos para vehículos ligeros privados” (traducción nuestra al apartado donde está la cifra).

Haciendo una búsqueda en Google encontramos el mismo dato en el portal PR Newswire

“Aproximadamente 7,3 millones de cargadores están activos en todo el mundo (a partir de 2019), de los cuales, casi 6,5 millones son cargadores privados” (traducción nuestra al apartado donde está la cifra). Esto corresponde al 89,04 %, muy cercano al 90 % señalado por Duque.

Según informa la página, la cifra proviene también del informe “The Global Electric Vehicle Charging Infrastructure Market, 2020” ("El mercado global de infraestructura de carga de vehículos eléctricos, 2020”). De acuerdo con PRNewswire, “esta investigación analiza 16 de las principales empresas de infraestructura de carga de vehículos eléctricos y las evalúa en función de su liderazgo en crecimiento e innovación”.

De acuerdo con Darío Hidalgo, experto en movilidad y doctor en planeamiento de transporte urbano, esta fuente sí se considera confiable. “Estás investigaciones de mercado son serias. Eso es lo que cobran: contenido de calidad”. 

Así que la cifra dada por el presidente Iván Duque es verdadera.

Cuestionable Cuestionable Cuestionable Cuestionable Cuestionable Cuestionable Cuestionable Cuestionable

Cuestionable

Miércoles, 11 Julio 2018

Ayuda económica de Estados Unidos a Colombia no es por Duque

Por Carlos González

De acuerdo con el portal El Nodo, el Senado de Estados Unidos aprobó 391 millones de dólares en auxilios para Colombia debido al triunfo de Iván Duque en las elecciones presidenciales.

Sin embargo, esta afirmación es engañosa, pues en marzo la Cámara de Representantes de Estados Unidos ya había aprobado este presupuesto. Pero, además, los niveles de ayuda que Estados Unidos ha aprobado para Colombia han estado a la baja desde hace varios años.

Después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, Estados Unidos empezó una lucha global contra el terrorismo, dentro de la cual Colombia recibió, durante el gobierno de Álvaro Uribe, cerca de 630 millones de dólares anuales. Este nivel se mantuvo hasta 2010, año en el que asumió Juan Manuel Santos y en el que empezaron a reducirse los fondos.

Según Diana Marcela Rojas, investigadora de la Universidad Nacional, después de algunos resultados mostrados por la política de seguridad democrática de Uribe, el gobierno estadounidense decidió empezar a reducir los aportes hacia Colombia y bajaron a “520 millones de dólares en 2010, 464 millones en 2011, 400 millones en 2012 y 328 millones en 2013”.

Para 2014, cuando empezó el segundo periodo de Santos, el presupuesto de ayuda de Estados Unidos destinado a Colombia fue de 319 millones de dólares, distribuidos así: 142 millones a programas antinarcóticos, 28,5 millones en respaldo al Ejército y 140 millones dedicados al Fondo de Apoyo Económico, que financia diversos programas de desarrollo y fortalecimiento institucional, aclaró Rojas.

Por lo tanto, la reducción del apoyo, hasta ese momento, fue de cerca del 50%, o 311 millones de dólares, entre 2002 y 2014. Sin embargo, Rojas dice que “el análisis de las relaciones entre los dos países durante el gobierno Santos evidencia que Estados Unidos sigue jugando un papel central en el proyecto de pacificación nacional. Mientras durante la década pasada los esfuerzos y recursos se concentraron en la guerra contrainsurgente y la lucha contra las drogas, ahora la política de Washington hacia Colombia se ha orientado a crear las bases para una situación de postconflicto”.

Según el portal El Nodo, la confianza de Estados Unidos volvió a Colombia con la elección de Iván Duque como presidente, pues en 2017 Donald Trump había pedido que se redujeran a 245 millones de dólares los recursos destinados a Colombia, pero el Congreso de ese país aprobó una ayuda de 391 millones tan solo cuatro días después de que se conocieran los resultados de las elecciones presidenciales en Colombia.

Sin embargo, cabe mencionar que en marzo pasado la Cámara de Representante ya había aprobado este presupuesto de 391 millones de dólares en ayuda para Colombia. Lo que ocurrió después de las elecciones presidenciales colombianas fue que el Senado de Estados Unidos ratificó la aprobación de dicho monto.

Aunque parece un triunfo del nuevo presidente de los colombianos, lo cierto es que en 2016 Santos recibió 376 millones de dólares en ayuda de Estados Unidos. Al año siguiente, ya con Trump como presidente de Estados Unidos insistiendo en girar únicamente 250 millones para Colombia, el legislativo norteamericano decidió aumentar el apoyo económico y aprobó recursos por 450 millones. Este fue el único año en el que Estados Unidos aumentó su ayuda.

“Espaldarazo bipartidista de EE.UU.: Congreso aprobó presupuesto con partida de US$450 millones para Paz Colombia. US$74 millones más que en 2016”, trinó el presidente Santos desde su cuenta de Twitter, pues en ese momento se esperaba una reducción del presupuesto.

Nota engañosa sobre ayuda económica de EE.UU. a Colombia

Mauricio Jaramillo, internacionalista de la Universidad del Rosario, explicó que la ayuda de Estados Unidos a Colombia ya la había asegurado el presidente Santos y se iba a dar indiferentemente de quién fuera electo jefe de Estado. “Aunque con Petro hubiera existido un poco de incertidumbre, Estados Unidos no va a dejar solo al país”, manifestó el experto.

Sin embargo, Jaramillo afirmó que el incremento de cultivos ilícitos y los asesinatos de líderes sociales pueden condicionar la ayuda del Congreso norteamericano al país en el futuro, ya que para los republicanos es muy importante la lucha antidrogas y para los demócratas la defensa de los derechos humanos.

Según explicó en diferentes medios Mark Feierstein, quien se desempeñó como administrador adjunto de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) para la región, "lo que hacemos en Colombia no es un proyecto de desarrollo típico, es más bien asistencia para una situación de posconflicto, porque Colombia no es un país pobre en comparación de otros. Lo que hacemos aquí es apoyar una transición en las zonas más conflictivas".