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Chequeo Múltiple

Lunes, 25 Enero 2021

Claudia López comparó sin rigor cifras de UCI de Bogotá, Nueva York y otros lugares

Por José Felipe Sarmiento

La mayoría de las cifras era cierta o aproximada, pero no estaba claro el criterio con el que escogió las contrapartes, casi todas las comparaciones eran inapropiadas y su conclusión resultó falsa.

Un gráfico presentado por la alcaldesa de Bogotá, Claudia López, muestra a la capital colombiana con más unidades de cuidados intensivos (UCI) en total y frente a su población que las ciudades de Los Ángeles (Estados Unidos), Buenos Aires (Argentina), México (México) y Lima (Perú); dos países enteros, Chile y Perú, y las comunidades de Madrid y Cataluña, en España. Además, aparece por debajo, pero muy cerca, de Nueva York.

Trino de Claudia López con gráfico sobre UCI de Bogotá frente a otros lugares

La mandataria distrital enfatizó en ese dato durante una transmisión en vivo por sus redes sociales el pasado 18 de enero, cuando dijo que esto convertía a Bogotá en “la segunda ciudad en América que más creció” en disponibilidad de estas camas. Sus afirmaciones incluso fueron citadas en Twitter por la concejala Andrea Padilla, que pertenece a su mismo partido político, la Alianza Verde, y en medios de comunicación que también recopilaron algunas dudas sobre la información.

Trino de Andrea Padilla con cita de Claudia López sobre comparación de UCI

Por petición de una lectora, Colombiacheck se puso a la tarea de verificar el contenido del gráfico y la frase de López. El resultado fue que el diagrama es cuestionable porque hace una comparación poco rigurosa con una mezcla de cifras correctas, inexactas y dudosas sin criterios claros de inclusión; mientras que la conclusión que sacó la funcionaria al aire es falsa, puesto que el crecimiento de otras ciudades en el continente es superior.

El gráfico

CUESTIONABLE

De acuerdo con los datos del Ministerio de Salud hasta el 20 de enero, Bogotá tiene 2.411 camas de cuidados intensivos, 30 más que las presentadas por López dos días antes. Con la proyección de población para la ciudad en 2021 hecha por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), que es de 7,8 millones de personas, la tasa es de 30,9 camas por cada 100.000 habitantes. Hasta ahí, acierta la mandataria.

El panorama se complica al revisar las otras ciudades, los países y las regiones mencionados. Y la Alcaldía Mayor no le contestó a Colombiacheck. El 19 de enero le preguntó a su jefa de prensa, Katherine Santos, por la fuente de los datos y la forma como fueron seleccionadas las contrapartes de la comparación.

“¿Qué hace ahí Chile? ¿Por qué mezclamos países con ciudades? Lo hacen para poder decir: ‘mira, incluso más que un país entero per cápita’, pero eso en realidad carece de sentido. Lo normal es que tenga menos UCI por persona que una capital porque esta asume casos de otras ciudades, el país no lo hace con los de otros países”, explica el analista de datos Jorge Galindo.

El diagrama cuenta 26 camas más que las 2.200 reportadas por el gobierno chileno una semana antes en medios (aunque la iniciativa de verificación Fact Checking Cuenta Pública ha encontrado antes inconsistencias que hacen inchequeable la cifra oficial, que en julio hablaba de 3.114 unidades). Entre tanto, la población actual del país pasa de los 19 millones de personas, por lo que la tasa por 100.000 habitantes sería de 11,7 y no de 13.

Frente al otro país que aparece completo, Perú, los datos del portal Open COVID muestran que había 1.826 camas UCI para la fecha del trino. La diferencia en el número es igual a la de Chile y, con su población de 32,6 millones de habitantes, la proporción es de 5,6 por cada 100.000 que el gráfico redondeó a 6. Pero las razones por las que la comparación es inadecuada también son las mismas.

En cuanto a su capital, Lima, la misma fuente dice que tenía 922 unidades, 20 más que en el diagrama. Dados 9,7 millones de habitantes, son 9,5 por cada 100.000 que la Alcaldía dejó aproximadas a 9.

Para seguir en Latinoamérica, Ciudad de México reportaba tener 2.132 “camas con capacidad de intubación para atención a COVID-19” el 19 de enero. El número se acerca al que le atribuyó la alcaldesa bogotana, que se descacha en 15 por debajo. Sin embargo, de entrada hay una diferencia que afecta la comparación porque el gráfico de López incluye todas las UCI de la ciudad, no solo las destinadas a la atención de la pandemia.

Esto también afecta la tasa. A pesar de que el cálculo de 23,7 por cada 100.000 de sus 9 millones de habitantes sí se puede redondear al 24 del diagrama, al incluir las unidades no-COVID debe ser más alto. Esa sería la cifra correcta para comparar con el dato de Bogotá, pero Colombiacheck no pudo encontrarla.

La capital argentina, por su parte, dio un reporte oficial de 2.158 UCI en octubre de 2020 (no apareció una base de datos actualizada). La cifra es igual a la que presentó la alcaldesa. El problema es que corresponde al Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), que integra a 24 municipios vecinos, pero el cálculo de la tasa está hecho con base en la población que sale en Google para la provincia homónima, que no incluye la ciudad porque es autónoma y que corresponde a 2015.

La proyección actualizada solo para el AMBA es de 14,5 millones de personas (3,1 de la ciudad y 11,4 de los partidos aledaños). Por tanto, la tasa por 100.000 habitantes sube a 14,8 frente al 13 del gráfico.

Con Madrid, que además se sale del continente, pasa algo similar porque las cuentas están hechas con toda la comunidad y no solo con su capital homónima, que tiene menos de la mitad de la población. Las 1.369 camas que cuenta la región en noticias recientes son 110 más que las presentadas por López. Así la tasa por 100.000 personas da 20,1 y no el 19 que está en el gráfico.

Cataluña, que tampoco es ciudad, registra 1.521 UCI en la misma fuente de prensa. Son 132 más que en el diagrama. Con 7,8 millones de habitantes, da 19,5 por cada 100.000, frente a 18 que aparecen en el gráfico.

En cuanto a Los Ángeles, el censo de los Estados Unidos calcula que 4 millones de personas viven en la ciudad, pero la presentación de López está hecha con los 10 millones de todo el condado. Los datos de este último cuentan cerca de 2.500 unidades, 300 más que en la diapositiva. Por tanto, son 25 por cada 100.000 habitantes; no 21.

Pero el mayor énfasis de la alcaldesa estuvo en la cercanía entre Bogotá y Nueva York, que además tiene una población similar (8,3 millones). Las camas UCI para el 19 de enero eran 2.518, de acuerdo con información oficial. Aunque son 68 más que en el gráfico, la tasa por 100.000 habitantes es de 30,3 y se puede redondear en 30 como lo hizo López.

No obstante, esta comparación tiene otro tipo de problemas, sobre todo de contexto. “Listo, las dos ciudades están iguales en ese indicador. ¿Pero en el personal que maneja las UCI? ¿De eso qué sabemos? No tenemos datos, que yo sepa”, señala Galindo. Es probable, según él, que la norteamericana esté mucho mejor en este aspecto.

Además de las comparaciones inadecuadas y la descontextualización, el analista le hace un tercer cuestionamiento al gráfico: no están claros los criterios para incluir o no a ciertas ciudades. De modo que se trata de una mezcla de datos ciertos o aproximados (la mayoría) con algunos inexactos, todos manejados sin rigor y puestos ahí para que Bogotá se vea bien. Por eso, la calificación es cuestionable.

Además, esta falta de criterios de inclusión tiene mucho que ver con la conclusión errónea de la mandataria local.

“La segunda ciudad de América que más creció”

FALSO

De acuerdo con cifras de la propia Secretaría de Salud, Bogotá tenía entonces 935 camas UCI en abril de 2020. Esto quiere decir que las 1.400 nuevas representan un aumento del 150 por ciento. Pero esto no convierte a Bogotá en la segunda ciudad del continente que más ha crecido en capacidad de cuidados intensivos durante la pandemia.

Entre las ciudades más pobladas de América, Los Ángeles pasó de 600 camas en marzo de 2020 a la reciente cifra de 2.500, un crecimiento del 316 por ciento (aunque los datos son de todo el condado, para no perder la costumbre). México, por su parte, tenía una capacidad de apenas 400 en ese entonces y las ha cuadruplicado. Ya con eso, Bogotá es la tercera a lo sumo en términos absolutos.

En cuanto a la proporción, además de las ciudades fuera de Colombia, Medellín también ha sacado pecho por triplicar sus unidades de cuidado intensivo. Incluso al comparar con departamentos, Boyacá y Caquetá se quintuplicaron; Norte de Santander también multiplicó por tres su capacidad y varios más se duplicaron igual que Bogotá, como lo ha reconocido incluso la prensa internacional.

De modo que no solo el gráfico es cuestionable sino que la conclusión a la que llegó López en su presentación y en el trino es falsa. De hecho, el mensaje fue borrado de la cuenta después de que La Silla Vacía verificó que, aparte de todo lo anterior, otras grandes ciudades latinoamericanas tienen más UCI en total y per cápita, en particular Sao Paulo y Río de Janeiro.

Cuestionable Cuestionable Cuestionable Cuestionable Cuestionable Cuestionable Cuestionable Cuestionable

Cuestionable

Miércoles, 03 Febrero 2021

Petro malinterpretó la eficacia de las vacunas contra el COVID-19

Por José Felipe Sarmiento

El senador criticó el 66 por ciento de la vacuna de Janssen en contraste con los datos de otras farmacéuticas que comparó sin rigor, al tiempo que omitió lo más importante: todas evitan hospitalizaciones y muertes.

Según un trino que el senador Gustavo Petro publicó el 29 de enero, la vacuna contra el COVID-19 del laboratorio Janssen “ha resultado ser de las más ineficaces hasta ahora construidas”, mensaje al que le adjuntó un artículo de CNN en Español con un titular en el que se afirma que tiene un 66 por ciento de “efectividad” (término inexacto, porque la efectividad se refiere al uso de la vacuna en condiciones reales y no a los resultados de eficacia que se hacen en los ensayos clínicos controlados).

Trino de Gustavo Petro sobre eficacia de la vacuna Janssen contra COVID-19

Colombiacheck encontró que la afirmación es cuestionable porque la comparación no es rigurosa. Por la forma como se calculan, los porcentajes conocidos sobre la eficacia de diferentes vacunas no siempre miden lo mismo: pueden referirse a la prevención de casos leves, graves, muertes o incluso a la transmisión. Así, la comparación intuitiva entre ellos es inapropiada y deja por fuera información relevante para entender su verdadera utilidad.

Además, la cifra salió de un comunicado de prensa de Johnson & Johnson, la multinacional propietaria del laboratorio, porque el estudio completo todavía no es público. El 66 por ciento se refiere a la protección contra formas “moderadas y severas” de la enfermedad (a partir de dos síntomas leves o uno solo más delicado, como la falta de aire).

Sin embargo, la misma fuente dice que el resultado de eficacia es del 85 por ciento frente a evoluciones graves del COVID-19 (hospitalizaciones en cuidados intensivos o muertes, entre otras) en el primer mes después de la aplicación de la vacuna y que, después de otras tres semanas, la cifra aumentó al 100 por ciento. CNN también lo aclara en el contenido de la nota que Petro enlazó en su publicación e incluso lo incluyó en el titular más tarde.

El químico farmacéutico experto en vacunas David Bautista, profesor de la Universidad de Antioquia, afirma que la eficacia de la vacuna de Janssen en los dos escenarios planteados es “muy alta”. Señala que cualquier valor por encima del 50 y el 80 por ciento, respectivamente, sirve para disminuir la presión que la pandemia ha creado sobre los sistemas de salud y salvar vidas.

Lo que sí advierte el docente es que el énfasis en esos valores “confunde a la gente”. Por eso señala que “lo que de verdad debe importarnos” es que todas las vacunas han reducido en más del 90 por ciento la probabilidad de que las personas sean internadas en unidades de cuidados intensivos (UCI) o mueran por complicaciones de la infección.

Aunque la operación matemática para el cálculo de la eficacia es igual, los criterios de evaluación en las pruebas de las vacunas tienen algunas diferencias entre farmacéuticas y eso dificulta las comparaciones entre porcentajes específicos, como la que hizo Petro. No obstante, los resultados sí permiten inferir que las diferentes opciones de vacunas para prevenir el COVID-19 que han superado de forma exitosa la tercera fase de los ensayos clínicos son útiles para prevenir los peores desenlaces de esa enfermedad.

Ese es el caso de todas las que el Gobierno Nacional ha anunciado que se usarán en Colombia. Aparte de la compra de 20 millones de dosis surtidas por medio del Fondo de Acceso Global para Vacunas COVID-19 (Covax), el portafolio detallado por el Ministerio de Salud está compuesto por:

  • Janssen: 9 millones de dosis para el mismo número de personas (es la única de una sola aplicación).
  • Pfizer-BioNTech: 10 millones de dosis para 5 millones de personas.
  • Moderna: 10 millones de dosis para 5 millones de personas.
  • AstraZeneca-Universidad de Oxford: 10 millones de dosis para 5 millones de personas.
  • Sinovac: 2,5 millones de dosis para 1,25 millones de personas.

Sobre la vacuna de Pfizer y BioNTech, la información que dan los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de los Estados Unidos es que los ensayos han arrojado una eficacia de 95 por ciento contra cualquier síntoma y “se espera que también prevenga hospitalizaciones y muertes” incluso al 100 por ciento, aunque se advierte que no hay certeza sobre la cifra exacta.

La situación es similar con Moderna. El dato es del 94,1 por ciento en la prevención de cualquier forma sintomática de COVID-19. De acuerdo con los CDC, esto permite inferir su utilidad para prevenir las hospitalizaciones y las muertes, a pesar de que se reportaron algunas en sus pruebas clínicas (en menos del 0,001 por ciento de los vacunados).

Para el producto de AstraZeneca y la Universidad de Oxford, la eficacia frente a cualquier síntoma en sus estudios dio 70,4 por ciento (aunque varió entre 62,1 y 90 por ciento porque probaron diferentes cantidades para la primera dosis en diferentes grupos). Además, no presentó ningún caso de hospitalización o muerte entre sus vacunados, frente a 10 casos entre las personas que recibieron un placebo.

Por último, la de Sinovac ha reportado una eficacia incluso más baja que la de Janssen en términos generales, del 50,4 por ciento, frente a COVID-19 “leve y severo”. Sus datos son muy variables entre países, pero la muestra más grande es de Brasil, donde ningún vacunado ha tenido que ser hospitalizado.

Entre tanto, quedan abiertas otras preguntas que se están investigando sobre el efecto de la vacunación en la transmisión del virus. 

En cuanto a las mutaciones de éste, el profesor Bautista asegura que “no hay que alarmar tanto a la gente con eso porque es muy probable que las vacunas sigan sirviendo”. Incluso algunos de los estudios clínicos se han hecho, al menos parcialmente, en los países donde se han originado las tres variantes de interés que hay en este sentido: el Reino Unido, Sudáfrica y Brasil.

Finalmente, el investigador destaca que “hay aspectos más relevantes que la eficacia” a la hora de evaluar las vacunas, desde variables logísticas como el número de dosis o las temperaturas de refrigeración hasta cuestiones farmacológicas como las posibles contraindicaciones para ciertas personas. De ahí, la importancia de que el país tenga un portafolio diversificado, como lo han señalado las autoridades y reconoce el docente.

La crítica de Petro es cuestionable porque reduce el análisis a la eficacia y, además, la compara de forma inapropiada porque no tiene en cuenta los diferentes tipos de protección a los que se refiere cada porcentaje. Colombiacheck le preguntó a su equipo de comunicaciones si tenía fuentes adicionales o alguna aclaración que hacer con respecto a su trino, pero no dio respuesta.