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Lunes, 18 Junio 2018

Claudia López y las cuentas de la Coalición Colombia

Por Luisa Fernanda Gómez Cruz

Claudia López ha insistido que “la Coalición Colombia es hoy la mayor fuerza alternativa que haya tenido el Congreso de Colombia en su historia”. Su afirmación es Inflada porque su margen de acción está limitado.

En más de una ocasión Claudia López, ex candidata vicepresidencial por la Coalición Colombia, se ha referido públicamente a la fuerza que tiene su movimiento, al que ha llamado la “mayor fuerza alternativa que haya tenido el Congreso de Colombia en su historia” y que permite hacer “control político serio, riguroso e independiente como lo ha hecho siempre” a cualquier gobierno.

Esta afirmación que realizó en W Radio ya la había dicho el pasado 31 de mayo en entrevista para el programa televisivo Semana en Vivo.

Colombiacheck.com verificó esta afirmación y al ponerla en contexto la calificó como Inflada, teniendo en cuenta lo que representaría esa “fuerza alternativa” en el Congreso, tras el triunfo presidencial de Iván Duque y sus alianzas.

Para explicar en detalle a qué hizo referencia Claudia López con “fuerzas alternativas”, consultamos a su equipo de prensa. Uno de sus voceros le dijo a Colombiacheck.com que con el término la excandidata se refiere a la unión de dos partidos (Alianza Verde y Polo Democrático) y un movimiento (Compromiso Ciudadano) que están localizados en el centro del espectro político. Además, cuenta como fuerzas alternativas, según el vocero, también a los Decentes de Gustavo Petro.

Los números muestran que, efectivamente, como dijo Claudia López, la Coalición Colombia, como fuerza alternativa, ha tenido la mayor participación hasta el momento en el Congreso de la República.

En las elecciones del pasado 11 de marzo, los dos partidos de la Coalición Colombia aumentaron su votación con respecto al Congreso de 2014 - 2018. De acuerdo con el preconteo de la Registraduría, el Verde sacó 10 puestos en el Senado y 9 en la Cámara y el Polo sacó 5 y 2. Juntos suman 26, es decir, 3 curules más que hace cuatro años.

Yann Basset, director del observatorio de procesos electorales de la Universidad del Rosario, sin embargo, advierte que no es la primera vez que hay una fuerza alternativa al bipartidismo tan fuerte, aunque ciertamente estas elecciones fueron en las que más puestos consiguieron en el Congreso las fuerzas alternativas.

En las elecciones para convocar a una Asamblea Nacional Constituyente, el partido nacido de la desmovilización del M-19, la Alianza Democrática M-19 (ADM-19), obtuvo 19 puestos. Fue la segunda mayor fuerza, después del Partido Liberal, que obtuvo 25.

Para las elecciones legislativas de 1991, este mismo movimiento sacó 21 curules, nueve en el Senado y 12 en la Cámara. Cuatro años más tarde la ADM-19 dejó de aparecer políticamente, aunque tanto el Polo Democrático como la Alianza Verde nacieron con la antigua personería jurídica y con la participación de varios miembros de este partido.

Aún así, no es sino hasta 2006 que un movimiento no nacido de partidos tradicionales vuelve a la rama legislativa. Para ese Congreso, el Polo se estrenó con 10 senadores y 8 representantes.

Cuatro años más tarde consiguió 8 senadores y 5 representantes, mientras el debut del Partido Verde se dio con cinco senadores y tres representantes. Aunque aún no eran coalición estos partidos juntos sumaron entonces 21 curules.

“Sin duda sí hay una diferencia, pero no es tan grande”, sostiene Felipe Botero, codirector de Congreso Visible. Pero para Milanese, jefe del departamento de estudios políticos de la Universidad Icesi, lo importante ahora es ver si la Coalición Colombia va a trabajar como tal en el Congreso, “porque si se va a comportar por partidos individuales, los superó el M-19”.

En ese sentido, Milanese está de acuerdo con que el número de congresistas obtenidos por la Coalición Colombia les permite liderar un ejercicio de control político, pero, advierte, “solos no lo pueden hacer”.

Las cuentas en el nuevo Congreso

Claudia López explicó ayer en RCN Radio que el Partido Verde y la Coalición Colombia siguen respaldando a Gustavo Petro después de los resultados del 17 de junio. “El apoyo a Gustavo no significaba acabar ese proyecto que ayer le puso 3.200.000 votos a la candidatura de opción de cambio”, dijo la excandidata.

En las cuentas de López, las fuerzas alternativas le harán contrapeso al proyecto conservador en temas como la paz, la lucha contra la corrupción, los derechos de las mujeres y las comunidades LGBTI.

Y precisamente, Gustavo Petro dijo en su discurso de derrota que, como oposición, se avecinan oportunidades importantes para consolidar el movimiento con el cual consiguió ocho millones de votos. Estas son la consulta anticorrupción, convocada para el próximo 26 de agosto y liderada por López y Angélica Lozano, y las elecciones regionales de 2019 para elegir alcaldes y gobernadores.

Este movimiento de oposición podría conformar una especie de “coalición de fuerzas alternativas” que ahora no solo incluya a la Coalición Colombia, sino también a los Decentes, los indígenas (que durante toda la campaña hicieron público su apoyo a Petro) y el partido de la Farc.

Gráfica de barras con la representación de cada partido y bancada en el Congreso

*Estos datos corresponden al preconteo. Aún no se tiene información de cuándo salgra el escrutinio final. Sin embargo, según miembros del partido cristiano Justa Libres, el Consejo Nacional Electoral les avaló la personería jurídica al igual que la adición de tres senadores. Esto significaría que el tablero político podría moverse.

Esto último enmarcado dentro de la modificación en la composición de este Congreso, con el Acto legislativo 02 de 2015 y el acuerdo de paz con las Farc, que le suma una curul en cada cámara a la fórmula presidencial que quede en segundo lugar, y cinco asientos en Senado y cinco en Cámara para el partido de la Farc.

La Coalición Colombia, sola, representa el 9% del Congreso. Y si se suman estas fuerzas, incluyendo a Gustavo Petro y a Ángela María Robledo, crecen a 47 congresistas, que representan 16% del Congreso. En la Cámara serían 20 curules (Farc, Polo, Verdes, Decentes, Indígenas e incluye a Gustavo Petro y Angela Robledo), lo que representa el 11%. En el Senado tienen 27 curules, que les significa el 25%.

Por el otro lado estaría Duque y su partido, el Centro Democrático, y las alianzas con los partidos Conservador, Mira, Cambio Radical, Opción Ciudadana y Colombia Justa Libres, que aglutinan el 49% del Legislativo. En Cámara tienen 87 curules, el 50%, y en Senado 52 curules, que les da el 48%.

Según Milanese, es complicado que en el primer año del gobierno de Duque las fuerzas alternativas puedan obstaculizar proyectos impulsados por el ‘establecimiento’, que siempre inicia fuerte. “Pero lo que tendencialmente ocurre es que a medida que va pasando el tiempo las fuerzas de oposición tienden a ganar espacio dentro del Congreso”, agrega el experto.

Asimismo, indica que para determinar qué tanto pueden incidir en la oposición de proyectos de ley los números son variables, no son absolutos. “Hay que ver como quedan distribuidas las comisiones y eso se sabrá hasta julio”.

En lo que sí puede torpedear el camino de Duque es en actos legislativos (si quieren hacer reformas constitucionales) y leyes estatutarias. En estos casos deben ser aprobados por la mayoría absoluta --la mitad más uno-- en la Cámara y Senado.

En este caso es necesario esperar cómo se alinean los congresistas liberales, el partido de La U y los afro, pues ellos definirán la mayoría absoluta del Congreso.

Además que a las 47 curules de las fuerzas alternativas también se le pueden sumar, según Milanese, “algunos liberales desencantados” y miembros del partido de La U que han anunciado su apoyo indiscutible a la paz.


 

Conozca la ruta del chequeo
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    Frase: “La Coalición Colombia es hoy la mayor fuerza alternativa que haya tenido el Congreso de Colombia en su historia.”

    Autor: Claudia López, excandidata vicepresidencial de la Coalición Colombia.

    Fuentes: Congreso de la República, Claudia López, Semana en Vivo, RCN Radio, W Radio.

    Yann Basset, director del observatorio de procesos electorales de la Universidad del Rosario.

    Juan Pablo Milanese, jefe del departamento de estudios políticos del ICESI.

    Felipe Botero, codirector de Congreso Visible.

    Contexto: Entrevista realizada por María Jimena Duzán en el programa de televisión Semana en Vivo.

    Calificación: Inflada.

     

Martes, 16 Enero 2018

Petro: ¿verdades de campaña?

Por David Tarazona

El pasado 11 de enero, el precandidato Gustavo Petro lanzó dardos contra uno de sus rivales electorales desde su cuenta de Twitter: “mientras Fajardo disparó la deuda en Antioquia, Petro la redujo en Bogotá”. ¿Qué tan cierta es la afirmación?

La discusión inició cuando Petro, precandidato presidencial por firmas del movimiento Colombia Humana, utilizó un artículo del medio de periodismo financiero Bloomberg cuyo título traduce del inglés: “Matemático lumbrera que duplicó la deuda es el favorito a ganar las elecciones colombianas”, publicado el pasado 11 de enero. Colombiacheck verifica pronunciamientos del discurso público, no artículos de noticias. Es por esto que veríficamos con prioridad lo dicho por Petro.

Tras verificar con documentos públicos, contactar a la campaña de Petro, de Sergio Fajardo y consultar un especialista en economía, Colombiacheck calificó la declaración del candidato del movimiento Colombia Humana como Verdadera.

Primero, es cierto que la deuda de Antioquia durante la gobernación de Sergio Fajardo se duplicó, como demuestra la información que nos aportó su campaña, junto con un informe de la Contraloría General: pasó de 640.000 millones de pesos en 2011, justo antes de asumir el cargo, a 1,4 billones de pesos a 2015, según cifras del Departamento Nacional de Planeación (D.N.P.). Y si bien es cierto que durante la administración Petro la deuda pública tuvo una reducción de un punto: bajó de 1,5 billones de pesos a 1,4 de 2012 a 2015, el lapso de su periodo.

No obstante, a estos datos les faltó contexto. Según nos dijo el economista Aurelio Suárez, conocedor de las problemáticas de Bogotá, el Concejo le aprobó en 2013 a la administración de Petro un endeudamiento de 3,8 billones para su periodo, pero al exalcalde se le olvida que pidió al cabildo uno mayor: 4,3 billones de pesos. Agregó que el endeudamiento no es necesariamente malo para una ciudad o departamento. “Si usted lo puede financiar sin menoscabar el ingreso disponible de los habitantes y repercutiendo en obras que le retribuyan a la ciudadanía, yo creo que es un endeudamiento sano”, afirmó Suárez.

Desde la campaña de Fajardo, nos dijeron que el endeudamiento fue utilizado para apalancar proyectos bandera y que no le ven nada malo al considerarlo una herramienta “para la financiación de los gobiernos”. De acuerdo a la información entregada, usaron la “deuda pública para la financiación de proyectos de inversión de nuestro Plan de Desarrollo Antioquia la más Educada”. Agregaron que respetaron la salud financiera del departamento y que tenían el visto bueno del Ministerio de Hacienda y la aprobación de la Asamblea Departamental.

El tema es más complejo de lo que parece. En realidad, como explicó en el diario El Espectador, el economista de la Universidad Javeriana, Gonzalo Hernández, el endeudamiento de una ciudad no solo se debe evaluar desde su crecimiento o reducción, sino por la proporción que representa en los ingresos de una ciudad. Hernández afirmó que para Bogotá esta proporción era del 5,84 % de los ingresos de la ciudad durante la administración Petro, mientras que en la gobernación de Fajardo era del 5,32 %. Es decir que según los datos del D.N.P. entregados por el profesor, en 2015 la deuda bogotana como proporción de los ingresos superaba en 0,52 a la de Antioquia. Así que aunque Fajardo sí lideró un proceso de endeudamiento, en comparación, Bogotá ya estaba endeudada de manera significativa.

También, según nos dijo Aurelio Suárez, la discusión no está aislada del clima electoral. “Es una forma de retaliación”, comentó Suárez, a la negativa de la Coalición Colombia que lidera Fajardo a aceptar una consulta interpartidista o una alianza con Gustavo Petro de cara a la primera vuelta de las elecciones presidenciales.

Así que más allá de que la frase del precandidato presidencial Gustavo Petro sea verdadera, ésta es una verdad con asterisco, no solo por la complejidad técnica del tema, sino porque se da en medio de una campaña electoral donde cualquier dato sin el suficiente contexto puede ser utilizado para beneficiar una bandera política.

Aunque buscamos un pronunciamiento desde la campaña Petro, no nos llegó a la hora de cierre de esta publicación. Lo mismo hicimos con el equipo de Sergio Fajardo, quienes nos enviaron documentación para este análisis.